EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

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EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
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El Capitán Trueno Extra,  por Maese Gundar. Parte 1

 

LA POSADA FATÍDICA. Trueno Extra 1-3A
La primera vez que tuve en mis manos el nº 1 de El Capitán Trueno Extra fue a través de la suscripción, con el nº 172 del cuadernillo, dos o tres días antes de que apareciera en los kioscos. Era el invierno de 1959/60 y hacía poco que Ambrós nos había abandonado, aunque lo veríamos de nuevo en los tres siguientes cuadernos.
Aun siendo un niño, estaba afectado por la llegada de Pardo en el nº 169, y ahora en esta nueva revista me encontraba con un tal Claudio Tinoco, a quien identifiqué como el autor del pasado Extra de Verano y del Almanaque de aquel mismo invierno. Tenía una sensación extraña, no sólo por la llegada de nuevos dibujantes, sino porque hasta las historias me resultaban extrañas. No era mi Trueno, el que había conocido. Es curioso, pero en mi ignorancia, los dibujos de Tinoco me recordaban al lejano recuerdo que tenía de las primeras aventuras, las de la colección DAN, de las que no tenía ningún ejemplar y que sólo había visto de pasada.
Al releer ahora esta primera aventura me han venido esos lejanos recuerdos, por lo que no podré evitar cierta subjetividad a la hora de analizarla en el presente.
Lo que está más que claro es que Víctor Mora no es el guionista, y que Tinoco se esfuerza por parecerse al primer Ambrós, al punto de imitarlo y plagiarlo con descaro. Hay secuencias que son prácticamente un calco de viñetas de los primeros cuadernos, como gestos y posturas. A pesar de todo Tinoco realiza un trabajo bastante correcto y me agrada su acabado en el dibujo. Cuando hizo el Extra de Verano no hay duda de que usó las famosas láminas de Ambrós, aquellas que había hecho como referente para sus “sucesores”. Por eso Tinoco decide no usar en los volantes de Crispín las típicas formas dentadas, ya que Ambrós desde hacía tiempo no las dibujaba.
Los textos en esta aventura son excesivos y se usa (y abusa) de cartuchos que a mi modo de ver son innecesarios. No obstante, me parecen de una caligrafía realmente preciosa y atractiva. De vez en cuando hay frases con otro estilo, que no me extrañaría obedezcan a correcciones de última hora o simplemente a censura. Es curioso, pero al contrastar esta aventura con la versión que apareció en Trueno Color, algunos rostros no coinciden. En la versión coloreada hay caras que son del mismísimo Ambrós, en tanto en la edición original son versiones del propio Tinoco. ¿Qué pasaría realmente?
Tengo que reconocer que Tinoco no me desagrada. Junto con Marco y Beaumont, es de los más “ambrosianos”. Nos dibuja a unos personajes más delgados de lo habitual, pero en esta aventura inicial su trabajo es bastante digno. La lucha en la taberna está muy lograda a pesar de usar secuencias de la aventura de Manfredo el Negro como referencia, pero la ambientación y los rostros de “los malos” están muy logrados. En esta aventura podemos ver con curiosidad a nuestros amigos vestidos de gitanos (zíngaros) y por eso creo que es la primera y única vez que vemos a un Trueno en pantalones. El guión resulta un tanto rocambolesco, en la línea de Alejandro Dumas, pero no está mal. Algo pesado por el exceso de explicaciones y bocadillos atiborrados de texto. Con la revista se iniciaba la explotación del personaje coincidiendo con la marcha del Maestro.
Respecto a las portadas, cabe decir que Ángel Pardo realiza un trabajo excelente, cosa que en su día no supe valorar. Muy interesante la sección de “La Aventura de la Historia” y las historietas de la familia Trapisonda, para mí (junto con la Rue del Percebe), de los mejores trabajos de Ibáñez.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 235 y 236.


   
CONJURA TENEBROSA. Trueno Extra 3B-5.
Dado que esta aventura es de Tinoco, poco tengo que añadir respecto a su estilo. Y lo mismo digo del guión, que sin duda corresponde al mismo autor que el de la aventura anterior. Me ha entretenido y me ha gustado “descubrirla” de nuevo. Tal vez Tinoco acentúa aun más la delgadez de los personajes, al punto que en algunas viñetas nuestro Trueno parece un tanto escuchimizado. La novedad de esta aventura sin duda radica en que es la primera vez, que yo sepa, que nuestros héroes visitan Venecia, la bella ciudad de Venecia, donde nuestros amigos conocen los típicos canales y góndolas. Los malosos de turno, como Giaffar, Satanelli y Scorpio, muy logrados. También encantadora la muchachita coprotagonista, que por cierto, qué casualidad, se llama Bianca. Tinoco hace un buen trabajo. Y muy logradas las escenas marinas a modo de “flash back”, que escenifican alguna batallita en altamar. Cuando no intenta imitar a Ambrós, resulta un buen dibujante.
Tinoco hace gala de no fijarse en Ambrós en algún momento dado y sus figuras resultan estáticas y a veces con posturas extrañas, pero como dije respecto a la aventura anterior, me gusta su acabado. En cuanto a las portadas de Ángel Pardo (como sabemos las cinco primeras), son realmente magníficas. Y un dato curioso, en el nº 5 se inicia un nuevo relato de La Aventura de la Historia a cargo de Tomás Marco. En verdad espléndido. Un dibujante que todavía no se había estrenado en el cuadernillo.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 236, 237 y 238.

 

LA TUMBA DE MERIKARE. Trueno Extra 6-8A
A partir de este número 6 nos encontramos con Beaumont en solitario. Un dibujante con mucha suerte a pesar de su mediocridad en aquella época, pues tuvo el enorme honor de pasar a tinta cientos de dibujos del Maestro. Respecto al guión no cabe la menor duda de que no es de Víctor Mora. Como la aventura sucede en el desierto, con oasis, tumbas y momia incluidos, parece de primeras que la cosa promete. Pero el guión es francamente malo, poco coherente y con un desenlace precipitado y absurdo, sobre todo cuando se descubre la identidad de la “momia”. La aventura se inicia cuando nuestros amigos deciden unirse a la Cruzada, junto a Ricardo Corazón de León, con la alegría propia de unos niños que salen al patio de recreo.
Los dibujos de Beaumont son tomados, prácticamente calcados y plagiados de las aventuras que pasó a tinta a Ambrós. Especialmente los modelos son tomados de la aventura de Krisna y la del elefante blanco. El abusivo uso de estos modelos hace que en ocasiones la gesticulación de los personajes no se corresponda con el texto narrado ni las emociones que se intenta transmitir. El abuso de personajes copiados hace que Sandra, la jefa del grupo que busca el tesoro de Merikare, sea una copia exacta de la recordada princesa Naja, y sus hombres, casi todos son “capitanes Krisna”, lo que resulta del todo ridículo. Incluso la bajada a la tumba mediante escaleras en caracol, es la misma que la bajada a los sótanos de Barogar, y el Trueno es el mismo, lo que nos hace suponer que nuestro querido personaje debió de tener una marcada sensación de dejavú. Por cierto, en esta misma página aparece una gran viñeta donde se exhibe el tesoro de la tumba y sirvió de inspiración para que años después Bernal hiciera una de sus más bellas portadas del Trueno Color.
Beaumont se limitó a cumplir y fue a lo fácil. Sin embargo las portadas son bastante originales y llamativas, con buena estética y color. Para el lector profano era como si se tratara del dibujante de siempre. Beaumont llegaría a ser un dibujante muy bueno con el tiempo, pero que abusó mucho del plagio en sus inicios. Y fue un suertudo, porque tuvo el gran privilegio de aprender al pasar a tinta las mejores aventuras del Trueno.
FANS: 44. TOMO: 10.
TRUENO COLOR: 223, 224 y 225.

   

MADJI, EL PIRÓMANO. Trueno Extra 8B-10
Esta aventura, que básicamente transcurre en alta mar, está dibujada por Claudio Tinoco y todo apunta que Víctor Mora no tuvo nada que ver con el guión.
Tinoco es correcto. Domina la temática marinera y sabe recrear con detalle las más variadas embarcaciones y movimiento de las aguas. Respecto al guión todo apunta que es la continuación de la aventura que concluyó en el número 5. Hay tres razones para afirmar tal cosa. Primera: la viñeta de inicio conecta con la historia que se desarrolló en Venecia, aunque para “disimular” tal cosa se haga ver que parten desde Tierra Santa, con los cruzados despidiéndose. Está claro que no es así, pues al encargado de hacer este “enlace” se le olvidó suprimir algunos de los artilugios típicos de los canales venecianos. Supongo que Tinoco no tenía el trabajo terminado a tiempo y decidieron intercalar la aventura de Beaumont. Segunda razón: Está claro que esta aventura iba destinada a iniciar el número 6 en lugar de publicarse a mitad del número 8. La prueba está en que en los episodios de los números 9 y 10, al final de la página 6, en ambos casos se aprecia que era el final de sendos episodios. Por eso en la página 7 la viñeta de arranque parece la del inicio de otro episodio, hasta se aprecia por el añadido al suprimir los típicos resúmenes del episodio anterior. Es como si viera el problema. Tinoco no podía entregar su trabajo a tiempo y se optó por este “apaño”. Además, es de interés hacer notar que el propio Beaumont debió de echarle una mano. En el número 10, viñetas 5, 6 y 7, se aprecia “la mano” de Beaumont, así como en algún que otro rostro… Y tercera razón: en la bodega del barco se ha escondido Satanelli, uno de los villanos de la aventura veneciana… Un dato curioso es que en Trueno Color estas aventuras no se reeditaron de forma cronológica, y en la reciente serie FANS sólo se reeditó la última, lo que dice mucho sobre la falta de cuidado y consideración al lector.
Volviendo a la aventura que nos ocupa. El guionista no conocía bien la “esencia” de nuestros personajes. Se dice que nuestros amigos se van a llevar la sorpresa de su vida al ver las llamas en el mar. Como si no supieran de la existencia del líquido inflamable (petróleo). Que yo recuerde, más espectacular fue el río ardiente en la aventura de Krisna cuando los tártaros de Blequi. También se dice que Trueno se va a enfrentar al enemigo más siniestro de toda su vida, refiriéndose al fantoche pirómano del tres al cuatro. El guionista desconocía sin duda a personajes como Titlán o el Conde Kraffa, entre otros muchos villanos. Por cierto, en las famosas láminas de Ambrós se dedica una de ellas a presentar al Madji y sus hombres, que sin duda realizó para ayudar a Tinoco a desarrollar su trabajo.
Con todo, la aventura se deja leer. Eso sí, no me gusta la Sigrid tan anoréxica que nos dibuja. Esta fue la última aventura de Tinoco. Debió de iniciar otra, pero quedó inconclusa para cuando el dibujante abandonó la editorial. Esta aventura de momento olvidada, con el tiempo la completaría Osete y se publicaría más tarde (nºs. 113-115).
FANS: 44. TOMO: 10.
TRUENO COLOR: 225, 226 y 227.

   

NEYJAR, EL LOBO DEL NORTE. Trueno Extra  11-13A
Nuestros amigos se hallan descansando en Thule y participando en una fiesta con motivo al regreso de los marineros. Pero resulta curioso que no esté Sigrid con ellos, quien en su castillo (al parecer a unos pocos kilómetros de allí), ha sido víctima de un complot por parte del “Lobo del Norte”. Pero lo sucedido a Sigrid, según el relato, ha sido fruto de un proceso que ha llevado su tiempo. Por eso la pregunta es: ¿Qué hacían Trueno y sus amigos, tan de parranda, que no se habían enterado?...
Bueno, esta es la base del guión, que también parece prometer pero luego se queda en poca cosa. Sin embargo, tengo que reconocer que la aventura me ha gustado, y sin duda es debido a que Beaumont recrea la Thule clásica, es decir, la de Ambrós. Los vikingos son los de Ambrós, sí, los de Kyril y Kundra, los auténticos, aunque para ello nuestro dibujante haya tenido que copiar. Una vez leí que, contrario a lo que se pensaba, los verdaderos vikingos no llevaban casco con cuernos. Pero para mí, viva la subjetividad, los auténticos, los genuinos, los verdaderos, son los vikingos de Ambrós. Y todos salen en esta aventura. Pero por lo demás, Beaumont se limita a plagiar y a copiar un poco de aquí, un poco de allá, y el resultado es que la atmósfera es del todo ambrosiana. Al punto que Sigrid muestra casi la misma belleza y esbeltez con que la dotaba Ambrós. ¡Hasta el Castillo de Sigrid está tomado de la aventura de Kabalí y Kundra!. Por cierto, al Castillo se le denomina “Rocas Blancas”, y es que Víctor Mora no había incorporado el término “Sigridsholm”, y por tanto el guionista de esta aventura se permitió esa licencia.
Una de las incoherencias de este relato es que el Castillo de Sigrid es tomado por Neyjar, y llega a ser pasto de las llamas. En el resumen del nº 13 se dice “el Castillo de Neyjar”, y ya no se parece para nada a “Sigridsholm”. Otro dato curioso está en el nº 12, página 12, viñeta quinta. Beaumont pinta una cruz en el escudo del pecho de Trueno. No tiene importancia, pero sin duda que “se le fue la olla”. Las páginas finales presentan unos dibujos menos elaborados y el final de la historia resulta precipitado. Sin embargo tengo que reconocer que las portadas de Beaumont están a la altura, con un resultado más que aceptable.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 227, 228 y 229.

   

TEODULFO EL TERRIBLE. Trueno Extra 13B-15
Esta aventura supone el debut de Casamitjana, un dibujante nada ambrosiano que se ve obligado a usar los recortes de Ambrós para los personajes, lo que sin lugar a dudas le repateaba. No hay más que ver la de veces que usa el rostro de Goliath con el parche en el ojo equivocado.
Cuando de niño leí esta aventura, el dibujante no me gustó nada. Le llegaría a recordar como el que dibujaba a la gente corriendo sin doblar apenas las rodillas. Pero en la actualidad, más de 50 años después, no me parece tan malo. Es más, Casamitjana es un dibujante peculiar, con su estilo propio y una personalidad bien definida. Me recuerda a los dibujantes de la escuela franco-belga que tanto admiro. Por eso hoy lo catalogo como “por encima del término medio”. Lo que no me termina de convencer es la falta de expresividad en los rostros de creación propia.
La aventura se inicia con la llegada de nuestros amigos a España, en un lugar de la costa no definido. Traen regalos para los amigos, lo que indica que conocen el lugar. Es cuando se encuentran con los desmanes y abusos del señor feudal Teodulfo, que no es otro que un fanfarrón, así sin más.
De interés es el momento previo al torneo, así como el torneo mismo, donde el dibujante hace uso –a modo de documentación- de los primeros números del cuadernillo, del torneo del nº 1 “A sangre y fuego”, y de la armadura que usa el Capitán en la aventura de “los fantasmas” cuando se dirige al Castillo de Morgano.
Un tanto chocantes son las siguientes secuencias: Dos hombres de Teodulfo van a echar una mano a Sigrid, quien les ha pedido ayuda porque se les ha atascado el cubo en el fondo de un pozo. Sigrid, tomándoles por sorpresa les empuja al interior del mismo. Según nos lo dibuja Casamitjana, ambos hombres tuvieron que descalabrarse cuanto menos, o tal vez ahogarse. Afortunadamente, en viñetas posteriores aparecen simplemente remojados.
En otro momento, cuando Teodulfo desprecia el reto del Capitán porque ignora su rango, diciendo que él solo lucha con caballeros, uno de sus siervos le dice que el Capitán Trueno forma parte de esas leyendas cuyas gestas van de boca en boca, con lo que se gana una leche de cuidado.
También es digno de reseñar el hecho de que se presenta a Trueno y Sigrid muy enamorados. Hay una viñeta, sencilla pero preciosa, donde aparece la silueta de ambos, y Trueno dice “Mi vida te pertenece a ti por completo…”, y más tarde, una Sigrid llorosa dice emocionada “Suerte, mi paladín… y cuida tu vida que es la mía” (frases que me recuerdan al Guerrero del Antifaz). También es en esta aventura donde aparece el Crispín tomado del dibujo que Ambrós le dedico a V. Mora, según referenció en su momento del amigo Víctor Trueno.
En resumen. Ya nadie puede decir que Sigrid no estuvo jamás en España. Y también es de justicia afirmar que esta aventura, sin ser de mis favoritas, ha ganado con el tiempo.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 57

     

EL ATAQUE DE LOS TÁRTAROS Y EL PAIS DE LOS LAGOS. Trueno Extra 16-20
Se inicia un ciclo de tres aventuras dibujadas por Buylla, dibujante que era muy conocido por su personaje Diego Valor. Estas dos primeras aventuras están entrelazadas entre sí y no hay una clara división entre una y otra, por eso las analizaremos conjuntamente. A la primera pueden adjudicársele las 32 páginas primeras, y a la segunda las 28 restantes, haciendo un total de 60 páginas.
Cuando leí estas aventuras yo apenas tenía 10 años, pero claramente (acostumbrado a Ambrós) rechacé de pleno el estilo de este dibujante. Pero para aquellos que tuvieran más de 15 años, la llegada de Buylla al Trueno tuvo que ser todo un acontecimiento, incluso para los directivos de Bruguera, pues su Diego Valor gozaba de gran popularidad y su tirón, gracias también a la radio, era muy grande. A mi mente vienen recuerdos de mi más temprana niñez donde se mezclan los seriales de este personaje interplanetario, las comedias de “Matilde, Perico y Periquín”, y los ruidillos de las diales en una búsqueda desesperada por escuchar “Radio Pirenaica”. Desde la cama escuchaba el cuchicheo de mis padres y de algún vecino que venía a hacer compañía…
Dejando a un lado la calidad gráfica de Buylla, lo que siempre ha estado claro es que no era un dibujante para Trueno. Nuestro amigos están rarísimos bajo su pluma, y tan solo me convencen algunos fondos, los personajes secundarios –bien caracterizados- y la manera tan peculiar y a la vez realista de cómo dibuja la cota de malla del Capitán. En la segunda aventura el dibujo de Buylla otorga a la historia un halo de fantasía, con tintes de cuentos de hadas como aquellos que leían mis hermanas, con unos resultados estéticos bastante curiosos… En la página 12 del nº 20 hay una viñeta muy interesante. Trueno, Crispín y Goliath aparecen de espaldas frente al trono del rey del País de los Lagos. Las tres figuras son total creación e Buylla y están francamente bien. Un peculiar estilo al que no estamos acostumbrados, pero en una pose original e interesante.
Respecto al guión he percibido algo curioso. No se parece a los anteriores en lo referente al estilo literario. Si no fuera por el tufillo patriótico-religioso que se percibe, juraría que me recuerda a Víctor Mora. Sin hacer afirmaciones categóricas, intentaré argumentar en qué baso mis sospechas. En los episodios precedentes Trueno exclamaba eso de “Por San Jorge”, y ahora vuelve al clásico “Por Santiago”. El burrito de Goliath, Rodolfo, es un claro precedente de Nicasio, siendo la relación entre ambos, así como los golpes de humor, prácticamente idénticos. Y, ¿qué decir de la oronda posadera, que le tira los tejos a Goliath? ¿No es algo con lo que Víctor Mora se regodea? Por otro lado, las portadas del nº 16 al 19 son de Ambrós… ( por cierto, siempre geniales). Fueron publicadas cuando en el cuadernillo se desarrollaba la aventura de los hombres lobo y Ambrós hacía tiempo que había volado. Por eso surgen algunas preguntas.
Víctor Trueno, a primeros de junio de 1959 había visto las planchas de Buylla, y estas no se empezaron a publicar hasta mayo de 1960. ¿Tal vez estas aventuras fueron de las primeras realizadas para Trueno Extra, si acaso no fueron las primeras? ¿Se retrasó su inclusión para el inicio de la revista (enero de 1960) por lo que decimos de su estilo?...
Me imagino una reunión de los redactores:
-Como ya sabéis, teníamos pensado lanzar la revista con las páginas de Buylla, de las que el Sr. Ambrós nos ha dejado unas magníficas portadas. Por otra parte el sr. Víctor Mora dio unas acertadas pautas a seguir por el nuevo guionista, y hasta le ayudó a confeccionar el guión. Pero ahora que veo los resultados… el estilo de Buylla va a sorprender a los lectores habituales… ¿Qué pensáis al respecto?
-Pues que nos arriesgamos si así de primeras –dijo uno de los presentes- presentamos este Capitán Trueno al lector, por muy bonitas que sean las portadas. Creo que mejor usar a otro dibujante más parecido a Ambrós, de forma que no se note tanto la diferencia…
-Bueno, el sr. Tinoco ya es bien conocido –dijo otro de los presentes-. El pasado Extra de Verano y el último Almanaque son suyos, y se han vendido muy bien… Tenemos ese montón de páginas hechas, que quiero echéis un vistazo. (Seguidamente todos analizan por encima las planchas de Tinoco y van dando el visto bueno).
Después de una pausa, el redactor jefe pide votación, y prácticamente todos están de acuerdo en lanzar Trueno Extra con la aventura “La Posada Fatídica” de Claudio Tinoco, y se decide que a Buylla se le incluirá cuando la revista esté prácticamente bien asentada en el mercado.
Al cabo de un breve período de tiempo, se celebra otra reunión, y de nuevo el redactor jefe comenta:
-La verdad es que la marcha del Sr. Ambrós nos ha ocasionado una buena contrariedad. El cuadernillo se sigue vendiendo muy bien, pues el personaje tiene mucho tirón, pero el estilo de Pardo… bueno, no termina de cuajar. Empezó muy bien, y la historia del torneo está muy bien realizada, pero hemos tenido muchas quejas de cómo dibuja al Trueno en la aventura de los hombres lobo. Un lector ha dicho que Trueno está gordo, cheposo y además, achinado, con cara de estreñimiento…
-Bueno, he hablado con el Sr. Pardo (dice otro de los presentes) y le he convencido para que use algunos rostros de Ambrós, cosa que ya está haciendo (y muestra algunas páginas de la aventura de Yen-Piao). Pero está muy agobiado, y le cuesta entregar los trabajos a tiempo…
-Tengo una idea. De las cuatro aventuras que ha dibujado el sr. Buylla, ¿por qué no adaptamos una para el cuadernillo, así le damos un respiro al sr. Pardo?
-Me parece buena idea, dijo Víctor Mora, yo mismo me encargo, junto con Buylla de hacerla encajar dentro de mis guiones. Por lo menos durante seis episodios, que equivalen a seis semanas, el Sr. Pardo puede ponerse al día…
De nuevo a todos les parece bien y se ponen manos a la obra.
Bueno, como es obvio, todo esto es pura hipótesis, y confieso que quiero sobre todo “tirar de la lengua” al amigo Víctor Trueno, jé, jé.
Sólo me queda decir que Buylla, quien dejó la editorial, bien porque le pagaban mal, bien porque no interesaba, llegaría a hacer unos trabajos magníficos como dibujante. Le seguí en la Editorial Maga (revistas Pantera Negra y Flecha Roja), luego Gaceta Junior, y muchas más. Recuerdo que para El Wendigo realizó una bella portada de El Príncipe Valiente y que en la revista asturiana Tapón (década de los 80/90) hizo unas magníficas aportaciones.
También es digno de reseñar que Ediciones B, en el nº 40 de la colección FANS reeditó con gran acierto y en un solo álbum estas dos aventuras (para aquellos que no puedan acceder al Trueno Extra).
FANS: 40. TOMO: 9
TRUENO COLOR: ---

 

TIERRA DE ESCLAVOS. Trueno Extra 21-23A
Es la última aventura de Buylla para el Extra. Nuestros amigos se hallan en el continente africano cuando les sorprende una gran tormenta en la selva. La gran riada que se produce los arrastra, y Crispín desaparece. El Capitán y Goliath le buscan desesperadamente y temen lo peor. Por una niñita, a quien salvan, saben que Crispín está vivo, y que se ha enfrentado a “La Hiena”, un traficante de esclavos cruel y despiadado…
Como puede apreciarse, este guión trata el tema de la esclavitud. Si lo hubieran dibujado Ambrós o Fuentes Man, no nos habría dejado indiferentes por la crudeza que emana. La Hiena elimina a aquellos que no le son rentables, y aparecen colgados boca abajo con signos de cruel maltrato. Bajo la pluma de Buylla, esa crudeza está totalmente descafeinada. De hecho, su trabajo no tiene nada que ver con las primeras páginas de la aventura de Los Tártaros. Ahora es más esquematizado y no se molesta mucho con los fondos. A veces nuestros amigos son dibujados en unas posturas rarísimas, al punto que pueden causar hilaridad. Y las caras que usa de Ambrós son utilizadas de forma poco acertada. En ocasiones dramáticas, se usan rostros de nuestros personajes en actitud alegre y sonriente.
La aventura, a nivel guión, no está nada mal. Pero el trabajo de Buylla no es el mejor. Las últimas páginas dan clara evidencia de haber sido realizadas a toda prisa. Si me tengo que quedar con una viñeta, elijo una en que Trueno, desesperado de buscar a Crispín, cae boca abajo sobre el barro y dice “no puedo más…” También es sorprendente contemplar (incluso en una portada) a Crispín severamente azotado, con marcas del látigo en su espalda.
Creo que esta aventura jamás fue reeditada, ni en Trueno Color ni en la colección FANS. Lo siento por aquellos truenófilos que no puedan acceder a ella, pues sin ser nada especial, resulta interesante por su carácter atípico. Y otro dato curioso a añadir respecto a las portadas. En aquellos momentos era Beaumont el dibujante habitual (recordemos que las portadas del 16 al 19 fueron del mismísimo Ambrós), pero si nos fijamos bien, las portadas de los números 22 y 23 son del propio Buylla, pasado a tinta por Beaumont. El rostro del esclavo que aparece en primer plano es claramente de Buylla así como las posturas singulares de los personajes. Beaumont, aunque no fue un gran dibujante, fue un buen entintador y en estas portadas deja su peculiar impronta a primera vista, pero los lápices son de Buylla. Hago esta matización porque en algunos estudios hechos estas portadas se atribuyen totalmente a Beaumont.
Antes de dejar a Buylla, quisiera hacer un comentario a modo de corrección. Creo que Víctor tiene razón respecto a la aventura de este dibujante en el cuadernillo (Krieger). La he revisado y no he encontrado indicios de que fuera adaptada de la revista al Trueno, lo que indica que fue dibujada pensando en el formato cuadernillo. Sin embargo, tal y como también apunta Víctor, es muy probable que esta aventura fuera incluida en la saga para dar un respiro a Ángel Pardo. Si presenté mi sospecha (a través de la supuesta e hipotética reunión de directivos), fue en primer lugar porque de toda la vida, la intervención de Buylla en el cuadernillo (198b a 204), me había parecido “fuera de todo contexto”. Y en el presente he caído en la cuenta de que su largura coincide más o menos con las 30 páginas de la revista, de formato vertical. A “maese Víctor”, le considero como el “Gran Maestre” de la orden, y de seguro que todos esperamos su opinión sobre las afirmaciones que podamos hacer. Yo tenía 8 años cuando empecé a leer El Capitán Trueno y nunca he dejado de hacerlo. Acabo de cumplir los 62. Lo comento porque éste es todo mi bagaje junto al hecho de que me dedico a la pintura de forma profesional. Este hecho, al igual que a muchos, nos ha otorgado cierta intuición, por eso a veces me gusta hacer volar mis sospechas, pero sin caer en dogmatismos. Como buenos “arqueólogos”, no obstante, podemos ir cubriendo algunas lagunas que aún persisten en aquellos años mágicos.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

PLAGA MORTAL. Trueno Extra 23B-25
Una aventura de Beaumont, de la que nada más empezar diremos que es de lo peor. Para una mente poco observadora podría confundirle con Ambrós en algunas páginas, pero no porque siga su escuela, sino por la cantidad de recortes que usa del Maestro. A veces viñetas enteras con sus fondos. Pero vayamos por partes.
Lo que resulta original es que, como telón de fondo, se da una plaga de ratas, con todo lo que conlleva. Una banda de fantoches (así se les define en el propio guión) llamados los hombres-gato (su jefe es el Gran Gato), secuestran a los gatos de la localidad, cosa que propicia la difusión de la plaga de ratas, que destruyen todo lo que pillan. No queda claro por qué lo hacen, pero de por medio hay un secuestro de una muchachita a la cierto Duque quiere desposar. Un personaje caricaturesco que no se sabe si al final es malo o bueno. Pero dejando el guión aparte, que está lleno de incoherencias, señalemos algunos hechos bastante insólitos. El primero de ellos me ha sorprendido porque podría herir (hoy más que antes) la conciencia de aquellos que protegen a los animales y aman a sus mascotas (como es el caso de un servidor, jé, jé). Y es que Goliath coge a un gato por la cola, y lo usa de porra para atizar a sus enemigos. Imaginemos cómo queda el pobre gato (desde luego, el Goliath de Víctor Mora no haría eso).
Por otro lado se hace uso de la exageración para hacer reír a los chavales de la época. Trueno y Goliath tienen que saltar el muro del castillo para rescatar a Crispín, así que Goliath se pone en pie sobre el caballo y Trueno se sube encima de Goliath, de modo que ahora puede con un salto encaramarse en las almenas. El Capitán lo logra, pero como el caballo se mueve, Goliath se da un buen porrazo. Goliath le da un patadón al caballo como castigo y entonces éste, de una tremenda coz con las patas traseras, eleva a Goliath hasta las almenas, bastantes metros hacia arriba. La verdad que es para abrir una sección llamada “antología del disparate”.
El episodio correspondiente al nº 25 está hecho a toda prisa y apenas lo dibuja, pues casi todo está compuesto de recortes de viñetas de Ambrós (el Ambrós de la colección DAN), hasta montañas, rocas y fondos. ¿Recordáis la última viñeta del nº 21 del cuadernillo, cuando Trueno desafía a Gengis-Khan apuntándole con el dedo? Pues Beaumont la repite en dos ocasiones en el nº 25, e incluso en una de ellas con la lluvia y todo. En otra ocasión en que Crispín y Goliath se visten de cocineros, Beaumont al copiar figuras de Ambrós, se olvida de ponerles el traje. Ni se molestó en hacer las requeridas modificaciones. ¿Y qué decir de las ratas? Todas las que salen en el nº 92 del cuadernillo, es decir, las ratas de “Kiribinauhac” son contratadas para esta aventura. Y algunas tal cual, como las ratas del foso donde el Dilecto Mandarín arroja al mongol en la aventura de la Muralla China.
De verdad, es una aventura para enviar a la papelera de reciclaje. Lo sorprendente es que a los chavales de la época nos gustaba. Y pensar que algunos comentaristas actuales dicen que el estilo de Beaumont se confunde con el de Ambrós… Lo único provechoso de este tipo de relatos sería el de crear un juego. ¿De qué aventura procede cierta viñeta? El que primero lo adivine sólo tiene que dar al botón…
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA TUMBA DEL INMORTAL. Trueno Extra 26-28A
En la quinta viñeta se dice que “nuestros amigos se pusieron en camino, ignorando que iban al encuentro de la aventura más emocionante que jamás habían vivido”. Algo exageradillo, ¿no? El caso es que esta aventura, desde el punto de vista literario, no está nada mal. El planteamiento es el siguiente: nuestros amigos son arrastrados por un tempestuoso río (se habla de un remoto país sin definir) y después son atacados por Rantel y sus soldados (son egipcios), pero aparecen Sir Neylan y sus hombres que los salvan, llegando por el momento a ser sus aliados. Sir Neylan y sus hombres son cruzados desertores, y junto con Rantel y su ejército buscan la tumba del “inmortal”, por sus tesoros. Es decir, que la codicia es el leiv motiv de sus expediciones, y es fácil suponer cómo acaban. En resumen, es una de esas aventuras que de ser dibujadas por Ambrós o Fuentes Man, sería muy recordada…
Pero esta aventura es de Beaumont, y sirve todo lo dicho anteriormente respecto a este autor. Para nuestros personajes clave usa los modelos de Ambrós, la mayoría procedentes del Ambrós de la colección DAN. De hecho, “el inmortal” no es otro que un calco del Dalai-Lama, que aparece en la aventura del Tibet. Incluso Tanit y el mago Kundra, de la aventura de Gengis-Khan hacen un breve cameo en esta aventura. Con todo, y haciendo referencia a los comentarios de maese Víctor Trueno, hay que reconocer que Beaumont se luce en la realización de viñetas a gran tamaño donde se aprecian ciertas panorámicas interesantes. Una vista aérea del lugar donde se está construyendo la tumba, los esclavos arrastrando las enormes piedras o el asalto a la población (recuerdan a secuencias de la película “Los Diez Mandamientos”). Luego realiza unas bonitas y atractivas portadas donde deja ver algunos detalles propios, salvo en el nº 28, donde plagia la portada del nº 163 del cuadernillo. Por cierto, esta aventura y esta portada, se reeditaron en el nº 39 de la colección FANS.
FANS: 39. TOMO: 9
TRUENO COLOR: ---

   

LOS TERRIBLES CIBATOS. Trueno Extra 28B-30
Cibatos (no “chivatos”): Un nombre –para un pueblo- francamente ridículo, como lo es el nombre de “Tarturus”, el maloso de turno. De nuevo tenemos a Beaumont lanza en ristre. Y aquí sí que realiza unas portadas excelentes, lo que significa que cuando quiere y puede, sabe estar a la altura. Pero para la realización de esta aventura el dibujante padece de evidentes altibajos. En su inicio la aventura parece estar ambientada en la estepa rusa, pero luego el escenario cambia drásticamente, y resulta ser un país claramente asiático. El guión es un poco absurdo e incoherente. Todo el mundo teme a nuestros amigos porque les confunden con los “terribles cibatos”. Nuestros amigos son capturados y se les obliga a luchar en un circo con unos osos enormes. Allí obtienen la ayuda de un “príncipe” (Syndal) que luego resulta ser una chica, (idéntica a Zita, la muchacha que nuestros amigos rescataron de ser sacrificada por los yetis del Tíbet). Pero luego esta ciudad es atacada por los “cibatos”, que resultan ser unos hombrecillos que cabalgan águilas, muy semejantes a los de la colección DAN. Lo que resulta ridículo es lo del gigante águila de fuego, que habita una cueva del volcán y que casi chamusca a nuestros amigos y al tebeo entero. Me recuerda a los guiones típicos de la Editorial Maga (ojo, esta Editorial posee un gran fondo), donde animales fantásticos tienen características típicas de cuentos de hadas. Lo digo porque no se explica por qué esta águila ardiente emite ese fuego sin churruscarse para nada.
Leyendo esta aventura he podido imaginarme a Beaumont en su mesa de trabajo. Un tablero enorme con varias fuentes de documentación, aparte de unas tijeras y el bote de cola. Por un lado los rostros que la Editorial quería imponer a todos los dibujantes (para que fueran “ambroses”, como dice Víctor Trueno); por otro lado reproducciones de páginas del cuadernillo de la colección DAN, y por último, ejemplares sueltos de los últimos cuadernos que él tuvo el privilegio de entintar. Cabe decir, y no me gusta reiterarme en exceso, que algunas viñetas de creación propia me han sorprendido favorablemente, como por ejemplo la visión del circo, que transmite cierta grandiosidad de manera muy satisfactoria.
En el nº 29, en la viñeta 5 de la primera página, hay un Goliath muy ambrosiano que dice “qué fría está el agua”. Me era muy familiar. Así que consulté y… ¡es el mismo de cuando Sigrid le pega con el cazo por picar las tortitas de maíz antes de tiempo en la aventura del elefante blanco…!
FANS: 42. TOMO: 10
TRUENO COLOR: ---
   


AVENTURA EN LOS PAISES BAJOS. Trueno Extra 31-33A
Nuestros amigos, hallándose por esas tierras, descubren un complot contra la reina Christie para asesinarla, pero están a punto de ser decapitados como sospechosos de dicha trama.
Como fondo de este relato nos encontramos al país de los molinos y de esas gentes que luchan por ganarle terreno al mar, todo dentro de una historia bien ambientada con aires medievales. El guión no está mal, resulta entretenido y curioso, en especial la batallita en el molino con sacos de harina, y el dramático desenlace. El relato es ágil y coherente y Casamitjana realiza un cometido bastante convincente. Ah, en esta ocasión, se preocupa de que Goliath tenga el parche en el ojo correcto.
De cuando niño recuerdo que me dejaba guiar por la portada, pero luego los interiores eran “aceptados” o “rechazados”, dependiendo del dibujante, y Casamitjana y Buylla figuraban para mí como los dibujantes extraños, los “apestados”. Recuerdo que Beaumont y Tomás Marco me “acercaban” a Ambrós. Al ignorar deliberadamente a Casamitjana, me ha permitido ahora descubrirle y valorarlo en su justa medida, pues en la época me solía saltar sus aventuras. Hoy prefiero mil veces a este dibujante.
Curiosidades: Al inicio de la aventura Goliath y Crispín bromean, y la cosa termina en que Crispín pierde el conocimiento a causa del golpe que le propina Goliath… ¡con un besugo! Por la torpeza de Goliath van a parar a las más oscuras mazmorras en espera de su ejecución. Fijaos qué diálogo más curioso:
-Los que vais a quedar sin cabeza seréis vosotros si consigo salir de aquí, brrr, dice Goliath.
-Deja de gritar grandullón… ¡en bonito lío nos has metido!, responde Crispín.
-¿Yo? Espera que te explique…
-¿Qué hay que explicar?, responde Crispín dándole la espalda, ¿Qué me diste con un pez en la cabeza y después te las arreglaste para enredarlo todo?
-¡Oh, tú tampoco me crees!... Tengo ganas de llorar, dice Goliath cubriéndose el rostro con las manos.
-Hum… dice Crispín. Tan grandullón y es capaz de llorar como una vieja. Bueno, calla o… ¡también lloraré yo, caramba!
Me parece un diálogo muy acertado, y humano, y está bien esa chispa de humor dentro de una situación crítica.
Y otra secuencia chocante. En el último episodio, cuando dos personajillos huyen en una barca, y a unos 10 o 15 metros, Goliath para detenerlos coge a Crispín por los tobillos, lo voltea con fuerza y lo lanza como hacen los lanzadores de peso. Crispín “vuela” y va a caer en la barca, consiguiendo que los forajidos caigan al agua, pero es tal el cacharrazo (por no decir una palabra malsonante) que el muchacho está a punto de morir ahogado.
Por último cabe reseñar dos detalles. En el nº 31, primera viñeta de la página 10, y en el nº 33, cuarta viñeta de la página 1, hay claros indicios de que se ha suprimido algo. En el último caso es texto tan solo… ¿censura, tal vez? El otro detalle es que en el nº 33 se inicia, dentro de la página de historia, la primera incursión de Fuentes Man con unos dibujos im-pre-sio-nan-tes. No llevan su firma. Pero abajo se indica: “Ilustraciones: Francisco Fuentes Manuel”. También hay colaboraciones de este dibujante en el apartado “La Quiniela del Saber”…
FANS: 43. TOMO: 10.
TRUENO COLOR: ---

   

LA ISLA DEL ESPANTO. Trueno Extra 33B-35
Al inicio se dice que después de su última aventura nuestros amigos se encaminan hacia la costa con el deseo de volver a España. Allí son secuestrados y obligados a formar parte de una tripulación que en poco tiempo va a parar a la Isla del Espanto, ubicada ni más ni menos que en nuestras antípodas, pues se trata de una isla australiana. El malo de turno es “el Tiburón”, un pirata con pata de palo que parece inspirado en el propio Goliath, pues aparte del parche en el ojo, viste una especie de camisola a rayas.
La aventura es de Beaumont, y hay que reconocer que a veces se suelta y nos hace gala de trabajos de propia creación, como son los fondos. La ambientación de la isla es correcta y creíble, así como las páginas dedicadas a la tormenta en el mar, que recuerdan incluso a los episodios que él mismo dibujo en la colección DAN, cuando nuestros amigos iban en una balsa y llegaron al mar de los sargazos. Pero de nuevo “el recortar y el pegar”, pero ya no solo respecto a nuestros queridos amigos, sino con respecto a toda suerte de secundarios. Es así que nos encontramos clones del Panche-Lama, Thuse Fhu el Coloso, Wangai (asistente mudo de Takiri), y hasta “extras” procedentes del campamento de Gengis-Khan, y piratas del Mar de las Brumas.
En el nº 21 del cuadernillo de la colección DAN hay una secuencia donde Trueno lucha con un tigre y en la que Ambrós derrocha toda su maestría con unos planos magistrales. De aquí Beaumont entresaca todas las posturas posibles y recrea el ataque de varios tigres en el barco. Recuerdo haber leído un artículo escrito por Juan Ramis de Ibiza titulado “Un tigre, dos tigres, tres tigres”, donde con cierta ironía analiza el trabajo de Beaumont. Por otro lado, y a modo de anécdota, en una de las portadas aparecen estos tigres y el colorista les pinta de… ¡color verde!
Cuando llegan a Australia descubren el “bumerang”, y hay una viñeta donde nuestros amigos reciben el impacto en la cabeza de este instrumento que acaban de descubrir. La viñeta, en una tira horizontal, presenta unos rostros creados por Beaumont, lo que sinceramente es de agradecer. (Por cierto, en la aventura que se inicia en el cuadernillo desde el nº 571, vuelven a descubrir Australia y vuelven a descubrir el “bumerang”).
El “Tiburón” resulta no ser tan malo, y obligó a la gente a formar parte de la tripulación porque su interés era buscar a su hijo, perdido tiempo atrás en esta isla.
También Beaumont recrea a un ídolo que echa lava por la boca y al que van a ser sacrificados nuestros amigos. Beaumont pretende darle un aspecto terrorífico, pero el resultado es que la cabeza del ídolo se parece más que a nadie, “al ratoncito Pérez”.
Al final logran escapar de la isla en un barco construido por el hijo del “Tiburón” y con la ayuda de una legión de canguritos antropomórficos. Beaumont los dibuja muy bien, pero sin querer esta secuencia nos hace recordar a la etapa infantilizada de Ángel Pardo en el cuadernillo. Tengo que decir que, de niño, me gustó mucho esta aventura…
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EXTRAÑA AVENTURA. Trueno Extra 36-38A
Éste es el título del episodio de inicio, y en verdad que le cuadra muy bien, pues se trata de “una extraña aventura”. Nuestros amigos se encuentran en un país oriental, atravesando un bosque. De pronto les cae encima una lluvia de pájaros disecados (búhos, al parecer) atados por cuerdas. Goliath tira de una de ellas y se abre una trampa en el suelo. Entonces caen en una especie de tobogán-montaña rusa que los desliza de manera vertiginosa, para terminar colgados boca abajo. A continuación son arrojados a una red, y caen en poder de unos enanos trogloditas. Se les coloca en una balanza gigante y son vendidos a un pueblo vecino, que tienen que pagar en pescado el equivalente al peso de ellos. Son embarcados en una extraña nave, que parece salida de un cuento de fantasía oriental, y llegan a una ciudad plagada de diamantes…¡hasta las cúpulas de la ciudad están cubiertas de tales piedras preciosas!. Nuestros héroes son colocados en una parrilla gigante y son sometidos a un intenso calor, producido por el sol al reflejarse en los diamantes. Entonces en el cielo aparece un artefacto volador en forma de pajarraco, pilotado por un codicioso inventor, una especie de precursor de Leonardo Da Vinci… Y entonces… bueno, ya es cuestión de que si os apetece, os releáis esta “extraña aventura”.
Desde la óptica actual, es un relato que recuerda a esos videojuegos de los 80, y vale la pena su lectura por la dosis de fantasía, con loco inventor de por medio, y por el estilo y aderezo especial que le imprime Tomás Marco, en la que posiblemente sea su primera intervención en el Capitán Trueno. Su publicación corresponde con los números 207 a 209 del cuadernillo, es decir, la aventura del Maelström, con Chebira y los hermanos Mektub, y como sabemos, Tomás Marco no se incorporaría hasta el episodio 223.
Tomás Marco hace un excelente trabajo, recreándose en detalles ornamentales y mostrando sus dotes como dibujante nato. Los artilugios, naves y ciudades, son un derroche de gusto en las manos del dibujante. Al parecer Víctor Mora al referirse a este dibujante llegó a decir aquello de “este tío es más Ambrós que el propio Ambrós”, con lo que se pasó dos pueblos. Es cierto que Marco realiza un trazo un tanto ambrosiano, especialmente en los ángulos faciales, cotas de malla y fondos austeros (como rocas y abismos), pero tiene una personalidad bien definida que se iría acentuando con el tiempo, y de la que saldrían auténticas obras de culto. Ya comenté que me sorprendió ver a Marco en las páginas de historia de la propia revista Trueno. No me sorprendería que alguna mente lúcida hiciera notar a los directivos que habría que aprovechar aquel talento. Sólo tengo que decir que he disfrutado con esta aventura fantasiosa, pero más que nada por visualizar el arte de Tomás Marco. Salvo error, creo que jamás ha sido reeditada esta aventura.
Las portadas (muy buenas) son de Beaumont, pero la del nº 36 es de Tomás Marco pasado a tinta por Beaumont. No es una sospecha, sino una afirmación. No sabría decir por qué, pero esta portada siempre me gustó mucho. Y a título de curiosidad, las páginas 11 y 12 del nº 37, son de Casamitjana. Tal vez tuvo que echar una mano a Marco para que entregara el episodio a tiempo. Al menos vemos a un Casamitjana que dibuja los picos en los volantes del traje de Crispín, cosa que no hace en las aventuras propias.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EL TESORO DE OKAMAL. Trueno Extra 38B-40
Esta es una aventura dibujada por Casamitjana y se desarrolla en Oriente Medio. Nuestros amigos se encuentran con una caravana de mercaderes árabes y salvan a un cautivo que está moribundo. Éste les entrega una bolsa con dinero para su padre (Simal) y su hijo (Lomi). Pero los bandidos de Darlijin terminan raptando al viejo marino y a su nieto, y les amenazan con lanzarles a la gruta de Kumar a menos que confiesen dónde se halla el tesoro de Okamal. De nuevo la búsqueda de un tesoro como tema recurrente, con pulpo gigante de por medio así como una inesperada erupción volcánica. El gigantesco pulpo que forma parte de esta historia, está dentro de la serie que José Fernández realizó sobre “Dinosaurios, dragones y otros monstruos en las aventuras del Capitán Trueno”, quien a su vez hace un magnífico resumen del guión en el citado trabajo.
Casamitjana realiza un trabajo bastante digno, demostrando una gran personalidad. Ya en las páginas iniciales podemos disfrutar de una buena realización en lo que se refiere a caballos y camellos, así como en plasmar la árida ambientación que predomina en el desarrollo de esta historia. Usa los rostros de Ambrós por imposición editorial, pero podía haber prescindido de ello. Es curioso que la corpulencia de Crispín es la de un hombre adulto, por eso no le cuadran mucho los rostros del Maestro, que resultan más juveniles.
Como curiosidad tan solo reseñar un par de cosas. En el número 39, página 11, viñeta 2, y a modo de retrospectiva, se representa el fragor de una batalla naval. Los navíos son de época posterior (más o menos del siglo XVII) y choca observar los impactos de las bombas en el agua, por lo que resulta en un evidente anacronismo. Respecto a las portadas, son de Beaumont, que interpreta el guión a su manera. En una secuencia donde nuestros amigos están escalando un acantilado, el guión utiliza el término “pared”, refiriéndose a la vertical pared rocosa. Beaumont en la portada dibuja una pared semejante a la de un castillo, es decir, con piedra tipo ladrillo. Por cierto, esta aventura se publicó en la serie FANS, y para su portada, se usó la portada de la lucha con el pulpo, si bien para adaptarla al nuevo formato, ésta quedó un tanto distorsionada. Con todo, es una aventura que se deja leer y pasar un buen rato…
Por cierto, dentro de la sección de Historia, y desde el nº 33 al nº 40, Fuentes Man realiza unas láminas espléndidas. Todo un regalo para la vista. No me sorprende que se le llegara a usar para el Capitán Trueno, lo que supuso todo un acierto.
FANS: 36. TOMO: 8
TRUENO COLOR: ---

   

REGRESO A THULE. Trueno Extra 41-43A
Thule, la isla mítica que se adentró en mis ensoñaciones a partir de aquel episodio nº 128 titulado “La voz de la aventura”. Luego volvería a sentir las mismas sensaciones en los ejemplares nº 141 al 143, de cuando Sigrid fue secuestrada y se iniciaba la que llegaría a ser mi aventura favorita: la del Capitán Krisna. Desde entonces, han sido muchos los dibujantes que han recreado la isla de Thule, y precisamente, muchos de los más admirados, no me han regresado a la Thule de Ambrós. Entre ellos tengo que citar a Fuentes Man, Redondo, Burns o Bermejo. Pero es curioso, un dibujante como Beaumont, quien no está entre mis favoritos, ha sido el único que sí me regresa a esa Thule mítica de mis sueños: la isla de Thule de Ambrós.
En la aventura que hoy comentamos además el dibujante nos permite contemplar el gran salón de banquetes del castillo, algunos cuartos interiores y hasta un bonito jardín. Por cierto, hay una breve secuencia que en su día no tuvo problemas con la censura, y es que Trueno, junto con Sigrid, entra en la intimidad de su alcoba:
-Me parece imposible tenerte bajo el techo de mi palacio, dice Sigrid.
-Y a mí, contesta Trueno.
-Oh, soy tan feliz, le dice cogiéndose de la mano. Pero algo me dice que esta felicidad no durará mucho.
-¿Qué puede turbarla, Sigrid?, dice intrigado el Capitán…
Descubren una cortina que se mueve, y… bueno, a partir de ahí la historia toma un nuevo punto de viraje.
Más tarde, cuando el Capitán decide partir por el problema que acaba de surgir, Sigrid le dice:
-No me gusta la idea de tener que empezar una nueva lucha cuando apenas hemos tenido tiempo de hacer planes para nuestra boda…
-Es necesario hacerlo, Sigrid. Y ello por tu propia seguridad y por la de tu pueblo… Y porque detrás de todo esto hay algo que deseo aclarar…
¡Pobre Sigrid! Esta escena se publicó en octubre de 1960, y la boda no se produciría hasta octubre de 2011… ¡cincuenta y un años después! Pero volvamos a la historia que nos ocupa.
El guión es un tanto curioso, pese que nuestro Beaumont sigue en su línea de “cortar y pegar”. La aventura se inicia con el regreso a Thule. Desde el barco, cerca ya de Thule, a una considerable distancia contemplan cómo una chusma persigue a un hombre con el ánimo de despeñarlo por el acantilado. Para salvarlo, no se les ocurre otra cosa que lanzar un pedrusco enorme (como los de Erik el vikingo) con una catapulta. Eso sí, por poco, por muy poco, la piedra casi aplasta no solo a los perseguidores sino al perseguido. De hecho, del impacto, el hombre se despeña solo y está a punto de despanzurrarse en la caída. Por lo menos en esta ocasión a Goliath no se le ha ocurrido la idea de lanzar a Crispín por los aires… A quien salvan -aparente víctima- es a un tal Farracut, una especie de playboy, caradura, que no sólo pretende que nuestros amigos se pongan del lado de su tiránica forma de gobernar, sino que afirma que el padre de Sigrid en su día dejó un documento escrito donde la cede a él en matrimonio. El tal Farracut, en su físico, curiosamente es una mezcla del Capitán y Crispín, y quedará debidamente desenmascarado en un precipitado final. Es interesante que al referirse al padre de Sigrid, se dice “el rey Ragnar”. Otro caso evidente donde el guionista no se conocía bien las aventuras clásicas…
La aventura no tiene mucho atractivo salvo por las imágenes de Thule y alguna viñeta grande donde Beaumont hace uso de su buen potencial al recrear las embarcaciones al detalle, muy semejantes a las que Ambrós nos había acostumbrado en las aventuras de Erik o Kundra. Se reeditó en la serie FANS y con una de las portadas de Beaumont, cuando el Capitán Trueno da el tajo a la soga que dispara la catapulta.
FANS: 42. TOMO: 10
TRUENO COLOR: 202 y 203

   

MOKAMA OKIBO. Trueno Extra 43B-45
De nuevo Casamitjana… Nuestros amigos ahora se encuentran por los mares de Oriente. En altamar salvan a una indígena a quien acompañan a su tierra, “La Isla Verde”. Allí serán atacados por los nativos quienes evitan mirarles a los ojos, pues creen que nuestros amigos son los “magos rojos”, los “Mokama Okibo”, expresión que se repite hasta la saciedad. Claro está, cuando el Capitán salva a su jefe de morir ante los tiburones, su acto de bondad les aclara que no tienen nada que ver con los supuestos magos.
Los magos en cuestión, auténticos fantoches, utilizan sus “artes mágicas” a través de la hipnosis para esclavizar a los nativos. Esta es la historia, cuyo final es de lo más previsible, que nos narra Casamitjana en unas láminas de cierta calidad artística. Sobre todo la secuencia de lucha con unas enormes plantas carnívoras, semejantes a alcachofas gigantescas, que están a punto de deglutir a Crispín. El último episodio, es decir, el nº 45, está sobrecalentado a base de mamporros. Cuando se enfrentan cara a cara con los brujos, Trueno dice que “a los cristianos no nos asustan las brujerías”. Por otro lado Goliath, al ser atrapado por un brujo que le “convierte” en un enanito, le dice “voy a ponerte de luto los dos ojos para que no me vengas con miraditas aviesas”. Y Crispín, curiosamente es reproducido en dos viñetas seguidas con una imagen de Ambrós de cuerpo completo, pero está justificado, porque uno de los brujos le dice “quédate como estás”, y por unos instantes es como si se convirtiera en una estatua. Bueno, comento estos detalles a modo de anécdota, pues no es de mi interés ni tiene sentido hacer un resumen de los guiones. Tan solo un análisis crítico, que en este caso no hay mucho que añadir a lo antedicho.
Sobre los guionistas de estas aventuras, y en base al comentario de Víctor Trueno, tengo que decir que me parecen todas (por el momento) fruto del mismo autor, salvo la primera de Buylla. Posiblemente sean de Ricardo Acedo. Por lo que he podido comprobar, él no recuerda con detalle, si bien dice que realizó las primeras historias del Trueno Extra. Respecto a Casamitjana, tengo que decir que me gusta bastante. De conservarse los originales, y ya que su obra no fue muy extensa, sería interesante recoger en un álbum sus aventuras, algo así como lo que se hizo con Jesús Blasco. También incluiría a Marco o Tinoco, y a otros autores. Pero según los tiempos que corren eso es tarea prácticamente imposible.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 204 y 205

   

AVENTURA EN EL ÁRTICO. Trueno Extra 46-48A
De nuevo nuestros amigos están en Thule. Trueno y Sigrid, en una noche clara de luna, en la alcoba de la reina, conversan bajo la luz de un candelabro.
-Me gustaría que te quedaras algún tiempo para proyectar nuestra boda, dice Sigrid cándidamente.
-Por el momento no tengo ninguna intención de irme, responde el Capitán. Me encuentro perfectamente a tu lado, Sigrid, le dice con convicción.
-Me alegra tanto oírte decir eso…
De pronto Crispín interrumpe la conversación, pues Goliath está “terriblemente indispuesto” a causa de un serio atracón. El Capitán le dice a Sigrid con un gesto de despedida…
-Enseguida regresaré…
El texto explicativo dice así: “Lo que Sigrid ignora es… ¡que aquella espera será muy larga!
Pobre Sigrid. Tendría que haber una viñeta donde Sigrid pensara “me lo temía, me lo temía, grrr…”
El Capitán va a buscar a Bramir, el galeno de Thule, y es cuando unos esquimales, tomándole por el médico, le secuestran. Quieren que cure a su jefe, al parecer en muy grave estado, y que tras un viaje al mundo de los hielos, el Capitán descubre que el herido ya ha muerto.
Junto con Nita, una bellísima esquimal, nuestro Capitán correrá una intrépida aventura en solitario donde tendrá que desenvolverse en un mundo de hielo, de mares agitados, de enfrentarse a los “hombres-oso”, e incluso a una ballena asesina. Esta aventura da lugar a que Tomás Marco realice un trabajo impresionante. Unas planchas llenas de gran belleza plástica por su distribución de viñetas y dinamismo bien resuelto. Me imagino algunas de las páginas a gran tamaño (como en su momento expresó Víctor Trueno), y de seguro tuvieron que ser una gran maravilla. Y digo “tuvieron” porque se me ha ocurrido consultar esta aventura de cuando se publicó en Trueno Color. La aventura no sufre recortes por censura, pero si hay una desestructuración en las viñetas, con cambios de texto y de algunos fondos, rompiendo la composición de las páginas. Se eliminan muchos de los fondos oscuros, pero muy bien realizados por el dibujante. No sé por qué lo hicieron, tal vez por crear más espacios para el color, pero fue un trabajo inútil y sin sentido, pues por esas fechas el color había empeorado. Lo único bueno es que su publicación en Trueno Color dio lugar a dos magníficas portadas de Bernal, donde reflejó de forma muy acertada el ambiente polar.
No me sorprende que alguien diera la idea de que Tomás Marco podría encajar muy bien en el cuadernillo. Se recuperaría algo del espíritu ambrosiano, al tiempo que Ángel Pardo tendría un respiro. Esta aventura en el Ártico está muy bien realizada gráficamente, y Marco merecería un volumen monográfico recogiendo su obra aunque fuera en blanco y negro. El guión por otro lado es bastante original. También, en justicia, tengo que decir que las portadas del Extra son de Beaumont, y están bastante bien realizadas. En resumen: me ha gustado.
FANS: 41. TOMO: 9
TRUENO COLOR: 206 y 207

   

ANTIGUOS CAMARADAS. Trueno Extra 48B-50
De nuevo tenemos a Casamitjana como dibujante y a Ricardo Acedo (supongo) como guionista. El texto de inicio dice en parte: “Azares de la navegación llevarónles hasta Constantinopla, cuando se hallaban en litigio los intereses del trono, los del pueblo y los de los comerciantes vecinos”. Posiblemente este guión es fruto de una reciente lectura por parte de Ricardo Acedo, sobre historia o novela de fondo histórico.
Una trifulca en la taberna, y a causa del tema culinario por parte de Goliath, llevan a nuestros amigos a enfrentarse con un capitán de mercenarios identificado como “Margaritones”, antiguo conocido del Capitán Trueno de la época de las Cruzadas, un “renegado vendido a Saladino”, según el Capitán mismo le imputa. Pero Trueno también se reencuentra con dos antiguos camaradas, amigos suyos a quienes conoció en Jerusalén y que salen en su defensa: se trata de los venecianos Hildebrando de Flumigleti y Rainiero de Segabari. Sin duda compañeros del Trueno de antes del primer cuadernillo “A sangre y fuego” y de los que nunca se había hablado.
Es curioso contemplar a nuestro Capitán envuelto en una intriga política y además posicionándose. El cometido es evitar una matanza dentro de la misma cristiandad. El primer paso es contribuir con los venecianos a liberar al príncipe Alejo, que es una especie de Crispín en moreno.
Se trata de un original y atípico guión con connotaciones pseudo históricas, relacionadas con la defensa de intereses y la lucha por unos ideales. Por eso en su día resultó ser un guión que los niños no entendimos del todo, y hoy, esa carga ideológica queda prácticamente trasnochada y maniquea. Lo que sigue siendo válido sin duda, es ese canto a la amistad y a cualidades como la lealtad a los viejos amigos y a unos ideales.
Los dibujos de Casamitjana son muy correctos y personales. En esta aventura casi todo transcurre en interiores. Los movimientos y gesticulación de los personajes, muy naturales y acordes al guión. Tan solo en las tres páginas finales se aprecia un dibujo más ambrosiano. Es posible que las prisas obligaran al dibujante a echar mano de los dibujos de Ambrós y así no calentarse el coco demasiado a la hora de componer las viñetas finales. En resumen, creo que vale la pena releer esta aventura bizantina, especialmente por los enfoques novedosos que aporta.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 208 y 209



GÜELFOS Y GIBELINOS. Trueno Extra 51-53A
De nuevo Beaumont. Trueno y sus amigos se encuentran en Lombardía, región del norte de Italia que limita con Suiza. Allí salvan al Conde Tercino, partidario de los “güelfos”, que ha caído en manos de los “gibelinos” (liderados por el Duque de Hoffen) que se han apoderado de su castillo. Nuestros amigos y el citado conde son acogidos en el castillo del Barón Fellini, un “güelfo” amigo del conde. Entretanto el Duque de Hoffen (con evidentes fines políticos) quiere hacer méritos para casarse con Marcela, hija del Conde Tercino, a quien tiene prisionera junto a su madre.
De nuevo intrigas políticas entre dos pueblos rivales, pero también mucho enredo en la trama, a tal punto que Beaumont a veces da la impresión de no aclararse, lo que contribuye a mayor enredo aun, y por eso al lector le cuesta identificar bien a los personajes. Como ejemplo, el Barón Fellini que aparece por vez primera en la página 5, no presenta el mismo físico a partir de la página 6.
Para el desenlace de esta aventura nuestros amigos vuelven a disfrazarse de zíngaros saltimbanquis (como en “La posada fatídica”): Trueno es el “mago” del grupo (con barba), Goliath va disfrazado de oso bailarín, y Crispín de trovador, que haciendo uso de unos ripios absurdos hace reír al personal.
Lo más curioso es que a partir de aquí, que son los dos tercios de la aventura, los dibujos son de Beaumont al cien por cien. Ya me había sorprendido que en las páginas anteriores no abusara del “cortar y pegar”, pero lo mejor es que en esas últimas diez páginas vemos a un Beaumont en solitario. Las caras de nuestros amigos son de Beaumont. Claro, un Trueno barbudo no es tan difícil, y me recuerda mucho a un personaje que Beaumont dibujaría más tarde para otra editorial: Zoltán el Zíngaro.
Me imagino a Beaumont en la sala del director, para recibir un toque de atención:
-Sr. Beaumont, ya ve que hemos confiado en usted encargándole las portadas para la revista Trueno. Por cierto, unas portadas magníficas, que para un lector profano es como si fueran del propio Ambrós. También vemos que se ciñe a nuestra recomendación de usar los modelos de rostros que nos dejó Ambrós, cosa que no aceptan todos con el mismo agrado. Pero mire, algunas de sus páginas parecen un auténtico “collage”. Los nuevos lectores no se darán cuenta, pero usted sabe que el personaje cuenta con una gran legión de viejos lectores, que no son tontos, y podrían darnos la espalda… De hecho, ya hemos recibido alguna que otra queja…
Sea lo que fuere, en esta aventura, Beaumont “se puso las pilas” y realiza un trabajo muy decente. Las viñetas de mayor tamaño sirven para que el dibujante se explaye ofreciendo bonitas panorámicas y castillos al detalle, donde demuestra su capacidad como artista. El asalto al castillo recuerda a la secuencia de cuando Kundra y Kabalí irrumpen en el castillo de Sigrid, con aquellas altísimas escaleras. Pero no lo plagia, sino que se aprecia que adquirió los detalles de cuando pasó a tinta al Maestro.
Con todo, no es una aventura de las que dejan huella. Yo prácticamente no recordaba nada. Y para cualquier truenófilo, ¿os sonaba algo eso de “güelfos” y “gibelinos”?...
FANS: ---
TRUENO COLOR: 216 y 217

   

GAUR EL FUERTE. Trueno Extra 53B-55
Una aventura de mi admirado Tomás Marco. Nuestros héroes regresan a España en un barco siciliano, y sorprenden a su Capitán maltratando a un grumete llamado Blas, un muchachito algo más joven que Crispín. Trueno y sus amigos intervienen en el suceso, produciéndose un combate a base de melaza y harina. Al ser abordados por una nave corsaria, el barco se hunde, y nuestros amigos son recogidos como prisioneros. Pero Goliath desaparece y es dado por muerto. Pero también es recogido en una playa por un hombre rico llamado Abdul, “señor del Oasis”. Como Goliath llega a salvarle la vida, Abdul en agradecimiento le nombre jefe del campamento, y le denomina “Gaur el fuerte”. En el episodio nº 54 Goliath adquiere casi el total protagonismo, y en su nuevo puesto es fácil adivinar que será un factor clave en la salvación de nuestros amigos, que son destinados al mercado de esclavos (la portada de este nº 54, donde Goliath está vestido como un árabe, también será utilizada como portada de la colección FANS en el volumen dedicado a Tomás Marco). El malo de turno es “el hijo de Shaitán”, que al final resulta ser el padre de Blas, un español conocido por Trueno, lo que significa que en el desenlace habrá lagrimita del ojo sano Goliath.
Como nota curiosa reseñar el comentario inicial de esta aventura entre nuestros amigos:
-Un descanso en tu señorío, no nos irá mal, Capitán, dice Goliath sonriendo.
-El descanso no te conviene, Cascanueces, dice Crispín, te pasarías el día comiendo y engordarías demasiado.
-Es prematuro hablar de lo que haremos, antes de llegar, interviene el Capitán. Hemos permanecido mucho tiempo ausentes y no sabemos lo que nos aguarda…
-Dicen que los moros siguen disputando el terreno palmo a palmo a nuestros reyes… Dice Goliath.
La conversación es interrumpida cuando observan el bofetón que el Capitán del barco le propina al grumete. Quizás sea irrelevante, pero me encanta descubrir estos pequeños diálogos que siempre me habían pasado desapercibidos…
De nuevo Marco hace un trabajo excelente. Me gusta como dibuja a Goliah, tal vez demasiado “orondo”, pero totalmente ágil. La distribución de viñetas y su composición me parecen geniales.
Es curioso que esta aventura se inicia justo cuando el cuadernillo se llega por el nº 224 (16 de enero de 1961), que corresponde a la primera intervención de Marco en el cuadernillo, cuando la Isla del Metal. En mi recuerdo supuso un efecto balsámico en mi añorada y “enfermiza” condición por la ausencia de Ambrós.
Hoy la aventura de la isla del metal y su monstruo gelatinoso permanece en el recuerdo de todo truenófilo. En cambio la aventura del Trueno Extra que hoy analizamos, casi nos ha pasado desapercibida… ¿nos dice algo este asunto respecto al “gancho” que pueda ejercer un buen guionista?
FANS: 41. TOMO: 9
TRUENO COLOR: 238, 239 y 240

   

LA ASTUCIA DE OMAR. Trueno Extra 56-58A
Pon fin… ¡Fuentes Man! Por fin, el señor Francisco Fuentes Manuel. En una aventura que transcurre en nuestro país en un momento donde el mundo árabe y la cristiandad tratan de convivir de la mejor manera posible. Por lo que se da a entender, nuestros amigos se alojan en el Castillo del Capitán Trueno, aunque no se llega a ver. Pero quiero creer que es el mismo castillo que aparecerá muchos años después en “El último combate”…
En la introducción se dice que “Alhamar, gobernador moro, gobierna la ciudad de Valencia en nombre del soberano árabe de Granada”. El “astuto” Omar propone al gobernador que pueden fortalecer su gobierno si se apoderan del condado de Espolona y del señorío de Olmenar, al parecer dos huesos duros de roer. Y es claro en sus métodos: “Si un general tiene dos enemigos, debe agasajar a uno, mientras hace la guerra al otro… para vencerles a los dos”, termina diciendo. Así es, de modo que una partida de moros lleva toda suerte de regalos y presentes a Don Sancho, conde de Espolona, donde ocasionalmente está el Capitán Trueno en calidad de huésped. Nuestro héroe, oliéndose la tostada, sugiere al conde actúe con prudencia. Esta actitud noble por parte del Capitán, hace que Don Sancho le despida de malas maneras por “entrometido”. Cuando Omar pregunta quién es ese caballero, el conde le dice “Un caballero de Santiago y tiene fama de valiente. Pero ha estado mucho tiempo lejos de España y no comprende la convivencia entre moros y cristianos”…
Se inicia entonces una aventura trepidante, de típicas batallitas, que vienen a demostrar que Trueno tenía toda la razón. Una aventura que de la mano de Fuentes Man adquiere una calidad inusitada. Un dibujante singular, de gran personalidad, y que para nada se parece a Ambrós. Si hay que compararle con algún estilo, no puedo evitar decir que (aun a riesgo de ser vilipendiado por ello), se me acerca al virtuosismo de Harold Foster. No solo por el detallismo de los personajes y sus vestimentas, sino por el interés en los fondos. Y en esta aventura el dibujante se permite recrear al detalle la frondosidad del bosque y al mismo tiempo la aridez de un paisaje. La riqueza de personajes y el barroquismo en asuntos nimios, hacen que el espectador no pueda por menos que recrear su vista y deleitarse viñeta a viñeta.
Siempre me gustó Fuentes Man, y aunque se trate de un comentario muy subjetivo, para mí es el favorito después de Ambrós. Cómo me gustaba de niño leer las aventuras de este artista, especialmente cuando nuestros amigos después de una refriega o de una caída estrepitosa, presentaban sus prendas de vestir hechas jirones. Cuando Ediciones B manifestó su deseo, allá por los 90, de recuperar la obra íntegra de Fuentes Man, supuso una de mis mayores alegrías. Y aquellos tomos grandes, tres en total, a mi juicio es de lo mejor que se ha editado. Lástima que comenzaran por la época final, si bien el resultado fue espectacular. Luego vendría la colección FANS a finales de los 90, siendo la aventura que hoy o ocupa, la que iniciaría esta singladura. Recuerdo que Julia Galán, en conversación telefónica, me dijo que se suspendía la edición inicial por tratarse de “un producto caro”, y que se iba a optar por algo tipo “Olé”, para el alcance de todos. Como bien sabemos esta colección se distribuyó muy mal, pero finalmente los acérrimos pudimos hacernos con ella. Tan sólo lamentamos que en muchos casos no se partiera de originales y que no se siguiera un orden cronológico. Y esto último es importante porque en el caso de Fuentes Man hubo pequeños ciclos como los de “Goliath diplomático” o las aventuras de Crispín y Birgit, así como las diferentes ocasiones en que aparecen Morgano y Grune. Por desgracia, este criterio cronológico no se tuvo en cuenta por parte de los editores.
Por eso la aventura que hoy comentamos, “La astucia de Omar”, es significativa por ser la primera que hizo el dibujante sobre el Capitán Trueno. Es significativo también por el tema portadas: La portada 56, es de Beaumont, y la 57 y 58 curiosamente son de Tomás Marco. Por otro lado tenemos la versión de Antonio Bernal de cuando se editó esta aventura en Trueno Color, y de Rafa Fonteriz para la colección FANS. Es decir, ¡cuatro dibujantes! son los que ilustran las portadas basadas en esta aventura. Y es que Fuentes Man lo merece…
Como dato anecdótico me gustaría contar lo siguiente. A principios de 1968 (me faltaban pocos meses para cumplir los 18) yo estaba inmerso en mi afición por el cine y la música. Compraba revistas como Mundo Joven (José Mª Iñigo), FANS o Discóbolo, y seguía con pasión todo tipo de noticias respecto a The Beatles y sobre la música anglosajona. Pero seguía adquiriendo El Capitán Trueno, como “tradición”, si bien desde hacía unos dos años para mí había perdido el interés por su grado de infantilización. Pues bien, a primeros del 68, de pronto descubrí que Fuentes Man se hacía cargo de la serie. Aquello renovó todas mis ilusiones perdidas, y hasta llegué a pensar que si este dibujante fuera a partir de ahora el titular de la serie, era probable que se recuperara la época gloriosa. Lo que pude manosear aquel primer ejemplar de Fuentes Man, el nº 588. Pero la ilusión duró tan solo tres semanas. En pocos meses desaparecería el cuadernillo de los kioscos…
FANS: 1. TOMO 1
TRUENO COLOR: 240, 241 y 242

   

LOS HOMBRES-LOBO. Trueno Extra 58B-60
Otro dibujante que hace su debut: Briñol. Durante muchos años no supe identificar a este dibujante, si bien con el tiempo y los comentarios de otros aficionados, Briñol se convirtió en un sospechoso. Pero desde que lo confirmara el amigo Víctor Trueno, el misterio está aclarado. Antes de hacer algunos comentarios sobre el arte de Briñol, hablemos brevemente sobre el guión.
La historia es bastante aceptable. El espíritu de venganza de una madre cultivado durante años, gracias a nuestros amigos, no se materializa y hay final feliz. La aventura transcurre en la Selva Negra alemana. Nuestros amigos tienen un encuentro con un “hombre-lobo”, que escapa llevándose el caballo de Trueno, en tanto deja el suyo. Los sucesos son seguidos de cerca por “lobo-negro”.
Por culpa del caballo nuestros amigos son confundidos por “hombres-lobo” y esta situación lleva a que Goliath se enfrente con el herrero del pueblo, un fortachón llamado Polk, y apodado “brazo de hierro”. Nuestros amigos deciden ir al Castillo de Wolmark a devolver el caballo y… bueno, se os invita a leer la historia, que repito, es amena y no está nada mal. Además, os sorprenderá al final descubrir la identidad de “lobo-negro”.
Sobre Briñol. Como dibujante que soy he percibido que este artista intenta parecerse a Ambrós por encima de todo. Claro, eso es imposible. Todos sabemos que Ambrós es único e irrepetible. Pero se nota que hasta en pequeños detalles, intenta que su pincelada sea “ambrosiana”. Detalles como los trazos paralelos y de mayor a menor grosor que Ambrós usa para cabelleras, para árboles o para las muñequeras de la cota de mallas, nuestro Briñol lo borda. Está claro que más que “cortar y pegar” (técnica “beaumontiana”), se limitó a tener en su mesa de trabajo varios episodios de la colección DAN a modo de documentación. Ejemplos: La lucha de Goliath con el herrero es una “transposición” de la lucha de con Thuse-Fhu, el coloso (cuadernillo nº 33), hasta con destrozos casi idénticos, e incluso el propio Beaumont en la portada hace uso del auténtico Thuse-Fhu; la Selva Negra es el bosque de Shing-Tao (cuadernillos nº 20 y 21); la lucha con la manada de lobos es una réplica de aquellos lobos que salieron del Castillo de Morgano (cuadernillo nº 11), y por último, la cueva que les conduce al Castillo es un equivalente resumido de la entrada a la cueva de hielo que les condujo a los “hombres de las nieves” del nº 23 del cuadernillo. Claro, los chavales de la época, o los nuevos lectores, en su día apenas se percibirían de ello.
Con todo, me imagino a Briñol contemplando feliz y satisfecho su trabajo, pensando en lo “muy cercano” que quedaba de Ambrós. Por eso Briñol me resulta un dibujante impersonal, difícil de caracterizarse por un estilo propio, aunque lleno de buenas intenciones. La editorial quería que todos se parecieran a Ambrós y pese a intentarlo, la mayoría conservó su peculiar estilo. En cambio Briñol me resulta indefinido y bastante ambiguo a pesar de habérselo currado bien, por lo menos en esta su primera intervención. Os animo a que echéis un vistazo a esta singular aventura…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 231, 232 y 233

   

EL RUBÍ ESCARLATA. Trueno Extra 61-63A
Ahora es Casamitjana quien toma el relevo. Nuestros amigos se han extraviado en la selva del país de los Ching, indudablemente en la India. Allí es donde se encuentran con el monito que lleva colgado el rubí escarlata. Al llegar a un templo en medio de la jungla, se enfrentan a los “hombres-ídolos”, sometidos al Gran Tung, un fantoche que ha sometido al pueblo de la princesa Madyu, a quien ha secuestrado, pero que Trueno ha salvado. La obsesión es hacerse con el rubí, símbolo de poder. Una vez más (como recurso guionístico) la codicia humana y la lucha por dominar a los demás a cualquier precio. Afortunadamente Trueno llegará a colocar las cosas en su sitio y el final será del todo previsible.
El guión es flojito, pero para el lector resulta gratificante ver a Casamitjana resolver las secuencias selváticas y contemplar un pequeño desfile de animales. Interesante el reencuentro de los dos monitos en medio del ramaje así como el robo del rubí por parte de una garza atrevida.
Esta aventura, que se lee con facilidad, fue reeditada en la colección FANS. (No recuerdo si en Trueno Color, pero confieso que me da mucha pereza comprobarlo). Menciono esto porque en FANS se le da un color magnífico, muy acorde con el ambiente hindú y selvático. Vale la pena echarle un vistazo. Por otro lado resulta curioso el tema portadas en Trueno Extra, que por lo general suelen estar a cargo de Beaumont. Pero en este caso el nº 61 corresponde a Juan Scandell, quien todavía no se ha estrenado en la colección pero que sí conocíamos por las portadas que dedicó al cuadernillo en la Isla del Metal. La portada del nº 62 es de Tomás Marco, y es realmente magnífica. La del nº 63 corresponde a Beaumont, con el “acierto” a que nos tiene acostumbrados.
Sobre Casamitjana poco podemos añadir que no hayamos hecho en sus anteriores intervenciones, salvo que sería muy interesante (y lo reitero), un volumen recogiendo su obra, aunque ésta fuera en blanco y negro. Ya que este análisis es breve, solo añadir que estoy disfrutando con las lecciones de dibujo de Bernal, los dibujos de los aficionados y… la inefable Familia Trapisonda. Posiblemente la calidad de las historias del Trueno Extra, en esta etapa que estamos analizando, sea más bien mediocre. Pero el “envoltorio” (portadas y añadidos extra) valen la pena. Sería muy interesante que llegaran a reeditarse al completo.
FANS: 37. TOMO: 8
TRUENO COLOR: 242, 243 y 244

   

AVENTURA EN CHINA. Trueno Extra 63B-65
Una aventura de Beaumont que transcurre en China, y por el ambiente que refleja, muy cerca de la Gran Muralla. Nuestros amigos son recogidos por un junco que navega por el Río Azul. La embarcación es propiedad de Lao Sen, que viaja con su hija Ounchi. Durante el trayecto son asaltados por unos piratas de río bajo las órdenes del “Tigre de Yang”, quien a su vez está bajo el mando de un personaje cruel llamado Cheng Fu. Crispín y Goliath son hechos prisioneros al quedar narcotizados, en tanto Trueno huye de la embarcación con Ounchi. En el cañaveral hay una lucha en la que son librados de sus perseguidores gracias a la intervención de Sun Gai (quien resultará ser hijo del emperador en misión secreta) y sus hombres. Éste tiene la misión de derrocar a Chen Fu, así que se une a Trueno para salvar a Crispín y Goliath y al padre de Ounchi, lo que logran a base de mamporros conforme se narra en el último episodio, es decir, el nº 65. Como es habitual, final feliz y previsible, con promesa de boda incluida entre Ounchi y Sun Gai.
La documentación que usa Beaumont (aparte de rostros y figuras enteras de Ambrós) procede de los cuadernillos 15 a 18, es decir, la aventura que transcurre en la Gran Muralla China. Por eso vemos clones de Wang-Ho e incluso del “dilecto Mandarín”. Pero no solo eso, sino que los soldados visten de forma idéntica a los que dibujó Ambrós para la citada aventura. Incluso algunos son tal cual, pues de nuevo el dibujante hace uso del “recortar y pegar”. También en una viñeta de la página primera del nº 64, vemos a un Thuse-Fu el Coloso, personaje que como podemos observar, da mucho juego a todo dibujante de la época. Por otro lado, no hay duda que la lucha en los cañaverales está inspirada totalmente en las páginas iniciales del cuadernillo nº 16. Por eso decía que la aventura transcurre muy cerca de la Gran Muralla.
El guión no aporta nada nuevo. La mujer llamada Ounchi está muy bien resuelta por Beaumont y muestra una singular belleza. Al dibujante se le dan bien los rostros femeninos. Hasta Trueno en un momento dado, al acostarse, le dice a Goliath “la dulce sonrisa de Ounchi me ha hecho pensar en Sigrid”.
Lo que realmente valen la pena son las dos portadas que realiza Tomás Marco para los nºs. 64 y 65, quien muestra una gran eficacia a la hora de representar elementos orientales.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 233 y 234

   

LA ESPADA DE FUN LAY. Trueno Extra 66-68A
Trasladándome mentalmente al año 1961, no puedo por menos que decir “¡Bienvenido, Juan Scandell!”. Un nuevo dibujante para el Trueno Extra, pero del que ya conocíamos alguna portada, entre otras, las del cuadernillo. Pero ahora realiza una aventura de treinta páginas donde deja entrever su arte y personalidad aun teniéndose que someter a la norma de usar los rostros de Ambrós e imitar su estilo. Pero antes, hagamos un planteamiento de este guión.
Se dice que nuestros amigos se hayan “en un misterioso país del Lejano Oriente”, y que van a vivir una sorprendente y emocionante aventura. Y no es exageración, a juzgar por los tintes mágicos y fantásticos que contiene.
El rey de ese país, en apariencia invicto, ha logrado templar su espada con la sangre de un dragón de fuego, y la clava en una roca. Aquel que consiga llevarle la espada (con evidentes virtudes mágicas adquiridas), no sólo se hará con el poder y el tesoro, sino que podrá desposar a la bella princesa Samaka. Se da por sentado que ese hombre ha de ser “valiente, noble y justiciero”. Será el joven Mao To quien consiga extraer la espada de su lugar, pero las cosas se complican cuando el bandido Toko se la arrebata y por tanto, en su codicia, intenta obtener de forma fácil todos los privilegios que se otorgan al poseedor de la espada. Como puede apreciarse se trata de una historia con reminiscencias “artúricas” y una fantasía poco usual en El Capitán Trueno.
Scandell realiza un trabajo entre lo notable y sobresaliente, si bien, en aventuras posteriores bajará un tanto su calidad artística. Nos encontramos por tanto ante un gran dibujante, que incluso se atreve a realizar sus propios rostros del Trueno, Crispín y Goliath, y apenas usa los de Ambrós. Las escenas también son propias de él, incluidas las de lucha. Sólo he apreciado una ocasión en que trata de emular a Ambrós. Se trata de la secuencia cuando Trueno salta desde un ventanal y logra asirse de una lámpara, permitiéndole arrear alguna patadita a sus adversarios. Es casi la misma escena que aparece en el nº 2 del cuadernillo. Por lo demás, me ha gustado mucho la versión que hace de Goliath, con un estilo muy personal, pero que se ajusta al modelo clásico. Poco tiempo después este dibujante realizaría al completo la serie corta “El Sargento Furia”, de gran calidad gráfica, donde incluye sorprendente escenas a toda página.
El estilo de Scandell es limpio y claro, idóneo para el color. Los rostros expresan emociones convincentes y se aprecia que valora el poseer un mínimo de documentación. Me gusta cómo resuelve el tema cota de mallas y refuerzos metálicos, por la sensación de brillos que crea. Por cierto, prescinde del refuerzo metálico que lleva Trueno hasta la rodilla, como en los primeros episodios de la colección DAN (hasta el nº 17, creo recordar).
Como detalles curiosos decir que nuestros amigos se enfrentan al dragón de fuego, y es que en verdad echa fuego por la boca, recordando a la fantasía que ya se hizo notar en la famosa aventura de Gontroda. Resulta a su vez un tanto hilarante la boda de Toko con la “princesa”, oficiando Goliath la ceremonia y Crispín disfrazado sustituyendo a la princesa, lo que se convierte en 1961 en una auténtica boda gay. Me hizo reír cuando Toko mosqueado quita el velo a la “princesa” y ve la cara de Crispín quien se limita a decir “jó, jó, jó, …”. En resumen, una aventura curiosa de leer. Aunque un poco tarde, vuelvo a decir eso de “¡Bienvenido, sr. Scandell!”.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EL ARROYO MALDITO. Trueno Extra 68B-70
Una aventura de Casamitjana enmarcada en el Tíbet y con un guión típico de los entonces llamados “cuentos de hadas”. Y si no, fijaos. Tamur es un pobre campesino protegido por el genio de la montaña, y aspira casarse con Rimboche, hija del Cacique Thalai. Ambos jóvenes están enamorados. Pero el Cacique prefiere a Nan She, que le colma de regalos fruto de su rapiña. El genio maldice al arroyo de agua potable y todos quienes beben de él caen en un estado de inconsciencia, deambulando con sus ensoñaciones. Sólo Trueno, elegido por el genio, gracias a una piedrecita azul con virtudes mágicas logra deshacer la maldición, y finalmente los enamorados pueden juntos gozar de su felicidad…
Aparte de lo dicho, para salvar la situación Trueno tiene que dirigir un mensaje. El genio le dice: “A través de cada una de las ventanas puedes hablar a gran distancia. Hay cuatro que van en distintas direcciones…”. Trueno habla a gran distancia gracias a esta “megafonía” mágica.
Casamitjana realiza una labor correcta, pero resulta pobre en los fondos. Apenas unas montañas nevadas dibujadas de forma más bien esquemática. Tan solo el alud del principio tiene cierto realismo. Pero para estar ambientada en el Tíbet, la aventura resulta muy pobre a la hora de escenificar los entornos. Sólo recordar a los cuadernillos de Ambrós (nºs 26 al 30), o los de Ángel Pardo (nºs 297 al 308), para rememorar unos fondos tibetanos con toda suerte de detalles. Ya he mencionado que Casamitjana me ha sorprendido favorablemente en mi visión 2012, pero reconozco que aquí se limita a cumplir por encima.
En cuanto al guión no puedo por menos que pensar en eso que se llama “crisis creativa”. ¡Y yo que pensaba que eso de la magia sólo se daba en las nuevas aventuras! En este caso se trata de una fantasía muy en la línea de los cuentos de hadas…
Las portadas 69 y 70 son de Juan Scandell y merecen un notable. También es digno de reseñar que a partir del número 70 se incluyen siete dibujos premiados, pero desaparece la “quiniela del saber”, siendo sustituida por la historieta del genial Cifré, “Cepillo Chivátez”. Recomiendo un vistazo a los dibujos de los aficionados de la época (algunos muy buenos), pues nos regresan a las diferentes etapas del Capitán Trueno. Cuando se acaba la aventura “El arroyo maldito”, el cuadernillo se llega en el nº 241, a punto de comenzar la aventura de Cavallari.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA ISLA FLOTANTE. Trueno Extra 71-73A
Recibimos de nuevo y con gusto a Juan Scandell como dibujante, y en un guión donde aparecen Thule y entornos como telón de fondo. Nuestros amigos se dirigen a Thule y poco antes de llegar se encuentran con una isla que no figura en las cartas de navegación. Se retienen a repostar y allí son capturados por un grupo de vikingos rebeldes que planean hacerse con el trono de Thule y que están bajo las órdenes de Ingurd, uno de los generales de Sígrid. Nuestros amigos por el momento, al no ser reconocidos, se unen en apariencia a los rebeldes, en tanto Crispín es dado por muerto. La isla resulta ser una isla artificial, equipada con un sistema de flotación y navegación, pero Crispín –en una noche- se carga todo el sistema, con lo cual la isla se hunde. Pero los planes de invasión siguen adelante…
Scandell realiza un trabajo arduo pero no llega a estar a la altura de lo que se podía esperar. La isla de Thule no es la de mis sueños, es decir, no es la Thule de Ambrós. El castillo de Sigrid aparece por vez primera en la página 10, viñeta 2, del episodio nº 72, y no exhibe el carácter monumental y majestuoso que le imprimiera el Maestro (nº 128 del cuadernillo). Aquí parece un castillo hinchable de esos que se exhiben en los recintos feriales. Y lo mismo sucede en las secuencias posteriores. Incluso Scandell, tal vez por exigencias del guión, lo ubica al borde de un profundo abismo, como también puede verse en la portada del nº 73. Luego hay algunos pequeños fallos, de esos que saltan a la vista a pesar de no tener gran importancia. Por ejemplo, en la página 10 del episodio 72, viñetas 6 y 7. En la primera aparece Sígrid tomada de los primeros episodios de la colección DAN, cuando Ambrós la dibuja simplemente con un peinado sencillo de raya en medio. En la siguiente viñeta el rostro de Sigrid es tomado de los rostros que Ambrós dejó como referencia, y en los que aparece una Sígrid con raya en medio, pero con flequillo. Para un lector profano podría darle la impresión de que en cuestión de un segundo, la reina de Thule se ha cambiado de peinado. Luego es curioso que en la página 12, viñeta 7, de este mismo episodio, Scandell nos dibuje a una Sígrid sin escote, tapada hasta el cuello. Añadir que en esta aventura Scandell coloca ya el refuerzo metálico en las piernas del Capitán y que (¿?) prescinde de los volantes dentados de Crispín, al igual que hicieron Tinoco y Casamitjana…
También he percibido en estas páginas, de la 10 a la 12 del episodio 72, “otra mano” aparte de la de Scandell… ¿podrías echar un vistazo, amigo Víctor?
El personaje de Ingurd forma parte de la larga lista de pretendientes por usurpar el trono de Thule, pero no se ve que en sus intenciones estuviera la de desposar a Sígrid. Como siempre, gracias a la intervención de nuestros amigos, el intento resulta un total fracaso al punto que Ingurd llega a perder la vida. Es de destacar que Scandell, sin tomar en cuenta los pequeños fallos mencionados, hace uso de cierta maestría a la hora de escenificar las secuencias de lucha, no resultando parco en el uso de nutridos ejércitos.
También la aventura me ha hecho pensar en la variedad de versiones del Castillo de Sigrid que llegarán a producirse a lo largo de la serie. La mayoría nada tienen que ver con la Thule de Ambrós. Pero recuerdo con agrado la versión del castillo que nos hizo Jesús Redondo en la viñeta inicial del “Correo de la Reina Sígrid”. Alguna vez habrá que hacer un estudio de este tema.
Scandell, en los momentos que estamos analizando, adquiere cierto protagonismo en esta especie de “carrera de relevos”. El cuadernillo en aquellos momentos desarrollaba la aventura de Cavallari en la que recuerdo entintó a Ángel pardo en algunos de los episodios. Por otra parte se está haciendo cargo de la mayoría de las portadas del Trueno Extra. No sorprende que la editorial en breve le encargara la serie “El Sargento Furia”…
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA FURIA LLAMEANTE. Trueno Extra 73b-75
¡Fuentes Man de nuevo! Es su segunda intervención en Trueno, realizando una obra de incuestionable calidad. Esta vez fuera de nuestro país. De hecho, en la viñeta inicial se dice que nuestros amigos “cruzan las salvajes tierras de la remota Mongolia”. Así que la cosa va de mongoles.
Trueno y sus amigos se encuentran en el camino con una muchedumbre que huye de “la furia llameante”. Según dice uno de los ancianos se trata de “una horda de jinetes de fuego que arrasa todo a su paso”. Cuando llegan al poblado descubren que tan sólo dos muchachas se han quedado en él, Tania y Kira. Dos bellísimas mujeres en las que Fuentes Man se recrea dibujando sus melenas al viento. Allí les sorprenden la “furia llameante”, al mando de Turlán, un jefecillo con mala conciencia por creer que ha asesinado a su hermano, y que ahora, para mitigar su culpa, se dedica al pillaje. Para atemorizar a las gentes hace uso de sus conocimientos de alquimia. Mediante un preparado inocuo se revisten de un halo de fuego (que no quema) pero que cumple su cometido: causar terror.
Seguramente esta aventura será más familiar para los truenófilos puesto que ha sido reeditada. En el nº 2 de la colección FANS se merece una portada de Rafa Fontériz, y hay que decir que su color es magistral, sobre todo en los tomos recopilatorios donde no usan ese papel tan brillante de la primera edición.
Las páginas en blanco y negro de la edición original son magníficas. En el resto, al usar ese tono magenta tan fuerte, algunas páginas quedan un tanto emborronadas. Sea como sea, Fuentes Man luce a plenitud sus capacidades artísticas, contribuyendo sobremanera a que el Trueno Extra adquiera ya una calidad por encima del término medio. Ya lo he dicho, después del Maestro Ambrós, es mi favorito.
Para no repetir lo mismo que ya comenté en la primera aventura de Fuentes Man, me limitaré a decir que las páginas finales, aquellas en que Trueno salva a Turlán del fuego, son de una inusitada belleza, no solo por su calidad grafica y barroquismo exquisito, sino porque logra transmitir toda suerte de emociones al representar a un bandido arrepentido y que cae rendido ante su hermano a quien creía muerto. Como es de esperar, hay final feliz. El guión no es que sea gran cosa, pero una vez leído me he recreado en las viñetas mágicas de este dibujante. No me sorprende que con el tiempo Víctor Mora ideara algunas historias muy singulares para este singular artista.
FANS: 2. TOMO: 1
TRUENO COLOR: ---

   

BIRMAN & SIRIT. Trueno Extra 76-78A
Nuestros amigos se hallan en un confín de Asia Menor. En un bosque “tenebroso” se encuentran con Birman, un anciano aparentemente bondadoso que les predispone contra Sirit diciéndoles que se trata de “un ser cruel que reina al otro lado de la colina y que ahora calma a Turag (un ídolo) con vidas humanas”. La realidad es justo lo contrario, por lo que enseguida Trueno, Crispín y Goliath resuelven ayudar a Sirit (un rey guerrero con cara de Sígrid) en una justa lucha con Birman, que en realidad es un brujo maléfico, que hace uso de sus facultades mágicas e hipnóticas para cumplir sus propósitos.
Dicho así, podría tratarse de una espectacular aventura, con exhibiciones y trucos mágicos, que de ser bien realizados podría resultar un tanto espectacular. Pero no. La aventura es de J. Briñol (con portadas de Scandell), y en el aspecto gráfico es en verdad ho-rro-ro-sa… Veamos por qué.
En primer lugar, el bosque tenebroso resulta una réplica, un plagio o una copia del famoso bosque de Shing-Tao del nº 20 de la colección DAN. Pero lo curioso es que Trueno se enfrenta de nuevo a un tigre. Sí, un tigre copiado del nº 21… ¿tal vez sea el mismo?¿? Pero lo chocante es que enseguida se encuentran con Kundra, el mago benévolo de aquellos inolvidables cuadernos. Bueno, ahora se llama Birmán, y es maloso de remate. Pero es un auténtico “clon” de Kundra. Lo que no se dice es si Trueno tuvo una sensación de dejavú o no se enteró de la fiesta. Pero Briñol realiza un plagio descarado de aquellos memorables episodios.
Por otro lado, Sirit, el guerrero casi invencible y con cara de Sígrid, al final, cuando se descubre y todos ven que es una mujer, quedan muy sorprendidos. Si Trueno no vio a Sígrid, con la cantidad de primeros planos donde está claro que se trata de una chica, es que estaba tonto perdido… Lo que pretendo decir es que esta aventura es infumable, muy por debajo de la anterior de Briñol, que no transmite nada de emoción y que además está muy mal resuelta.
Lo único que parece algo original es el tema de los pozos. Primero Trueno cae en uno donde tienen a un prisionero que ataca a nuestro héroe. Luego hay otro pozo lleno de barro donde caen nuestros amigos con Sirit, con los típicos rostros de Sígrid angustiada que dibujara Ambrós, en el que Goliath está a punto de ahogarse. Al menos se lleva un buen trago de barro. Eso sí, cuando Trueno sale del pozo se encuentra con unas curiosas setas que han crecido al borde (episodio nº 77, página 9, viñeta 2).
Lo del pozo es lo único que recordaba de esta aventura, sobre todo por lo mal resuelto que está el sentido de perspectiva, algo típico de un mal dibujante.
Resumiendo. Es la primera vez que lo digo: una historia para llevar a “la papelera de reciclaje”. Por muchos años fue para mí una incógnita identificar a su dibujante, y lo único positivo de todo esto es que Briñol figura en la larga lista de dibujantes del Trueno… Todo un honor para Briñol.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA FLOR DE LA MUERTE. Trueno Extra 78B-80
Tenemos de nuevo a Juan Scandell como dibujante. Nuestros amigos se encuentran en Arabia, en una región fronteriza, y están buscando la ruta para regresar a nuestro país. Tienen un encuentro con Mosul, un forajido del desierto, quien ha raptado a la hija del Califa de Kaluf con el fin de usurpar su poder. Trueno salva a la bella Masirah, y se dispone acompañarla hasta a su padre, pero en el camino se encuentran con un anciano mercader, que resulta ser Mosul disfrazado, y en la refriega asesta una puñalada a Goliath. La aventura da un giro, pues ahora nuestro “cascanueces” está al borde de la muerte, y Trueno y Crispín tienen que buscar la “flor de la muerte” si quieren salvarle, pues esta flor (primura imperialis) tiene virtudes mágicas. Ésta crece en la cima de un volcán, el “Arhe-al”. De camino al volcán tienen varios atentados, pero llegan a hacerse con la flor como es de suponer, y de paso, como era de esperar también, el volcán entra en erupción y nuestros amigos, junto con Masirah, salen zumbando por los aires. Pero todo acaba bien, claro está.
Scandell realiza un trabajo más bien flojito. Por otra parte, los entornos desiertos no le permiten muchas posibilidades de lucirse. Lo que sí he apreciado es que alguien le ha echado una mano a la hora de entintar. Los dibujos delatan a Scandell, pero los acabados no son los propios de este dibujante. Percibo y sospecho la mano de Díaz, quien todavía no se ha estrenado en la revista. Pero el rostro de la bellísima Masirah creo que le delata bastante. Por favor, Víctor, di algo al respecto…
El guión contiene aspectos interesantes para construir una bonita historia. Pero se queda en un simple intento. La recurrente temática de buscar una planta medicinal que salve a uno de nuestros héroes heridos, se da con frecuencia en los cuadernillos. Pero no hay ni punto de comparación. En la aventura que analizamos le falta el elemento dramático que gracias a la pluma de Víctor Mora, nos hizo vibrar y emocionarnos. Recordemos el caso de la búsqueda de la oaxlaca, o más tarde, la búsqueda del Doctor Mágico. Semana tras semana vivimos con tensión la gravedad del Capitán o de Goliath, y en las terribles noches de enfermedad y desasosiego, se nos permitió visualizar cómo se conocieron nuestros amigos. Más tarde en el cuadernillo, en la etapa del Pardo infantilizado, vivimos una ocasión parecida aunque más descafeinada. Me refiero a la aventura del joven rajá indio, doble de Crispín. Goliath y Ochaluc, parten en búsqueda de una planta medicinal que crece en el nevado Monte Orovat, y así consigue salvarse el Capitán Trueno de una herida mortal. En la aventura del extra que estamos comentando, Goliath se cura en una viñeta. De estar en cama, en la siguiente escena ya está dando mamporros. Al menos en mi caso, me ha servido para una vez más valorar en su justa medida los guiones de Víctor Mora.
Otro detalle curioso es que en la portada del nº 79 (de Beaumont) se representa el momento en que Goliath recibe una puñalada de Mosul, pero se ha suprimido el puñal, de forma que parece un simple puñetazo. Ya la censura estaba haciendo de las suyas. La portada del nº 80 es de Scandell.
Las plantas de Víctor Mora tienen propiedades curativas. Estas otras poseen “virtudes mágicas”.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EN LA ISLA DE PASCUA. Trueno Color 81-83A
Creo que ésta es la última intervención de Beaumont en Trueno-Extra. Pronto trabajaría para otra editorial con personajes propios en los que la huella “Trueno” permanecerá indeleble…
Se dice que desde hace algún tiempo nuestros amigos son invitados de honor en Thule por parte de la princesa Sígrid (es curioso que en el cuadernillo es la Reina Sígrid). La primera página es interesante, porque nos permite visualizar los entornos del castillo, la biblioteca y la cocina.
Un día Crispín recoge una paloma mensajera. El pergamino (enorme para la palomita), es un mensaje del príncipe Gundar en el que pide ayuda. Dice así: “He descubierto el lugar más misterioso del mundo, pero voy a pagarlo con la vida. Ayudadme si algún día recibís este mensaje, amigos de Thule. Seguid la ruta del sol”.
Enseguida Trueno prepara el viaje y parten de Thule de inmediato. Por culpa de una tormenta, no puede despedirse formalmente de Sígrid. Durante el trayecto Goliath guarda celosamente el contenido de una caja. Pero un día chocan con unos arrecifes y ya está, ya han llegado a la Isla de Pascua sin toparse de por medio al continente americano. Solo han tenido que seguir “la ruta del sol”. Allí los nativos y los “orejas largas”, les hablan de Gundar como si se tratara de un sabio que los civilizó y que luego marchó prometiendo volver. Como resulta que en la caja viajaba Sigrid, la toman por Gundar convertido en mujer, al punto que le dedican uno de sus famosos moais (luego Gundar estará en una isla cercana prisioneros del pueblo inca), y felizmente acaban todos en una balsa…
Seguramente os sea una aventura familiar pues se publicó en los últimos ejemplares de la colección FANS. En esta colección se reproduce la portada del n 81 usando colores infográficos. El resultado tenía muy buena pinta.
Para los chavales de la época ya nos molestó la ignorancia geográfica que nos demostró el guionista. Además, en un tan largo viaje, ¿cómo es posible que la reina de Thule permaneciera dentro de una caja? Es curioso que al tiempo que se iniciaba esta aventura, en el cuadernillo comenzaba la aventura del “Pulpo”, ambas ambientadas en Thule. Pensemos en el impacto que nos ha dejado cada una de estas aventuras. Aquel verano de 1961 los chavales del barrio nos pasamos el tiempo vaticinando sobre la identidad el Pulpo. Sin embargo, la aventura de la Isla de Pascua nos pasó del todo desapercibida. En mi caso la recordaba porque siempre me atrajeron los misterios de la Isla de Pascua, la Rapa-Nui que en 1965 dibujaría Ambrós para la colección “Héroes”. Las portadas del 81 y del 82, son del propio Beaumont, pero la del 83 es de J. Scandell.
Si algún día los amigos del Trueno hiciéramos una quedada, la Isla de Pascua sería el lugar idóneo. Sólo tendríamos que seguir la ruta del sol…
FANS: 43. TOMO: 10
TRUENO COLOR: ---

   

LA FLECHA AMARILLA. Trueno Extra 83B-85
De nuevo tenemos a Juan Scandell como dibujante…Nuestros amigos se hallan en el norte de Europa cuando les sobreviene una tormenta. Para guarecerse encuentran una gruta, y nada más entrar se encuentran con un dinosaurio, una especie de T. Rex pero más pequeño, aunque de una viñeta a otra parece que cambia de tamaño. En el enfrentamiento con el bicho (aquí se le define de “monstruo” y luego de “dragón”), Goliath sufre un fuerte golpe en la cabeza. Un hechicero que sale de dentro de la gruta les ofrece a nuestros amigos curar a Goliath si le traen… ¡la flecha amarilla!. Desde luego, se deja entrever que las intenciones de este personajillo calvete pero con mechón frontal, son más bien aviesas. Pero al menos no les pide una flor de esas que crecen en lugares inhóspitos…
Se trata de buscar una flecha prodigiosa, y se encuentra “donde nadie ha llegado”. Está custodiada por un vigía llamado Tiglán, en la perdida ciudad de Lar. También se les advierte contra un tal Korhan, el “asesino”, quien llegará a secuestrar a Crispín. En el desarrollo de la aventura este último lanzará la flecha a Tiglán, que al matarle le convertirá en oro. Korhan llegará a decir:” el cuerpo de ese gigante es ahora un compacto y macizo bloque de oro puro”. Cuando este personaje muere accidentalmente, Crispín se hace con la flecha y sale corriendo… Bueno, si tenéis algo de interés, os animo a que conozcáis el desenlace de esta aventura. Eso sí, al final el Capitán Trueno dirá que posiblemente la flecha estaba envenenada y los cuerpos adquirían un color amarillo, con lo que no se tragaba lo del oro.
Scandell, quien tanto nos había gustado en “La espada de Fun-Lay”, aquí se limita a cumplir por encima. Su trabajo está hecho a toda prisa, de forma que apenas se preocupa en los fondos. Para desarrollarse esta aventura en el norte de Europa, los entornos del lugar donde se halla la flecha, parecen más los propios de una selva tropical. Hasta el río contiene pirañas y cocodrilos. Es una historia que “hace aguas” por cualquier lugar por donde se mire. Los dibujos resultan pobres y algunos rostros, los de personajes secundarios, son del todo caricaturescos. Siento decir que a veces me ha dado la impresión de que algunas viñetas están realizadas sin boceto previo. En aquellos días los chavales estábamos absortos con la aventura del Pulpo y creo que estos detalles negativos nos pasaron desapercibidos… Y ya solo decir que las portadas que abarcan esta aventura, también son realizadas por Scandell…
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

JUEGO DE INTRIGAS. Trueno Extra 86-88A
El dibujante de esta aventura es Díaz, sin duda una de las mejores firmas para la serie Trueno-Extra.
La aventura se inicia cuando nuestros amigos están comiendo en un mesón. Se hallan en Normandía y esperan poder embarcar para Inglaterra. A punto de servirles la comida, Goliath dice:
-¡MMM…! Esto huele maravillosamente…
-¿Crees que el rey Ricardo necesitará nuestra ayuda, Capitán?, dice Crispín.
-Va a necesitar la de todos sus amigos, contesta el Capitán, quien en la siguiente viñeta sintetizará el tema de esta historia, pues añade…
-Me consta que sus partidarios han pagado el rescate pedido por el emperador de Alemania, pero todos ignoran su actual paradero… Y es seguro que su hermano Juan hará lo posible para evitar que Ricardo recobre el trono que le pertenece…
Un mendigo que entrega un mensaje a un caballero sajón que llega al mesón, inicia el juego de intrigas. El maloso de turno es el barón de Tressant quien junto con sus esbirros tienen el empeño de que Ricardo Corazón de León no llegue a Inglaterra y recupere el trono. Se trata de una historia muy entretenida entre carreras por el bosque, incursiones nocturnas, mazmorras y sótanos bajos las ruinas. Precisamente Ricardo se encuentra en uno de los sótanos cuando Crispín llega a dar con él, reconociéndose ambos. Os animo a que releáis esta aventura pues contiene algunas cosas interesantes.
Díaz demuestra estar muy a la altura de lo exigido, especialmente a partir de la página 9. Las anteriores páginas parecen menos trabajadas y se diría que otra mano pudo intervenir a la hora de pasar a tinta estas primeras planchas. Es a partir de la página 10 que Díaz nos muestra su arte, no solo dotando de un especial dinamismo a los personajes, sino porque demuestra un interés especial en los fondos. Las escenas del bosque así como los muros de paredes y sótanos están realizados con bastante detalle. Lo mismo puede decirse de los rostros de los personajes. Estos expresan bastante bien las emociones que se requiere en determinados momentos. Claro está, esto no es aplicable a los rostros de nuestros héroes, pues como el resto de dibujantes, hace uso de las caras de Ambrós. También Díaz realiza algunas viñetas a mayor tamaño, sobre todo las de lucha y mamporros, y la verdad es que están muy bien.
El aspecto de Ricardo Corazón de León no es el mismo que nos dibujó Ambrós en los primeros cuadernillos. Éste es más joven y esbelto, con cabellera y barba negra. Tampoco se parece por tanto al Ricardo que con el tiempo nos dibujará Fuente Man. Lo que quiere decir que por el momento tenemos tres versiones de Ricardo Corazón de León en las aventuras del Capitán Trueno.
Luego está el personaje del caballero sajón, sir Archibald, parecido al rostro de Ricardo, pero con perilla en vez de barba. Hay que andar listos para no confundirse. Por cierto, cuando sir Archibald comparece ante el barón de Tressant, se reafirma en su lealtad a Ricardo, con lo que se gana un bofetón por parte del de Tressant. Entonces, como impulsado por un resorte, sir Archibald le da una patada en “los colgantes reales”, con lo que el barón exclama “¡Augg!”. Posiblemente ni el guionista ni el dibujante tuvieran la intención de descargar la patada en esa zona, pero si observáis la viñeta, el lugar no deja lugar a dudas.
Las tres portadas que abarca esta aventura son de Scandell. En cuanto a Díaz, veremos su evolución poco a poco, lo que con el tiempo le preparará para afrontar la tarea de un personaje a su medida como es el “Sheriff King”, personaje del que muchos estamos pidiendo una reedición en condiciones. Sólo queda decir eso de “bienvenido, sr. Díaz!...
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA NAVE NEGRA. Trueno Extra 88B-90
Un Fuentes Man por todo lo alto, con tema nórdico y unos espléndidos dibujos a lo Harold Foster. Respecto al guión de momento sólo diré que contiene la (tal vez) mayor contradicción de toda la saga Trueno, es decir, de las 312 aventuras según ha contabilizado Jesús Enrique… ¿De qué va esta aventura?
Nuestros amigos han embarcado en un mercante con destino a Thule (viñeta de inicio preciosa). Cada cual sueña con el período de descanso que merece. Pero la Nave Negra les persigue y les aborda. Está capitaneada por Halfdan, de quien se dice es rey de Noatun, “el más implacable azote de los mares”. La tripulación que viaja en el mercante es presa del pánico. En la lucha Trueno mantiene un combate singular con Halfdan, a quien vence, pero sus hombres arrojan al mar a nuestro héroe. Crispín y Goliath son reducidos y obligados a remar en la Nave Negra. Conociendo que se dirigían a Thule, a Halfdan le surge la idea de saquear el Castillo de Olaf en Thule.
Trueno es recogido en alta mar por un enigmático personaje llamado Lofhir, “el que habla con las estrellas”, y le dice a Trueno que él es el elegido para liberar a los “bergrisars” de los “witch”, unos enanos maléficos que los han esclavizado haciendo uno de unas varitas espinosas que con el solo roce logran anular la voluntad de la persona. La acción está servida y la historia toma un cariz pseudo-mágico, pero lo más sorprendente está por llegar.
Cuando Halfdan llega a Thule se hace pasar por un mercader. Se dirige al castillo de Olaf, que se presenta como padre de Sígrid, y utilizando a ésta como rehén, empieza a saquear el castillo, llevándosela secuestrada posteriormente.
El desenlace de la historia es del todo predecible y no aporta elementos de impacto, como sucede en el cuadernillo. Pero los dibujos de Fuentes Man son muy buenos, recreando el ambiente marino en la línea del Príncipe Valiente y Thorgal. Unas viñetas espléndidas de drakkars vikingos, escenas muy logradas de los feroces guerreros, junto con alguna secuencia que hace alusión a la mitología nórdica. Todo aderezado con viñetas de bonitos fiordos, naves majestuosas y mundos de niebla. Los personajes Halfdan y el rey Olaf, muy conseguidos.
El guión chirría desde el momento que a Sigrid se le adjudica un padre: Olaf. Cualquier lector de Trueno sabe que Sigrid en un principio se creía era hija de Ragnar, el pirata vikingo. Éste en su lecho de muerte Ragnar le revela la verdad: la muchacha proviene de sangre real y su padre era el rey Thorwald. Los cadáveres de los padres estaban en la tierra de Windland, junto con un inmenso tesoro, y como sabemos fueron repatriados dentro de una serie de aventuras que componen “el auténtico pata negra” de los cuadernillos (nºs. 70 a 128).
Que a estas alturas, cuando acaba de finalizar la aventura del Pulpo, se diga que el padre de Sigrid es un tal Olaf, supone una contradicción contundente que hace aguas por los cuatro costados. Lo que demuestra que el guionista no tuvo ningún cuidado a la hora de inventarse a este personaje y resulta de lo más osado, pues lo menos que pudo haber hecho era consultar a Víctor Mora, o a cualquier lector asiduo, como en la época era Víctor Trueno. Pero Fuentes Man también mereció una buena colleja, pues para dibujar el Trueno, que menos que ponerse al corriente de la historia en general. No sé si este enigma tiene alguna explicación, pero bajo mi punto de vista es la mayor errata de toda la serie. Otra de ellas tiene que ver con la ubicación del Castillo de Morgano, que veremos más adelante. En los primeros números del cuadernillo el castillo aparece en España, cerca de los Pirineos, y diríase por tanto, que en tierras catalanas. En los extras aparecerá en Escocia, pero ya lo analizaremos en su momento.
Como bien sabemos, en los extras se alternaban páginas en blanco y negro con otras en bicolor, como el rabioso magenta de esta aventura. Las que están en blanco y negro son preciosas…¡cuánto daría por haber visto las planchas originales a gran tamaño!.
Esta aventura se publicó en la colección FANS en su tercer número y mereció una bonita portada de Fonteriz, de hecho, unas de mis favoritas. Ya sé que Fonteriz no es aceptado por todo truenófilo, pero a mí me gusta. Reconozco que a veces dibuja un rostro de Trueno un tanto raro y feo, pero sus composiciones y colorido, son muy atractivos. En el Trueno extra las portadas que abarcan esta aventura con de J. Scandell, que cumple discretamente su cometido.
Al consultar la serie FANS he descubierto lo siguiente. Que el color, aunque acertado, es muy fuerte. Y que al no haber partido de las planchas originales, las líneas del dibujante quedan un tanto emborronadas, no luciendo igual que las páginas que en Trueno extra aparecen en blanco y negro. También acabo de descubrir otra chapuza. Decía que la viñeta inicial de esta aventura es preciosa. Pues en la serie FANS se la han cargado. Han insertado un título de encabezamiento y la han acortado considerablemente. Además, el título que han insertado (El Fin de una traición), no es el que corresponde a esta aventura sino a la anterior, la de Ricardo Corazón de León.
Sólo me resta decir que en su día, un compañero de Instituto al referirse a esta aventura y concretamente al “padre” de Sígrid, me dijo: “No importa, ése no es el verdadero Capitán Trueno”, queriendo decir que el auténtico era el de los cuadernillos. Hasta los chavales nos dimos cuenta de que a pesar de Fuentes Man, se trataba de una aventura apócrifa. Pero he disfrutado leyéndola y analizándola. Han pasado más de 50 años desde entonces y me ha hecho revivir mi niñez y el sabor, olor y color de aquellos dulces años.
FANS: 3. TOMO: 1
TRUENO COLOR: ---

   

LA PRINCESA KERILÁN. Trueno Extra 91-93A
Una nueva aventura de Scandell, quien debido a aceptar tanto trabajo, cada vez es de peor calidad. Una pena, de verdad.
Nuestros amigos se encuentran en tierras asiáticas, cuando sufren dos atentados. Al poco rato hallan a un moribundo que antes de exhalar el último suspiro pronuncia la enigmática palabra “Tengko”. Más tarde se encuentran a un herido llamado Tengkalkán, víctima también de un atentado. Se trata de un príncipe, y éste identifica a su agresor: Tengko.
Según se explica, Tengko es el guardaespaldas de Kerilán, una cruel princesa imperial, que ha prometido casarse con aquel que la venza a ella y a su protector Tengko. Es por eso que este individuo ataca a todos los supuestos pretendientes de su ama, y sólo los que sobreviven han de enfrentarse con ambos en un torneo. La cruel princesa se enfrenta a sus pretendientes, pero con la colaboración del tal Tengko, no dejan títere con cabeza. Y como era de prever, será nuestro héroe quien tenga que enfrentarse, primero con Tengko, a quien vence, y luego con Kerilán, quien está muy segura de su victoria. Solo decir que al comienzo de la lucha Trueno le dice: “…no he venido a enfrentarme contigo para casarme, princesa… ¡sino para poner mi victoria al servicio de tu pueblo, que te desprecia…!” A lo que ella dice: “¿éh?”. Por cierto, para este torneo nuestro héroe luce una especie de minifalda francamente ridícula…
El guión es de lo más flojito, a pesar de que en parte recuerda a la aventura de Takiri y la reina Tenziré. Pero mucho más pobre en todos los sentidos.
J. Scandell, que tanto prometía en sus primeros trabajos, ahora se ha quedado corto, muy corto. Posiblemente está aceptando muchos trabajos y no sabe negarse. Digo esto porque me he dado cuenta de un detalle. A la vez que empieza esta aventura para Trueno Extra, en los cuadernillos se publican los episodios 262, 263 y 264, donde se desarrolla la genial y divertida aventura de Goliath y Cunegunda de Scandia. Pues bien, los episodios 261, 262 y 263, son de Ángel Pardo, pero entintados por J. Scandell. Y no pensemos que eso era fácil. Es cierto que el entintador se libraba de abocetar, pero al fin y al cabo tenía que realizar todas las viñetas al detalle. Una labor también de chinos. Eso sin contar que en Trueno Extra en aquellos momentos estaba realizando casi todas las portadas. Por eso, sus trabajos para la revista, peor pagados que los del cuadernillo, están hechos a toda prisa y sin desgastarse mucho. Es así que una aventura que transcurre en Asia, resulta que los personajes (salvo Tengko) no tienen rasgos asiáticos. La princesa es una “Barbie” morenita, y el príncipe Tengkalkán, por mucho que nos suene a mongol, tiene pinta de principito de cuento de hadas, luciendo un corte de pelo merecedor de una multa. Sólo me queda reseñar que la portada del nº 91 es de Beaumont, lo que significa que esta será su última aportación para la revista.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 244 y 245

   

EL VERDUGO DE LANDSBERG. Trueno Extra 93B-95
De nuevo damos la cordial bienvenida a Fuentes Man, lo que significa es su cuarta aventura.
De camino a España, y en tierras germanas, nuestros amigos se encuentran con Ulrich, hijo del duque de Landsberg. Éste les cuenta su historia, donde les dice que Heyldrich, un diabólico hechicero, se convirtió en el más fiel consejero de su padre el duque. Haciendo uso de sus malas artes y mediante un brebaje, anuló su voluntad. Ulrich, siendo un muchacho, y conociendo las perversiones de Heyldrich, consiguió huir y se libró de ser asesinado como los fueron sus padres, entretanto el usurpador se convirtió en el amo absoluto de Landsberg. El muchacho pasaría quince años en los bosques, reclutando un ejército…
Trueno y sus amigos deciden apoyar su causa, así que se unen al grupo de rebeldes, que por sus circunstancias y atavíos, recuerdan a la historia clásica de Robin Hood. Tanto Ulrich como Heyldrich están perfectamente retratados por Fuentes Man y su fisonomía resulta muy convincente. Heyldrich es malo, malísimo. Al poco de empezar la aventura recibe un mensaje mediante una paloma, pero como no le gusta el contenido del mismo, estrella a la pobre palomita contra la pared.
Una de las cosas que hace que esta aventura sea memorable, es por la secuencia en la que Trueno, Crispín y Ulrich son arrojados al horrible pozo en cuyo fondo habita un gigantesco pulpo, más horripilante y terrorífico que el del pozo del castillo de Morgano. Y todo por no querer revelar el emplazamiento del campamento rebelde liderado por Ulrich. Por cierto, Goliath no está presente porque ha sido dado por muerto.
Otro aspecto que personalmente recordaba de esta aventura es el hecho de que por vez primera nuestros amigos aparecen con sus ropajes hechos jirones. Nunca se ha visto a nuestros héroes con tantos harapos. Fuentes Man con su estilo se recrea en estos detalles…¡ lo que daría por haber contemplado las planchas originales a gran tamaño…! Para babear, estoy seguro.
Pero Fuentes Man también tiene algún defectillo. A veces las caras de Ambrós no guardan proporción con los cuerpos que dibuja. Por ejemplo, cuando reaparece Goliath y cae encima de los esbirros de Heyldrich, el cuerpo de Goliath es impresionante y la viñeta resulta majestuosa. Pero la cabeza de Goliath parece una simple cabecilla de ajo (nº 95, página 8, viñeta 6). Por cierto, esta viñeta sirve para la portada de este episodio, y está realizada curiosamente por Casamitjana. La anterior es de Escandell. Para el Trueno Color, Antonio Bernal muestra una vez más su grandeza (portadas nºs. 246 y 247) aunque el gran artista nos dibuja un pulpo más pequeñito. Y para la colección FANS (nº 4) será Fonteriz quien ilustra la escena del pozo, dibujándonos un pulpo un tanto cibernético.
El desarrollo y final de la aventura es del todo predecible. Pero me quedo con las impresionantes cuatro páginas del pozo. Para recrearse con la vista.
Creo que Fuentes Man está en su mejor momento. El nº 95 de Trueno Extra se publica un 6 de noviembre de 1961. En este ejemplar hay un bonito anuncio donde se dice que la semana próxima se pondrá a la venta el Almanaque para 1962 de Capitán Trueno Extra.
FANS: 4. TOMO 1
TRUENO COLOR: 246 y 247

   

LOS FEROCES WUNG-HAI. Trueno Extra 96-98A
Una nueva aventura del recién llegado Díaz, y con una calidad algo por encima del término medio…
Surcando los mares orientales, nuestros amigos se enfrentan a un terrible tifón, que finalmente les lleva a las costas australianas. A pesar de que ya habían estado en Australia (ver episodios Trueno Extra nºs. 33 a 35 ), se sorprenden al ver a un canguro, con quien Goliath mantiene un combate de boxeo (ver la curiosa portada del nº 246 de Trueno Color), terminando el canguro con un ojo a la funerala. Pero ambos se harán buenos amigos.
Crispín es secuestrado y hecho prisionero de la tribu Wung-Hai y así toma contacto con una bella muchacha llamada Waykiki, hija del rey Goaleoki, una tribu rival. La chica habla español, pues le dice a Crispín “mi prometido hablar también tu idioma y ser de tu país”, con lo que Crispín quedar anonadado… El español en cuestión se llama Rodrigo y se unirá a la causa de nuestros amigos.
Ya se deja entrever que, después de unos buenos mamporros y de cascar algunas nueces, nuestros amigos librarán a la tribu Goaleoki de los feroces Wung-Hai. También devolverán el “escorpión de oro”, un fetiche símbolo de poder, a la tribu amiga. Y como anticipo a lo que luego sería la etapa infantilizada, Goliath se despide del cangurito “Peleón”, quien echa la lagrimita, con un fuerte abrazo.
El estilo de Díaz es bastante agradable, y personalmente me gusta su acabado. Sin embargo se aprecia cierta monotonía en la composición de cada plancha. Acostumbrado a los magníficos picados y contrapicados el Maestro Ambrós, las viñetas de Díaz parecen compuestas con “cámara fija”. Por otro lado, a veces están cargadas de personajes que se mueven de forma casi idéntica. De ahí esa sensación de monotonía. Pero es algo que irá puliendo con el tiempo pues cuando realizó el Sheriff King ya ha superado en gran medida estas carencias. Sin embargo, las páginas de inicio: mar revuelto, tifón con tornado acuático y llegada a la costa australiana, están realizadas con bastante realismo. Al final de la aventura tristemente cae en lo que muchos otros dibujantes. Se nota que las prisas por entregar su trabajo a la editorial hacen que se resienta la parte gráfica.
Con el nº 96 se pone a la venta el Almanaque para 1962 del Capitán Trueno Extra. Curiosamente la aventura “Duelos de Muerte”, es del propio Díaz, lo que significa que la editorial estaba delegando en este dibujante gran parte de los trabajos. Es la aventura en que aparece una princesa mora llamada Zoraida, con melena negra pero con cara de Sígrid. La portada, bastante buena, es de Scandell. Este dibujante junto con Díaz y Fuentes Man, parecen acaparar gran parte de la revista Trueno Extra en aquellos momentos de finales de 1961.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 248 y 249

   

EL BUITRE. Trueno Extra 98B-100
Resulta un tanto enigmático identificar al dibujante oficial de esta aventura, aunque todo apunta hacia Juan Escandell, sobre todo por el estilo con que están dibujados los personajes centrales, por su forma de resolver la cota de mallas del trueno o los volantes dentados de Crispín, que son característicos de este dibujante. Pero está claro que no sólo hay que atribuir la autoría a Escandell, pues se aprecia otro (ú otros) estilos, sobre todo en los fondos y personajes secundarios, que dicho sea de paso, están muy mal resueltos, como si de un dibujante novato se tratara. El dato (aportado por Víctor Trueno) de que un dibujante llamado Piqueras intervino en esta aventura, parece de lo más lógico. También hay una leve sospecha de que Duarte hiciera sus pinitos en esta historia. De momento aceptamos por válidas estas explicaciones, a menos que se aporten datos más esclarecedores.
La aventura transcurre en la India, en medio de la jungla. Nuestros amigos se ven obligados a pernoctar en una pagoda abandonada, que, dicho sea de paso, no es pagoda “ni es ná”. Vaya birria de construcción, como dibujada por un niño.
Un rugido en la noche les despierta y salen a resolver el misterio. Se encuentran con unos hombres atados en sendos postes formando un círculo y rodeados por antorchas. Intentan salvarles, pero sobreviene una carga de elefantes. Trueno es capturado y llevado a presencia del “Buitre”. En la fortaleza de éste contempla con horror a hombres enjaulados, y él es reservado a una gran jaula habitada por buitres hambrientos. Entretanto Crispín y Goliath, a lomos de un elefante, se encuentran rodeados por gente que les toma por espías del “Buitre”. Una muchacha, la legítima heredera del trono usurpado por el “Buitre”, junto con su hermano, lideran el grupo de rebeldes a los que terminarán uniéndose Crispín y Goliath.
Al contemplar los dibujos, enseguida me di cuenta de que la muchacha está inspirada en la chica rubia que apareció en la aventura de Fuentes Man “La furia llameante”, imitando sus gestos y silueta. En cuanto al ridículo personaje del “Buitre”, percibí en él –como diría Víctor Mora- algo “extrañamente familiar”. Pero fue al llegar al número 100, página 4, viñeta 6, que tuve la intuición de a quién me recordaba. En esta viñeta el “Buitre” arrea una bofetada de campeonato a uno de sus hombres y me recordó a la bofetada que Titlán dio a Sigrid cuando la encerró en la sala del trono (nº 90 del cuadernillo, página 3, viñeta 1). Lo comprobé y es entonces cuando me di cuenta que el “Buitre” es una burda imitación de Titlán. En lugar del plumaje, lleva una ridícula cobertura sobre la cabeza en forma de cabeza de buitre, con pico y todo, lo mismo que sus hombres. Hasta el dibujante le ha puesto el adorno circular que Titlán llevaba sobre el pecho. La diferencia está en que Titlán es tal vez el enemigo más maloso de toda la saga Trueno, en tanto el “Buitre”, es de los más absurdos y disparatados. No hay más que verle la cabeza de buitre sobre la cabeza, para adivinar su coeficiente mental. En resumen, esta aventura es de las peores del Trueno Extra, para la papelera de reciclaje…
Las portadas son de Escandell, y por tanto están más trabajadas que los interiores. Pero ya hemos llegado al nº 100, lo que significa que hemos analizado un total de 40 aventuras. Echando un vistazo a los números siguientes, he percibido que se avecinan cambios sustanciales en la revista…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 250 y 251



CEDRIC EL ENCAPUCHADO. Trueno Extra 101-103A
Después de tanta mediocridad es gratificante encontrarse con una nueva aventura de Fuentes Man, en esta ocasión ubicada en “una desolada región cerca de Palestina”.
Unos encapuchados atacan a Sir Archibald, antiguo compañero de armas del Trueno, quien escoltaba a su prometida, Lady Cinthia, a la fortaleza de su padre en Hauz y es secuestrada. La banda de encapuchados, al mando de Cedric, está formada por un grupo de desertores cruzados cuyo propósito es el de adueñarse de Hauz para desde allí controlar el paso de la ricas caravanas en camino. Como es de suponer, Trueno y sus amigos se unen a Sir Archibald para rescatar a la bella muchacha.
Cedric, quien conoce al Capitán Trueno, toma sus precauciones. Le dice a lady Cinthia que pedirá un rescate por ella, pero que de todos modos piensa tomarla por esposa, y por eso decide quitarse la capucha. La chica se horroriza cuando contempla las cicatrices del rostro y el pelo a mechones, como si se lo hubieran arrancado a tirones. Un aspecto semejante a cuando a uno le explota un petardo en la cara. Por supuesto, Cedric cuenta con una especie de topo en Hauz, el traidor y perverso Oswald…
Este es el planteamiento de una historia que pudiera ofrecer interesantes aspectos en su contenido, pero que debido a su limitado espacio de treinta páginas, concluye como es de esperar con un fin muy precipitado, en unas viñetas finales donde parece que todo se acelera a modo de resumen chapucero.
Fuentes Man está a la altura, si bien los entornos no parecen estar en la antigua Palestina sino al norte de Europa a juzgar por el diseño de la fortaleza. Las torres, las bóvedas internas, las mazmorras, el foso, patio, etc., siguen una línea marcadamente fosteriana. Es de interés la perspectiva que se ofrece en una viñeta desde el foso a nivel del agua. Y dos secuencias realmente magistrales son las que muestran la huida de Crispín por el hueco originado por Goliath en la mazmorra y su despedida, y la de Getora, una hechicera en la línea de Gontroda que exhibe una curiosas alucinaciones… El planteamiento de esta aventura merecía una extensión considerable, pero el afán de cubrir tan sólo treinta páginas, obliga como decía, a un final apresurado y poco convincente.
Las portada 101 es de Escandell, y las 102 y 103 de Díaz. Las de este último bastante buenas, por cierto.
La aventura de Cedric es de Fuentes Man y solo por eso ha merecido ser reeditada en la colección FANS en sus primeros números. Hay dos especiales recuerdos en mi memoria referente a esta historia. El recuerdo de unos niños en época navideña (1961) visionando medio aterrorizados las visiones que Getora hace sentir a nuestros amigos, especialmente la viñeta donde una mujer, semejante a la Medusa mitológica, ataca a Sir Archibald. Más tarde, en Trueno Color, Bernal también dedicó una de sus portadas a una de las bestias imaginadas. Pero el mejor recuerdo es de 1999. Aquel año me desplacé en solitario a Barcelona para asistir al Salón de Cómic. Fue cuando por vez primera en uno de los vagones de la vieja Estación de Francia, contemplé alguna portada original de Ambrós, de cuando la colección DAN, entre otros muchos originales, así como la primera página de El Corsario de Hierro. Además, vine a casa contento porque conseguí un buen lote de viejos Pulgarcitos con Trueno en su interior, y claro está, el nº 5 de la colección FANS. Al regreso en tren, por la noche, me leí aquella aventura de Cedric el Encapuchado, ahora en buen color…
FANS: 5. TOMO: 1
TRUENO COLOR: 252 y 253

   

SITUMAN, EL TIGRE ASESINO. Trueno Extra 103B-105
Nuestros amigos, que de pronto se encuentran en la lejana India, contemplan con sorpresa a un lobo ahuyentando a un tigre. Un anciano les habla de Situmán, un pavoroso tigre propiedad del Maharajá de Nagpur, que es intocable, de forma que si alguien llega a dañarle, las represalias del susodicho serán terribles.
En el camino se encuentran con un elefante enloquecido y Trueno así salva la vida del Maharajá, quien les invita a palacio, dando la apariencia de ser una bella persona. Al llegar a Nagpur nuestros amigos observan que la gente vive en la más absoluta miseria en contraste con la magnanimidad del Maharajá. A Trueno le mosquea sobremanera este contraste así como lo que se cuenta sobre Situmán, el tigre asesino.
Cuando se organiza una cacería, Trueno propone la caza de Situmán, lo que contraría no sólo al Maharajá sino a su siervo y consejero Ajsurat, con lo que aumenta la incógnita. De todas formas, Trueno acepta ir a la cacería donde realmente descubrirá para su sorpresa la clave del misterio…
Este es el planteamiento por si alguna se anima a releer esta aventura. Pero hablemos de los autores y otros detalles curiosos de la aventura.
Sin caer en dogmatismos, habíamos concluido que esta aventura es obra de Duarte, con la intervención de Piqueras. Y posiblemente de alguien más, pues se aprecian estilos diferentes. En cualquier caso, sus autores no son grandes lumbreras. Muchas secuencias están mal resueltas y las perspectivas son las propias de un inexperto. Y es una pena, pues el guión es bastante original, y la aventura de Situmán nos hubiera dejado huella de haber sido realizada por Fuentes Man, por poner un ejemplo, un autor que refleja el ambiente hindú de una forma muy grata para el espectador. Otra curiosidad es que la escena donde el Maharajá invita a nuestros amigos a comer, se calca prácticamente la misma escena que aparece en el nº 165 del cuadernillo, por el pequeño toque hinduista.
Hay otros datos curiosos. El palacio del Maharajá es un calco mal resuelto del Camelot de Foster, con alguna variación, para darle un tímido toque oriental. El Capitán Trueno dice al contemplarlo que nunca vio nada igual, cuando tenía que haber dicho eso de “esta cara me suena”. Nuestro amigo se permite aconsejar al Maharajá, y después de hacerlo, le dice unas palabras insólitas respecto a su gobernación, teniendo en cuenta la época en que se escribieron:” Os sentiréis más feliz y vuestros vasallos os amarán de corazón, no por temor”.
En su día, para el Trueno Color, el maestro Bernal escenificó con gran acierto esta aventura de Situmán. Entretanto decir que en Trueno Extra la portada 104 es de F. Díaz, y la 105 de Escandell.
Como dato curioso a añadir decir que en el nº 103 finalizan las aventuras de “Chico y Trilita”, obra de Ortega y Acedo, que se venían publicando desde el primer número de la revista. En el nº 104 se inicia la serie “Dick Foster, Piloto de Pruebas”, dibujada por Casamitjana y con guión de un tal “Howard Stanley” cuyo tufillo a seudónimo es más que evidente.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 254 y 255

   

LA NAVE MISTERIOSA. Trueno Extra 106-108A
Nuestros amigos navegan por el Mar del Norte, rumbo al sur, en busca de corrientes más favorables. Una especie de “nave fantasma” está a punto de embestirles. Trueno aborda la nave, al parecer desierta, para investigar y lo que descubre en la bodega es un inmenso tesoro. Pero la nave no estaba deshabitada como creía, pues una bella muchacha de rasgos orientales y su forzudo siervo, atacan a nuestro Capitán. Trueno exigirá una explicación por tan belicosa actitud. La chica resulta ser la reina de un remoto país y dice llamarse Lu-Fung. Junto con su sirviente, ambos huyeron de su país, cuyo trono fue usurpado por el ambicioso Pin Lay, quien ahora les persigue para hacerse con el tesoro. Como la causa es justa, Trueno decide ayudarles. Pero de pronto aparece la nave de Pin Lay y su tripulación dispuestos a recuperar el tesoro… Como siempre, lo que vendrá después, resulta de lo más previsible. Hay que decir que los sucesos narrados tienen como fondo una gran tormenta y por ello Crispín y Goliath, a la deriva, apenas tienen papel en esta aventura pues desaparecen de la escena para reencontrarse al final y repartir algún mamporro.
El dibujante es F. Díaz. De ello no hay la menor duda, pues su firma en el primer episodio aparece ¡cuatro veces! Díaz realiza una labor muy digna y unos acabados satisfactorios. Quizás los detalles del oleaje son excesivos, pero al menos son correctos. Lo que sí da la impresión es que las escenas parecen tomadas con “cámara fija”, como sucede a veces en el mundo del cine. Las pocas secuencias de altura, tienen que ver con el hecho de que nuestro héroe llega a ser colgado del palo mayor, y se aprecia que nuestro dibujante no domina bien la perspectiva pues se vale como referencia de las magníficas viñetas que en su día realizó el Maestro Ambrós para la aventura de Krisna (cuadernillos 145 y 146). No lo he comprobado, pero cualquier lector de Trueno enseguida se da cuenta. Respecto a indumentarias y detalles de los navíos, nuestro dibujante da pruebas de una gran maestría. También decir que los rostros de Lu Fung, especialmente en sus primeros planos, arrojan una gran belleza.
Las portadas (106 a 108), son de Escandell. Por cierto, en la portada 107 aparece nuestro héroe colgado del palo mayor y en este caso Escandell realiza una magnífica perspectiva desde lo alto. En resumen. No es que sea una gran aventura, pero yo sí la salvaría de la mediocridad habitual.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 256 y 257

   

EL VOLCÁN DE LA MUERTE. Trueno Extra 108B-110
Nuestros amigos, de camino a Thule, llegan a un poblado al norte de Europa con el fin de poder embarcar. El pueblecito costero parece desierto, pero al entrar en la posada hallan al mesonero asesinado. Una muchacha llamada Lingeth explica que unos piratas al frente de un temido Longbock se ha llevado cautivos a los habitantes de aquel lugar, entre ellos, a un valiente llamado Rambleth, que posee el plano de un tesoro que se encuentra en un volcán en el llamado Valle de la Muerte.
Trueno, junto con sus amigos y la muchacha, se hacen a la mar, y son sorprendidos por el sanguinario Longbock, que les aborda. Después de una refriega y varios mamporros bien dados, el pirata cae prisionero de nuestros amigos, quienes al rescatar a Rambleth, se unen a la búsqueda del tesoro. Como el pirata se les escapa y consigue reunir a sus hombres, ahora ambos bandos parten hacia el volcán. Cuando nuestros amigos llegan al lugar, presencian algo insólito y aterrador, ¡un dinosaurio saliendo por el cráter, igual que un topo sale de la madriguera! El resto de la historia, como siempre previsible, os animo a leer…
La aventura es dibujada por Duarte. Esta vez no tenemos dudas. No es gran cosa como dibujante, pero digamos que está dentro del término medio. Tiene un estilo muy particular, pero le cuesta realizar unos bocetos en condiciones. Una vez hechos, su entintado es bastante detallista, y resulta grato al lector. Por ejemplo, el dinosaurio en cuestión, está minuciosamente detallado, escama por escama. Eso sí, se aprecia que para la ejecución de la aventura ha precisado la guía de otros dibujantes. El bicho no es otro que el que dibujara Darnís para el Jabato, que creo recordar se llamaba Sika-Balaka, pero en este caso, gigantesco, descomunal. Pretende, a mi modo de ver, ser un T. Rex, pero por su enorme tamaño más bien se parece a Gotzilla. Duarte no parece ser en aquellos momentos un dibujante muy experto, pero ya despunta una personalidad que en el futuro le hará reconocible. El guión es flojito y un tanto descabellado por culpa del dinosaurio. Por cierto, la reacción de nuestros amigos es como si fuera la primera vez que veían “un monstruo antediluviano”, como se decía por entonces. Cuando Crispín dice que “creía estar seguro de que estos animales se habían extinguido”, Trueno lo explica diciendo que “debió sobrevivir aletargado, conservándose merced a ciertas condiciones climáticas existentes en remotas capas de la corteza terrestre”, y como queriendo despistar, añade “pero no podemos comentar esto ahora, Crispín”, y entonces corren para ponerse a salvo. Por cierto, ¿alguien recuerda qué dice Goliath cuando ve al animalito? Añadir que también es descabellado el guión por ubicar en el norte de Europa a un río plagado de cocodrilos.
La aventura, aun siendo entretenida, no aporta nada nuevo. Las portadas que ocupa, es decir, la 109 y 110, son de Escandell. También recuerdo que Bernal dedicó al dinosaurio una de sus magníficas portadas pintándolo de verde, otorgándole a su vez un aspecto bastante terrorífico (nº 266 y nº 267). Por cierto, Goliath cuando ve al dinosaurio dice eso de “¡Vaya vaquita”!.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 266 y 267

   

MURSUK, EL REY DEL DESIERTO. Trueno Extra 111-113A
Después de una tormenta en el mar, nuestros amigos llegan a la costa africana en calidad de náufragos y son socorridos por un pueblo árabe. Cuando recobran el conocimiento presencian el ataque de un tal Mursuk al poblado, quien irrumpe igual que un elefante en una cacharrería. Con la ayuda de nuestros amigos, se consigue rechazar a este ejército de forajidos. Trueno pregunta sobre quién es Mursuk. “Es el rey del desierto y señor de Zighan, la ciudad maldita”, le responden.
Cuando se despiden y marchan en busca de una embarcación para proseguir su viaje, son tomados por espías de Mursuk por otras gentes y como consecuencia son hechos prisioneros. No sirven las explicaciones, así que se les conduce hasta unos postes para ser ejecutados. Se produce entonces un nuevo ataque de Mursuk, y en la refriega se demuestra la verdadera identidad de nuestros amigos, que son inocentes, pero ahora son hechos prisioneros por parte de Mursuk. La noticia llega a oídos de la princesa Ayuba, que elogia la valentía de nuestros amigos y decide apoyarlos. Entretanto Mursuk planea un destino siniestro para ellos: irán atados al lomo de unos elefantes decrépitos para ser conducidos al cementerio de los mismos, donde serán pasto de hambrientos buitres…
Bueno, como es de suponer, al final todo acaba bien. Esta es una de las aventuras de las que, según mis primeros apuntes de los años 80, no supe identificar a su dibujante. Siempre me pareció producto de una mano inexperta que se limitó a “fusilar” de acá y de “allá”. Y si veo alguna peculiaridad, pensaría en Escandell, pero no, en definitiva. En las tablas del libro de J.A. Ortega se identifica a Torregrosa como su autor. Me cuesta aceptar esta afirmación, aunque no pondría la mano en el fuego, pues tal vez en sus inicios fuera así de torpe. Pero Torregrosa tiene un estilo muy peculiar que le define, y que de hecho, nunca llegaría a convencerme.
El dibujante de la aventura de Mursuk usa múltiples referencias a modo de documentación. No voy a explayarme, pero veo imitaciones a Beaumont en algunos rostros, a viñetas de la aventura de Titlán, incluso hasta imita a Fuentes Man. Veo referencias a su primera aventura, pero sobre todo a la de Olaf, el postizo padre de Sigrid. También hay referencias al Príncipe Valiente. De hecho, las primeras imágenes de la reina Ayuba, son un calco descafeinado de la reina Aleta. Además hace uso de los rostros de Ambrós y de algunas figuras de sus célebres láminas. En fin, una aventura con ingredientes llamativos, pero sosa e insípida en su realización. Suspenso total.
Por otro lado, Mursuk, el malo de turno, no resulta nada convincente. Es tan impersonal, que le recomendaría un curso de formación para malosos. En las últimas páginas se deja ver que el dibujante usó a Fuentes Man como referencia para la lucha final de forma descarada. En suma, un autor frío e impersonal, sin estilo propio.
Lo curioso es que las portadas 111, 112 y 113, son de Casamitjana, y son francamente aceptables. La del nº 112 está muy bien. Aparecen nuestros amigos luchando contra los buitres en el cementerio de los elefantes y muestra un gran dramatismo. Un dato curioso: Hasta el nº 111 la portada incluía una tira vertical con tres viñetas a modo de tráiler, pero a partir del nº 112 desaparecen, ganando en vistosidad. Lo que sería interesante es si alguien puede aportar algún dato más sobre la identidad del dibujante.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EN PODER DE TOASTRO. Trueno Extra 113B-115
Nuestros amigos llegan a un poblado costero (de algún supuesto país europeo) con la intención de embarcarse para Thule. Mientras tramitan el tema del pasaje, Goliath hace una escapada en busca de una posada donde pueda saciar su tremendo apetito. Nuestro gigantón es secuestrado por el hecho de ser un hombre fornido, y Trueno y Crispín, siguiendo una pista muy fácil logran dar con él. Se encuentra prisionero en un barco a punto de zarpar, y claro, ahora los tres son hechos prisioneros y llevados a una isla. El mismo Toastro (de gran parecido a Ulrich el Negro) les explica la razón de su secuestro con un mapa. Frente a la isla, existe otra muy cercana, y entre medias pasan muchos barcos mercantes. Entonces, ¿qué se le ocurre? Con una inmensa red y un mecanismo, para cuyo manejo se necesitan hombres fuertes, poder atrapar en el estrecho a esos barcos y por tanto quedarse con sus mercancías. Como Crispín no entra en el perfil, lo utilizan como rehén para que Trueno y Goliath no se nieguen a colaborar.
Lo que es digno de reseñar es que para el desenlace de esta aventura, Goliah nos sorprenderá con su iniciativa al lograr cargarse él solito al citado mecanismo, a la vez que se divierte “cascando nueces”.
La aventura se lee bien, y creo que la razón se debe a que el guión es entretenido y por la llegada de Martínez Osete como dibujante, si bien las primeras seis páginas son de Claudio Tinoco. Todo hace pensar que la aventura quedó aparcada por la marcha de Tinoco dos años atrás y que ahora, el primer trabajo que Bruguera le diera a Osete era el de terminar la aventura. Además, por primera vez he percibido que alguna viñeta de Tinoco está ampliada, o mejor dicho, alargada por sus extremos, lo que probablemente signifique que no dejó seis páginas completas, sino que fueron retocadas para que resulten seis páginas.
De Tinoco ya hemos hablado con anterioridad y precisamente ahora su trabajo no está por encima de los anteriores. Es bastante deficiente y dibuja a nuestros amigos más escuchimizados que nunca. Osete se incorpora en el nº 114 y se aprecia que intentó seguir la línea de Tinoco, pues no es típico de este artista dibujar los volantes de Crispín lisos. En los trabajos siguientes los dibujará con su clásica forma dentada. Pero tenemos motivos sobrados para dar la bienvenida a Osete. Un dibujante que, sin ser de los grandes, grandes, siempre ha hecho un trabajo muy digno y ha realizado etapas muy gloriosas en el cuadernillo, y no digamos en Trueno Extra, donde pronto se le usará para realizar unas magníficas y memorables portadas. Osete, aparte de ser un prolífico autor y muy adaptable a los diferentes estilos, hace que se le coja cariño. Ya seguiremos hablando de él en trabajos posteriores…
Sólo decir que las portadas para esta aventura son de Escandell. La nº 115 la usará Ediciones B para la colección FANS en la segunda etapa de la colección. En este nº 115 termina la serie “Dick Foster” de Casamitjana y para el siguiente número se inicia una aventura del Inspector Dan…
FANS: 33. TOMO: 7
TRUENO COLOR: 268 y 269

   

LISÁN, EL HECHICERO. Trueno Extra 116-118A
Tras una denodada lucha contra la tempestad y después de ser engullidos por una tromba marina, nuestros amigos alcanzan la costa por separado. Trueno va a parar a una especie de gruta, y Crispín y Goliath serán atacados por unos trogloditas que les atribuyen el rapto de su reina, y como consecuencia, son hechos prisioneros. El verdadero raptor es un hechicero llamado Lisán, quien está empeñado en sacrificar a la muchacha porque piensa que así los súbditos de ella lucharán entre sí y él se hará con el poder absoluto. Pero Trueno salvará a la chica cuando ésta es arrojada por el acantilado, ganándose así la amistad de Talak, el jefecillo troglodita.
Cuando el hechicero Lisán ataca con sus leopardos a este pueblo, “rescata” a Crispín y Goliath para quienes tiene fines aviesos. Les droga para qué se enfrenten a los trogloditas y especialmente a Trueno, produciéndose unas secuencias muy parecidas a las de Akron el hechicero. El guión, aunque parece un tanto enrevesado, es del todo previsible, pero también entretenido.
Los dibujos son de Duarte. Tiene un estilo peculiar que le caracteriza, pero no domina bien la figura humana, pues no sabe dotar a los personajes de movimiento natural. Las figuras resultan un tanto estáticas. En cambio demuestra ser un creador de bonitos fondos, que en momentos dados adquieren gran importancia. La tormenta inicial en el mar está muy bien resuelta. La tromba marina está dibujada con gran detallismo y en una perspectiva interesante. Hasta en una viñeta se ve como ésta se parte por la mitad como hemos visto muchas veces en los documentales de tornados. La costa y las olas rompientes, la cueva, la cascada, etc. están bellamente reflejadas en amplias viñetas. A tal punto que pienso que este dibujante, más que para tebeos, hubiera sido un buen artista para trabajos a plumilla.
Por otro lado, Duarte se ve un poco perdido a la hora de documentarse. Es difícil saber en qué parte del planeta han arribado nuestros amigos. Los trogloditas parecen europeos del día presente con barbas postizas. Hasta la reina parece una muñequita Barbie. Hay una viñeta curiosa que dice que “el siniestro Lisán regresa satisfecho a su fortaleza”… ¿y qué nos dibuja el amigo Duarte? Ni más ni menos que la pirámide maya de Chichén Itzá, además, al detalle. Y no creo por eso que nuestros amigos se encuentren en la península del Yucatán. Por eso digo que resulta impreciso y perdido a la hora de documentarse, y utiliza simplemente lo que tiene a mano.
Hay una secuencia que me ha resultado hilarante. Crispín y Goliath drogados se enfrentan a Trueno. El Capitán le dice a Goliath: “¡Goliath, amigo. ¿Te has vuelto loco?”. Crispín por detrás va a descargar un golpe sobre Trueno con un palo, pero éste se agacha a tiempo y es Goliath que se lleva el porrazo. Mientras Goliath cae abatido, el Capitán dice “¡sois completamente inconscientes de vuestros actos!”. Entonces Crispín le dice: “¿Sí, éh? ¡Veremos si ahora te libras!”, “Cuidado con lo que vas a hacer, Crispín”, le responde El Capi. Y seguidamente le da una leche que le deja turulato.
Dignas de reseñar las tres portadas que realiza Casamitjana para esta aventura.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

AVENTURA EN LOS ABISMOS. Trueno Extra 118B-120
Una aventura con la que he disfrutado. Un guión la mar de entretenido, y unos excelentes dibujos de Díaz. Durante treinta páginas nuestros amigos viven momentos muy dramáticos, expresados de manera magistral por este dibujante. Lástima que la aventura resulte corta en extensión…
Esta vez sí se dice que nuestros amigos llegan a la costa normanda. Un alud de piedras está a punto de acabar con sus vidas. El ataque procede de un malvado llamado Tourbeau (habrá que pronunciarlo en francés), empeñado en reclutar esclavos para poner a flote un bajel hundido frente a la costa, y que alberga un gran tesoro, el “tesoro de Locbrook”.
Nuestros amigos serán ayudados por Marcel y su gente, a quienes se unen en la lucha contra Tourbeau. Pero todos caerán prisiones del turbio personaje. “Jó, jó, jó…¡jamás vi botín humano más notable!”, dirá Tourbeau, sobre todo cuando ve que entre sus prisioneros está Marcel, quien desde hace tiempo le está hostigando.
Lo interesante comienza cuando nuestros amigos y Marcel junto con sus hombres, son obligados a ponerse las máscaras de inmersión y bajar al fondo del mar para intentar rescatar el tesoro. No sólo tendrán que soportar la tiranía inhumana del malo de turno, sino que abajo tendrán que enfrentarse con tiburones e incluso con un pulpo gigantesco, que ya han ocasionado unas cuentas víctimas.
Como decía, Díaz realiza un trabajo correctísimo. Es una gozada contemplar sus dibujos. Pienso que las planchas originales, evidentemente de mayor tamaño, tuvieron que ser espectaculares. Pero tampoco vamos a exagerar. Están bien, y punto. Que luego este dibujante fuera elegido como titular del Sheriff King, está del todo justificado.
En la aventura que analizamos se dan unas secuencias submarinas que en verdad están resueltas con maestría, recordando a veces a una de mis aventuras favoritas del Jabato, “La ciudad sumergida”. El autor domina bastante bien la figura humana y dota a los cuerpos de robustez y musculatura, contrario a lo que decíamos de Tinoco. He puesto a esta aventura en la lista de aquellas que merece releer.
Las dos portadas que ilustran estos ejemplares son de Martínez Osete. Magistrales de verdad, sobre todo la del nº 119. Un primero plano de Trueno y Goliath luchando junto a la bocaza del pulpo tuvo que ser en su día muy llamativa para los jóvenes lectores. Por los pequeños cambios en la revista y sus nuevos contenidos, Trueno Extra va entrando en una nueva etapa… Por aquellas fechas, Bruguera estaba preparando el lanzamiento de nuevos cuadernillos y revistas de aventuras…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 258 y 259

   

EL ICEBERG DE IVAR!. Trueno Extra 121-123A
Trueno y sus amigos llegan a Thule, y descubren que el Castillo de la Reina Sigrid ,y aledaños, han sido arrasados y saqueados. Tampoco hay habitante alguno, pues todos, incluida Sigrid y demás mujeres, han sido llevadas cautivas por Ivar, que como es de suponer, intenta hacerse con el poder de Thule y de sus entornos. Y todo con el concurso de uno de los generales de la Reina, el traidor Borjn, a quien solo se le menciona por nombre. Trueno les sigue la pista y pronto da con este grupo de forajidos vikingos, liderados por Ivar, quien luce un casco con alas en lugar de los cuernos típicos. A pesar de su porte elegante, Ivar es un auténtico zoquete, aunque no tanto como luego lo sería Tampir el pirata, de idénticas pretensiones. Pero quiere hacerse el amo del cotarro con un gran icerberg al que trata de hacer navegable.
La aventura podría dar más de sí, pero en treinta páginas no se pueden contar muchas cosas. Además, ¿cuántas veces habrá llegado Trueno a Thule para descubrir que se han llevado a su Reina, o cualquier otro desaguisado parecido? Un guión de esta clase, de haberse escrito en el presente, teniendo en cuenta la fiereza de los vikingos, no hubiera dejado a Sigrid tan bien parada… Pobre Sigrid, no quiero ni imaginarlo. Pero la pretensión de Ivar en el fondo es hacerse con el Capitán Trueno. En un momento dado dice: “En tanto no caiga en mi poder, no consideraré mía la victoria conseguida”…
Lo bueno es que tenemos a Martínez Osete de nuevo, quien desarrolla esta aventura vikinga con gran destreza, logrando unas planchas admirables. Luchas entre hielos, y entre las gélidas aguas, así como tormentas y choque de icerbers. Todo muy bien desarrollado. Ya hemos dicho que Osete es un trabajador infatigable y que se hace querer. Me encanta la última viñeta donde se ve al pueblo de Thule celebrando la victoria de Trueno sobre Ivar.
He consultado la biografía de Osete según Fernando Bernabón en el Tomo III de Cuadernos de la Historieta Española dedicado a El Jabato. El capitulo se titula “Un todoterreno llamado Martínez Osete. El dibujante de los mil y un estilos”. Bernabón llega a afirmar que “es el dibujante que, en su larga trayectoria vital como profesional del medio, ha aportado más páginas a nuestra historieta”. Y teniendo en cuenta la aventura que hoy comentamos, es digno de mención que al hablar de un personaje anterior al Trueno llamado “Thorik, el Invencible” (Editorial Marco, 1959) diga que “mostraba ya un trazo eficaz y depurado, de contornos suaves, en la plasmación del mundo medieval de los norteños pueblos vikingos”… Y así es. El universo vikingo que Osete recrea transmite un “ambiente” muy grato, pese a que pueda estar lleno de tópicos.
Con esta aventura, recordemos además, se inició la segunda etapa de la colección FANS, en su número 32 allá por 2004. Lástima que a causa de editarse a partir de una edición impresa, las planchas de Osete aparezcan bastante emborronadas. Recuerdo que me entusiasmó contemplar este tebeo en el kiosco, pues era una forma de ver regresar a Trueno, y con una de las portadas de Osete. Y en la primera edición, allá por 1962, coincidía con la etapa del cuadernillo donde se desarrollaba la aventura en el Polo Norte. Ambas publicaciones “entre hielos”.
Los tres episodios (números 121 a 123) llevan unas magníficas portadas de Osete. Y como dato curioso, en el número 122 de Trueno Extra ya se anuncia la aparición de la nueva revista “Jabato-Extra”. Con razón se dice de nuestro recordado Martínez Osete que era un “todoterreno”… Aprovecho para decir que “su” Jabato es de lo mejor que ha hecho este gran artista (según mi parecer, claro), además de ser un magnífico portadista. Al parecer, según nos ha explicado Víctor Trueno, Osete era una hombre humilde y cariñoso, por lo que también ensalzaré sus trabajos, pues por encima de tecnicismos y academicismos, sobresale su cariño por el tebeo. Un dibujante con una asombrosa capacidad de adaptación. Sentía gran admiración por Darnís y por Ángel Pardo. Con este último, como explica J.A. Ortega en su libro, llegó a mimetizarse, incluso en la etapa infantil. De hecho, algunas portadas del Álbum Gigante, que hay quien ha atribuido a Pardo, son de Martínez Osete.
FANS: 32. TOMO: 7
TRUENO COLOR: 260 y 261

   

LANG-FHU, EL AZOTE DE MANCHURIA. Trueno Extra 123B-125
De la mano de Fuentes Man, se nos lleva a un frío y brumoso día de invierno. Nuestros amigos se encuentran en Asia atravesando una reseca e inhóspita región, cuando se topan con una muchedumbre que huye. La escena es semejante a la del cuadernillo nº 151. De hecho, Trueno dice “sólo dos cosas pueden obligar a huir a semejante cantidad de personas…”. En la siguiente viñeta aparece el típico espectro terrorífico en el horizonte cuando Trueno dice “¡la peste!”, y en la otra viñeta añade “…o la guerra y la represión”, impactante declaración teniendo en cuenta que se publicaba en un momento álgido del régimen franquista. Uno de los amables y apacibles abuelillos, dice la razón por la que se ha producido el citado éxodo: “Lang-Fhu es un forajido. Una maldición de hombre que pesa en este país desde hace tiempo y a quien la leyenda popular atribuye poderes excepcionales… ¡Se acerca con sus hombres arrasándolo todo en busca del Gran Diamante”… Y en la siguiente viñeta, añade: “Desde hace unas semanas busca ávidamente dicho talismán, con el que pretende gobernar a todo el país tras declarar la guerra a la princesa Li-Chen, heredera del trono imperial”. Como es de esperar, nuestros amigos se unirán a la princesa en la lucha y terminarán recuperando la mencionada joya.
Antes citaba al cuadernillo nº 151 por tener una escena paralela. Lo curioso de esta aventura es que hay más parecidos. ¿Recordáis que en la aventura de Krisna hay un gran ejército chino (bajo el mando de Wang-Si) que cruzan un valle y que éste llega a ser inundado? Pues en la aventura de Lang-Fhu también hay ejércitos inmensos enfrentándose, la rotura de una presa que inundará un valle donde muchos soldados perecerán, e incluso se creará un islote donde nuestros amigos podrán salvarse. El guionista sin duda se inspiró en la citada aventura del cuadernillo, aunque también le añadirá algún elemento un tanto peregrino. Por ejemplo, en el islote formado de manera fortuita, hay una cueva donde habita una bruja horrible, y desde donde arrojará a nuestros amigos a un jardín subterráneo poblado por plantas carnívoras. Unas plantas gigantes y voraces, una especie de alcachofas carnívoras, que harán pasar un mal rato a nuestros amigos. Y todo porque nuestro “cascanueces” se niega a casarse con la gorda hechicera.
Fuentes Man, como era de esperar, realiza un buen trabajo. El poder de la gigantesca ola provocada así como las plantas asesinas, resulta impactante. Lo mismo a la hora de representar el choque de los ejércitos. A pesar de su virtuosismo, reconozco que como habéis comentado algunos de vosotros, resulta un tanto frío. La aventura está bien desarrollada en su planteamiento, y promete mucho, pero como tiene que terminar en la página treinta, el resultado resulta precipitado y nada convincente. Es como zanjar una cuestión de un plumazo.
El dibujante había realizado esta aventura siguiendo la pauta de 12+12+6 páginas, pero la editorial la distribuye en 6+12+12. Por eso en la página 7 de los dos episodios finales, se aprecia una chapucilla en la viñeta inicial, al encomendar el relleno a una mano inexperta.
La portada 125 es interesante. Y no porque se anuncie que con el ejemplar se entrega el nº 1 de la nueva colección “El Teniente Negro” (al precio de 3,50 ptas.), sino por la escena representada. Se trata del momento dramático en el que nuestros amigos se debaten con las plantas asesinas, y aparecen Crispín y Goliath a punto de ser engullidos. La escena es de Escandell, que sin duda se ha inspirado en una de las viñetas interiores de Fuentes Man. Esta portada vio la luz en el mes de mayo de 1962. Años después, concretamente en 1974, en la reedición Trueno Color, el maestro Antonio Bernal ofrecería su visión de la misma escena haciendo uso de un tratamiento impactante del color y aportando una dosis de fantasía (Trueno Color nº 263). Pero no es todo, en el número 6 de la colección FANS, al reeditarse esta aventura, es Rafa Fontériz quien nos ofrece su particular versión. A mí juicio, muy buena, con el color verde como protagonista. También Crispín y Goliath intentando no ser engullidos, mientras Trueno lo tiene más fácil. Hasta Goliath aparece con sus ropas desgarradas por las temibles plantas… Tres versiones del mismo momento, vista por diferentes artistas y distanciadas en el tiempo. Todo un honor para Fuentes Man y su guionista. Tal vez M. Díaz alguna vez nos las podría enseñar juntas en una de sus entradas…
FANS: 6. TOMO: 2
TRUENO COLOR: 262 y 263

   

EL DUQUE DE BORKU. Trueno Extra 126-128A
Una aventura de Gil Bao como dibujante, y Vidal Sales como guionista. Con la intención de embarcar hacia Thule, nuestros amigos están cruzando la vieja Germania. Un agonizante mensajero de la Duquesa de Lubeck les informa de que ésta solicita encarecidamente su ayuda. Al parecer, el malvado Duque de Borku pretende contraer nupcias con ella, con fines puramente lucrativos y para satisfacer su desmedida ambición. Por eso amenaza con una guerra a la Duquesa sin no accede a sus requerimientos. También conocedor de la fama de nuestro héroe, el Duque intenta impedir que se acerque a ella, pero como es de suponer, se terminará produciendo un enfrentamiento entre ambos.
Esta aventura en su planteamiento puede parecer simple, pero contiene algunos elementos atípicos. Uno de ellos tiene que ver con la “desaparición” de Crispín, quien es dado por muerto por el Capitán y Goliath. Cuando sufrieron un atentado, cayeron desde gran altura a un río, cuyas impetuosas aguas se llevan a Crispín.
Otro aspecto tiene que ver con la aparente traición del Capitán. En un momento dado, y como estrategia, el Capitán finge someterse al malvado Duque y acepta el cargo que éste le brinda. Como es de suponer, tanto Goliath como la Duquesa, que están prisioneros, sienten una terrible decepción. Incluso el pobre Crispín cuando reaparece, le dice al Capitán: “Escuche esto, Capitán… ¡Habría preferido que las aguas me hubieran arrastrado!”. Trueno se limita a decir: “¡Encerradle!”.
El malvado Duque tiene un físico que le caracteriza. Una cabeza calva, prácticamente cuadrada y enorme, y cara de maloso. Incluso tiene gran parecido a “Cabeza de Martillo”, uno de los enemigos de Spiderman (los marvelistas lo entenderán a la primera).
Algunas veces he oído referirse a los alemanes como “cabezas cuadradas”, en un sentido figurado, por supuesto. ¿Acaso el guionista lanza una sutil indirecta a través del perverso Duque?
Por tierras germanas se aprecia que el Capitán Trueno es un héroe famoso, y por eso acude a él la Duquesa. ¿Se trataría de un guiño hacia los españoles que en los años sesenta habían emigrado a Alemania?
La aventura en bastante entretenida y Gil Bao realiza un trabajo bastante correcto, aunque la estética de las planchas no llega a captar la emoción del lector. Hace uso de su peculiar estilo, evitando la vegetación en sus panorámicas, con lo que dota al paisaje de una pronunciada aridez. Poco sabemos de Gil Bao, pero no cabe duda de que tiene en honor de figurar en la lista de dibujantes del Trueno.
Lo que a nivel personal puedo decir de aquella época, en la que el cuadernillo se acercaba al nº 300, es que la editorial lanzó varias publicaciones que nos llenaron de ansiedad a todos los chavales: Jabato Extra, el Sargento Furia, El Teniente Negro, El Mosquetero Azul… Nuestro poder adquisitivo no podía con todo, y aquellos anuncios suscitaban el deseo de poseer aquellas series tan llamativas. Era una época que era raro tener la tele en casa y los tebeos eran nuestros principales divertimentos. Puedo decir que estábamos revolucionados ante aquella oferta tan amplia…
FANS: 34. TOMO: 7
TRUENO COLOR: 264 y 265

   

EL PODER DE MUNSTROGH. Trueno Extra 128B-130
Es invierno y nuestros amigos atraviesan una desolada región del norte de Europa. Con sorpresa contemplan unas huellas enormes. Cuando llegan a un poblado, descubren que varios hombres han sido asesinados, y proceden a su entierro, antes de irse a dormir. Crispín, por culpa de su curiosidad, es secuestrado, lo que descubren sus amigos al día siguiente.
Para su sorpresa la casa desaparece, y de pronto, contemplan a un gigantesco “hombre de las nieves” que se abre paso aplastando los abetos del bosque, que inexplicablemente pasa de largo, entretanto la casa vuelve a reaparecer.
Es cuando son atacados por unos encapuchados, y gracias a la intervención de dos nuevos personajes (Istirio, prometido de la Duquesa Creta de Klaisingh, y su escudero Sigmund), nuestros amigos salen del mal paso. Istirio explica que se trataba de los esbirros de Wurtberg, un forajido que pretende quedarse con las tierras de Creta, y para ello se vale del poder de Munstrogh, una especie de mago que abusa del terror que causan sus poderes hipnótico/hechiceriles, que hace “desaparecer” casas o producir imágenes como un gigantesco buitre llameante. En lo que al “yeti” se refiere, se descubrirá más tarde que se trata de un enorme muñeco dirigido por hombres desde su interior.
Bueno, esta aventura es de nuestro querido Martínez Osete, quien –aunque realiza un buen trabajo- no está a la altura de las circunstancias. La revista Trueno Extra entra en un período en que se dedica a Trueno diez páginas en lugar de las doce habituales, y el resto de la revista está preferentemente ocupado por historietas del Oeste de seis páginas, auto conclusivas, y en gran parte de origen italiano (se aprecia por los detalles en las viñetas, que éstas han sido adaptadas de otro formato).
Pero volviendo a Trueno. Ahora las aventuras van a constar durante un tiempo de veinticinco páginas, lo que se dejará notar en el desarrollo de las historias de forma negativa. En esta aventura que analizamos sucede algo extraño. El guión parece manipulado, con alguna que otra incoherencia, y la trama del mismo no sigue un desarrollo lógico, si no que parece que va a salto de mata. Por ejemplo, es al final que a modo de repaso, y en una viñeta pequeña, se aclara que el “monstruo” era tan solo un muñeco mecánico. Da la impresión de que “algo”, posiblemente la censura, hizo manipular la historia de forma inusual. Por otro lado, a partir de aquí, va a ser frecuente que en alguna página se intercalen chistes gráficos o publicidad de la casa, para lo cual se aprecia que se han recortado o alargado algunas viñetas. Un enigma que sólo el “oráculo” llamado Víctor Trueno tal vez nos pueda aclarar. De hecho, para presentar la sinopsis al inicio de este artículo, he tenido que releer el nudo de la historia varias veces, y aun así, me resulta bastante absurdo.
Digno de notar el pensamiento de Trueno al ver la enorme huella en la nieve: “¡No es posible! No es posible la existencia de animal alguno de semejante tamaño”… y eso que la huella es menor que la mitad de la de Takunga, por poner un ejemplo. Luego Osete nos dibuja a un Yeti gigantesco de primeras, pero luego, dos viñetas adelante, en la perspectiva desde atrás, ya no parece tan grande, o nuestros amigos han crecido de repente. Son pormenores, pero indican que algo falla. Desde luego, la estética de las páginas es correcta, pero por culpa del guión, no es la típica aventura que uno quisiera releer. Le falta fluidez.
Ya por estas fechas Osete se está encargando de las portadas y lo hace son verdadera maestría. Parece que la editorial está usando mejor papel, pues al día de hoy se conservan los ejemplares casi como recién salidos del kiosco, y los colores han mejorado notablemente. Y el olorcillo, os lo aseguro, es el mismo.
Y hablando de portadas, os animo a visionar la versión del Yeti que el maestro Bernal hizo en esta aventura en Trueno Color nº 271.
Otro detalle curioso de reseñar: durante unos pocos ejemplares en lugar de La Familia Trapisonda de la contraportada, se anuncia el balón de plástico “Ariete”. Y se hace a través de jugadores de fútbol de la época, con foto en sepia del futbolista y una breve entrevista. La sección se titula “Jóvenes figuras del fútbol español”. Estos jóvenes, nacidos en los años treinta del pasado siglo, posan con el balón “Ariete” en mano. En su día le dio un toque moderno a la revista Trueno Extra.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 271 y 272

   

EL TESORO DE LOS BAISSA. Trueno Extra 131-133A
Una agradable aventura de Ricardo Acedo, como guionista, y Martínez Osete como dibujante.
Nuestros amigos están viajando en barco por un gran río africano, y se dirigen a un puerto marino donde partir hacia Thule. Les acompaña Sir Galwain, un cruzado que está obsesionado con la leyenda del tesoro del “Valle Gris”. Tienen la oportunidad de rescatar al reyezuelo Baissa, llamado Lusaka, quien les confirma la existencia del tesoro, un tesoro custodiado celosamente por su pueblo. Trueno no se corta un pelo cuando le dice a sir Galwain “conozco la rapacidad con que te comportaste en la cruzada, pero esta no es la guerra ni permitiré que conviertas en botín ese tesoro”.
El planteamiento está muy bien, la verdad, y la aventura promete. Además, pronto la cosa se complica. Cuando el cruzado decide raptar al hechicero para que le conduzca al Valle Gris, por cierto, cabalgando un buitre, la ocasión es aprovechada por Golabo, que quiere usurpar el trono de Lusaka, y trata de hacerlo cómplice de “los extranjeros”. Lo curioso es que esta aventura, de tan solo veinticinco páginas, es que posee cierto dramatismo al producirse la muerte de Lusaka y de Golabo durante la refriega, cosa inusitada en una época donde ya empiezan a vislumbrarse los tentáculos de la censura. Por otra parte, sí parece cosa de la censura el hecho de que sir Galwain de repente, cabalgando el buitre con el hechicero, decide en el último momento arrepentirse y echar una mano a nuestros amigos. Da la impresión de que la muerte de dos hombres no tenía mucha importancia al lado de que un hombre que portara una cruz en el pecho cayera víctima de la codicia. Bueno, es un suponer. De cualquier forma, la aventura está bastante bien y Martínez Osete realiza un buen trabajo, pues siempre se le dieron muy bien los ambientes selváticos.
Las portadas de Osete están realizadas de manera magistral, y el autor a veces usa rostros de su propia creación en lugar de los de Ambrós con un resultado más que aceptable.
La historia recuerda mucho a las novelas juveniles de la época, como aquellas de safaris en busca de tesoros perdidos, como “Las minas del rey Salomón”, por poner un ejemplo. También, en los tebeos de aquellos años, era frecuente el uso de rapaces de gran tamaño, amaestradas, usadas como cabalgaduras (este es el caso de Pantera Negra e hijo, de Editorial Maga).
Cuando se publicó esta aventura, el cuadernillo acababa de sobrepasar el nº 300, y qué curioso, precisamente es en el nº 301, cuando percibí el primer atisbo de infantilización en la serie, si bien quiero aclarar que no lo afirmo de manera categórica, pero aquella portada siempre me transmitió esa sensación. La nueva censura, la más rígida, se estaba forjando por aquel entonces, y no me extrañaría que estos detalles fueran una manifestación de la misma.
En la aventura del tesoro de los Baissa también se introducen algunos chistes y publicidad que obligan a modificar las viñetas, pero no podemos afirmar si la censura tuvo algo que ver. Esta aventura se publicó en Trueno Color y su portada nº 272 está entre mis diez favoritas. Goliath luchando con un cocodrilo, y donde el maestro Bernal permite que el espectador se introduzca en el agua para ver los menores detalles de la lucha. También esta aventura se reeditó en la colección FANS es su última etapa. La portada de Osete del Trueno Extra nº 131 se usó tanto de portada para el tomito (nuevamente coloreada), como para el volumen recopilatorio nº 7.
FANS: 35. TOMO: 8
TRUENO COLOR: 272 y 273

   

EL TESORO DEL IDOLO SHAKRA. Trueno Extra 133B-135
El inicio de esta aventura es parecido al de la anterior. En este caso nuestros amigos atraviesan una zona desértica del norte de África y lo que buscan es regresar a la patria, no a Thule.
Al unirse a una caravana descubren que se habla con cierto secretismo del “tesoro de Shakra”, lo que para algunos es una simple leyenda, pero para otros una oportunidad de enriquecerse fácilmente. Al llegar por la noche a un poblado, Crispín y Goliath se fijan en una señal, un signo que indica la ubicación del tesoro, según oyeron hablar a un tal Radua, quien resultará ser un auténtico forajido. Cuando éste se apropia del tesoro, el jefe del poblado y (como era de esperar), culpa a nuestros amigos, tachándolos de ladrones. Tras una lucha Goliath y el Capitán son hechos prisioneros, en tanto Crispín logra huir. Trueno y Goliath para que “confiesen”, son atados a un poste transversal y penden sobre un hirviente geiser. Entretanto Crispín caerá en poder de Radua. Crispín será enterrado hasta el cuello y sometido a la tortura de ser expuesto a las voraces hormigas. La clave para que nuestros amigos se salven estará en Berice, la bella hija del jefe del poblado, que confía y cree en la inocencia de nuestros amigos.
La aventura está dibujada por Duarte (¿?) y el guión es de Ricardo Acedo. Duarte se limita a cumplir, pero toda la historia es un auténtico plagio. El artista usa a Ambrós como modelo, tomando de aquí y de allá de forma aleatoria. Sin embargo parece que se centra en los modelos que aparecen entre los números cuarenta a cuarenta y dos del cuadernillo. De hecho, parece que la aventura se desarrolla en el mismo lugar donde Ambrós ubicó los acontecimientos de los citados números, hasta el punto de que los árabes parecen los mismos. De hecho, Berice es un calco de Aleta, la guapa mora que se cuelga del Capitán Trueno en la colección DAN. Por otro lado, el jefe del poblado es el padre Florián, pero sin Diego… ¡hasta en una viñeta aparece el clon de Karim, el de las hordas!...
Debido a estos detalles el estilo de Duarte se difumina y no presenta rasgos que le caractericen. De hecho, he llegado a pensar si acaso no hay otra mano que ayuda al dibujante, y cada vez que le echo un vistazo, comparando al Duarte de anteriores aventuras, estoy más convencido de lo que digo. Un enigma semejante al de los que entintaron a Ángel Pardo en el cuadernillo. ¿Algún dibujante anónimo ayudó a Duarte en esta aventura? No sería la primera vez que un dibujante titular acepta la ayuda que se le ofrece, sobre todo cuando los plazos de entrega se le echan encima.
Para el profano la estética general resulta la de un Trueno clásico, el Trueno de siempre, pero para el lector habitual y algo experto, todo le “suena” como que ya lo tuviera visto.
De manera excepcional la portada del número 134 no es de Osete, sino del propio Duarte, o al menos del hipotético equipo Duarte y …(¿?). Eso sí, está muy bien planificada y dentro de ella se ofrece la dramática secuencia del géiser en su plenitud. Según J.A. Ortega esta portada es de Escandell. Pero no parece ser así, de ello estoy plenamente convencido. Escandell tiene un estilo propio y dibuja la cota de malla de una forma única y singular, por poner un ejemplo. En el Trueno Color Bernal escoge la escena de Crispín y las hormigas, logrando también un bonito impacto visual para atrapar al lector. En suma, es una aventura entretenida, pero sin más. No llega al término medio de lo que se podría esperar…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 274 y 275

   

LA FURIA DE TAMBELE. Trueno Extra 136-138A
Nuestros amigos, que navegan por el Océano Pacífico sin un destino determinado, se ven atrapados por una terrible tormenta. Tras un dramático choque con la rocosa ribera y su consiguiente naufragio, a duras penas llegan a la costa donde pierden el conocimiento. Al despertar se encuentran atados a unos postes en un poblado desierto. Cuando contemplan al enfurecido volcán (Tambele) a punto de entrar en erupción, deducen el por qué el poblado está desierto. Una oronda nativa se acerca y les desata, fijándose especialmente en Goliath, como es de suponer. Kya, que así se llama la susodicha, les cuenta que el jefe Sarak y su hechicero “Kahuna”, les estaba utilizando como blanco de sus ejercicios de tiro de machete, pero que salieron huyendo a causa del volcán. Cuando los malvados cabecillas regresan y descubren la huida de Trueno y sus amigos, deciden perseguirles. Estos se han adentrado en una zona peligrosa de aguas hirvientes a consecuencia de la lava, donde Crispín accidentalmente está a punto de caer. La bella muchacha Savira le salva y les lleva hacia Timang, un apuesto guerrero que lidera la resistencia. Cuando nuestros amigos deciden unirse a ellos, ya el desenlace resulta de lo más predecible.
Es una aventura entretenida que tiene a Martínez Osete como dibujante, y a Vidal Sales como guionista. Osete, fiel a su estilo, nos ofrece una ambientación típica y tópica de una exótica isla polinesia, que resulta de un grafismo muy grato. Pero la aventurita en sí no aporta nada nuevo en lo que a la historia se refiere. No obstante, Vidal Sales despliega un finísimo sentido del humor, muy en la línea de Víctor Mora. Por ejemplo, cuando Kya desata a Goliath, éste dice: “Esperad un poco, noble dama… ¿y mis amigos?”. Ella contesta con toda rotundidad: “¡No me voy a casar con los tres!”. Osete nos dibuja un perfil curioso y chocante de un perplejo Goliath.
Más tarde, cuando Goliath se hace con una piragua para huir, se produce una secuencia de cuatro viñetas muy divertida.
Viñeta 1. Goliath sentado en un extremo enfurruñado. Kya intentando subirse a la canoa.
Viñeta 2. Ambos sentados y la canoa hundiéndose y por tanto llenándose de agua.
Viñeta 3. El agua les llega al pecho. Ella empieza a alarmarse, pero Goliath sigue igual que en la primera viñeta,
Viñeta 4. El agua les llega al cuello. Goliath sigue igual y ella le mira sin hacer nada.
En la siguiente viñeta Crispín se “descogorcia” de la risa, y Trueno dice: “¡Qué pareja! ¡Son el uno para el otro!”
Cabe destacar que Osete realiza tres magníficas portadas, por cierto, exentas de violencia. Me sigue sorprendiendo la prolífica labor de este dibujante, pues no hay que olvidar que al mismo tiempo estaba realizando el Jabato Extra, con unas portadas más sorprendentes aún. En mi vivencia personal puedo recordar que las revistas Bruguera sobresalían del resto de las de otras editoriales en aquellas entrañables “exposiciones” que ofrecían los kioscos. Pero ya se percibía que los temas aventureros se iban edulcorando. Ya no había ni Kyriles ni Kundras, ni Titlanes ni Kraffas… Y aunque es cierto que eran agradables de leer, se empezaba a percibir una censura subyacente, que en dos o tres años haría verdaderos estragos. Bruguera había lanzado varias cabeceras y daba la sensación de inmensa prosperidad, aun cuando nuestro poder adquisitivo no alcanzaba lo deseado. En breve la editorial empezaría con “recortes” drásticos, que afortunadamente, por el momento, no afectarían a nuestro querido personaje…
Sólo mencionar, como dato curioso, que a partir del número 138, en la penúltima página, se inicia una aventura del Capitán Trueno titulada “El Misterio del Gran Califa” con un invitado especial, “El Paje Elgorriaga”. Curiosamente la página primera (de este nº 138) viene firmada por J. Briñol, que realiza un dibujo más que aceptable. En la última de las siete viñetas, creo atisbar la intervención de M. Osete, que precisamente se encargará de realizar los siguientes episodios.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 287 y 288

   

LA DIOSA YAMAKIWA. Trueno Extra 138B-140
Esta aventura está a cargo de Gil Bao como dibujante y el guión es atribuido a Ricardo Acedo. Ambos realizan un trabajo aceptable.
De pronto nos encontramos a nuestros amigos navegando por mares remotos (deduzco que allá, por las islas del Japón), acudiendo a una cita con el príncipe Tonogava, cuya identidad Trueno desconoce. Al encuentro, este peculiar gobernador le dice: “Eres famoso, Capitán Trueno, y esta fama tuya llegó hace tiempo a Nemura…”. En cuanto a la razón, continua, le dice que prefiere sea su sobrina Isikaya, heredera del trono, quien le explique. Ésta les habla en privado de un tal Kushiro, lugarteniente del príncipe, un traidor que desea apoderarse el trono y que intriga en la sombra. La princesa habla a nuestros amigos de que su prometido, el príncipe Saga, llegará al día siguiente para concretar los preparativos de boda, y teme que el traidor frustre esos planes. Y ahí entrarán en juego nuestros amigos, pues efectivamente, el individuo llamado Kushiro, hará cuanto pueda por impedir ese encuentro, y para ello se aprovechará del miedo y superstición de la gente hacia la diosa Yamakiva, una diosa de la guerra, cuya presencia “es presagio de muerte y destrucción”.
Con estos planteamientos la aventura está servida. Y sin duda lo más destacable es el momento de la aparición de la diosa, un ídolo gigantesco y grotesco, que escupe fuego por su boca y cuyos mecanismos interiores permiten que se mueva, siendo manipulado desde su interior, donde existe una auténtica cámara de tortura.
Gil Bao no aporta nada nuevo, como apunta José Fernández en uno de sus muchos trabajos. Su colaboración es más bien escasa, si bien realiza una de las aventuras para los libros de la colección HÉROES de nuestro personaje. Es un dibujante que cumple correctamente al darnos una imagen clásica de Trueno, Crispín y Goliath, y que como es de suponer, usa los pegotes de los rostros de Ambrós. Su documentación para esta aventura está claramente definida, pues salta a la vista que se aprovecha de la que usó Tomás Marco para la aventura de Tagaka en el cuadernillo. De hecho, las vestimentas son prácticamente las mismas. Cuando el príncipe le dice al Capitán que su fama llegó hasta sus tierras, no es de extrañar que si buscáramos una explicación racional la encontraríamos en el papel tan crucial que tuvo nuestro héroe en el restablecimiento del trono a la princesa Hokize.
Aunque de intervención escasa, es peculiar la personalidad y físico del príncipe Tonogava, un hombre bonachón, mezcla de Conde Kraffa y Conde Já-Já, que disfruta de criar a sus ratoncillos blancos como pequeñas mascotas. Contrasta con el impacto terrorífico que causa la aparición de la sanguinaria diosa y las supuestas crueldades del maloso de turno. Muy buenas las viñetas en las que Gil Bao nos muestra la destrucción del ídolo.
Martínez Osete realiza las portadas para esta aventura, haciendo un buen trabajo. Sin duda fue la censura la que hizo que en su día titulara a esta aventura “Yamakiwa”, en lugar de “La diosa Yamakiwa”.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 284 y 285

   

LA NAVE SUBMARINA. Trueno Extra 141-143A
Una aventura dibujada por José Duarte y escrita por Ricardo Acedo, que no aporta nada salvo el hecho de que es un guiño, o puede que un homenaje, a Julio Verne.
Nuestros amigos navegan por remotos mares rumbo a Thule, así que Trueno junto al timón sonríe al soñar con su amada Sígrid. Por la noche, y con gran sigilo, son abordados por unos mercaderes de esclavos al mando del Capitán Tursok. Como consecuencia Trueno, y después Goliath, son secuestrados, en tanto Crispín, a quien no consideran válido para ciertos fines, tal vez por su juventud, le abandonan atado al mástil en medio de un barco envuelto en llamas. Ya en la cala del barco pirata, nuestros amigos se encuentran con un grupo de esclavos negros, entre ellos Suamba, príncipe heredero del rey Zarek. Éste les explica que se dirigen a una isla misteriosa de emplazamiento desconocido y que van a formar parte de un ejército de esclavos donde se trabaja con un determinado fin. Pronto descubrirán que la isla está liderada por un siniestro personaje llamado Kaufman, cuya obsesión es terminar la construcción de un auténtico submarino. El propio Kaufman le dirá al Capitán Trueno qué pretende con esa nave.
-He aquí la nave surgida de mi ingenio, extranjero… Te sorprende, ¿éh?
Con ella me convertiré en dueño absoluto de estos mares… ¡Vamos, entrad en la galería!
Entonces va Trueno y dice:
-¡No somos esclavos y nos negamos a ello!.
A partir de ahí empezarán los mamporros y la lucha por la supervivencia, hasta que de forma precipitada nuestros amigos terminarán cargándose la nave. Un guión algo diferente pero con un final del todo predecible.
A mi modo de ver, Duarte es de esos dibujantes que yo denominaría “de término medio”, es decir, ni de los bueno ni de los malos. Ya apunté en otro de sus trabajos que este dibujante, en aquellos primeros años sesenta, despuntaba por cierto detallismo a la hora de representar los elementos de la naturaleza, como por ejemplo las aguas de un mar agitado, los cielos cargados de nubes o las rocas. Recuerdo que mencioné que podría ser un dibujante idóneo para los trabajos a plumilla a la hora de representar monumentos de forma fidedigna, por poner un ejemplo. Pero no domina la figura humana. Es más, resulta muy estático. Además, al usar las cabezas de Ambrós (como casi todos), a veces no tiene mucho cuidado en las proporciones. Sin embargo es detallista a la hora de representar la cota de mallas del Capitán, sobre todo el faldellín, cosa que otros dibujantes se limitan a representar con una simple tela en blanco. En cambio a Goliath le dibuja las franjas horizontales excesivamente gruesas.
Y algo que bajo mi punto de vista es imperdonable, es que no aprovecha ese elemento homenaje a Julio Verne y dibujarnos un submarino en toda regla, como tal vez lo habría hecho Fuentes Man o el propio Fernando Costa en el Cosaco Verde. Duarte no solo se limita a representarlo de forma muy esquemática (eso sí, le coloca un “dorso de dragón”), sino que hay viñetas en las que está claro evita que se le vea bien, sobre todo las frontales, que de seguro que los citados dibujantes incluso habrían conseguido transmitir un grado de terror a los jóvenes lectores de la época.
Al ser una aventura de veinticinco páginas, tampoco da para mucho. Y de nuevo hay páginas donde se aprecia que algunas viñetas han sido desmontadas, con prolongaciones chapuceras. Y tal vez solo para introducir un anuncio de Cola-Cao. Un detalle a mencionar: en el episodio 142, página 4, viñeta 1, no solo se aprecia una prolongación en su parte izquierda, sino que parte del texto ha sido cambiado, pues el rotulista es otro, ¿acaso por el ajuste, o tal vez por censura?
FANS: ---
TRUENO COLOR: 288 y 289

   

LOS HOMBRES-DINGO. Trueno Extra 143B-145
De nuevo es grato encontrarse con Martínez Osete, quien viene realizando unas magníficas portadas, en una aventura guionizada por Vidal Sales. Una aventura muy entretenida, para ser sinceros.
Nuestros amigos han encallado en la “Gran Barrera de Arrecifes”, la conocida franja coralífera cercana a la costa australiana. Están buscando a un barco español perdido en esas latitudes según habían sido informados durante su estancia en Lisboa.
Al llegar a tierra son víctimas del “bumerang”, cómo no, y hechos prisioneros por parte del pueblo pigmeo cuyo rey se llama Sambulu. Cuando despiertan están atados a unos postes en medio de la selva, y son acusados de aliarse con ciertos “malhechores blancos” y los “hombres-dingo”. Trueno se defiende diciendo que si se trata del barco naufragado están en un error, pues el Capitán Da Silveira “es un hombre de honor”.
Los hombres-dingo irrumpen en el poblado, que empiezan a incendiar, y los pigmeos salen corriendo. Con ellos van como aliados un portugués llamado Ferreira y un grupo de vikingos bajo el mando de la reina Inga, una especie de Sigrid con cara de mala. El motivo del asalto no es otro que apropiarse de los diamantes de los que los pigmeos son custodios. Crispín y Goliath son capturados, pero Trueno logra salvarse gracias a la intervención de un hombre fornido de larga barba blanca que resulta ser el mismísimo Capitán Diego Da Silveira. Éste cuenta a Trueno que Ferreira era su segundo de a bordo, quien con la complicidad de los vikingos que habían recogido de un naufragio planearon la traición, guiados por la ambición de poseer los codiciados diamantes.
Los hombres-dingo han construido una especie de castillo medieval en plena selva y han erigido a Inga como su reina. Goliath y Crispín tendrán que enfrentarse en la arena de un circo con Sarkot, un inmenso “triceratops”, en tanto Trueno y Da Silveira se aliarán con el pueblo pigmeo para rescatar a nuestros amigos y a los españoles cautivos. El final, aunque predecible, resulta de lo más trágico.
De nuevo Osete en una entretenida aventura nos deleita con su buen hacer. Todos conocemos, que sin llegar a ser un dibujante académico, nos hace disfrutar de su peculiar estilo autodidacta, dejando entrever el cariño que este autor siempre tuvo por la historieta de aventuras. En esta etapa del Extra, aunque hace uso de los rostros de Ambrós, de vez en cuando realiza los suyos propios y con bastante fortuna. Es cierto que este dibujante no alcanza el nivel esperado a la hora de representar castillos, y que estos parecen de juguete. Pero hay que felicitarle en cómo realiza la secuencia de la lucha de Goliath con el triceratops, así como por sus magníficas portadas.
En las planchas que conforman esta aventura se dejan apreciar algunas modificaciones, debidas a la inclusión de chistes o publicidad, o tal vez a alguna corrección censorial, lo que jamás sabremos con seguridad. Es una pena que muchas de estas aventuritas no puedan reeditarse por las dificultades que ofrece el no disponer de los auténticos originales.
El guión hubiera requerido una mayor extensión por la riqueza de personajes y cambio de escenarios. Por ejemplo, la reina Inga ha sido totalmente desaprovechada. Y es que no se puede desarrollar una buena historia en veinticinco páginas, y encima recortadas. Recordemos en el cuadernillo a personajes como Kundra, Tenziré o la reina Anga. Por último quiero mencionar algo curioso y anecdótico. De momento, que recuerde, en tres ocasiones nuestros amigos llegan por vez primera a Australia, y en las tres, el pobre Goliath sufre las consecuencias del mal uso del bumerang.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 286 y 287



EL TESORO DE GERTAL. Trueno Extra 146-148A
Esta aventura escrita por Ricardo Acedo, representa el debut de Félix Carrión como dibujante en Trueno Extra.
Rumbo a Thule, y atravesando una zona de densa niebla, Trueno sueña con Sigrid, y Goliath con las cocinas del castillo, harto ya de tanto crustáceo.
Goliath desaparece y un gigantesco pulpo parece encaramarse en el barco. Escuchan un grito en la niebla, que procede de un náufrago en una almadía, y es recogido a bordo. Se trata de Henskel, un personaje que está huyendo de un tal Wurkiel, que es el malo de la historia. Al parecer Henskel lleva consigo un secreto: conoce la ubicación exacta de un tesoro, pues el Duque de Gertal le dijo antes de morir: “Este tesoro es en parte para mejorar las condiciones del Ducado y debo ocultarlo hasta que mi hija Heida elija en verdad a un hombre con quien quiera casarse”.
Henskel ocultó el tesoro en la gruta de un lejano islote, y ahora Wurkiel, enterado de esta información, persigue a Henskel, y para ello secuestra a Goliath a fin de que Trueno, de quien ha oído hablar como de un ser legendario, secunde sus planes. Llegado el momento, Trueno fingirá colaborar con el tío malo y… bueno, la aventura está servida, y los mamporros garantizados. Ah, el pulpo gigante resultará ser un artilugio hinchable para intimidar a incautos. Bernal lo interpretó de manera excelente en una de las portadas del Trueno Color.
Empezaremos por decir que Carrión es uno de esos dibujantes que están muy por encima de lo que podría considerarse el término medio, y que será a partir de ahora un dibujante regular, tanto en Trueno como en Jabato. De hecho, mi opinión personal es que lo mejor de su obra se encuentra en las aventuritas auto conclusivas de seis páginas, que con guiones de V. Mora, realizó para el Jabato.
Su estilo es sencillo, pero elegante. Domina la figura humana y su movimiento, así como la expresividad de los rostros, a quienes confiere toda suerte de sentimientos, si bien hace uso de los rostros de Ambrós para los personajes centrales. Tal vez, por ponerle algún “pero”, es que abusa del rayado para fondos y sombreados, pero su trazo refleja cierto academicismo y evidente soltura.
Al parecer Félix Carrión, madrileño nacido en 1920, se inicia con Bruguera pasando a tinta la que sería la última aventura de Trueno en Pulgarcito, y cuando pasó al Trueno Extra, a partir de la aventura que comentamos, se mantuvo casi hasta el final de la serie, dejándonos una generosa muestra de su trabajo. A mi modo de ver, es uno de esos dibujantes cuyo trabajo está concebido para el blanco y negro. Creo que si Ediciones B editara un volumen con toda su obra, partiendo de originales, claro, sería un gran éxito y un trabajo bien valorado. Con el tiempo el dibujante irá evolucionando al grado de ir usando, con gran fortuna, rostros propios de nuestros personajes. Lo que es una pena es que por aquellas fechas la editorial desmontaba alguna página para introducir publicidad, lo que era muy libre de hacer, pero no de forma tan chapucera.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 275 y 276

   

JAITOK, EL CRUEL. Trueno Extra 148B-150
De nuevo, bajo guión de Ricardo Acedo, nos reencontramos con Duarte, un dibujante del que ya hemos hablado. De él podemos afirmar que está algo por debajo del término medio.
Atravesando una zona desértica, nuestros amigos contemplan a una comitiva que lleva a una muchacha prisionera. Ésta les pide ayuda: “Jaitok exige mi sacrificio a cambio de dar paz al emirato de mi padre”. Entonces el gigante Jaitok aparece sobre un peñasco, amenazante y lanzando fuego por la boca. Nuestros amigos son dejados fuera de combate y la chusma entrega la chica a Jaitok. Cuando logran rescatarla en un descuido del gigante, la muchacha les cuenta la historia. Al parecer su padre, el emir, en su día emitió una orden imprudente: expulsar al pueblo “bongolo” a las montañas, para poder así formar una raza de hombres fuertes con la que constituir un ejército que los haga temibles y poderosos. Tamur, un enano fuera de la ley pero portavoz del pueblo “bongolo” solicita audiencia al Emir, pero no es escuchado. Tamur se rebelará y guiado por el resentimiento, incitará al pueblo. Como recurso se aliará con un “genio invencible, señor del aire y del rayo”, llamado Jaitok, con lo que se convertirá en el terror del país. Como ya adivinamos desde el principio, Jaitok es un muñeco articulado y manejado desde su interior por el propio Tamur, y que cuando Trueno lo desmantela de un cabezazo en el vientre, el enano del interior sale corriendo.
Duarte cumple su cometido como dibujante, realizando unas viñetas correctas pero tomando referencias de acá y de allá. Por eso vemos gestos y posturas que nos recuerdan a historias anteriores, hasta de Ángel Pardo, de los enanos que aparecen en la aventura de los hombre-lobo, en la tierra de Ongh, creo recordar. Pero también hay referencias a autores como Fuentes Man y Tomás Marco. De éste último, puede decirse que la aventura de Jaitok es un calco descarado de “Igok, el terrible” de la aventura que apareció en el Extra de Verano de 1961 del Trueno. Los niños que leímos en 1962 la aventura de Jaitok, ya nos dimos cuenta, pues era del verano anterior y lo comentamos en los pasillos del Instituto. Sobre Duarte no merece explayarse más de lo que conocemos, y sobre el guionista decir que estaba muy poco inspirado. Eso sí, la idea del Emir de hacer una raza superior emulando la ideología nazi, fue todo un atrevimiento para aquella época. Menos mal que al final el Emir aprendió la lección y reconoció su error.
Solo decir que Osete realiza unas excelentes portadas, ofreciendo su particular versión de Jaitok, al igual que años más tarde Bernal volverá a hacer lo mismo para el Trueno Color.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 278 y 279



EN LA GRAN MURALLA. Trueno Extra 151-153A
Después de un tiempo de echarle en falta, esta aventura escrita por Vidal Sales, supone el regreso de Fuentes Man.
Nuestros amigos regresan a la gran muralla, y rememoran su estancia allí de cuando su aventura en China, y que al lector le regresa a aquellos memorables episodios de la colección DAN. Tienen intención de visitar a Wang-Ho y a su esposa Grune, la hija de Morgano.
Se dirigen al puesto de observación de Wang-Ho y de camino se encuentran con un belicoso grupo tártaro. Trueno intenta parlamentar, pero finalmente ha de enfrentarse en singular combate con Changhi. Entretanto Crispín y Goliath serán reducidos, y cuando las cosas empiezan a ponerse mal, aparece un grupo de chinos liderados por “el siniestro Kung” que sin piedad alguna masacran a los tártaros. En la lluvia de flechas Crispín sale gravemente herido.
Nuestros amigos, que han logrado huir, se refugian entre unas rocas cerca de la muralla. Al caer la noche Trueno se dirige a una de las guarniciones de la muralla con el fin de encontrar un médico con carácter de urgencia. Logra dar con un noble anciano que decide colaborar a espaldas del propio Kung. Éste último descubrirá a Trueno y ambos terminarán enfrentándose, cayendo prisionero nuestro héroe. Goliath está zampándose uno de los lobos que les habían atacado, cuando llega el médico y de inmediato se pone a atender a Crispín. Cuando Goliath se entera de que Trueno ha caído prisionero, y que Crispín está en buenas manos, marcha de inmediato a rescatar al Capitán… Como recordaremos, la imprevista llegada de Wang-Ho sacará a nuestros amigos del atolladero…
Bajo mi punto de vista, ésta es una gran aventura, cuya acción transcurre dentro de un período de veinticuatro horas, pero está llena de acción y suspense. Fuentes Man realiza un gran trabajo. De hecho, hasta ahora yo había atribuido esta historia a Víctor Mora, como su primera intervención en el Extra. Pero J.A. Ortega la atribuye a Vidal Sales, y pienso que como erudito en la materia, tendrá sus razones. En cualquier caso, es una aventura “diez”, que os animo a volver a leer.
Aunque a Grune se le menciona en el inicio, no solo no aparece en la historia sino que no se vuelve a hablar de ella. Digo esto porque a los chavales de la época, ya tomamos nota de este hecho. En cuanto a Wang-Ho, Fuentes Man no consultó la serie original y lo dibuja a su manera, sin parecido alguno con el original, y vestido con atuendos que aun lo hacen más extraño.
Del dibujante ya hemos comentado algunos detalles en aventuras anteriores. Ahora dibuja algunos rostros de nuestros personajes con su propio estilo, y sorprende que a Crispín le dibuje más adulto de lo que es habitual, lo que resulta del todo coherente.
El único problema que percibo en esta aventura es que la impresión no es de buena calidad, a pesar de que es la del tebeo original. Los negros de Fuentes Man aparecen un tanto apagados, sobre todo en las dos últimas páginas, y si además le añadimos aquel bicolor tan saturado, algunas viñetas están lo que se dice emborronadas. No es de extrañar que cuando esta aventura se reeditó en la colección FANS fuera tan horrorosa. En el Trueno Color tiene más nitidez, pero el remontaje de viñetas y el color tan poco adecuado que le imprimieron en aquel momento, no mejoran mucho la imagen del conjunto. Sólo la pericia y habilidad de un Adolfo García podrían rescatar a esta bonita aventura de su penosa situación…
FANS: 7. TOMO: 2
TRUENO COLOR: 270 y 271

   

LA CONSPIRACIÓN DE LE BOUL. Trueno Extra 153B-155
Una nueva aventura de Gil Bao como dibujante, y Ricardo Acedo de guionista. No se indica el lugar, pero es evidente que transcurre en algún país de Europa.
En el Castillo de Durmon se celebra la exaltación al ducado del joven heredero Henry Durmon, cuyo padre ha sido tristemente asesinado. El Capitán Morgan Le Boul está implicado en el crimen, pues aspira a hacerse con el poder a la primera ocasión. Es cuando decide desviar las sospechas que pesan sobre él y orientarlas hacia nuestros amigos, que precisamente pasan por aquellas tierras camino de España. Serán capturados y posteriormente conducidos previamente a Melrout, un hábil hechicero, para administrarles una droga que les hará olvidar su pasado y así auto culparse del crimen. Pero Crispín logra escapar…
Nuestros amigos drogados, y con la tontuna de por medio, admiten ser los asesinos, y además dicen que les han pagado por ello. Cómo dóciles corderillos son llevados a la cámara de tortura para hacerles hablar, pero se ha previsto su ejecución para el amanecer del día siguiente. Sin embargo, a los primeros golpes (cómo no), recobran el juicio y empiezan las tortas. Además, la oportuna intervención de Crispín propiciará el inevitable ajuste de cuentas.
Cuando Le Boul sale huyendo, se dirige de nuevo al hechicero. Este le proporciona unos explosivos para derribar el Castillo de Henry Durmon. Para comprobar su eficacia Le Boul lanza uno de ellos sobre la cueva del hechicero, que saldrá volando por los aires. Por cierto, Le Boul también terminará “volando” cuando de forma accidental es lanzado por una catapulta…
Gil Bao, sin ser un gran dibujante, en esta aventura realiza un trabajo bastante digno. El castillo, con sus paredes y muros, está ejecutado de manera aceptable. Sin embargo no logra realizar rostros en verdad expresivos. De los personajes centrales seguirá usando los rostros de Ambrós. Pero al leer esta aventura he tenido problemas para distinguir la cara de Le Boul con la de Henry. Se aprecia también que algunas viñetas están recortadas y a veces comprimidas, por la ya mencionada inclusión de chistes o notas culturales en alguna página. Por otro lado, en el bicolor que se usa, emborrona bastante el conjunto. Tonos verdes y magenta se van alternando cada dos páginas, y por eso cuando se tiene que partir de la edición impresa para una reedición, el resultado resulta muy deficiente. Sólo añadir que Martínez Osete sigue realizando unas magníficas y llamativas portadas. En el ejemplar nº 155 también se pone fin a la aventura de “El Paje Elgorriaga” con el episodio nº 18.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 276 y 277

   

KARYL, EL PELIRROJO. Trueno Extra 156-158A
La segunda aventura de Félix Carrión cuyo guión corre a cargo de Ricardo Acedo. Una aventura intrascendente pero que contiene elementos interesantes.
A través de la selva nuestros amigos se dirigen a la costa para embarcar rumbo a España. Trueno salva a Karyl de morir bajo las garras de un león. Este curioso personaje aconseja a Trueno que en su viaje no pase por el “Valle Maldito”, pues al parecer tiene la certeza de que alguno de sus hombres ha sido convertido en una fiera disecada. Trueno prosigue su viaje y al llegar a la entrada del valle llega a descubrir, tras una serie de avatares, que toda esa leyenda es un montaje por parte del pueblo massai para ahuyentar a gentes como Karyl, quien en realidad es un feroz y despiadado traficante de esclavos. Trueno se unirá a la reina Kabinda y a su prometido Kuamba en la lucha contra Karyl, quien llegará a descubrir el engaño y hará a todos prisioneros, excepto a Crispín, que logra escapar y es dado por muerto bajo las fauces de los cocodrilos. Será Crispín, quien aprovechándose de la actitud supersticiosa de Karyl se disfrazará de vampiro y culminará la aventura con el esperado éxito…
Como elemento de interés están los sentimientos de un pueblo que se siente acosado y aterrorizado para caer en las redes de la esclavitud. El guión adolece de algunos tópicos y resulta flojo en su conjunto y desenlace. El final es previsible, como es habitual. Y si bien Carrión es un dibujante bastante aceptable, aquí realiza un trabajo donde se notan las prisas. Algunas viñetas son más grandes de lo habitual y prácticamente vacías en sus fondos, que se resuelven con unos simples rayados. Sin embargo se aprecia la soltura y academicismo del dibujante al saber dotar a los personajes con el dinamismo preciso.
Añadir tan solo que se aprecia que la revista está en proceso de cambio (acaba de empezar el año 1963, y empiezan a llegar nuevos vientos procedentes de Europa), que se usa mejor papel, pero que abusa de la saturación en los entintados interiores. Las portadas de Osete constituyen uno de los elementos más atractivos durante esta etapa y constituían un auténtico gancho de cara al kiosco.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 282 y 283

   

EL ESCORPIÓN DE FUKU. Trueno Extra 158B-160
De nuevo Ricardo Acedo nos presenta una historia a través de Duarte como dibujante.
Nuestros amigos ahora se hallan en la frontera tártaro/china, atravesando una zona montañosa donde sopla un fuerte viento. Piden asilo en una siniestra fortaleza, en la que aparece el signo de un escorpión en la puerta, pero son recibidos con evidente hostilidad. Tras los clásicos mamporros consiguen huir, pero el grito de una mujer pidiendo auxilio, hace que deseen intervenir. Trueno rescatará a la chica, de nombre Ling-Tay, pero Crispín y Goliath son hechos prisioneros. La muchacha cuenta la historia al Capitán. Es hija del príncipe Pin-Lu-Tay, quien había sido curado de una grave enfermedad por el malvado Wang-Lo, quien al ser nombrado lugarteniente del principado, atentaría contra la vida del propio príncipe. Al ser frustrado su plan, llegará a decir: “Algún día haré caer sobre vosotros el maleficio del escorpión”.
El guión es intrascendente. El atractivo para los chavales de la época sin duda fue la aparición de un gigantesco escorpión, que recibe sacrificios humanos, pero que actúa de manera torpe, al punto de que Trueno se lo carga a la primera de cambio. Está claro que la intervención de cierto grado de censura, impidió que el dibujante nos ofreciera escenas más explícitas del bicho en cuestión.
Ya hemos hablado de Duarte como dibujante. Aquí se esfuerza por realizar un buen trabajo, usa grandes y recargadas viñetas, pero deja entrever sus claras limitaciones artísticas. Un buen resultado lo obtiene en la secuencia de viñetas cuando el Capitán y Goliath irrumpen en la sala de banquetes, pues sí transmite la sensación de amplitud y gentío. Y curiosamente, está muy bien resuelta.
El movimiento y dinamismo de los personajes es gracias a que hace uso de modelos de otros dibujantes, pues en varias ocasiones, al lector habitual de Trueno, algunos movimientos y figuras le son familiares. En cualquier caso se aprecia que Duarte se esforzó en su trabajo. Sin embargo, tratándose de una aventura que transcurre en China, la documentación es más bien escasa. Se limita a los típicos tópicos.
De nuevo reseñar que Osete versiona alguna secuencia con gran maestría en las portadas.
Ya se comentó que en las aventuras complementarias de la revista se estaba usando la temática western en unas páginas poco afortunadas donde se dejaba claro que las viñetas habían sido remontadas. Pero a partir del número 160 se inicia una serie autóctona, que tendrá entregas esporádicas. En este número se trata de “Pitágoras Slim”, a cargo de Díaz y con guión de Cassarel. Un preludio de lo que más tarde será “El Sheriff King”. Una aventura simpática y de grata lectura.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 283 y 284

   

GYOR, EL USURPADOR. Trueno Extra 161-163A
Una aventura de Vidal Sales dibujada por Félix Carrión, una historia que sin duda transcurre en alguna zona de la vieja Europa. Nuestros amigos se encuentran con una caravana de zíngaros que ha sido asaltada. Tabriz, en su agonía, cuenta a Trueno que los asaltantes se han llevado a Berenia, una muchacha que desde niña viajaba con ellos y que en realidad es la legítima heredera del ducado de Folvartz, usurpado por el asesino Gyor.
Después de dar “cristiana sepultura” a los muertos, deciden llevarse al oso de feria superviviente con ellos. Trueno y sus amigos serán confundidos con esbirros del siniestro Gyor por parte de unos aldeanos. Aclarada la situación y contentos los atacantes de saber que Berenia vive, nuestro amigos deciden apoyar la empresa de derrocar al tirano, para lo cual se dirigen al castillo de Folvartz. Entretanto Berenia ha sido entregada a cierto hechicero para que se deshaga de ella. Aunque Trueno y amigos caerán en una ciénaga, llegarán a tiempo para salvar a Berenia de “Roccus”, una serpiente descomunal y fantástica, a la que Trueno liquidará apenas sin esfuerzo. Es cuando, simulando formar una “troupe circense”, se introducirán en el castillo del usurpador…
El guión es de Vidal Sales, como decía, quien cae una y otra vez en reiteraciones y guiones poco originales. La creatividad de este hombre parece haber tocado fondo y recurre a esquemas ya tratados en ocasiones anteriores. Si recordamos, la primera aventura de Trueno Extra “La posada fatídica”, es prácticamente la misma: Niña entregada a zíngaros, heredera de algún título y perseguida por el usurpador al llegar a la mayoría de edad. Incluso calcado el recurso de formar una cuadrilla de circo para introducirse en el feudo del maloso y zurrarle la badana, con oso incluido. Pese a todo, creemos que el trabajo de Carrión es bastante aceptable y se le ve más relajado, sin prisas. No como en su intervención anterior. Las planchas presentan viñetas más pequeñas pero muy bien estructuradas, y aunque el artista prescinde de detallados fondos, su dinamismo en la figura humana nos hace recordar al del Maestro Ambrós. Para el lector de aquellos momentos, era lo que más le importaba.
Digno de mención es el trabajo de Osete en las portadas. Sobre todo en la que aparece la serpiente “Roccus”, de gran efectividad como gancho para el kiosco. Sin duda esta portada inspiró a Bernal para la suya en Trueno Color. Y a propósito, como dato curioso mencionar que en el número 163 finaliza la intervención de Antonio Bernal en las clases de dibujo, que actualmente está publicando a diario Manuel Díaz en esta misma página. Son un total de 163 lecciones magistrales, algunas teniendo a Trueno como protagonista, y que merece la pena recoger en un pequeño volumen aunque sea casero.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 279 y 280

   

LA OLA NEGRA. Trueno Extra. 163B-165
Con dibujos de Duarte, se inicia una nueva historia con tintes más originales a cargo de Ricardo Acedo.
Siempre con la idea de llegar a España, nuestros amigos llegan a una extraña ciudad costera. Una especie de mago lunático siembra el pánico anunciando en público la llegada de la ola negra, una especie de tsunami devastador. El joven duque de Wolwang y su hermana Elsa han sido convencidos por el mago para abandonar el castillo de Kostberg junto con los habitantes del poblado.
Un personaje llamado Erfurt, que lidera a un grupo de vikingos, parece estar interesado en apropiarse del castillo deshabitado y hacerse con el ducado. Trueno y sus amigos se enfrentarán con los usurpadores, pero serán vencidos a traición. Es cuando nuestro héroe se entera de que Erfurt está confabulado con el mago y que además ambos son los asesinos del padre de los muchachos. Por tanto, lo de la ola negra es tan solo un invento para librarse de los jóvenes duques y de sus fieles vasallos.
Nuestros amigos serán colgados de una torre cuando se desata una terrible tempestad. Y la casualidad hará que lo de la ola negra se convierta en una realidad…
Como apuntábamos, la idea resulta más original. Y aunque ya hemos comentado sobre las limitaciones de Duarte como autor de tebeos, reconocemos que su trabajo en los fondos lo enriquece sobremanera. Además, se aprecia que el dibujante se recrea en representar vientos y tempestades, al punto que hay una página entera donde las viñetas solo la componen secuencias de oleaje. No siempre acorde con lo que explica el guión, pero el trabajo es notorio. Por otra parte, las representaciones del castillo, las torres y las perspectivas dadas, sí transmiten al lector la idea de vértigo y peligro. Aunque solo sea por estos detalles, esta aventura de Duarte merece una atención especial.
El guión adolece de momentos un tanto inverosímiles. Por ejemplo, una de las cuerdas se rompe y Goliath cae desde gran altura, de lo alto de la torre. No le pasa nada porque ¡cae en un pequeño abrevadero!
De nuevo reseñar las portadas de Osete, sobre todo aquella en que representa a nuestros amigos colgando de un torreón, a punto de recibir la gran ola. En su día recuerdo que esta portada me impresionó bastante. De hecho, también aquí Bernal se inspiró para su versión en Trueno Color.
La revista se encuentra en un punto de transición, no sólo por las tendencias procedentes de Europa que se dejan ver, sino porque nuestro Víctor Mora empezará a tener mayor relevancia en la misma, lo que aumentará a partir de ahora la calidad media de la revista…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 280 y 281

   

EL SIMPÁTICO ZAMPALOTODO. Trueno Extra 166-168A
Una interesante aventura escrita por Víctor Mora y dibujada por Fuentes Man. Junto con la anterior de la Gran Muralla China, este relato representa un punto de viraje en la revista Trueno Extra, pues con la participación de Mora, se incrementa la calidad de sus contenidos, especialmente desde el momento en que fusionará con el Jabato, que ya comentaremos llegado el momento.
Por lo pronto, Víctor Mora, ya más libre de otros quehaceres, empieza a intervenir en la revista, para regocijo de todos. En este caso con un curioso relato que de alguna forma nos conecta con el pasado glorioso del cuadernillo, al tiempo que sirve de excusa para incorporar otra mascota, aparte de los recordados Jujú y Garritas.
El drakkar “Thorwald”, en el que viajan nuestros amigos junto con una tripulación de vikingos, arriban en la costa africana con el propósito, no sólo de explorar, sino de hacerse con provisiones.
Goliath intenta hacerse una tortilla con huevos de avestruz, pero su guardiana y ponedora, le espanta con un monumental picotazo. El avestruz hembra se traga todo lo que pilla, entre otras cosas el costurero de Sigrid y el cinturón de Crispín. Por eso deciden llamarle “Zampalotodo”. Pero una misteriosa tribu de guerreros africanos está muy interesada en capturar al avestruz, por alguna razón que de momento desconocen nuestros amigos. Este hecho da pie a una singular aventura y a una serie de peligros que comienzan con el secuestro de Sigrid…
No es la típica historia que hasta ahora estamos viendo en la revista. Al igual que la de la Gran Muralla, más bien es una anécdota que transcurre dentro de un corto período de tiempo. En este caso, prácticamente por la noche. Y aunque es evidente la presencia de un finísimo sentido del humor, la historia no está exenta de serios peligros y momentos dramáticos.
Muchas historias del Trueno Extra anteriores, al analizarlas, han sido nuevas para mí, en el sentido de que hacía unos 30 años que no las leía, cosa que no ha sucedido con las referentes a Fuentes Man. Y en este caso, puedo afirmar que la de “Zampalotodo” es una de mis favoritas y la he releído varias veces a lo largo de los años. La última vez fue en la colección FANS.
Me parece una obra maestra. Víctor Mora, si bien alejado de la época de Kundra, Titlán, Kraffa, etc., nos hace un guiño al pasado, conectándonos con aquellas épicas aventuras. De nuevo en el Thorwald y además, con Jujú y Garritas!. En su día, a mis 13 años, sin tomar conciencia de quién era su autor, sí percibí ese guiño al pasado heroico, y por eso ya me encantó, hecho que se vio fortificado al ser dibujada por un Fuentes Man en su plenitud. Sin embargo, al releerla ahora, en 2014, y con un punto de vista más crítico, he percibido algunos defectos innegables. Mencionaré los más significativos.
-En la viñeta segunda de la primera página, el dibujante cae en una falta seria, como es la desproporción. Fijaos en el tamaño de Garritas. Es como un simple gatito doméstico.
-En esta aventura Fuentes Man trata de crear sus propios rostros, aunque a veces sigue usando alguno de Ambrós. Pero, ¿por qué aparecen, fuera de todo contexto, rostros de Ángel Pardo? Tengo la sospecha de que esto fue obra de los editores, que a lo mejor no les gustaron algunos rostros de Fuentes Man. Un caso atípico: en el nº 166, página 5, viñeta 8, hay un rostro de perfil del Trueno que no es de Fuentes Man, ni de Ambrós ni de Pardo… ¿alguien podría identificar al dibujante?
-Hay también manipulación en algunas viñetas. En el nº 167, página 1, viñeta 5, uno de los guerreros que se llevan a Sigrid, está redibujado. ¿Tal vez el susodicho guerrero estaba poniendo las manos donde no debía? Resulta un arreglo chapucero del todo. Y en la página 5 del nº 168 (la última página de esta aventura), se han prolongado y manipulado algunas viñetas, hecho que rompe sin duda la belleza de la página.
-Aunque hay un humor evidente, también hay secuencias que sin duda pudieron impresionar a un muchacho de la época. Por ejemplo en las viñetas 2 y 3 de la página 5 del nº 167 se reproduce una escalofriante escena.
Con todo, sigo pensando que la aventura del “Zampalotodo” es una obra maestra. Una corriente de aire fresco para la revista, y que ha ido ganando con el tiempo. Y como siempre, nuestro querido Osete y Bernal, hicieron en su día unas portadas magníficas, inmortalizando esta genial aventura.
FANS: 8. TOMO: 2
TRUENO COLOR: 290 y 291

   

EL ROBOT DE MORGANO. Trueno Extra 168B-170
De nuevo el tándem Víctor Mora-Fuentes Man, lo que resulta todo un lujo. Y además, en medio de una aventura que con el tiempo sería muy recordada por representar una muestra del uso que su autor literario hizo de la ciencia ficción.
Nuestros amigos se hallan en Escocia, junto con Sigrid, y se dirigen al Castillo de Morgano. Es la primera vez que regresan al lugar después de aquella aparición en la colección DAN (cuadernos 9 a 13). De hecho, Crispín recuerda aquel momento con cierto cariño y nostalgia.
Pero el Castillo de Morgano está en llamas y afortunadamente llegan a tiempo de rescatar a Grune, la hija del mago. Al parecer los pictos han asaltado el castillo y han secuestrado a Morgano. Al examinar su gabinete de trabajo, descubren que los planos en los que estaba trabajando han sido robados. Se introducen en un cuarto misterioso, donde ni siquiera Grune conocía su secreto, y descubren una maqueta maravillosa donde una especie de muñeco-robot metálico empieza a funcionar, aplastando la cabaña de juguete. Nuestros amigos descubrirán horrorizados que el robot ha sido construido a gran tamaño y que está haciendo estragos en las aldeas vecinas. Lo que Morgano había inventado para aliviar el trabajo de los agricultores, se había convertido en objeto de terror, y el malo de turno, desaprensivo total, quiere por ese medio tan sólo enriquecerse y si es posible, hacerse el amo del mundo.
En su día, primavera de 1963, entre los chavales hubo tres factores que levantaron cierta polémica con esta aventura, parecido a lo que años más tarde causaría Mora con el tema “extraterrestres” de la aventura de Blasco (1986) y el álbum de John Burns (1993).
-Ese tipo de ciencia ficción no cayó bien entre la afición. Recuerdo a un muchacho que lo asoció con la célebre película “La Guerra de los Mundos”.
-No gustó el hecho de que el Castillo de Morgano se ubicara en Escocia, cuando en la colección Dan queda claro que su ubicación fue cerca de la costa catalana, “al pie de los pirineos”.
-Por último, la aparición de Grune no encajaba con aquella decisión que un día tomó la muchacha al unirse a Wang-Ho. Aquellas viñetas, de un romántico subido al quedarse en China por puro amor, iban a perder toda su eficacia si ahora de nuevo aparecía Grune con su padre.
Como quiera que Morgano volverá a aparecer en diversas ocasiones, lo de Grune podría “resolverse” si pensamos que en aquellos tiempos viajaba con cierta asiduidad a visitar a su padre (al menos el último álbum de Ferrándiz pone un claro remedio a la situación).
Volviendo a esta aventura de Fuentes Man, cabe decir que como artista, llega a realizar unas viñetas magistrales. Su grafismo es impresionante: El castillo asaltado por los pictos desde la perspectiva de Grune, la llegada del robot a un pueblo donde la gente huye despavorida o la batalla final entre los dos robots, con el dramático final del robot primero, hundiéndose en las cenagosas aguas cercanas al castillo. Por otro lado, las imágenes de un Morgano profundamente abatido, transmiten muy bien bajo la pluma del autor ese sentimiento al lector.
La aventura está claro que fue concebida para ser presentada en entregas de 10+10+5 en lugar de cómo se hizo, es decir, de 5+10+10. Las páginas sextas de los números 169 y 170 tienen unas viñetas de inicio que no son de Fuentes Man. Están horriblemente dibujadas.
Morgano también aparecerá en el cuadernillo (la famosa aventura del ajedrez), ya con un Ángel Pardo algo infantilizado. Suponemos que, aunque no se dice, Víctor Mora de nuevo situaría el castillo en Escocia, lo que explicaría que llegaran tan pronto desde Thule. En la aventura siguiente se mostrará que las tierras pantanosas serían desecadas para beneficio de los habitantes del lugar. Respecto al robot sumergido, ¿estará en tierras escocesas, o españolas?
Añadir que la viñeta 8 de la página 6 del número 169 resulta escalofriante. Sin duda que Bernal se inspiró en ella para realizar su magnífica portada. Osete se limita a cumplir muy bien en sus dos portadas, pero no logra transmitir esa medida de terror requerida. De cualquier forma, esta es una aventura que podría calificarse de obra maestra, que ha ganado con el paso del tiempo y que vale la pena revisar.
FANS: 9. TOMO: 2
TRUENO COLOR: 291 y 292

   

LOS HOMBRES PECES. Trueno Extra 171-173A
El Thorwald llega a la brumosa costa de Normandía, al norte de Francia, y mientras las mascotas de quedan a bordo (incluido el simpático “Zampalotodo”), nuestros amigos deciden aventurarse en tierra. Así llegarán hasta una bella aldea, dominada por un lago. Pero todo está desierto, y de pronto se escucha el misterioso tañido de una campana, que al parecer, procede del lago. De pronto descubren en la Plaza Mayor una inmensa hoguera con la que se pretende acabar con la vida de una muchacha, acusada de brujería. Se trata de Mitzi, una joven húngara. Por otro lado, el burgomaestre del pueblo parece muy interesado en evacuar al pueblo. Pretende hacer ver que los tañidos de la campana son cosa de brujería.
Nuestros amigos salvan a la chica y se adentran en el bosque. Crispín, después de una pesadilla, observa al despertar, a los “hombres-peces” saliendo del lago. Más tarde Sígrid y Mitzi serán secuestradas y se escucharán de nuevo los misteriosos tañidos. Enseguida se descubrirá que todo es un montaje para rescatar un tesoro que al parecer reposa en el fondo del lago…
La historia parece continuación de la aventura del “simpático Zampalotodo”, que analizamos con anterioridad a la del robot de Morgano. Es como si nuestros amigos prosiguieran con aquella gira que les había llevado a las costas africanas. Todo hace suponer que el autor es Víctor Mora por tanto, y Félix Carrión el encargado de los dibujos.
La narración es fluida e introduce al lector en todo un mundo de misterio. Y aunque Carrión cumple bien en su cometido de narrador gráfico, no logra transmitir ese clima de misterio que tal vez Fuentes Man sí hubiera logrado. Aunque las viñetas están bien realizadas en su dinamismo, resultan algo pobres en lo que ambientación se refiere. Para el lector habitual del cuadernillo, le resulta más familiar esta historia, pues se deja ver el estilo de Víctor Mora y su habitual jerga narrativa. La intervención de Ju-jú y de Garritas, el Thorwald, e incluso el “toma-toma” de Goliath, son pequeños detalles que nos acercan al Trueno más clásico. Incluso el sentido del humor en las viñetas finales de la aventura.
Es una etapa de transición en la que la calidad de los guiones va en aumento y se empiezan a cuidar más los detalles, como la uniformidad en el desarrollo de las historias. Las portadas siguen a cargo de Martínez Osete y en los interiores de la revista empiezan a verse anuncios de “Chocolates Elgorriaga” en los que se usará a nuestros amigos como anunciantes.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 292 y 293

   

“AMO”, EL USURPADOR. Trueno Extra 173B-175
Víctor Mora, después de narrar la gira de nuestros amigos en el Thorwald, regresan a Thule. Pero durante su ausencia, como era de suponer, se ha abatido la desgracia: el trono de Sígrid ha sido usurpado.
Antes de tomar tierra, por la noche serán abordados con siniestros fines. Ahora todo está en manos del “Amo” y su esbirro “Erik”, quienes pendientes del regreso de nuestros amigos, se toman las debidas precauciones.
Trueno y Sígrid consiguen huir de la primera refriega y se refugiarán en el cementerio de Thule, lugar donde descubrirán “su propia tumba”. Se enterarán por Gundar (cuyo castillo está en ruinas y ha sido incendiado), que el “Amo”, haciéndose portador del testamento de Sígrid, ha pasado a presidir el Consejo de Ancianos de Thule. Es el pueblo, que no es tonto, quien no acepta aquella situación.
La usurpación del trono o intentos de ello, será un tema recurrente en la saga de Trueno, como bien sabemos. Pero una cosa es cierta. Si esta historia se hubiera desarrollado en el cuadernillo, ampliándola a un mínimo de diez episodios, hoy sería una de las más recordadas, al estilo de la del “Pulpo”, pues además contiene elementos innovadores, como el detalle de la tumba dedicada a nuestros héroes. En su conjunto la narración sigue la línea típica a la que Mora nos ha acostumbrado.
Respecto al dibujante –Carrión de nuevo- sólo decir que se limita a cumplir. La Editorial Bruguera tenía que estar contenta con el trabajo de Carrión, pues por la cantidad de encargos, posiblemente estaría cumpliendo bien con los plazos de entrega. Por eso sus viñetas a veces resultan vacías, y exentas de la grandiosidad que la historia habría requerido. Por poner un ejemplo. En el ejemplar nº 175, página 3, viñeta 8, Sigrid aparece encabezando un “ejército”, pero aparte de nuestros amigos, sólo aparecen tras ella dos vikingos más y la silueta de otro. Da una impresión semejante a la que en 2011 tuvimos con la película: que un ejército está compuesto sólo “por cuatro pelagatos”. No decimos lo mismo de la portada, en la que Osete representa el asalto al castillo, dando sensación de grandiosidad al estilo de aquellas portadas de Ambrós en la etapa de Kyril y Kundra.
La conclusión resulta precipitada. Sin embargo con esta aventura se cubre, por así decirlo, una etapa en la saga. Por eso no es de extrañar que fuera elegida como la última en la reedición de Trueno Color. La escena del banquete al final, es como cuando en el cine leemos el “The End”.
Curiosidades: La viñeta inicial está censurada. Se aprecia que el espectro ha sido retocado y que en el original aparecía un esqueleto bajo el siniestro manto. Resulta paradójico, pero en Trueno Color, que se supone es una edición censurada, sí aparece el esqueleto en cuestión. Hasta Bernal nos lo recrea en una magnífica portada…
Otra curiosidad. Se descubre que es el bajel de Sigrid cuando se enarbola el pabellón de la misma: una gaviota sobre un círculo negro. No recuerdo que este detalle fuera conocido.
También es curioso cuando Sigrid recuerda que Ragnar, su padre adoptivo, le había hablado de la existencia de un pasadizo secreto, que desde la costa, se comunica con el castillo. Dato a tener en cuenta cuando hablamos de Sigridsholm.
Y por último. A partir del siguiente número, es decir, el 176, se incorpora a la revista el personaje “El Jabato”. A partir de aquí nuestro Víctor Mora prácticamente tomará las riendas de todo y este hecho contribuirá a aumentar la calidad de la revista. En breve la serie “Víctor, héroe del espacio”, de Mora y Osete, formará parte de la misma. Por eso podemos afirmar que con el ejemplar 175 se cubre una etapa de Trueno Extra. Estamos en mayo de 1963…
FANS: ---
TRUENO COLOR: 296 y 297

   

EL TORNEO POR LA PRINCESA. Trueno Extra 176-178
Con guión de Ricardo Acedo y dibujos de Félix Carrión, se inicia esta primera aventura de la nueva etapa de la revista. A partir de aquí no sólo nuestro héroe compartirá espacio con El Jabato, sino que las aventuras serán presentadas en dos o en tres episodios, poniéndose fin a ese sistema de dar fin a una aventura e iniciar otra dentro de la misma revista. La integración de El Jabato incrementará el valor intrínseco de cada ejemplar, aunque obviamente se reducirá el número de páginas dedicadas a nuestro personaje. Recordemos que de inicio se ofrecían doce, y ahora serán ocho o nueve. En las páginas de humor, no sólo proseguirá La Familia Trapisonda, sino que se alojarán también las historietas de mi admirado Martz Schmidt con su personaje El Sheriff Chiquito.
La aventura en cuestión se inicia con nuestro amigos, incluida Sigrid, adentrándose en Tartaria. Al atardecer de cierto día avistan un castillo, y piensan en un merecido descanso. La aldea al pie del mismo está engalana en fiestas y el mesonero les dice: “El príncipe Yupof, dueño del castillo que habéis visto, ha organizado un gran torneo… ¡Y dicen que el que quede vencedor de todas las pruebas, se casará con su hija, la bellísima Svetlana!”
Los contrincantes llegan de diferentes latitudes y hay cuatro que sobresalen: Mangolai, Khan de los Kirguises, Reinhardt, un jefe germano, Chandrá, rajá indú y Kabul, hijo del Sha de Persia.
Al parecer estos cuatro se han aliado para impedir que nadie más participe en el torneo, y abusando de su poder, intimidan a cualquiera que lo tuviese previsto. Entre estos se encuentra Sergio, un joven taciturno que nuestros amigos se encuentran en la posada, y que no sólo está enamorado de la princesa, sino que es correspondido por ella. Trueno tomará una parte activa en esta historia y habrá sucesivos mamporros para que Sergio logre participar. Para ello Trueno, con gran osadía y arrojo, se introduce en el castillo y… Bueno, mejor dejo aquí los planteamientos, por si os apetece repasar la aventura, que es muy entretenida, aunque con final del todo previsible.
Carrión realiza un excelente trabajo, de manera muy especial en las secuencias del torneo y a la hora de plasmar las diferentes indumentarias de los personajes. Eso sí, sigue bastante despreocupado por los fondos, cosa admisible teniendo en cuenta el ritmo con que se les obligaba a hacer las entregas. Pero le damos un notable alto a la hora de reflejar el dinamismo y agilidad que la situación requiere. Por otro lado Carrión, aunque hace uso de los rostros recortados de Ambrós, ahora nos regala unos primeros planos de Trueno y Sigrid de su propia cosecha (número 178, página 2, viñeta 3 y página 3, viñeta 9), y de Goliath (número 178, página 9, viñeta 5).
Como antes decía, el guión es entretenido, pero no muy original. Un torneo para conseguir la mano de una bellísima fémina ha sido un tema muy recurrente en el mundo de los tebeos y novelas de la época, incluso dentro del mismo Trueno. Y lo primera que me viene a la mente es la fabulosa aventura de Takiri y la lucha por conseguir la mano de Tenziré. Y como nos vemos obligados a hacer comparaciones, aquí entre Carrión y Pardo, hay que reconocer que éste último sobresale con luz propia. Carrión no consigue ese efecto de multitudes y griterío del público que nos hace Pardo. Con Carrión parecen “cuatro pelagatos que se han reunido en una plaza improvisada en el patio del castillo”.
Por aquella época ya empezaban a soplar los crueles vientos de la censura y ésta se deja ver. En el contexto, el citado torneo conlleva unos enfrentamientos a muerte, y de hecho, algunos de los participantes dejan su sangre en la arena. Sin embargo, aunque Carrión realiza un aceptable trabajo, hay que reconocer que evita las escenas explícitas y queda bastante edulcorado para el lector de la época. Lo que hoy sorprende es que Trueno y Sigrid aceptaran formar parte como jueces del torneo.
Otro dato curioso. En la revista nº 178 aparece, creo que por vez primera, lo del “trompo Goliath”, que lo deja tan mareado que no puede probar bocado durante la boda de la princesa con Sergio. Este ejemplar se corresponde en el tiempo con el cuadernillo número 349, de la aventura del Halcón. Será poco después, en el número 358, en la aventura en Tenochtitlán, cuando en el cuaderno aparece también el “trompo Goliath”. Me hace sospechar que la aventura que estamos analizando, atribuida a Ricardo Acedo por Ortega Angüiano, pueda ser de Víctor Mora. No afirmo nada, pero sí me limito a presentar una duda razonable…
Sólo decir que las portadas siguen siendo de Martínez Osete, que cumple dignamente y le da más “cuerpo” a los interiores. Desde el nº 176 en la portada aparecerá durante unos ejemplares un recuadro prominente que dice: “Este número contiene además: ¡UNA AVENTURA DEL JABATO! ¡CHISTES! ¡AMENIDADES!¡HUMOR!”.
FANS: ---
TRUENO COLOR: 294 y 295

   

LA ISLA DEL GIGANTE. Trueno Extra 179-181
De gira en el Thorwald, nuestros amigos llegan a una isla desconocida, que ni siquiera figura en las cartas de navegación. Con ellos viajan Sigrid, las mascotas, y una escogida tripulación vikinga, con cocinero incluido. Es de noche y deciden desembarcar al día siguiente, pero Goliath, harto de pescado y carne seca, decide aventurarse en solitario por la isla para intentar capturar algo que llevarse al diente. Se encuentra con una especie de tumba, llena de alimento y piedras preciosas. El zamparse sin dudarlo las viandas es capturado por una especie de fantasmones, que llevan un casco/careta francamente ridículo.
Cuando le echan en falta al día siguiente, salen en su búsqueda. Trueno y Crispín serán capturados también, en tanto Sigrid huye con “Garritas” para pedir auxilio. Nuestros amigos se ven en serio peligro, pues Tashida, el jefe de los hechiceros, decide sacrificarlos a Dakala, el Gigante, a quien consideran ha regresado de la tumba. Para ello les llevan junto a un gheiser, que periódicamente lanza sus aguas hirvientes y letales. La aparición del “Gigante” (otro fantasmón también envuelto en una larga tela) les sacará del apuro. Más tarde se descubrirá que el “gigante” estará compuesto por tres acróbatas orientales que se salvaron de un naufragio y supieron aprovechar la superstición de sus nativos para, a través del engaño, salvar sus vidas.
La aventura es entretenida y bastante original. Pertenece sin duda a esa serie de aventuras escritas por Víctor Mora en la que sitúa a nuestros amigos en una gira navegando en el Thorwald. Desde que se incorporara a “Zampalotodo” entre las mascotas, viaja junto con “Jú-jú” y “Garritas”. Mora posiblemente entregó sus guiones a varios dibujantes y estos fueron siendo publicados sin un riguroso orden cronológico. Y en este caso, supone el debut del dibujante Torregrosa. Por cierto, “Jú-jú” no sale, ni se le menciona. Sin embargo “Zampalotodo” y “Garritas” adquieren cierto protagonismo.
Poco sabemos del dibujante Torregrosa. Aunque su trabajo tiene un acabado convincente y cierto detallismo, está muy debajo del término medio. Su dibujo es más bien simple, y los personajes no poseen el dinamismo que cabe esperar. Las figuras se mueven y adoptan posturas poco naturales. No domina para nada la figura humana ni el movimiento de la misma. Tampoco demuestra gran creatividad a la hora de realizar los personajes secundarios. Son muy simplistas y carecen del mínimo gancho para que despierte en el lector un mínimo interés. El ataque, por poner un ejemplo, de Sigrid con sus vikingos, es de lo más sosaina que uno pueda imaginar. Parece que los guerreros vikingos no saben ni coger la espada.
Con todo, la aventura se salva gracias al guión, que está bien tramado. La naturaleza del supuesto “gigante” y la explosión final de la isla, que sale zumbando por los aires para ser tragada por el mar, hubiera tenido más efectividad de la mano de Martínez Osete, por poner un ejemplo, pues las portadas están francamente bien, en especial la que corresponde al episodio nº 180, en la que el hechicero Tashida –de espaldas- está esperando a que salga el surtidor de fuego y abrase a nuestros amigos, en tanto éstos se hayan colgados de unos maderos.
Los tres episodios se ofrecen en entregas de 8+8+9, pero está más que claro que fueron concebidas para ser presentadas en 10+10+5, pues la página que en dos ocasiones marcaría el inicio del episodio, está claramente manipulada y adaptada. Siguen siendo las veinticinco páginas en total que componen cada aventura desde hacía un tiempo.
Ya hemos comentado que el Jabato comparte revista, y en conjunto está muy bien. Un Jabato ya en manos de Félix Carrión, a quien se percibe con gran desenvoltura. Personalmente recuerdo que en aquella época, ya con trece años de edad, tenía la sensación de que la revista tenía mayor “densidad” por sus contenidos. Sin embargo echaba en falta las lecciones de dibujo de Bernal y la publicación de los dibujos de los lectores que habían sido premiados.
Por último cabe mencionar que dentro del “dramatismo” de la historia, se aprecia un buen sentido del humor. Ese humor típico de Víctor Mora. Goliath dirigiéndose a “Zampalotodo”, a quien llama “esta gallina”, le dice que siempre que le ve “piensa en lo mismo”. El avestruz sale corriendo tras Goliath, dándole picotazos, al adivinar su pensamiento… También resulta hilarante el nombre de los tres personajes que componen el “gigante”: Los hermanos Moguchi de Japón… ¡ Hiko!, ¡Tiko! y ¡Syko!...
FANS: ---
TRUENO COLOR: 295 Y 296

   

LA LEYENDA DEL AVE KIMBUMA. Trueno Extra 182-184
Con un guión de Ricardo Acedo y unos dibujos de Félix Carrión, se desarrolla esta entretenida aventura a lo largo de veinticinco páginas y en tres entregas.
Nuestros amigos navegan rumbo a Thule y a causa de una calma chicha, se duermen profundamente. Crispín sueña que de un huevo gigantesco nace un ave, tipo pterodáctilo, con enormes garras que ataca al barco. Aunque es una pesadilla, aquel sueño resulta premonitorio, pues el barco se ve rodeado de hombres-pájaro, el pueblo sakaki, de aspecto semejante al del sueño, que les ataca. Caen prisioneros y, conducidos a tierra, son acusados de ser esbirros de “Oswaldo”, por lo que serán llevados ante Kindu, el hechicero.
En la choza donde caen cautivos se encuentran con Brunilda, una bella muchacha de larga trenza, que resulta ser la hija del tal Oswaldo. Ésta les cuenta que su padre, influenciado por otro compañero de cruzada, se obsesionó con la existencia del ave Kimbuma, custodia de un tesoro fabuloso según la leyenda, por lo que movido en su afán de aventuras y por la ambición, se vieron en aquel lugar de África.
El hechicero decide sacrificarles al ave Kimbuma, representado por un gran ídolo en forma de pájaro gigantesco, cuya imagen se corresponde al sueño de Crispín, que se estremece al comprobarlo. Cuando Trueno va a ser sacrificado, el ídolo “habla”, pues detrás de todo está Oswaldo, quien había sido dado por muerto…
La aventura les llevará al territorio de los “dongolo”, un pueblo rival de los “sakaki”, donde se producirá un enfrentamiento. Al llegar a la montaña donde supuestamente está dormida el ave Kimbuma, se produce un derrumbamiento, un alud, que pondrá fin de un plumazo a la leyenda.
Un guión ameno, aunque parecido a otro anterior (El Tesoro de los Baissa 131-133), con cruzado ambicioso y luego arrepentido de por medio. Aun así, contiene nuevos ingredientes, como un pueblo con “mucha pluma”, leyenda de por medio, y una leve incursión en el mundo de los sueños y las premoniciones. Las portadas de Martínez Osete son magníficas. En las dos primeras, que aparecen los sakakis con su plumaje verde, se aprecia un atractivo cromatismo que tuvo que ser determinante para los potenciales lectores de la época. En la portada del nº 184, Martínez Osete recrea una espectacular escena. Nuestros amigos, junto con Oswaldo e hija, corren despavoridos ante la erupción del volcán. Muy en la línea de una portada “pompeyana”, y con la sorpresa de que el rostro de Trueno es del propio Osete. Sin embargo en el interior no existe tan erupción, tan solo un alud de piedras, pero el portadista (Osete) seguramente malinterpretó la secuencia.
En cuanto a Félix Carrión, cabe decir que realiza un buen trabajo. La figura humana, como ya hemos comentado, está muy bien descrita y proporcionada, con agilidad y movimiento. En esto no hay nada que decir, pero los fondos y los paisajes, son tratados con bastante austeridad. Y el número de “figurantes” es más bien escaso. La sensación de vacío se hace evidente. La pincelada para la tinta china, en manos de Carrión, es ágil y resuelta, y no puedo evitar recordar a Ambrós, sobre todo cuando representa cabelleras o plumas.
Con todo, el dibujante demuestra ser creativo a la hora de representar personajes secundarios. Nos referimos al caballero Oswaldo y su hija Brunilda. De su mano adquieren auténtica personalidad. En especial la bella Brunilda, con atavíos nórdicos, larga melena rubia recogida en una trenza y una cinta alrededor de su frente. Sus rostros logradamente expresivos de la mano de Carrión. Pero este comentario nos lleva a un detalle de esos que nos gustan a algunos de nosotros.
La primera viñeta de inicio del número 183 es evidente que no es de Carrión. Se trata de un “añadido”, aunque no sabemos por qué. Es un primer plano de Brunilda. Pero se ha hecho uso de una Sigrid ambrosiana como modelo, a la que se ha añadido el pelucón y la trenza. No es de extrañar que la censura haya obligado a suprimir o modificar alguna viñeta, aunque también se nota que esta aventura concebida para presentarse en 10+10+5 se ha presentado en 8+8+9. Alguna viñeta está prolongada y otras tal vez comprimidas, y todo para insertar esas columnitas donde ofrecer publicidad de la casa. Es un fastidio que ya de origen las planchas originales fueran tan manipuladas.
Otra novedad es que en este número 183 se vuelve al blanco y negro en los interiores, en lugar de los magenta y verdes alternativos de los episodios anteriores. Ahora los dibujos quedan más resaltados, pero he observado que los sombreados o tramas grises que se usan, es lo que a veces hace que las páginas queden emborronadas en las reproducciones o fotocopias. Lo dicho, una aventura muy entretenida y muy recomendable.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

LA LLAMADA DE LOS UROS. Trueno Extra 185-187
Una aventura con guión de Ricardo Acedo y dibujos de Torregrosa, que se desarrolla en nuestra querida y entrañable isla de Thule.
Sigrid está enseñando a nuestros amigos su reserva de uros. Se trata de una manada que goza de la protección de la reina, pues estos animales se encuentran en peligro de extinción, y por eso ha prohibido su caza de forma determinante. La reina está muy orgullosa de mostrársela a su prometido y a sus amigos.
Ante cierto sonido los animales se agitan y unidos se ponen en marcha, arrasando todo cuanto se pone por delante. Cuando se acercan a un poblado que ha sido arrasado, se hacen cargo de la magnitud de la tragedia. Erika y sus hermanos, que afortunadamente se hallaban ausentes en el momento de la invasión, informan a nuestros amigos y a su reina, que después de la invasión el poblado ha sido saqueado.
Trueno, Crispín y Goliath se ofrecen voluntarios para desentrañar el misterio y se ocultan en el siguiente poblado que supuestamente será arrasado. Es cuando descubren que detrás de todo hay una banda de forajidos liderada por Sardónicus, un personajillo de origen germánico, que pretende como golpe final saquear Sigridsholm. Trueno, apelando a la codicia de esta banda, hará que los saqueadores se enfrente entre sí.
La aventura nos permite conocer algunos detalles más sobre la isla de Thule. Sobre todo para los que nos gusta recrear la mitológica isla con los máximos detalles. Ahora sabemos que esta alberga una reserva de uros y que existe en la isla un lugar llamado “La Cañada de la Muerte”. Cabe decir que una nota explicativa nos dice que los uros se extinguieron en el siglo XVII y que éstos eran parecidos al bisonte americano. No obstante, informaciones más recientes han revelado que el uro era más parecido a un toro bravo, pero de tamaño descomunal y con una fuerza increíble. No obstante Torregrosa dibuja al uro como el típico bisonte.
Ya hemos dicho que Torregrosa en aquella época no era un buen dibujante. Su estilo es bastante simple y estático, sobre todo a la hora de representar el movimiento en la figura humana. Creo que sólo es detallista cuando dibuja a los mencionados uros, pues se recrea en su figura. Pero los paisajes, que nos imaginamos de verdes valles y bosques, aquí son totalmente austeros y desprovistos de vegetación. Casi como el típico paisaje lunar. Los poblados, una vez arrasados, están muy mal descritos. Parecen montones de cajas de cartón apiladas de forma desordenada. No resulta para nada convincente.
Por otro lado, se aprecian ya atisbos de censura, aunque en detalles absurdos. Por ejemplo, la censura no objeta a que entre los escombros de los poblados aparezcan cadáveres como resultado del pisoteo de los uros. En cambio, cuando Crispín recibe un flechazo (nº 187, página 7, viñeta 6), exclama de dolor por el impacto cuando la flecha aun no ha llegado a tocarle.
El guión es original y tiene cierto dramatismo en un principio. El trasfondo es de auténtica tragedia. Pero desde el momento en que Trueno da inicio a un artilugio para que los malhechores se enfrente entre sí, se da un toque de humor que resulta pueril del todo. Por otro lado los bandidos de la banda visten con una indumentaria francamente ridícula, pues parece que llevan dodotis. El personaje de Sardónicus es de auténtica caricatura.
La aventura fue realizada para ser presentada en episodios de 10+10+5, pero es presentada en 8+8+9, por lo que se notan los retoques y ajustes.
Sólo decir que Osete realiza unas portadas magníficas donde se destaca en verdad el dramatismo de algunos momentos, como aquel en que nuestros amigos han de aferrarse a las paredes del desfiladero mientras que abajo pasa la peligrosa estampida de uros…
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

 

SWAMI, EL ENCANTADOR DE SERPIENTES. Trueno Extra 188-189
Nos encontramos ahora con un excelente guión de Víctor Mora y unos extraordinarios dibujos de Fuentes Man.
Una muchacha, valiéndose de una liana, va a caer sobre el tejadillo de mimbre y paja de la embarcación donde navegan nuestros amigos (junto con Sigrid) por uno de los ríos de la India. Al mismo tiempo una musiquilla se deja oír.
“Ha descubierto mi fuga”, dice la aterrorizada chica, y a continuación pierde el conocimiento. Cuando llega la noche, mientras duermen, la embarcación es asaltada por unas cuantas cobras reales. Enseguida Trueno relaciona la musiquilla con los letales reptiles, y deducen que detrás de todo tiene que haber un encantador de serpientes. Sikva, que así se llama la chica, es hija de un hombre sabio que cayendo enfermo le pidió se desplazara a aquellos lugares en busca de unas hierbas curativas. La muchacha había sido secuestrada por cierto personaje llamado Swami, permitiendo fuera rodeada de cobras, mientras sus dos ayudantes habían huido despavoridos. La intención de Swami era pedir un rescate por Sikva, pero ésta había logrado escapar. Como es de suponer, Trueno y sus amigos –Sigrid incluida- deciden ayudar a la muchacha y acompañarla de regreso junto con su padre enfermo. Pero las cosas se empezarán a complicar…
El dibujo de Fuentes Man es impresionante. Su virtuosismo nos permite penetrar en la densa jungla y sentir en la cálida noche todo tipo de peligros. Su magistral descripción gráfica recrea los ambientes que el guión requiere, por lo que no es de extrañar que Víctor Mora se centre en entregar a este dibujante sus mejores guiones. Por otro lado, cabe decir que Fuentes Man se halla en el cénit de su carrera… Hay razones para creer que existen las planchas originales de esta aventura, cuya contemplación tiene que ser todo un deleite.
La colección FANS reprodujo esta historia partiendo de los citados originales por lo que leerla en esa edición es un auténtico lujo. Tal vez el colorista abusa de tonos fríos, entre la gama de grises y azules, para describir una aventura que en su mayor parte transcurre durante la noche. Y si hay algo que achacar al dibujante es que por culpa de seguir usando la mayoría de las veces los rostros de Ambrós, a veces cae en la desproporción de rostros. Un ejemplo lo tenemos en el nº 189, página 1, viñeta 5. El rostro de Sigrid de Fuentes Man, junto al rostro de Trueno de Ambrós, es notoriamente más grande.
La aventura curiosamente es presentada en dos episodios de nueve páginas cada uno, por lo que de forma atípica, la aventura solo tiene un total de dieciocho páginas. Por un momento hasta pensé que de origen tal vez iba destinada a un extra o algún almanaque, pero cuando me fijé bien, el dibujante la realizó en tres entregas de seis páginas cada una. Sí me gustaría saber por qué esta aventura tiene esta peculiaridad, algo insólito hasta estos momentos.
De lo que sí estamos seguros es que se trata de una obra maestra, una auténtica joyita dentro del Trueno Extra. Siempre fue una de mis favoritas pese a su cortedad. Fuentes Man de vez en cuando nos regala alguna viñeta de mayor tamaño, lo que es un placer para la vista. También es de justicia decir que Martínez Osete realiza dos portadas de hermoso colorido, y que incluso Fontériz, en la colección FANS (nº 9) realizó una portada muy curiosa que representa el momento en que las cobras invaden la embarcación y las chicas (Sigrid y Sikva) están aterrorizadas.
Víctor Mora comete un pequeño olvido. En la última viñeta un apurado Goliath exclama “¿Cómo iba yo a saber que en este país consideran sagradas a la vaquitas?”, y es que tienen que salir huyendo por la razón que nos podemos imaginar. Una situación casi idéntica a la del final del cuadernillo nº 171…
FANS: 9. TOMO: 2
TRUENO COLOR: ---

   

TENG-KO, EL DÉSPOTA. Trueno Extra 190-192
Nos encontramos con otro singular trabajo del tándem Mora-Fuentes Man cuya lectura ha sido muy entretenida.
Al llegar a cierto inhóspito paraje de Manchuria, nuestros amigos se encuentran con una muchedumbre que huye de Teng-Ko, temible señor feudal, como si de la peste se tratara. Posteriormente conocerán a una muchachita llamada Lu-fu-san, cuyo hogar ha sido asaltado por los recaudadores de impuestos de Teng-ko, habiendo dado muerte a sus padres. Tras ponerles a la fuga y repartir tortas, Trueno y amigos tranquilizan a la muchacha, que ha llegado a conmoverles profundamente. Lu-fu-san aquella noche tiene una terrible pesadilla y sueña con el gigante Kai-fang, señor de las furias, saliendo de una montaña de fuego y arrasando la aldea. Entretanto Crispín, quien monta la primera guardia, es atacado, pero nuestros amigos consiguen poner a la fuga a los esbirros de Teng-ko.
Es cuando entra en escena Tay-Jo, el “adivino”. Éste dice que el libro mágico predice que “un extranjero librará al pueblo del tirano”. Es así que, con su complicidad, nuestros amigos entrarán en los dominios de Teng-Ko disfrazados de titiriteros, con lo que el desenlace resulta bastante predecible.
En primer lugar diremos que esta historia se presenta en tres episodios de 8+8+9, pero resulta más que evidente que fue concebida para ser publicada en entregas de 10+10+5. Los retoques y ampliaciones de las viñetas afectadas resultan más que evidentes.
Lo cierto es que de nuevo podemos disfrutar del arte de Fuentes Man, un auténtico genio a la hora de describir ambientes asiáticos. A través de unas viñetas magistrales permite que el lector se introduzca en la aventura, e incluso en la terrible pesadilla de Lu-fu-san. Respecto al guión, aunque es entretenido, se apoya sobre esquemas ya explotados. La muchedumbre de inicio tiene ciertas reminiscencias a aquella que en el cuadernillo nº 151 huye de la peste, entre otras cosas. El recurso de disfrazarse de comediantes es bastante recurrente en el Trueno Extra, y si existe algo novedoso es que en esta ocasión Goliath se disfraza de gorila y no de oso (prometo que el ripio me ha salido sin querer). Por otro lado, Crispín le presta su vestimenta a la muchachita…
Algo que resulta anecdótico es lo siguiente. Cuando Lu-fu-san cuenta su pesadilla a nuestros amigos y les habla de Kai-fanf, el señor de las furias, como algo existente, Trueno deduce que se trata de un volcán simplemente. Más tarde, cuando caen en poder de Teng-Ko, éste amenaza a Trueno con sacrificarles a Kai-fang, el señor de las furias. De nuevo Trueno dice que se trata de un volcán. Pero Teng-Ko, riendo, le dice que es “algo peor”, y queda al lector en ascuas. Pues bien, la aventura prosigue y tiene un final feliz y precipitado en el que no faltan los mamporros. Pero curiosamente no se vuelve a hablar del “señor de las furias” para nada, dando la total impresión de que el guionista se ha olvidado por completo del tema. Respecto al personaje Teng-Ko, teniendo en cuenta su despotismo y maldad así como su personal físico, podría haber dado mucho más juego de tratarse de una aventura en el cuadernillo.
Esta aventura se publicó en la colección FANS en su número 24. Como partieron de originales, las páginas estuvieron muy bien editadas, muy nítidas, y el color aplicado fue excelente. Como anécdota diré que poco antes llamé a Ediciones B y hablé con el editor de la serie FANS (creo se llamaba Laureano) preocupado por que prácticamente se había publicado casi todo el material de Fuentes Man, y aparentemente esta aventura se la habían saltado. Y era cierto, pero al parecer no fui el único que llamó. Recuerdo que más o menos me dijo así: “Tranquilo, se va a publicar. Habéis sido unos cuantos los que habéis llamado con la misma preocupación, y en efecto, nos la habíamos saltado…”. (Amigo Víctor Trueno, ¿fuiste tú uno de los que también dieron la voz de alarma?)
Para FANS el amigo Fontériz realizó una espléndida portada representando ni más ni menos que el sueño de Lu-fu-san y sí, ¡al señor de las furias! Por último decir que en el número 192 (16 de septiembre de 1963), en la página 19, empieza a publicarse de forma serializada una aventura del Paje Elgorriaga titulada “Yusuf, el usurpador” dibujada por Martínez Osete. Aparte de las portadas, también Osete simultáneamente se encarga del Jabato en un relato de tres entregas y que transcurre en el torreón de Mordenius.
FANS: 24. TOMO: 5
TRUENO COLOR: ---

   

SADIB, EL SARRACENO. Trueno Extra 193-195
Una historia de Ricardo Acedo y dibujada por Torregrosa. Tiene veinticuatro páginas distribuidas y concebidas para ser presentadas en tres episodios de ocho páginas cada uno. El planteamiento es el siguiente:
Después de una estancia en Thule, Sigrid decide acompañar a Trueno y sus amigos a España, y zarpan de inmediato en el Thorwald. Ya en el océano, y en medio de una inmensa niebla, recogen a un náufrago que se haya exhausto. Éste dice ser Karl, hijo del Duque de Svonia de Germania. Al parecer hacía unos días su castillo había sido atacado por un pirata conocido por “Sadib, el sarraceno”, siendo secuestrado por él. El propio Karl no quiso que su padre entregara el ducado a cambio de su vida, por lo que fue reducido a esclavitud. Sadib confiaba en el que Duque terminaría cediendo a sus requerimientos, pero al poco de embarcar, Karl consiguió darse a la fuga.
Por la noche Karl desaparece del Thorwald y pronto el barco empieza a arder. Nuestros amigos sofocan el incendio, pero quedan atrapados en la cala. Una vía de agua amenaza terminar con sus vidas, pero cuando el navío escora, tienen la oportunidad de salir por el boquete formado. Todo había sido un atentado por parte de Sadib, y aunque nuestros amigos logran salvarse y construir una almadía, caerán en manos del pirata sarraceno que pretenderá venderlos como esclavos.
Torregrosa, ya lo hemos dicho, no es un buen dibujante en aquella época. Está muy debajo del término medio. Por eso sorprende que fuera uno de los fichajes de Bruguera en esta etapa en que la revista va alcanzando sus niveles más altos en lo que a calidad se refiere. No domina la figura humana ni su movimiento, pero al menos posee la virtud de no copiar gestos y ademanes que otros dibujantes repitieron hasta la saciedad. Salvo los rostros, que son de Ambrós (a veces de Pardo), y alguna figura puntual, el resto es suyo. Pero sí se aprecia hace un esfuerzo por superarse, y es así que consigue viñetas no tan vacías. Con todo, en especial en las escenas de lucha, los personajes parecen estáticos y agarrotados.
Como curiosidad quiero resaltar la primera viñeta del nº 193. Sigrid se halla en la cripta donde aparecen los sarcófagos de sus padres, y está en pie, orando. Que recuerde, nunca se había visto el lugar donde los reyes de Thule descansan eternamente. También es muy curioso que el Thorwald, el histórico bajel que trajo de Windland sus cadáveres, termine aquí su existencia, hundiéndose en las frías aguas del océano.
En cuando al personaje Sadib, el que hace de malo en esta aventura, no resulta nada convincente en su papel. Resulta caricaturesco y más parece una parodia de sí mismo.
Esta aventura apareció en la colección FANS en la última etapa, número 38. Como partieron de planchas originales, la edición es correcta y el color aplicado bastante bueno. La portada para FANS es reproducción del ejemplar 194 del Trueno Extra, con nueva coloración. Nuestros amigos en la almadía están luchando contra los tiburones que les rodean. Un impresionante atardecer y unos colores apropiados para las aguas, hacen que se realce y magnifique la portada de Martínez Osete.
FANS: 38. TOMO: 8
TRUENO COLOR: ---

   

EL LOBO DEL MAR ROJO. Trueno Extra 196-198
Esta aventura creada por Vidal Sales y dibujada por Félix Carrión, tiene un original comienzo. Nuestros amigos no se dirigen ni a Thule ni a su patria, sino que se encuentran, sin conocimiento, flotando sobre una balsa en pleno Mar Rojo, y además rodeados de tiburones.
Al acercarse a la costa un muchacho amarra la almadía y logra salvarlos, pero la súbita aparición de Targui (el lobo del Mar Rojo) y sus esbirros, hace que el chico salga huyendo. Trueno, Crispín y Goliath serán hechos prisioneros, pero Sigrid será llevada al lujoso camarote de Targui (en aquella época no pensábamos más allá ni en segundas intenciones). Cuando Sigrid despierta, un amabilísimo Targui le hace creer que Trueno y amigos han muerto, y Sigrid se desmaya de la impresión. Pero el muchacho, llamado Hafiz, le dice que en realidad están prisioneros en unas mazmorras y que ahora forman parte del equipo de esclavos que son usados como buceadores en la búsqueda de perlas. Hafiz cuenta a Sigrid que su hermano Omar también se encuentra entre los prisioneros. Pero ambos serán sorprendidos por el mismo Targui, quien llegará a decir a Sigrid “de ti depende el que sigan viviendo… ¡porque si accedes a casarte conmigo, me mostraré magnánimo con ellos!”.
Hafiz prisionero pondrá a Trueno y amigos al corriente de lo sucedido, y como es de suponer, a la vez que serán sometidos a la angustiosa esclavitud y a descender a la profundidades, pensarán en la forma de conseguir la libertad. El pobre Hafiz descubrirá que su hermano Omar no volvió a emerger después del buceo y… Bueno, hasta aquí con la sinopsis.
Como podemos observar es una aventura de mucha acción, y Carrión –hay que decirlo- lo resuelve con mucha maestría, ejerciendo un pleno dominio sobre la figura humana. A nivel personal me ha sorprendido gratamente cómo Carrión interpreta la figura de Sigrid, quien tiene un importante papel en esta historia. Si bien los rostros usados son de Ambrós, Carrión se permite hacer diversas modificaciones sobre su cabellera, de forma que la reina de Thule muestra ser una temible “furia nórdica” en manos del dibujante.
Aunque estamos en una época en la que empiezan a percibirse atisbos de censura, hay que reconocer que la situación por la que tienen que pasar nuestros héroes, es de lo más angustiosa. A veces sucede que quien se zambulle, no reaparece, lo que crea en el grupo esa sensación tan terrible de incertidumbre, que se preguntan qué estará pasando. Afortunadamente el lector pronto descubre la existencia de una gruta submarina, que conduce a una “bolsa de aire”. Este hecho me ha recordado a la aventura del Dr. Mágico y la reina Anga, en la que “los sacrificados” al ídolo permanecen vivos y agrupados en el interior de la estatua.
El guión de la aventura que estamos analizando está muy bien construido, si bien, tener que rematar la historia en veinticinco páginas conlleva un final precipitado. Está pensada para ser presentada en entregas de 10+10+5, aunque es ofrecida en 8+8+9. Esos ajustes se notan mucho y os animo a que repaséis la explicación tan interesante que recientemente ha ofrecido maese Víctor Trueno sobre este particular.
Aunque ya no está con nosotros, seguimos felicitando a Félix Carrión por su excelente trabajo. El dibujante nos muestra un terrorífico tiburón en la página 2, viñeta 5, del ejemplar 196, a unos centímetros de una desmayada Sigrid. ¡Parece entresacado de la película “TIBURÓN”, que se rodaría unos años después! Sólo añadir que en el ejemplar 198 aparece una columna anunciando la serie “Víctor, héroe del espacio”, que en la época (yo tenía 13 años), me hizo disfrutar mucho.
FANS: ---
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JUKAR, EL REY DE LOS LOBOS. Trueno Extra 199-201
De nuevo Félix Carrión como dibujante, y Ricardo Acedo como guionista, nos sitúa a nuestros amigos en Palestina, dirigiéndose a un campamento de Cruzados. En el camino son asaltados por un grupo de sarracenos, y en el momento en que la vida de Trueno está en peligro, aparece una manada de lobos que ahuyenta al enemigo. “La furia de Jukar ha caído sobre nosotros”, gritan. Trueno piensa que ahora los lobos van a atacarles, pero un aullido los aleja, salvándoles de nuevo la vida.
Cuando llegan al campamento y se reúnen con Sir Neylan, Trueno le refiere lo sucedido, pero Sir Neylan no da crédito, pues piensa que lo de “Jukar y sus lobos” es tan solo una leyenda.
La aparición de un anciano que afirma haber sido atacada su caravana por los lobos, hace que Trueno y sus amigos decidan investigar el asunto. Cuando llegan a la caravana atacada encuentran un medallón con unos extraños signos, por lo que se dirigen a un poblado cercano para que alguien pueda descifrar su significado. Al ser atacados, el anciano huye para ponerse en contacto con una anciana llamada Leila, que parece tiene que ver con la historia. Trueno le sigue y es así que se entera de que el difunto esposo de Leila colocó el medallón en su hijo, que posteriormente fue secuestrado y no se volvió a saber de él. Como consecuencia, su cuñado Samok tomó el poder y dedicó sus energías a hostigar la lucha contra los cruzados. Es cuando el lector intuye que el niño secuestrado, criado por lobos, va a ser el famoso Jukar, “rey de los lobos”. Trueno decide intervenir para así restaurar la paz…
Carrión vuelve a hacer un buen trabajo, y ahora nos regala algunas viñetas hechas a mayor tamaño. No se parece a Ambrós, pero a veces su pincelada me lo recuerda: En las melenas, los brillos de la cota de mallas, los pliegues de los ropajes… hasta en la esquematizada vegetación. Al visionar estas páginas me preguntaba quién tendrá hoy los originales, pues a veces el resultado estético del conjunto es bellísimo.
Respecto al guión, que podría ser la historia para una telenovela, me parece muy enrevesado para una aventura de solo veinticuatro páginas. Por eso lo de los finales finiquitados en un pis pas. Es una lástima que el diseño de alguna página se vea modificado por la inserción de algún chiste gráfico o por publicidad de la casa.
Para ser una época en la que la censura ya estaba actuando, hay que reconocer que la tortura a la que serán sometidos Crispín y Goliath es aterradora si nos imaginamos los resultados. Afortunadamente, las garras metálicas no lograrán desgarrar los cuerpos de nuestros amigos gracias a la pronta intervención del Capitán.
Las portadas son de Martínez Osete, como viene siendo habitual. En el ejemplar nº 200 se inicia la serie de “Víctor, héroe del espacio” y se dedica un tercio de la portada, en una franja horizontal, a la presentación de este nuevo personaje de Mora y Osete. Posteriormente las portadas serán compartidas por Trueno, Jabato y Víctor en forma de tres grandes viñetas.
Sobre la serie de “Víctor” podría añadir mucho más, pues llegó a ser una de mis favoritas. La revista entraba así en una etapa en la que la calidad se hizo más que evidente. Mora se haría cargo de muchos de los guiones, Fuentes Man llegaría a ser un dibujante más recurrente y las historias del Jabato y Víctor conectarían con los muchachos pre-adolescentes. La pena es que el cuadernillo, de manera paulatina, se iría infantilizando.
Nota.- Hace unos años, el amigo Carlos González de El Boletín, me encargó un artículo-estudio sobre “Víctor, Héroe del Espacio”, que se publicó en uno de sus boletines. Para la ocasión confeccioné una tabla con todas sus aventuras, pues la serie llegó a publicarse hasta el final de la revista en su número 427.
FANS: ---
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EL DESFILADERO DEL TERROR. Trueno extra 202-204
El tándem Mora/Fuentes Man nos vuelve a sorprender con una nueva aventura. Nuestros Amigos (junto con Sigrid) se encuentran en el Tíbet sobrevolando el Himalaya en globo, cuando son atacados por unas águilas. Son tales los picotazos de las mismas, que logran hacerlo caer. Y aunque salvan sus vidas, van a caer en manos de Tamung, jefe de los bandidos de la montaña. Éste les conduce –con intenciones aviesas- a un desfiladero donde se oculta un tipo de horror, siendo abandonados cuando lo que parece ser algo monstruoso hace su aparición. La niebla y un resplandor anaranjado incrementan el aspecto terrorífico del monstruo. En la huida los aterrados bandidos dejan a su jefe sin conocimiento. Desaparece la extraña luz y la niebla inunda el paraje.
Trueno captura entonces a Tamung, quien le confiesa que hay indicios de que en el desfiladero se oculta un tesoro de piedras preciosas, y que lo que pretendía con ellos era utilizarlos como escudo para penetrar en él. Es ahora cuando son atacados por los “barbudos” Tuangs, pero Trueno logra escapar para descubrir que el “monstruo guardián” es un dinosaurio congelado de terrorífico aspecto, tipo “Godzilla”. No se dice cómo, pero el animalito está colocado sobre una plataforma rodante, de forma que pueden moverlo de acá para allá a antojo, y obviamente la finalidad es la de ahuyentar a los intrusos. Pero mayor sorpresa se llevará el Capitán Trueno cuando descubra la naturaleza de los “barbudos”… ¡un colectivo de mujeres custodias!... La historia, como es habitual, tendrá un final feliz, con bandido regenerado incluido.
El guión es entretenido y aparentemente original. Lo decimos porque este recurso se ha utilizado muchas veces en el mundo del cómic, es decir, planear un montaje de algo en apariencia sobrenatural para mantener a los enemigos fuera del alcance. Éste es un rasgo muy típico en la serie Príncipe Valiente, de la que sin duda Víctor Mora se nutrió abundantemente.
Como siempre, tenemos que elogiar el buen hacer de Fuentes Man del que ya hemos hablado en repetidas ocasiones. Su virtuosismo “fosteriano” consigue que muchos viéramos en él la alternativa a Ambrós, y que, junto con Pardo, sea uno de nuestros favoritos. A pesar de que a veces deja entrever ciertas “distorsiones anatómicas”, sobre todo cuando usa las cabezas de Ambrós, no cabe duda que contribuyó a elevar de manera notable la calidad de la revista. Ya parece que los autores trabajan para guiones de veinticuatro páginas en entregas de ocho en ocho.
Fuentes Man en esta aventura logra plasmar de forma magistral el ambiente de montaña, y es detallista a la hora de representar desfiladeros y riscos, así como de escenificar mundos de niebla. Hay que decir que los sombreados grises que añade la editorial estropean un poco el conjunto.
Aunque usa habitualmente los rostros de Ambrós, el dibujante se permite manipular alguno de ellos y adaptarlos a su estilo (ver nº 203, página 7, viñeta 3 y nº 204, página 1, viñeta 4).
De manera personal quiero decir que allá, a finales de 1963, ya tenía asumido que los tiempos clásicos del cuadernillo habían pasado y que éste se mantenía con unos guiones más suaves. Pero de lo que era consciente, para regocijo personal, era que la revista tenía una calidad superior. Seguía comprando el cuadernillo de Trueno, que por aquel entonces en un mano a mano entre Osete y Pardo el personajes recorría el continente americano, y por otro lado, seguía las aventuras del Jabato pues mi hermano lo coleccionaba. Pero yo empecé a “atesorar” la revista. Cada semana una excelente portada con tres secuencias, ocho páginas de Trueno, tres de “Víctor” con temática espacial y los notas de Rodolfo Tuerca en torno a las noticias astronómicas de la época (se nos enseñó incluso lo que era un “quásar”), seis páginas del Jabato, el Paje Elgorriaga, y una historieta a color de la Familia Trapisonda o del Sheriff Chiquito. Qué más podíamos pedir semana a semana…
FANS: 10. TOMO: 2
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LA HORDA DE AKBAR. Trueno Extra 205-207
Seguimos con Mora/Fuentes Man y por insólito que parezca, seguimos en el Tíbet. Pero no porque una aventura sea continuación de la otra, sino por pura casualidad. Y si digo lo de “insólito”, es porque ahora les acompaña “el simpático Zampalotodo”. ¿Tal vez estaría recluido en algún poblado por asuntos relacionados con su puesta de huevos y no participó en la aventura anterior? Y aunque lo decimos en tono de broma, no olvidemos que “Zampalotodo”, quien será parte clave en esta aventura, es un avestruz hembra.
Mientras nuestros amigos acampan, nuestro avestruz favorito desaparece detrás de unos arbustos, para a continuación traer un pergamino en el pico. Así Trueno y amigos descubrirán en el interior de una cueva un valioso hallazgo de rollos y libros. Todo un tesoro cultural. La ausencia de polvo hace pensar que aquella “biblioteca” no lleva mucho tiempo en la cueva.
Ciertos lamas comunican a Zilka que nuestros amigos han encontrado el escondite. Ella dice: “Qué horror… El inmenso tesoro de sabiduría que allí ocultamos, puede perderse también…” y entonces dice temer que un tal Akbar pueda enterarse, pues Trueno y amigos son tomados por espías del citado personaje.
Aunque Zilka y Sigrid tendrán un duro enfrentamiento, al final todo se aclarará. La primera les cuenta a nuestros amigos que ante la invasión de Akbar, decidieron salvar la biblioteca del monasterio lama ocultándola en la cueva. Como era de esperar, nuestros amigos deciden apoyar la causa de manera altruista.
La temida horda llega al fin al lugar, y el Capitán Trueno se habrá de enfrentar en singular combate con Tai-Li, uno de los jefecillos de Akbar. Pero lo más sorprendente es que más tarde el propio Akbar nos dará una sorpresa. Su supuesto ataque nada tenía que ver con los libros, sino a causa de una de las travesuras de “Zampalotodo” al tragarse algo que no debía…
Poco se puede decir de Fuentes Man que ya no hayamos dicho. El artista está en uno de sus mejores momentos, y como hemos indicado, gracias a él la revista adquiere unos valores, que sumados a los guiones de Mora, alcanzarán las más altas cotas.
Ya en esta época se aprecian atisbos de censura. En el cuadernillo se está publicando la entretenida y extensa aventura de “Las Amazonas”. Los guiones son más edulcorados y la violencia ya no es tan explícita. Pero el ingenio de Víctor Mora y su agudeza, sobresalen de manera notoria y brillan con luz propia
La aventura que comentamos es una clara apología al mundo de los libros y a la cultura en general. En el extra de verano del siguiente año 1964 pasará algo parecido, como recordaremos. Y creo que los chavales de la época, en gran parte, supimos captar el mensaje. Nuestro país iba entrando en un desarrollo económico vertiginoso y poco a poco se iba propiciando, pese a muchos escollos, un desarrollo dentro del mundo de la cultura. Como viví aquello en “directo”, puedo decir que para un preadolescente de 13 años fue muy positivo, pues no sólo aprendí a amar los libros y todo tipo de información, sino que supe de la importancia de la tolerancia, el respeto hacia otras ideologías y formas de pensar, y muy especialmente el respeto a la dignidad ajena. Si hago este comentario, aunque suene un tanto “moralista”, es porque pienso que esos valores, entre muchos, forman parte del valioso legado que nos ha dejado el Capitán Trueno. Y nos guste o no, “algo” de eso se nos ha pegado a todos cuantos nos definimos como “truenófilos” y que ya forma parte de nuestra personalidad.
No cabe duda que Víctor Mora, siempre ha sido un hombre adelantado a su tiempo. En estas historias de forma subyacente hay un claro reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad, y eso que estamos hablando de 1963, cuando todavía quedaban rescoldos de las cenizas de la guerra civil. Sigrid y Zilka aparecen como mujeres liberadas y con criterios muy personales. De hecho, entre ambas castigan a Tai-Li, el personajillo que estuvo a punto de echarlo todo a perder. Afortunadamente el ingenio de Víctor Mora hizo que estos conceptos quedaran camuflados gracias al ingenio, y especialmente al humor, que a lo largo de la historia destila el simpático “Zampalotodo”…
FANS: 11. TOMO: 3
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GODOFREDO, EL TIRANUELO. Trueno Extra 208-210
Todo un lujo tener por tercera vez consecutiva a Víctor Mora como guionista y a Fuentes Man como dibujante, en una simpática y singular historia. Aunque no se dice, la historia parece suceder en la vieja Inglaterra.
Crispín, que ha salido de caza, tiene un incidente desagradable con los hombres de Sir Godofredo, tan maleducados como su amo, un adolescente gordo y pecoso acostumbrado a abusar de su posición y poder. Su linda prima, Lady Verónica, es quien pone el punto de cordura en una situación que se les va de las manos, y que al final terminará perjudicando a nuestros amigos, quienes a su vez acabarán presos y después en unas jaulas humillantes en las almenas de la torre.
El esquema de esta aventura es muy diferente a lo que hasta ahora estábamos acostumbrados. Por culpa de un desafortunado percance, nuestros héroes llegarán a estar al borde de la muerte, y lo que es peor, en manos de un muchacho inexperto, que como era de esperar terminará recibiendo una lección que no olvidará en toda su vida.
Ya no son tiempos para malvados en la línea de Titlán, Erik, Kyril, etc., pero nuestro guionista se permite recrear una especie de “Conde Kraffa” en miniatura: Godofredo. El sobrenombre de “tiranuelo” le viene al dedillo. Lo que en apariencia pudiera parecer un ramalazo de infantilidad, está muy lejos de serlo. Si acaso, después de décadas de leer tebeos de todos los estilos y tendencias, lo que percibo en el presente es una clara influencia de la saga del Príncipe Valiente. Tanto Mora como Fuentes Man recrean una historia y un ambiente que, al pasar el tiempo, acrecientan sus valores. Para empezar, Crispín ya no es un niño como en el cuadernillo, y se permite, con toda facilidad, voltear a dos hombres y lanzarlos al río. Ya casi es un hombre, y solo es preso de la tontuna, al sentirse cautivado por Lady Verónica.
El grafismo de Fuentes Man alcanza las cotas más altas y la obra resulta ser un deleite para la vista. La espesura de los bosques, los interiores del castillo y sus impresionantes perspectivas aéreas, hacen que estemos ante una “obra maestra” de veinticuatro páginas.
La colección FANS albergó esta historia partiendo de planchas originales (también las dos anteriores) y por fin tuvo su oportunidad de ser editada correctamente. También Fontériz le dedicó una magistral portada nocturna, llena de dramatismo, en la que escenificó el momento en que nuestros amigos están dentro de las jaulas.
También en esta historia sale a relucir esa chispa de humor negro, un tanto sádico, de ese que tanto le gusta a nuestro guionista. Cuando Godofredo le enseña a Sigrid las jaulas donde están el Capitán y Goliath, éste le dice: “¿Verdad que se trata de unos pájaros de muy singular plumaje?”, y añade, “… sin embargo se niegan a cantar. Porque yo les he dicho que cuando canten les libertaré”. Y dirigiéndose a su esbirro Gropius, le ordena que “mientras no canten, nada de alpiste”. Sigrid, envuelta en llanto se limita a decir “¡es indignante!”… Y es que eso es lo que en su día me parecía a mí. Mi Capitán Trueno, mi Crispín y mi Goliath, que a través de casi cuatrocientos cuadernillos habían luchado con grandes tiranos y los habían derrocado, que se habían enfrentado a ejércitos y a “monstruos pavorosos”, ahora estaban en una situación indigna y ridícula: en manos de un simple muchacho maleducado y obeso, algo así como “el abusón de clase”.
Sin embargo tengo que decir que hoy esta aventura me encanta. Los dibujos de Fuentes Man y la narrativa de Mora son sublimes. Una historia que transcurre dentro de un brevísimo período de tiempo, pero que contiene mucha acción y tensión. Sin lugar a dudas, una de mis favoritas.
Como anécdota curiosa he de decir que en la revista 208, la aventurita del Jabato se inicia con la llegada de los héroes a Alejandría, en una secuencia que recuerda mucho al inicio del segundo álbum de José Revilla…
FANS: 12. TOMO: 3
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KUNG-TAI, el Terrible. Trueno Extra 211-213
Trueno y amigos, junto con Sigrid, llegan a la fabulosa Katmandú, en el Nepal. Su intención es la de tomarse un merecido descanso, por lo que lo primero es buscar una posada donde alojarse. Crispín, algo relajado y observador, contempla una caravana que transporta unos jarrones enormes. Uno de ellos cae accidentalmente, y una muchachita lo observa, razón por la que es secuestrada pues esos jarrones transportan a todo un ejército que se dispone asaltar el palacio y hacerse con el poder. Crispín decide intervenir haciéndose el valiente, en tanto nuestros amigos llegan a una posada. Goliath, que echa en falta al razagado Crispín, sale en su búsqueda. El caso es que nuestros amigos, con la intervención de la muchachita Jaina, echan al traste los planes del bandido Kung-Tai, de forma que éste no consigue hacerse con el poder y junto con sus hombres, logra escapar. Las autoridades deciden agasajar a nuestros amigos y la ciudad se pone de fiesta, en la que, junto con la chica y sus padres, nuestros héroes reciben un cumplido homenaje. Pero el bandido empieza a organizarse para regresar e incrementar su sed de poder y venganza.
Este es grosso modo el planteamiento de una aventura, que sin ser de las que dejan huella, al menos resulta bastante entretenida. El guión corresponde a Ricardo Acedo y los dibujos están a cargo de Gil Bao, autor que cumple su cometido de una manera discreta. Como recordaremos Acedo fue el guionista que durante un corto período sustituyó a Víctor Mora cuando éste estuvo en cárcel, allá por la época de la colección DAN. Es un buen guionista y la historia de Kung-Tai tiene algunas aportaciones novedosas, pero también se percibe una clara influencia de Víctor Mora. Hay secuencias que nos recuerdan a la época clásica, como el hecho de que nuestros amigos sean atados a carros ardientes y lanzados para abrir las puertas de la ciudad, idea que en su día Mora puso en la mente del General Cimitarra. No está exento del tipo de sentido del humor que siempre mostró el creador literario de Trueno y el desarrollo de la historia no resulta lineal. Algo a destacar es el papel que en un momento dado adquiere Sigrid, quien llega a tomar las riendas de la situación y se pone al frente del ejército que rechazará y derrotará a los bandidos.”Yo, Sigrid de Thule, me comprometo a llevaros al combate”, dice de forma enérgica cuando la situación llega al límite. Ya los tebeos de entonces le iban concediendo un relevante papel a la mujer.
En cuanto a Gil Bao, esta es su quinta y última intervención en el Capitán Trueno Extra. También lo hizo en el Almanaque para 1961 en Pulgarcito y en el Almanaque para 1963 de Trueno. Es un autor que sigue a rajatabla las pautas que impuso la editorial de usar los rostros de Ambrós para los personajes, y su dibujo es correcto, sin nada sobresaliente. Respecto a la figura humana, es algo estático y no logra dominar el movimiento de manera convincente. Sin embargo nos sorprende con un primer plano del rostro de Goliath, que realiza con bastante expresión y naturalidad, siendo fruto de su propia creatividad (nº 211, página 4, viñeta 5). Con todo, no cabe duda que formar parte del elenco de dibujantes que han pasado por Trueno, ya es en sí un gran honor y privilegio.
En el momento en que se publicó esta aventura ya se ha entrado en 1964, lo que significa que censura y autocensura están de por medio. El cuadernillo se va acercando a los 400 ejemplares, y casi seguro que por esas fechas ya se estaba gestando ese engendro llamado “Álbum Gigante”. Sin embargo Trueno Extra está gozando de muy buena salud, pues la mayoría de sus contenidos corresponden a Víctor Mora, y su presentación y sus portadas (Martínez Osete) sobresalen en los kioscos.
FANS: ---
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LA MONTAÑA DEL MIEDO . Trueno Extra 214-215
Nuestros amigos se hallan sobrevolando el Brasil precolombino… Sí, parece extraño hablar de “vuelo” en el siglo XII, pero todo ello es posible gracias al globo, el magnífico invento de Morgano que tanto protagonismo adquiere en la serie. Pues bien, es en la región conocida por “Mato Grosso” (en español “selva espesa”), hoy uno de los 26 estados que junto con el distrito federal forman la República Federativa del Brasil, que Trueno y amigos se encuentran con una especie de “Jurassik Park”. Aquí Víctor Mora se adelanta a una moda que adquiriría auténtico furor treinta años más tarde, y lo hace de manera magistral de la mano de Fuentes Man, uno de nuestros más admirados dibujantes para Trueno.
Gracias al globo siguen sin riesgo alguno los pasos de un gran Tiranosaurio Rex, que llegando a un poblado, se dedica a “sembrar la muerte y el terror”. Cuando Trueno y sus amigos, junto con Sígrid, deciden ayudar a los indígenas a reconstruir el poblado, entablan amistad con Tangah quien les cuenta cómo empezó todo. Al parecer, debido a un terremoto, Tangah descubrió en una grieta un bloque de hielo, donde permanecían bien conservados unos huevos enormes. Un día descubrió que uno había eclosionado. Entretanto, uno de los guerreros de Tangah, que escuchó el relato de éste, tuvo la peregrina idea de robar los dos huevos restantes con el fin de domesticar a los animalitos y usarlos para “dominar a todos los habitantes de la región con el terror”.
Después del Rex, que está a punto de devorar a la desmayada Sigrid, aparecerán un Triceratops y un Pterodáctilo, lo que nos permitirá contemplar unas curiosas viñetas en las que Fuentes Man nos deleitará con curiosas perspectivas.
El guión es entretenido, aunque un total de 16 páginas no da para mucho. Habría estado bien para un almanaque o un extra de verano. Y cómo no, tiene grandes fallos, y no me refiero solo al aspecto anacrónico del relato. Pero da la impresión de que al poco de nacer, cada bestia ya es adulta y con una fuerza increíble. Por otro lado, es curioso que los tres huevos estuvieran juntos y cada uno fuera de una madre (aunque se habla de tres huevos, en la viñeta primera aparecen cuatro). Cuando se habla de las criaturas en cuestión, se usa un término frecuente por aquellos años: “monstruo prehistórico” e incluso “monstruo de tiempos remotos”, aludiendo sin duda al título de una película.
Víctor Mora, cada vez con más frecuencia, hace uso del recurso narrativo de comenzar la historia con una situación límite en la viñeta primera, para luego explicar qué circunstancias llevaron a nuestros amigos a encontrarse en dicha situación.
Sobre el estilo de Fuentes Man ya hemos hablado en anteriores ocasiones y mejor no repetirse. Es un placer visual contemplar sus dibujos. El terremoto y sus grietas, las grandes rocas y la zona pantanosa, transmiten el ambiente adecuado al lector. Sin embargo, los dinosaurios que dibuja Fuentes Man adolecen de una limitada y precaria documentación. El T. Rex es desmesurado y más se parece a “Godzilla”. El globo, aunque sigue las pautas que marcó Ambrós, es más realista y su estructura parece más lógica y razonable para volar.
Cuando se publica esta aventura, en el cuadernillo nuestros amigos están finalizando su periplo americano, en la aventura del templo perdido y la princesa inca (Coya). Digo esto porque esta aventura podría ubicarse justo antes de iniciarse la de las “Amazonas”, pues Trueno y Sigrid, junto con Crispín y Goliath, también viajaban en globo por aquellos lugares. Y el Amazonas limita al Mato Grosso por el norte.
Las portadas son de Osete como viene siendo habitual, y en ellas plasma al Rex y al volador Pterodáctilo. Es curioso que el colorista pinte los labios rojos al Rex, por lo que deduzco que pueda ser hembra.
En su día no fue una historia que dejara huella, pues como se ha venido diciendo, la época clásica tan memorable ya había pasado. Sin embargo, para mí esta aventura jurásica va llena de recuerdos y no tan antiguos. Me regresa a la primavera de 1999, Salón del Cómic en la Estación de Francia en Barcelona. Algunos vagones dedicados a Ambrós y Víctor Mora, quien no pudo hacer acto de presencia por su delicada salud, pero estaba anunciado. Fue la primera vez en mi vida que vi alguna portada original de Ambrós, en este caso recuerdo alguna de la colección DAN. Y la primera página original de El Corsario de Hierro. Entré en el recinto a las 10 h. de la mañana y allí estuve hasta las 18 h. de la tarde. En el stand de Ediciones B el mostrador presentaba pequeñas torres del tomito nº 5 de la colección FANS del Capitán Trueno. En la portada Fontériz recrea la secuencia del T. Rex con Sigrid en sus garras. Espectacular. Como esta edición no llegaba a mi ciudad, cogí varios ejemplares. En el trayecto de regreso a casa, lo estuve contemplando con detenimiento. La aventura que hoy comentamos estaba reproducida muy bien, partiendo de originales y con un color más que aceptable.
FANS: 5. TOMO: 1
TRUENO COLOR: ---

   

BORGER, EL BANDIDO. Trueno Extra 216-218
A punto de entrar en la primavera de 1964, esta es la aventura que presenta Bruguera en la revista Trueno por todos los kioscos de nuestro país, satisfaciendo una vez más a toda una legión de lectores, entre los que -más de 50 años después- prevalece en el presente una nutrida representación de los mismos.
Encontramos a nuestros amigos enfrentándose a “un violento temporal en agitadas aguas del Mar del Norte”. Asistimos a un relato bastante enrevesado y difícil de sintetizar, escrito por Ricardo Acedo y dibujado por Vicente Torregrosa, de quien apenas tenemos datos biográficos.
Tras el violento naufragio y después de horas, el Capitán aparece solo en la playa preguntándose qué ha sucedido. Un grito de auxilio le lleva hacia un lugar donde un hombre atado en un poste dentro de una pequeña laguna, se ve asediado por hambrientos cocodrilos. Después de salvarlo, el susodicho reacciona de una manera insólita: un puñetazo en el estómago y otro en el rostro, dejan a nuestro héroe desconcertado. Estando a punto de sucumbir bajo el filo de su propia espada, la aparición de unos jinetes (los hombres de Tholen) resulta providencial para el Capitán. Éstos hombres acusan ahora a Trueno de liberar a Borger, el traidor, y ahora es apresado y llevado ante la presencia del Señor de Tholen, quien le dirá: “…no sólo te niegas a revelar el escondrijo de Borger, sino que pretendes engañarme con una patraña”. Y en estas condiciones es llevado a la sala de tortura. Sólo la intervención de Gúdula, la bella hija del Señor de Tholen, salva a Trueno de ser ensartado por un panel de puñales en el crítico momento. La actitud de Trueno hace que se gane el favor del Señor de Tholen.
Por otro lado Crispín y Goliath, que han tenido un encontronazo con los esbirros de Borgen, fingen unirse a él y asaltar la fortaleza del Señor de Tholen, ignorando que su amigo se encuentra en ella. Pero Trueno ahora ha de enfrentarse con la traición de Tajen, quien espera casarse con Gúdula y hacerse con el poder. Y como es de suponer, los mamporros que tendrán lugar en el desenlace de la aventura, colocarán las cosas en su sitio, y de la pobre muchacha, de quien se percibe una clara atracción hacia nuestro héroe, no se vuelve a decir nada… pues entre otras cosas, ya era meterse en un tema tabú por aquellos años.
Ya hemos definido con anterioridad el estilo de Torregrosa como frío y estático. Le falta academicismo en aquellos momentos, especialmente respecto al movimiento de la figura humana. Por otra parte sus viñetas resultan vacías, de mínima ambientación, lo que no sucede en el momento de representar ambientes naturales que no exigen apenas documentación, como aguas revueltas, rocas y páramos. En los rostros sí logra expresar las emociones que quiere representar, aunque hablamos de los personajes secundarios, pues respecto a los protagonistas hace uso –como la inmensa mayoría- de los rostros pegados de Ambrós (y curiosamente uno de Pardo). El dibujante llegaría a realizar obras mayores, como la serie Bonanza e incluso alguna aventura del Sheriff King, donde ya se percibe un notable grado de profesionalidad. Pero en esta época, decíamos 1964, Torregrosa está falto de experiencia y buen oficio. Claro, lo vemos así con la perspectiva del tiempo, pues en su día a los chavales no nos preocupaban tanto estos detalles y sólo sentíamos un afán por la aventura y las tortas que repartía nuestro admirado “Cascanueces”.
El guión es de Ricardo Acedo y lo complica en exceso para tratarse de una aventura con un total de 24 páginas, lo que conlleva un final precipitado y una conclusión resuelta a golpe de unas pocas viñetas. También contiene aspectos que chirrían bastante, como el colocar una laguna de cocodrilos en un país del hemisferio Norte.
Las portadas en tres secuencias (Trueno, Jabato y Víctor) de Martínez Osete, son muy gratas a la vista y corresponden a una etapa que nos ha dejado huella en el recuerdo a todos aquellos que en esa época estábamos a punto de entrar en la adolescencia. La revista resultaba muy completa, pues aparte de los mencionados personajes, por lo general contábamos con las historietas El Sheriff Chiquito y la Familia Trapisonda. Esta última obra, tengo que decir a modo de anécdota, me ha hecho pasar gratos momentos de este verano 2015 en campo y piscina gracias al último Super Humor publicado.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

¡GARTOK, EL CRUEL!. Trueno Extra 219-221
“Un día, en los confines del desierto de Jailar, en Mongolia, el sol naciente alumbró una terrible escena…”. Así se inicia esta aventura escrita de nuevo por Ricardo Acedo y dibujada por Julio Briñol, autor madrileño a quien también se le atribuye la aventura publicada en los números 76 y 78 del Trueno Extra (aunque yo siga teniendo mis dudas).
Nuestros amigos llegan al dramático escenario donde se ha producido una auténtica masacre con aldea incendiada de por medio. Un moribundo atribuye a Gartok y sus huestes el terrible espectáculo. Después de dar una digna sepultura a las víctimas, y a consecuencia de un inesperado grito, ahora tienen la oportunidad de salir en defensa de Kyrinia, la bella hija del Emir Khulsa, a quien Gartok ha arrebatado el poder. La muchacha les dice que su padre es muy anciano y vive en una fortaleza donde se aposenta su campamento central junto con un pequeño ejército de fieles. Entretanto el propio Gartok, quien llega a tener noticias de Trueno y sus amigos, queda impresionado por la valentía y audacia de estos, y planea, no vengarse, sino convencerles para que se unan a su abominable causa. Para ello se disfraza de peregrino y se “cuela” en la fortaleza del Emir, contactando con Kulghitay, el típico traidor que simula ser fiel al propio Khulsa. La cosa se complica cuando las circunstancias propician que ambos personajillos acusan a nuestros amigos de traidores y es el propio Khulsa quien los manda a las mazmorras. Como es previsible, al final todo se aclara y la aventura termina felizmente.
Briñol, quien llegaría a ser un reconocido pintor, a sus treinta y tantos años hizo una incursión en el mundo del tebeo, llegando a formar parte de la privilegiada lista de dibujantes del Trueno. En esta aventura inicia su trabajo con dos páginas espléndidas, de inusitada belleza, para ir degenerando en una serie de viñetas que no son otra cosa que un descarado plagio de los primeros cuadernillos de Ambrós, los de la mítica colección DAN. De hecho, el personaje del Emir Khulsa no es otro que una réplica del Mago Morgano. Pero tratándose de una aventura de mongoles a Briñol le viene al pelo “contratar” de extras a casi todas las huestes de Gengis Khan. Secuencias casi copiadas una por una, incluso aquella famosa viñeta de choque entre ejércitos que también Beaumont llegó a plagiar descaradamente. Pero los lamas del monasterio del terror en la aventura del Dalai Lama también participan en la refriega. ¡Hasta los perros que atacaron a nuestros amigos en aquella aventura (portada nº 27 del cuadernillo) cobran vida en esta aventura de Briñol! Para el profano la aventura que estamos analizando podría pasar por trepidante y dinámica, pero no para quienes conocemos al dedillo los primeros 35 ejemplares del cuadernillo. Sin embargo, no podemos deleitarnos en tratar con dureza a Briñol, como en su día hice con la aventura de Sirit. No podemos analizar con las pautas de 2015 un relato hecho hace más de 50 años y bajo el sistema férreo de Bruguera, que obligaba a trabajar a sus artistas como si fueran galeotes, y en un entorno histórico/social donde el tebeo no era considerado como el arte que es. Disculpamos a Briñol, sobre todo si sigue con nosotros (tendría 85 años) y agradecemos su contribución a engrosar las páginas de nuestro tan querido personaje.
Respecto a Ricardo Acedo, realiza un guión más que aceptable. Sabemos que Acedo en su trabajo como guionista sufre de altibajos. Tiene cosas muy buenas, y en ocasiones se repite en sus esquemas. En este caso, la aventura de Gartok contiene aspectos originales que hacen muy amena su lectura.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

SISALING, LA PRINCESA DE ANGKOR. Trueno Extra 222-224
De la mano de Víctor Mora y Fuentes Man, se inicia ahora una interesante aventura ambientada en la jungla de Indochina, escenario donde el dibujante se mueve con la total exquisitez a la que nos tiene acostumbrados. Utilizando ese recurso narrativo tan característico de Mora, nos presenta en la viñeta primera a nuestros amigos atados a un elefante desbocado, hollándolo todo a su paso, y derecho a lanzarse sobre un terrible abismo, para seguidamente explicarnos cómo llegaron nuestros amigos a esa situación.
Al parecer Trueno y amigos, hallándose en lo profundo de la selva, se dirigían hacia Angkor siguiendo un plano. Una llamada en auxilio les pone en contacto con Vat Kong, que ha raptado a la princesa y que tiene la intención de usarla como rehén cuando atacaran la ciudad. Después de salvar a la chica, ésta les cuenta la historia y deciden llevarla hasta la fabulosa Angkor. De camino son atacados por un elefante loco, conocido por Trang-Li, y la chica, debido a un traspiés pierde el sentido. El elefante cae en una trampa, y es cuando aparece el rey Wang, tío de la muchacha, quien toma a nuestros amigos por los secuestradores y como castigo, decide atarles al elefante loco y ajusticiarles de ese modo. Es así que la primera viñeta del episodio inicial, presenta cómo será la última del mismo episodio. La princesa salvará a nuestros amigos en el último momento, Vat Kong aparecerá y asesinará al rey Wang y sus acompañantes, y ahora Trueno y amigos decidirán refugiarse en Angkor y luchar por defender a la princesa y la bella ciudad, de las huestes de Vat Kong…
Esta aventura es bien conocida por ser una de las publicadas en la colección FANS, y luego presentadas en los volúmenes y en colecciones encuadernadas. Es una de esas muestras donde la reedición supera con creces a la edición original, no sólo porque aquella se hizo partiendo de las bellas planchas originales de Fuentes Man, sino por el acertado color aplicado y nitidez en la impresión. Es lo que nos hubiera gustado para toda la obra de Fuentes Man, cosa que ya no es posible por la razón que todos conocemos.
El guión está muy bien construido si bien parte de unos esquemas típicos. Pero contiene elementos muy interesantes. Aparte del toque exótico con que Fuentes Man dota estas páginas, la representación gráfica de nuestros amigos atados al elefante y la lucha con los cocodrilos, es magnífica por su realismo. El asalto a la ciudad, donde el autor hace uso de cantidad de “extras”, también resulta de una grandiosidad elocuente, sobre todo porque por aquellos años, ya se evidenciaba notablemente la intervención de la censura, sobre todo en el cuadernillo. La verdad, aunque tengamos que repetirnos una y otra vez, no nos cansamos de admirar el trabajo de este dibujante. Y lo valoramos aún más, teniendo en cuenta lo que decíamos en un comentario anterior, porque estamos hablando de un tebeo que ya tiene más de 50 años. Supongo que contemplar estas planchas originales ha de ser todo un deleite, un espectáculo visual. Al menos se salvaron de aquella masacre que en su día preparó Bruguera en el montaje del Trueno Color.
Para la colección FANS Rafa Fontériz realizó una magnífica portada en la que representa el momento en que Goliath “abraza” a un cocodrilo, momento que también Osete representa en la portada del nº 223. Un dato curioso es que, cuando salvan a la asustada princesa, Crispín para entretenerla le dice que le va a contar una historia de cuando lucharon con un oso de dos cabezas. ¿Se referirá Crispín a la aventura de Buylla, del nº 16 de la revista? ¿Será éste un indicio de que en aquel guión tuvo algo que ver Víctor Mora, como sospechamos en su día?
Cuando leí esta aventura por vez primera yo acababa de cumplir 14 años, y me fascinó la parte gráfica. Pero aun así pensé que Trueno se estaba alejando del que yo había conocido unos años de atrás, el de Ambrós/Beaumont del cuadernillo, a quienes seguía añorando. Pasados más de 50 años tengo que reconocer que es una digna aventura y que merece figurar entre la parte más selecta de toda la serie.
FANS: 13. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---

   

EL INCA AZUL. Trueno Extra 225-227
Está anocheciendo en medio de la jungla. Un hombre huye desesperadamente de sus perseguidores, y a juzgar por los ladridos y rugidos diversos, una jauría de perros sedientos de sangre, les acompañan. El hombre jadeando, de vez en cuando echa la vista a atrás, aterrorizado, tropezando de continuo. Escuchamos sus pisadas y el ruido de ramas secas. Sus jadeos son cada vez más desesperados. De pronto vemos cómo sus ojos se dilatan y por encima de su angustia, observamos un grado de perplejidad y sorpresa. No podemos ver su rostro al completo pues una extraña máscara, semejante a la de un pájaro, lo oculta. Sus prendas de vestir, llamativas por su ornamentación, están desgarradas, pero sí podemos apreciar una capa de un intenso y vivo color azul… El hombre de la capa azul se detiene sorprendido, machete en mano, al observar que bajo el dosel de árboles, pende algo parecido a un ancla, que de forma fugaz le recuerda a lo que se usa en las grandes embarcaciones… Tiene que reaccionar pues los ladridos cada vez se escuchan más cerca. En décimas de segundo salta y se aferra al ancla, que adquiere cierta velocidad, al tiempo que los rabiosos perros y sus perseguidores presencian con estupor la extraña escena. “¿Qué será esa liana, que se lleva al Inca Azul? ¿Acaso los dioses darán buena cuenta de él?”. Justo cuando sale del bosque y se abre un inmenso precipicio, es como si nuestro personaje saltara al vacío aferrado al ancla. Los espectadores sentimos un vahído por la contemplación de la repentina escena, la altitud es considerable, y además esa música de fondo, que ha ido elevando su tono, aumenta la sensación de vértigo, hasta transmitirnos de forma lenta la serenidad que produce la salvación del hombre. Los perros, que no conocen de supersticiones, siguen en su afán de conseguir su presa y algunos caen al vacío… El hombre mira a lo alto a pesar de su agotamiento y contempla una inmensa esfera, sobrecogedora, pero confía en que aquello lo ha salvado. Los rostros sonrientes que ocupan la barquilla logran hacerse con aquel hombre de la desgarrada capa azul, y el hombre, no puede resistir más y pierde el sentido… pero sabe que ha salvado su vida. Una luz intensa, y en la pantalla aparece en letras grandes y azules formando el título… “EL INCA AZUL”.
Una bella historia en el marco de la jungla peruana y en las neblinosas cumbres del Machu Picchu, la ciudad fortaleza. Al parecer, el futuro heredero del reinado de Machu Picchu es dado por muerto en una de sus expediciones, y los sacerdotes, al morir el rey, elijen a una de las dos princesas como heredera del trono: Kinga, quien al parecer había heredado las virtudes de su padre, el rey. Su hermana Maaki, caprichosa y violenta, se rebela y se hace con el poder, y encierra a su hermana Kinga en una tenebrosa mazmorra. Con ello la cruel Maaki llegará a ocasionar muchas muertes.
Es así que nace el “Inca Azul”, como un símbolo a la resistencia contra Maaki, y por eso ese afán de destruirlo y hacer que se desvanezca todo signo de esperanza. Como es de suponer, debido al mal estado del Inca Azul, nuestro Capitán Trueno decide adoptar ese papel de adalid y libertador. Y vistiendo su particular atuendo, nuestros amigos se ven envueltos en una singular aventura, que tendrá final feliz y resultado sorpresa al conocer, al final, la verdadera identidad del Inca Azul.
Bueno, después de este inicio peliculero, tenemos de nuevo al magnífico tándem Mora/Fuentes Man en un trabajo impecable, original, y lleno de detalles que permiten que resista al paso de los años, manteniendo toda su frescura. Es cierto que el barroquismo del dibujante llega a eclipsar un tanto la innegable documentación y ambientación requerida, pero también es cierto que el Perú aún no estaba descubierto por la llamada “civilización”, y todo es posible. De cualquier forma, Fuentes Man realiza un trabajo excepcional, al que siempre nos tiene acostumbrados y después de todo cuanto hemos dicho de este dibujante, resulta difícil aportar cosas nuevas.
En la aventura jurásica transcurrida en Brasil (nºs. 214/215) resultó fácil de ubicarla en el tiempo e insertarla en el periplo americano que se inició con la aventura del Halcón. Pero en este caso, debido a la ausencia de Sígrid, resulta más difícil hacerlo. Bueno, esto siempre es posible en el mundo del tebeo, y más si tenemos en cuenta que el globo les permitía trasladarse de un lugar a otro y dar la vuelta al mundo las veces que fuera necesario. Pero con todo, esta aventura resultaría difícil de ubicar si alguien en el futuro quisiera ordenar al Trueno en un orden cronológico.
Otro detalle que queremos mencionar. Cuando se publicó El Inca Azul entrábamos en mayo de 1964. En el mercado aparecía el nº1 del Álbum Gigante (ya con evidentes signos de censura) y en el cuadernillo se iniciaba la aventura del submarino asesino de ballenas, de Ángel Pardo, donde ya se iba notando la paulatina infantilización del dibujo. Digo esto porque, en este contexto, el Inca Azul, contrasta con esas tendencias. El contenido y las imágenes presentan auténticas escenas de luchas, con armas en mano y espíritu combativo por establecer la justicia. ¿Quiere decir esto que la censura no intervino para nada? Pues no. En esta nueva lectura he podido apreciar que la censura tuvo que hacer varias correcciones. Hay viñetas visiblemente prolongadas, por alguna mano inexperta, y con toda seguridad esto pudiera significar que hay viñetas omitidas. Ejemplo: En la revista 225, página 3, viñeta 8; página 5, viñeta 3; página 6, viñetas 4 y 5; página 8, viñetas 1 y 4, hay una clara manipulación.
En los otros números también se aprecia algún retoque, pero menos perceptible. En la revista 227, las dos viñetas finales también están visiblemente prolongadas (página 8). Sin embargo, contrario a lo que pasa en otras ocasiones, estos retoques están hechos con más cuidado, por lo que las planchas de nuestro Fuentes Man conservan toda su belleza. Los ejemplares en aquella etapa están sombreados en tono gris y los negros son un tanto pálidos, por eso en la reedición de la colección FANS ganan de forma notable. No sólo porque se parte de planchas originales, al no haber sido historias incluidas en el primitivo Trueno Color, sino porque la impresión y el color son impecables. Algunas historias de Fuentes Man que estaban inéditas, en la colección FANS lucen en todo su esplendor.
Y para terminar mis comentarios, quisiera mencionar un detalle curioso y una breve anécdota. Ambos referentes al número 227. En este ejemplar se omiten las historietas cómicas habituales para dar lugar a dos anuncios a página completa. El primero en torno a las novedosas pastillas de caldo (MAGGI) y el segundo, a color, del recordado chocolate Elgorriaga en la contraportada. No era muy usual hasta entonces ver anuncios de este tipo en un tebeo de aventuras.
La anécdota tiene que ver con el número 14 de la serie FANS, donde se reeditó esta aventura. Calculo fue hacia los años 1999/2000. Estos tomitos no llegaban a mi ciudad, y cada mes o meses me tenía que maravillar para ponerme al día. En ocasiones llamaba a alguna tienda conocida y los pedía, otras veces aprovechaba algún viaje, o como es el caso que comento, aproveché la visita de mi hermano y su familia residentes en Valencia que venían a visitarnos.
Cuando llegaron a casa, varios miembros de la familia les estábamos esperando. Lo primero, después de los abrazos y besos, es que mi sobrino me entregó todo contento el tomito número 14. En la portada Fontériz representa de forma magistral el sublime momento en que nuestro amigo disfrazado de Inca Azul, entra en la mazmorra donde está prisionera la princesa Kinga. La escena es preciosa y conserva el dramatismo que le imprimiera Fuentes Man. En medio del guirigay del encuentro familiar, exclamé: “¡No puede ser, al Inca Azul, le pintan la capa de rojo!”, con lo que se produjo un silencio repentino y todos me miraron con una interrogante en sus cabezas…
FANS: 14. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---

   

AGUA ENVENENADA EN SIGRISHOLM. Trueno Extra 228-230
Nuestros amigos se hayan en Sigridsholm, el castillo de la prometida del Capitán Trueno, tomándose un respiro dentro de su aventurera vida. Como es de esperar, Trueno se está ejercitando en el patio de armas, junto con Crispín y otros vikingos, mientras tanto nuestro tragaldabas favorito disfruta de cultivar el arte culinario en las cocinas del castillo. Pero de pronto sucede algo que dará pie al inicio de esta aventura. Un hombre, llamado Sigur, llega extenuado a pedir ayuda a la reina Sigrid. Se trata de un habitante de la cercana isla Thorborg. Antes de exhalar su último suspiro llega a decir que “en Thorborg… ¡todos duermen!.
Un drakar se desplaza a la mencionada isla. Junto con nuestros héroes viajan Sigrid, su galeno, así como una pequeña tripulación. Allí descubrirán que sus habitantes han caído en un profundo letargo, y además que el poblado ha sido saqueado. Trueno regresa a Thule para aprovisionarse de hierbas y ungüentos que el médico guarda en su gabinete, pero entretanto, todos van “cayendo” cuando tarde o temprano beben de las aguas, que obviamente han sido envenenadas. Cuando Trueno llega a Sigridsholm descubre que ha pasado lo mismo que en Thorborg. La población duerme profundamente. Sólo queda Trueno en pie, y además… una de las mascotas de Sigrid: “Jú-jú”, pues hasta “Garritas” está profundamente dormido. Trueno y su chimpancé ahora jugarán un papel importante para el desarrollo de esta aventura. Como era de prever, detrás de todo esto habrá una conjura para apropiarse del trono de Thule, que Trueno logrará desmantelar. El relato, aunque con un esquema repetitivo, resulta ameno e interesante, y vale la pena revisar. Recordemos que aventuras como “El correo de Sigrid” de J. Redondo, “La maldición de las Islas del Viento” de J. Burns, o la que llegaría a iniciar Brocal Remohí, tuvieron un inicio y planteamiento parecidos.
La aventura es atribuida a Víctor Mora, de lo que no me cabe la menor duda. No sólo por los planteamientos tan típicos de este genial guionista, sino por la narrativa tan amena, aunque sencilla, pues las veinticuatro páginas de la historia no dan para muchas florituras. Con todo, a mi modo de ver, resulta genial la parte en que Trueno y “Jú-jú” adquieren el mayor protagonismo. Hay secuencias que incluso recuerdan al tándem “Trueno y “Jú-jú” que tanto nos hizo disfrutar años atrás en la aventura del Conde Kraffa.
El dibujante encargado de esta historia es José Duarte, de quien hemos hablado en ocasiones anteriores. Es un dibujante de línea fina y clara, que aunque denota una gran carencia a la hora de representar la figura humana, sí se recrea en el detalle a la hora de representar los fondos. De hecho, vale la pena contemplar las magníficas representaciones del castillo de Sigrid, incluso de los patios y dependencias interiores, mostrando cierta grandiosidad y cariño por el detalle. Sin embargo, respecto a los personajes, para cualquier lector habitual de Trueno, es fácil reconocer de dónde ha tomado las referencias para hacer sus composiciones. Por ejemplo, el cocinero de Thule es un calco de Maese Faltriquier, en la aventura del Alacrán. El personaje que encarna Sigur, que fallece al llegar a Thule, es ni más ni menos que Einar, el Cruel, sacado tal cual de la aventura del Pulpo. Eso sin contar las viñetas de personajes secundarios que han sido tomadas precisamente de las citadas aventuras, Alacrán y Pulpo. De hecho, el malo de turno, y jefe de los encapuchados (quien resultará ser uno de los generales renegados de la propia Sigrid), tiene una indumentaria –casco incluido- semejante a la del Pulpo, salvo su monumental gordura, claro está.
Pero esta aventura tiene también un par de peculiaridades que la deferencia del resto y que hace que hoy cobre cierto interés. La primera es que, que yo sepa, ¡jamás ha sido reeditada!, ni en el Trueno Color original, ni en la colección FANS. Es una aventura muy desconocida, y haciendo uso de un apelativo de mi ciudad, es “una bella desconocida”. La última peculiaridad es que las últimas siete páginas son casi a un cien por cien de Martínez Osete, quien realiza una muy digna culminación de la historia. Una pregunta que haríamos bien en preguntarnos es, ¿por qué Duarte no concluiría esta aventura? ¿Qué le obligaría a abandonar la editorial?
Otro detalle que no quisiera pasar por alto. En la revista 229, en su segunda página, se publica una tira en formato vertical donde se anuncia el “Álbum Gigante”. Estamos en mayo/junio de 1964 y posiblemente ya por esas fechas estaba en los kioscos el nº 2 de esa curiosa reedición. Una reedición donde la censura hizo verdadero estragos, sobre todo porque “censuró” a los encapuchados. Tal vez por eso, el malo de la aventura que analizamos, aunque por detrás su casco es idéntico al del Pulpo, por delante lleve una gran abertura que nos permite visionar parte del careto del sujeto en cuestión. Por cierto, Duarte le coloca al casco una alitas de murciélago francamente ridículas.
Otro detalle para insertar en la historia de Thule y sus entornos, es que se cita la “ermita del padre Sigisberto”, al parecer un lugar cercano al castillo. De hecho, el encapuchado en cuestión intenta presionar al pobre ermitaño para que oficie su boda con Sígrid, aun cuando la reina permanece narcotizada.
Si tengo que recurrir al anecdotario particular sobre esta aventura, sólo permanece en mí el recuerdo o imagen de Trueno cogido de la mano con “Ju-jú”, que tanto me hacía recordar la feliz etapa de Ambrós/Beaumont. De manera simultánea, por aquel entonces el cuadernillo estaba entrando en una etapa bastante infantilizada, y al menos el Trueno Extra ofrecía algo de mayor calidad, como eran los trabajos de Mora y Fuentes Man, que ahora de vez en cuando satisfacía nuestras expectativas. Con todo, esta aventura de Mora/Duarte/Osete vale la pena volverla a leer y por tanto disfrutarla de nuevo.
FANS: ---
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LA ARAÑA MECÁNICA. Trueno Extra 231-233
Nuestros amigos sólo tuvieron tiempo de volver grupas y tratar de huir… ¡La horrible “cosa” avanzaba hacia ellos!
Así comienza esta aventura, donde el lector puede contemplar una viñeta, con cierta dosis de terror, donde la “cosa” en cuestión es una especie de araña gigante, terrorífica, que sale de la neblina y cuyos tres ojos parecen focos por la iluminación que producen. Una araña mecánica que a cualquier cinéfilo, le recordará a los bichejos monstruosos del clásico de ciencia ficción “La Guerra de los Mundos”…
Cuando Tueno y amigos están cerca del viejo castillo del Mago Morgano, esperan con ilusión volver a abrazar a su viejo amigo, quien les proporcionara el magnífico globo aerostático con el que prácticamente ya han recorrido el mundo. Al parar en una posada perciben una clara hostilidad hacia ellos al declararse amigos del Mago, lo que dará lugar a unos cuantos mamporros que no estaban en la agenda. Cuando salen huyendo y llegan a otra población se encuentran con un desagradable espectáculo, que levanta gran expectación a los lugareños: el anciano Morgano sube los peldaños que le conducen a su ejecución. Entonces se escuchan las palabras de un personaje evidentemente malo, malo: “Yo, el Margrave Otón de Maguncia, como protector que soy de este villorrio, te declaro Mago Morgano, culpable de todos los crímenes que te achacan estos villanos!¡Y ordeno tu ejecución!...”
Como es de suponer, nuestros amigos salvan a Morgano del cadalso, y junto con Grune, huyen del lugar, y de camino se encontrarán con la “araña mecánica” (viñeta de inicio), logrando evadir su encuentro. Es cuando Trueno se entera de lo que ha pasado. El castillo de Morgano ahora está en poder de Otón. Y Morgano explica cómo cierto día alguien entró en él y robó los planos del “gigante metálico”, que ya apareció en una aventura anterior (revistas 168-170). Es ahí donde realmente comienza una genial aventura de la mano de Víctor Mora y Fuentes Man, tándem que volverá a sorprendernos gratamente, y que a pesar de los más de 50 años transcurridos, conserva su primitivo dramatismo y el aliciente de contemplar unas bellas láminas, llenas de detallismo y genialidad dentro del más puro estilo “fosteriano”.
La historia puede considerarse una “secuela” de la aventura mencionada, lo que nos hace pensar que Víctor Mora se sentía muy a gusto con la temática rayana en la ciencia ficción, y no es para menos, porque logra transmitir cierta dosis de intriga y de terror. Pero lo más curioso es que para esta innovación, en contraste con el devenir de sus aventuras a lo largo de los años, parte de una idea primigenia como es el personaje Morgano, que nos remonta a los orígenes del cuadernillo, y al Ambrós que nos cautivó con su arte. A veces hemos dicho que Fuentes Man es un maestro a la hora de plasmar la jungla y los ambientes exóticos, como esas aventuras transcurridas en la India. Pero también a la hora de representar el espíritu medieval logra un virtuosismo único. El monstruo mecánico, moviéndose entre bosques neblinosos, sitúa al lector en un marco privilegiado al que los lectores del Trueno no estamos muy acostumbrados. ¡Lo que más de uno daríamos por contemplar las planchas originales!
Respecto al guión, una vez más hemos de decir, está perfectamente estructurado, y aunque explota una idea anterior, resulta verdaderamente genial. Sin embargo no puedo pasar por alto un curioso fallo, que por más vueltas que le doy, no acierto a comprender. Me explico. En la primera página Trueno comenta que pronto podrán ver al amigo Morgano, y Goliath dice que “su hija Grune es muy simpática”. Pero en la página cuarta, última viñeta, Trueno dice que “más allá del pueblo comienzan ya los pantanos donde se levanta el castillo donde viven Morgano y su sobrina Grine”. A partir de ahí, leeremos a veces “Grune” o “Grine”, la primera es la hija, y luego es la sobrina. Incluso cuando Morgano va a ser ejecutado, Grune se acerca al patíbulo y grita “¡Mi tío es inocente!”. Y cuando Crispín le ayuda a subir a su caballo, dice “¡Arriba Grine!”. Poco más tarde, cuando ambos caen del caballo, Crispín dice “¡Por lo que más quieras, Grune!¡En pie!”. Así hasta el final… En fin, no vale la pena decir todas las referencias, pero creo que con la muestra ya basta. ¿A qué se debería este error? No creo que Mora escribiera tantos errores en sus escritos, y que no tuviera claro que Grune es “la hija de Morgano”. Usando un poco la imaginación puedo visualizar al rotulista llenando los bocadillos o espacios que dejara el dibujante para los textos. ¿Se le derramaría el café en las hojas mecanografiadas por Mora, y las prisas hicieron el resto? De cualquier forma, no encuentro una explicación razonable para un error de este tipo. Incluso, cuando Ediciones B publicó esta aventura en su tomito nº 15, no habría estado mal si lo hubieran corregido, pues sólo era cuestión de retocar los textos, no el dibujo. Bueno, si alguien puede decir algo al respecto, sería muy de agradecer. En cualquier caso este apunte bien podría formar parte del sin fin de curiosidades en torno a nuestro personaje. Lo que está claro es que las prisas no son buenas…
También en esta nueva y detallada lectura he observado algún retoque en los dibujos de Fuentes Man, aunque mínimos, y como siempre, efectuados por una mano inexperta. Por ejemplo, en la primera página del nº 231, viñeta cuarta, hay una extensión garabateada alrededor de Goliath y Crispín, que por supuesto no es de Fuentes Man. En la segunda página, viñeta cuarta, se aprecia que el hombre que golpea a Goliath, de cintura hacia abajo, es otra añadidura. En la página cuatro, viñeta sexta, y página cinco, viñeta primera, se han prolongado la fachada de una casa y su tejadillo, y parece que lo ha hecho un niño. Sólo menciono lo referente a este ejemplar, como muestra. Es cierto que tal vez no tenga importancia, pero como estoy haciendo una lectura y una revisión casi con lupa, veo justo mencionar estos detalles, que tal vez obedezcan a una intervención por parte del editor para evitar problemas con la censura. Si Fuentes Man era consciente de estos retoques, pienso no tendría que hacerle gracia alguna.
Las portadas sigue realizándolas nuestro entrañable Martínez Osete, que como recordaremos, lo hace en tres viñetas con los personajes Trueno, Víctor y Jabato. En el caso de esta aventura dedica dos portadas representando a la “araña mecánica”, en las que no logra el efecto terrorífico que transmite Fuentes Man. Hasta se diría que el diabólico robot está infantilizado. No sucede lo mismo en la colección FANS, en su tomito nº 15. Fonteriz realiza una portada magistral en la que Trueno y Goliath, atrapados por una red, contemplan a la patilarga araña acercándose. La secuencia es nocturna, pero los ojos de la araña, como grandes focos, parecen deslumbrar a nuestros amigos. Nunca vi este ejemplar en el kiosco, pues ya comenté que procuraba conseguirlos del exterior, pero supongo que si algún muchacho aficionado lo hubiera visto, le habría impactado, asociándolo con un cómic de terror o ciencia ficción. Es una de mis portadas favoritas de Fontériz.
Sólo decir que simultáneamente el cuadernillo nos presentaba la aventura del falso volcán, dibujada por Osete, y que ya estaba en la calle el segundo ejemplar del Álbum Gigante.
FANS: 15. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---

 

EL CRÁTER FATÍDICO. Trueno Extra 234-235
Nuestros amigos caminan por una árida región de Hungría, y buscando donde pernoctar, se encuentran con una zona al parecer “habitada por gigantes”, a juzgar por los artilugios que se encuentran. En medio de un lago se vislumbra un castillo envuelto en niebla, que parece flotar. Cuando Crispín va a buscar agua, dos chicas gemelas le atacan, tomándole por un esclavo de los “gigantes”. Ellas cuentan que viajaban en una caravana, y cierto anciano les avisó de que huyeran del lugar, para no convertirse en esclavos de los citados gigantes. El valiente padre de las muchachas se decidió desentrañar el misterio y en una barca se dirigió al castillo, siendo “aspirado por el aliento del gigante”…
El Capitán Trueno descubrirá más tarde que en el lugar había caído un meteorito con fuertes propiedades magnéticas. En función de este suceso, deduce que alguien edificó un castillo alrededor, y se creó la leyenda de los gigantes y su fuerza aspiradora. Así los habitantes del lugar evitaron intrusos y posibles enemigos, y disfrutaron de cierta paz, hasta que, posiblemente por una epidemia, aquellos pobladores, tristemente desaparecieron. Una historia que deja un sabor parecido al de la recordada Frantic.
La historia, atribuida a Ricardo Acedo es bastante original y atrayente. Sólo se desarrolla a lo largo de 14 páginas, pues se ofrece en dos entregas de 7 páginas cada una. Si este guión, más largo y elaborado, se hubiera ofrecido en el cuadernillo, seguro que hoy constituiría una memorable aventura, y más si esta hubiera sido dibujada por Ambrós, Fuentes Man, o el mismo Ángel Pardo. Tiene los ingredientes necesarios para poder ser una de las más curiosas y dramáticas, propiciando momentos de antología. Pero 14 páginas no dan para mucho, y menos si el dibujante es el impersonal Briñol, de quien ya hemos hablado con anterioridad. Prácticamente cada secuencia es un plagio de los primeros dibujos de Ambrós de la colección DAN. Apenas hay aspectos propios del dibujante, salvo los insulsos rostros de las muchachas, y unos sencillos trazos de ambientación. Incluso los personajes secundarios son tomados de esa etapa mencionada de Ambrós. Por ejemplo, el padre de las chicas no es otro que De Ribera, amigo de Trueno, en el inicio de la primera aventura del Mago Morgano. El anciano que les avisa es un Kundra literalmente calcado, me refiero al hechicero del bosque de Shing-Tao. Y cuando el padre de las muchachas se pone la armadura, no es otro que Manfredo el Negro, en el momento en que se dispone a cruzar la zona pantanosa que conduce al castillo de Morgano. Por cierto, para las posturas y movimientos de las chicas, se han usado las de Shingi-Lay, nuestra pirata favorita.

No es difícil imaginarse a Briñol dibujando, y ante él, los tebeos de la colección DAN esparcidos sobre la mesa. Eso sí, Briñol, en una curiosa viñeta donde se ve el fondo del pozo donde se aloja el meteorito magnético, nos dibuja en pequeño tamaño, eso sí, unos esqueletos humanos, de las víctimas que fueron atraídas al pozo por el mortal aliento. Y es curioso porque ya la censura estaba causando estragos, y por lo que se ve, pasó por alto este detalle.
Esta aventura se publicó en la última etapa de la colección FANS, con un color bastante acertado, pero posiblemente a muchos les pasó desapercibida. Pero repito, la historia no está nada mal. Vale la pena releerla.
Sólo mencionar que por aquellos años, cuando el cuadernillo se iba infantilizando y se producía el efecto paradójico de que muchos entrábamos en la adolescencia, no sólo nos íbamos decantando por el Trueno Extra, esperando a Fuentes Man, sino en otras direcciones, pues el mercado ofrecía algunas interesantes alternativas.
No puedo precisar fechas, como nos hace el amigo Víctor Trueno, pero esta etapa la asocio a algunas otras publicaciones de interés. Recuerdo que mi hermana mayor compraba puntualmente Mundo Juvenil, la revista de los amigos de Marisol, que me gustaba leer, especialmente una serie titulada Lander’s School de Cuyás. Editorial Maga lanzaba la revista Pantera Negra, que llegó a cautivarme por sus contenidos, y por descubrir portadas magistrales de Miguel Quesada y Luis Bermejo. También descubrí a los hermanos Quirós. Y la editorial Dólar lanzaba su serie Héroes Modernos, en formato apaisado gigante. Es cuando descubrí el Flash Gordon de Dan Barry, el Príncipe Valiente de Foster, y otros personajes como Bing Bolt, Mandrake el Mago o El Hombre Enmascarado. En parte fue gracias a amigos mayores que yo que un día me dijeron “no hay quien te saque del Capitán Trueno y El Jabato”, y en efecto, tenían razón. Aparte de mis personajes favoritos, existían otras maravillas por descubrir.
FANS: 36. TOMO: 8
TRUENO COLOR: ---

 

RAIPUR, EL HECHICERO. Trueno Extra 236-237
Esta es una aventura en dos episodios, con un total de tan solo catorce páginas. En aquel verano de 1964 en esta revista se ofrecieron de vez en cuando este tipo de aventuras cortas, muy simples, pero servían de puente a aquellas de Fuentes Man que tanto nos cautivaban a los lectores habituales. En este caso la aventura, que analizamos brevemente, está dibujada por el “todoterreno” Martínez Osete y el guión es atribuido a Vidal Sales.
Nuestros amigos se hayan en la India. Han hecho una parada y Goliath se propone recoger unas manzanas para asar, cuando se encuentra con un tigre de Bengala en cuyas fauces lleva a un bebé colgando. Cuando Goliath rescata al bebé, nuestros amigos se dirigen al poblado a devolverlo, para regocijo de los progenitores. Pero cuando el gentío decide agasajar a nuestros amigos, aparece el hechicero Raipur, quien no sólo les asegura que podrá librarles del supuesto “comedor de hombres”, sino que se las apaña para que nuestros amigos sean encerrados argumentando que “la hostilidad que de ellos emana, puede perjudicar sus hechizos”. Cuando se supone que el tigre se ha alejado, nuestros amigos recobran la libertad (entretanto el hechicero ha cobrado su buen dinero). Lo curioso es que cuando Trueno y amigos llegan a otro poblado observan se repite la misma historia…
La historia de un fantoche con tigre amaestrado, sirve de hilo a conductor a un entretenido relato, que más bien parece un cuento oriental con moraleja incluida. No hay más pretensiones y el corto relato no da para más, pero con todo, como decía, resulta ameno y entretenido. El supuesto “comedor de hombres”, resulta ser poco más que un gatito malo…
Martínez Osete en aquellos momentos era un dibujante muy prolífico y los lectores lo habíamos aceptado, y no por sus dotes como artista, pues siempre nos resultaba muy estático, sino por el cariño que emanaba de sus dibujos. Ya lo habré mencionado, pero a mí siempre me gustaban (y me siguen gustando) sus perfectos acabados y el detallismo y forma de resolver los ambientes selváticos, aunque lejanos al auténtico realismo.
Simultáneamente a esta historia, el cuadernillo terminaba la aventura del “falso volcán”, ilustrada por el propio Osete, así como la siguiente, la del “Conde Kuntig”. Además se hacía cargo de las portadas, tanto del Extra como del cuadernillo, y de las entregas semanales de “Víctor, héroe del espacio”. La única variante es que para la revista usa las cabezas de Ambrós y las de Pardo para el cuadernillo. Hoy es fácil suponer las horas y horas que el entrañable dibujante tuvo que emplear en su mesa de dibujo.
Como dato curioso cabe mencionar que en 2004, cuando regresó la colección FANS en su número 32, éste tomito fue dedicado a Osete y se incluye como complemento la aventura de Raipur que hemos comentado, y como cabecera la aventura “En poder de Ivar” de treinta páginas. En su día Osete dibujó ambas aventuras con más de dos años de diferencia, y ya se percibe de forma notable un cambio de estilo en la evolución del dibujante. La aventura de Ivar tiene más detalle y es más “ambrosiana”. Algunas viñetas de mayor tamaño presentan unas vistosas panorámicas (ya lo comentamos en su día), mientras que la aventura de Raipur es más simple, con viñetas más reducidas y con un estilo más sencillo, aunque tal vez más suelto. Añadiré que cuando presencié la portada del tomito de FANS, fue en un kiosco al lado de casa, y me alegró el día. Ya resultaba raro ver tebeos en los kioscos, y aquello fue gratificante.
La aventura del tontaina Raipur se realizó 1964. Los tebeos de entonces luchaban por sobrevivir y utilizaban muchos recursos a mano. Y es que tenían dos grandes enemigos. Aparte del comité de censura creado poco tiempo atrás, estaba la televisión, que ya había invadido una gran parte de los hogares españoles.
FANS: 32. TOMO: 7
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LA HORDA DE KILIA. Trueno Extra 238-239
Goliath… El buen “Cascanueces”… ¿Al frente de un pelotón de hunos, sedientos de pillaje? ¿Qué ha sucedido para que tal cosa sea posible?...
Éste es el recurso usado por Víctor Mora para el inicio de la aventura que analizamos, recurso típico en el autor desde aquel entonces. Al parecer nuestros amigos esta vez se hallaban por tierras esteparias, y en una de sus acampadas habituales, Goliath se dispuso a ir de caza. Ante su tardanza, Trueno y Crispín se deciden a investigar, pasando un par de angustiosos días intrigados por lo que pudo haberle pasado.
Sencillamente Goliath había acudido a la petición de auxilio de una “dama” acosada por un enorme oso. La exhibición de Goliath en su lucha contra el oso deja anonadada a la monumental mujer, al punto que decide nombrarle “general de su hueste”. Ante la negativa de nuestro amigo, la mujer recurre a la fuerza y como consecuencia Goliath padece de una amnesia temporal por el golpe sufrido. Simultáneamente el Capitán y Crispín se encuentran con las consecuencias del ataque por los hunos, y las víctimas identifican a Kilía y su temida horda como los autores de tales fechorías. Pero la perplejidad de nuestros amigos aumenta cuando las víctimas concuerdan, incluida una muchachita a la que salvan de unas aguas turbulentas, que a Kilía le acompaña un “gigante tuerto, un tipo enorme, que viste una túnica a rayas”…
Es así que la aventura queda servida. Una aventura presentada en dos episodios de tan sólo siete páginas cada uno. Sin embargo, resulta en un simpático relato, que obviamente acaba bien y de forma totalmente previsible. Uno de estos relatos desarrollados por Víctor Mora, donde la situación dramática se mezcla con el toque de humor que de forma tan ingeniosa sabe dar nuestro guionista favorito. Sin embargo, dada la cortedad de la aventura, no hay sitio para grandiosidades de ningún tipo.
La parte gráfica recae en manos de J. Briñol, de quien ya hemos hablado previamente y que no goza de ser uno de los dibujantes favoritos de Trueno. Es tal vez de los que están en la cola. Y no porque su trabajo no sea grato a la vista, sino porque se mueve dentro de unas coordenadas que los aficionados no aceptamos, como es el recurrir al plagio descarado. Por eso un lector habitual de Trueno reconoce casi en cada secuencia, de qué viñeta de Ambrós se ha fijado. Prácticamente todos los gestos, rostros y figuras en movimiento, son tomadas de los episodios de Ambrós que están dentro de los treinta y cinco primeros números del cuadernillo.
Para empezar, Kilía, la reina de los hunos no es otra que una versión transexual de Thuse-Fú, el Coloso. Y sus hordas están retomadas de las geniales viñetas ambrosianas que describen los ejércitos de Gengis-Khan. Hasta el oso es una versión adaptada del yak que se carga Goliath cuando nuestros amigos llegan al Tibet! (cuadernillo 26) La muchachita Sitka no es otra que una versión de Zita, la muchacha que salvaron de los “hombres de las nieves” allá por el número 23 del cuadernillo. Hasta la secuencia en la que se usa una red para atrapar a nuestros amigos, recuerda al recurso utilizado en el número 30 cuando nuestros amigos atrapan a varios enemigos dentro del recordado “Monasterio de la muerte”… Por eso Briñol no goza de nuestras simpatías y preferencias. Me parece que aquí termina su incursión en Trueno. Sin embargo Briñol tuvo mucha suerte, porque al menos en esta ocasión pudo ilustrar una aventura escrita por Víctor Mora.
En aquel verano de 1964, cuando algunos muchachos lectores de Trueno entrábamos en la adolescencia, también nos sorprendía la edición del Álbum Gigante, que ya entraba en su ejemplar número 4, coincidiendo con la publicación de la aventura de Singhi-Lai y Thuse-Fú. Aunque ya notamos que la censura estaba afectando la edición, todavía no se evidenciaba tanto como cuando empezaron a omitirse algunas aventuras. De forma personal me alucinaban las nuevas portadas que Ambrós estaba haciendo para esta edición. Y sí pensé entonces que tal vez Briñol usaba estos cuatro álbumes como referencia para sus dibujos. La revista Trueno Extra estaba en una de sus mejores etapas, por sus contenidos y sobre todo por la asiduidad de Fuentes Man. Que de vez en cuando nos colaran a autores como Briñol, no era plato de buen gusto, pero teníamos la seguridad de que Fuentes Man volvería y lo sobrellevábamos. No sospechábamos que por aquel entonces nuestro querido Ambrós iba a intervenir en la serie Extra, y menos que al dibujante se le llegara a proponer la continuidad del cuadernillo. La verdad es que aquello fue un momento de alucine, pero no quiero adelantarme…
Tan sólo mencionar un detalle que en esta ocasión me ha llamado la atención. En la viñeta 8 de la página 6 de la revista 239 posiblemente intervino la censura. Goliath estaba ahogando a Trueno y ahora se dice que Crispín llega en un momento muy dramático. Pero sólo se ve a Crispín con el muslo de vaquita que hará reaccionar a Goliath. Parece que esta viñeta no es de Briñol. Las tiendas de campaña están resultas de forma diferente y Crispín, sorprendentemente, es de Ángel Pardo, cosa insólita en Briñol, que suele dibujar un Crispín plagiado de Ambrós. ¿Tal vez Briñol dibujo de forma más explícita el instante en que Goliath quería ahogar a Trueno y la censura no lo permitió? Nunca lo sabremos, pero creo que es muy posible…
FANS: 37. TOMO: 8
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TRES ASNOS NEGROS. Trueno Extra 240-241
Nos encontramos en un paraje de los Pirineos. Está anocheciendo y al amparo de una hoguera, nuestros amigos están disfrutando de un merecido descanso. Cuando Goliath sale corriendo detrás de un conejo, recibe una contundente coz de un asno que estaba oculto entre los matorrales. Enseguida descubren que el asno lleva impreso en el costado lo que parece ser el fragmento de un mapa. Pero resulta que el animal es afanosamente buscado por un fantoche apodado “El Murciélago”, quien piensa que ese mapa, unido al de otros dos asnos que ya obran en su poder, completan el plano de un codiciado tesoro. Al parecer, una simpática muchachita llamada Diana, que habita una cabaña entre montañas, había recibido los tres asnos, enviados de parte de su hermano Juan, de quien se sospecha ha encontrado por fin el oro que buscaba.
Es un relato con cierta moraleja, que hace recordar aquello “de vanidad de vanidades” del Eclesiastés, y de lo insensato que resulta la búsqueda de bienes materiales a cualquier precio. La locura de Juan, quien cree ver oro en unos simples pedruscos, y la codicia del “Murciélago” que le conduce a la misma muerte, enseñaban una valiosa lección a los niños de la época. Y es curioso que, no sólo este relato de Víctor Mora contiene los citados principios, sino aquellos que casi hemos aprendido a leer con El Capitán Trueno conservamos muchos de los valores que siempre defendieron nuestros héroes, al punto de que hoy forman parte de nuestro comportamiento y personalidad. Y mi apreciación personal es que aquello no era fruto de una sociedad impregnada por un régimen, por una ideología dictatorial, y es que el autor, sencillamente, está hablando de valores que tienen carácter universal. En efecto, nuestro admirado Víctor Mora, creador de estos personajes, siempre ha sido coherente con esos principios sin depender de la época en que haya desarrollado sus historias.
También queremos elogiar el arte de Fuentes Man, que en esta aventurita de tan solo catorce páginas lo exhibe de forma magistral. Dado el lugar donde se desarrolla la historia, resulta una ocasión de lujo para el artista recrearse en la ambientación abrupta y montañosa, a veces boscosa, que inevitablemente nos hace recordar a Harold Foster.
Y al echar una vistazo a la reedición en la serie FANS, me ha maravillado la calidad de reproducción y colorido, al punto que prácticamente lo he vuelto a releer. En cierto modo tenemos que estar agradecidos que esta aventura, al igual que pasa con otras, no haya sido incluida en su momento en la edición del antiguo Trueno Color, porque sencillamente hoy no disfrutaríamos de ediciones tan limpias. Este hecho se puede apreciar en el primer volumen de la colección FANS. Por un lado se reedita la primera aventura de Fuentes Man, en la que se aprecia se ha partido de unas planchas ya impresas, y después, como complemento se incluye la que hoy comentamos. La diferencia es impresionante, tanto en el grafismo del autor, que ha evolucionado inevitablemente (han pasado casi cuatro años), como en la calidad de impresión, hecho que comenta el editor en el prólogo de este primer número.
En su día no me gustó que en la serie FANS no se siguiera un orden cronológico en las aventuras de Fuentes Man, y fue una de tantas “pezuñadas” editoriales, y sigue sin gustarme. Según se me explicó en una llamada al editor de entonces (para elogiar y criticar a la vez), ello era debido a que no querían que el volumen excediera de 44 o 46 páginas. Querían que la colección FANS tuviera una línea tipo “Olé”, eso fue todo. Como bien sabemos los aficionados, al final de la serie, ya se incluyeron sesenta páginas, además de las portadas del Trueno Extra, cosa que tenía que haberse hecho desde el principio.
Con todo, volviendo al Trueno Extra, fue de celebrar ver de nuevo la llegada de Fuentes Man, a quien después de unos tres meses ya echábamos en falta. Ya estaba avanzado el verano de 1964 y el mercado, como ya expliqué en anteriores entradas, iba ofreciendo nuevas e interesantes alternativas. Y es que los jóvenes que habíamos leído al Capitán Trueno desde niños, ya íbamos entrando en la adolescencia y nos íbamos volviendo más exigentes.
FANS: 1. TOMO: 1
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AGURU, EL PIGMEO. Trueno Extra 242-243
Como bien dice J.A. Ortega en su libro sobre Trueno, la temática de esta aventura va de lucha contra la esclavitud.
Trueno, Crispín, Goliath y Sígrid se encuentran en medio de la selva africana donde han establecido su campamento para pasar la noche. Por supuesto, Sigrid duerme plácidamente en su tienda de campaña. Es entonces cuando Crispín, quien monta guardia, es sorprendido sin poder reaccionar.
En la siguiente secuencia nuestros amigos están fuertemente atados y llevados a cuestas por un numeroso grupo de pigmeos conducidos por Aguru. Después de un largo recorrido por la selva, van a parar a una zona desértica, camino del oasis de Dar-Herari. Nuestros héroes se preguntan con qué fin habrán sido raptados. Cuando hacen un alto en el camino, los pigmeos se inquietan cuando perciben se acerca una gran tormenta de arena. Es cuando empieza a soplar la cólera de Wassili, el mítico dios del viento, que no sólo se lleva a algunos pigmeos como si fueran plumas, sino que está a punto de enterrar en la arena a nuestros amigos, que permanecen atados al amparo de una duna. Sin embargo, de forma inexplicable, el propio Aguru les desata para que puedan salvarse. Seguidamente el jefe pigmeo será atacado por una gran serpiente, para ser ahora salvado por el Capitán Trueno. De esta manera Aguru puede dar una explicación a su extraño proceder. Según parece, el oasis de Dar-Herari está habitado por unos enmascarados que obligan a la tribu pigmea a entregar un número de esclavos de forma periódica. Los necesitan para sacar agua mediante una noria, lo que implica un trabajo arduo, para obtener apenas “un hilillo de agua”.
Como es de prever, Trueno dará una gran lección a los enmascarados del oasis, valiéndose precisamente el preciado líquido como elemento aleccionador.
De nuevo es una aventura sencilla, dibujada por el “todoterreno” dibujante Martínez Osete, y atribuida a Víctor Mora. No hay nada reseñable en esta historia que pueda dejar huella en el lector. Es una anécdota más que se deja leer fácilmente, gracias también al sencillo grafismo de Osete. De este autor murciano ya hemos comentado que, sin ser un gran dibujante de academia, al menos resulta grato su acabado, y por lo que he podido apreciar, siempre ha caído muy bien a la afición truenófila. Su laboriosidad sólo es comparable a la de Manuel Gago, dibujante de gran producción. Y es que Osete no sólo realiza alguna aventura para Trueno Extra, sino que junto con Ángel Pardo es dibujante titular del cuadernillo, y con relatos de cierta extensión. De forma paralela a la aventura que comentamos, el cuaderno está publicando la aventura del Conde Kuntig, y precisamente, casi a la vez se está desarrollando el momento en que la bruja Klundía hace creer al citado conde, muerto de sed, que el agua es simple polvo. Este hecho lo comentamos en su día los lectores, y recuerdo que uno de los muchachos de la época dijo algo así como que “leyendo estas historias le había dado mucha sed”.
Además, Osete realizaba las portadas del Extra, la serie “Víctor, héroe del espacio”, y alguna aventurilla de El Jabato. Por aquellas fechas era el “alma” de la editorial. Un auténtico “todoterreno”. Esta aventura se ha reeditado en la serie FANS en su etapa final, partiendo de edición ya impresa, por lo que contiene alguna secuencia un tanto emborronada.
También quiero reseñar que en aquel verano de 1964 se dio algún vislumbre de lo que estaba a punto de acontecer: la llegada de Ambrós. No sólo teníamos ya cuatro Álbumes Gigantes de Trueno, con unas magníficas portadas de nuestro dibujante favorito, sino que el Extra de Verano (de Fuentes Man) llevaba una portada de Ambrós insólita. Una escena veraniega con nuestros amigos en una merienda campestre. Goliath caía al agua después de atrapar un enorme pez, al tiempo que nuestros amigos reían el momento con verdaderas ganas. Una portada exenta de mamporros y violencia por vez primera. Pero una portada magistral en todos los sentidos… Pero lo que estaba por llegar, merece mención aparte.
FANS: 33. TOMO: 7
TRUENO COLOR: ---



EL BARCO DE LA MUERTE. Trueno Extra 244-245
Esta aventura, publicada con fecha 14 de septiembre de 1964, supone de manera oficial el regreso del maestro Ambrós en lo que a dibujar una aventura se refiere, pues con anterioridad ya había realizado alguna portada del Álbum Gigante y el Extra del Verano de aquel año.
Este momento constituye un hito dentro de la trayectoria de los fieles lectores del personaje, pues el añorado maestro había dejado una marca indeleble en nuestras vidas. Desde aquel ejemplar del cuadernillo número 175, editado a principios de febrero de 1960, habíamos esperado el regreso de Ambrós, lo que de forma paulatina se fue convirtiendo de una esperanza, a una pérdida total de la misma. Ya nos habíamos resignado a que Ambrós no regresaría jamás a dibujar El Capitán Trueno. Cuando tratamos de memorizar aquel momento en que descubrimos a Ángel Pardo como sustituto de Ambrós, muchos de nosotros volvemos a revivir aquel shock, aquel impacto a modo de bofetada interior, pues nos era inconcebible otro Trueno que no fuera el de Ambrós (lo que no quita que con el tiempo muchos de nosotros llegamos a sentir cariño y admiración por Ángel Pardo).
Algunos de los niños que habíamos crecido con Trueno, en 1964 ya entrábamos en la adolescencia y aunque seguíamos fieles al personaje, también nos orientábamos, como era mi caso, hacia otras alternativas. La revista Pantera Negra me regresó a ese interés semanal por el “continuará”, y mi afición a la música anglosajona, junto con la afición por coleccionar la revista “Discóbolo” (más tarde llegarían “Fans” y “Mundo Joven”), hicieron que el ardor por los personajes de mi niñez se fueran apagando. Por otro lado, aunque seguía fiel a Trueno con la revista, y el cuadernillo, la decadente infantilización de éste último, hizo que mi interés fuera decayendo poco a poco. Pero tengo que reconocer que el regreso de Ambrós, revitalizó mi afición hacia el personaje. Fue como echarle leña a esa hoguera que aún mantenía vivo un pequeño rescoldo.
Por aquellos años, y gracias a la influencia de mi amigo Félix, dejé de comprar mis tebeos y revistas en el kiosco, y se los encargué a una señora llamada Araceli, que con un mimo especial nos guardaba semanalmente nuestros diferentes encargos. Araceli regentaba una tiendecita en el casco viejo de nuestra capital palentina, en una callejuela que conducía a la catedral. La tienda era muy pequeña, pero muy acogedora. Tenía un gran mostrador donde los chavales cambiaban sus tebeos. Por eso, era habitual ver los montoncitos sobre aquel mostrador y observar cómo se iban eligiendo e intercambiando, según el estado del ejemplar. Yo, aunque alguna vez lo hice años atrás, no era amigo de ese tipo de actividad. Era coleccionista nato, y semana tras semana adquiría mi ejemplar, o ejemplares, y los iba amontonando en mi estantería poco a poco, otorgándoles el cuidado y mimo que merecían.
Cuento esto porque ésta costumbre de tener mis colecciones reservadas, ya la tenía en aquel septiembre de 1964. Es por eso que, cuando un amigo (Javier) un día me dijo que había regresado “el dibujante original” del Capitán Trueno, sencillamente no le creí. Hacía unas semanas me había dicho lo mismo, para descubrir que se refería a una de las aventuras de Briñol que ya hemos comentado. Los plagios de este dibujante indujeron a mi amigo a pensar que se trataba del primer dibujante de Trueno. Por eso, ahora, sencillamente no le creí. Y le di mis razones. Pero el insistía…
-Que sí, que esta vez sí que es el dibujante “verdadero” (por aquel entonces no decíamos ni “dibujante original”, ni “Ambrós”, aunque yo supe que se llamaba así por el Álbum Gigante, pues siempre leí “Ambrás”).
Es por eso que no fui corriendo a la librería de Araceli a adquirirlo. Me esperé al fin de semana, cuando ya tenía mi dinerito, pues he de decir que a mis catorce años, mi poder adquisitivo era mucho mayor y podía disfrutar de más colecciones.
Cuando tuve en mis manos el Trueno Extra 244 y lo abrí… Eso sí que fue un auténtico “shock”. Sí, era Ambrós. “El dibujante verdadero”… Recuerdo que Araceli me comentaba algo, pero me quedé bloqueado, que ni le escuchaba. Ni siquiera notaba la algarabía de los chavales que estaban intercambiando tebeos. Un silencio absoluto en mi cabeza, como si estuviera soñando… Sólo el olor a tebeos que impregnaba aquella tiendecita se mantenía. No había duda, era Ambrós, mi querido Ambrós, a quien tanto admiraba desde que tenía ocho años…
En casa, no sé cuántas veces lo visualicé, lo leí, lo releí… Era Ambrós, mi dibujante soñado.
Mi recuerdo por Ambrós estaba enlazado a su vez con aquellas grandes aventuras de la época clásica. Aquellas portadas y aquellas viñetas espectaculares. Para que se me entienda. Por aquellos años yo sentía fervor por las grandes producciones cinematográficas como Ben-Hur, Los Diez Mandamientos, El Cid… etc. Entre otras cosas porque me entusiasmaban las grandes multitudes que aparecían en pantalla (en una época que no se generaban las imágenes por ordenador). Por eso en mi mente estaban aquellas escenas multitudinarias del Capitán Trueno: los vikingos de Kundra asaltando el castillo de Sigrid, la lucha de los guerreros Kambili, las hordas sarracenas cuando el General Cimitarra, el gentío de los almohades invadiendo Argel, el ejército de Wang-Si atravesando aquella planicie para ser ahogado por el fanático Chendalang… Eso era para mí aquella etapa de Ambrós/Beaumont, la mejor e irrepetible. La etapa de “miles de extras”, como en el cine.
Digo esto porque el regreso a la revista, el regreso de mi maestro Ambrós, no tenía nada que ver con aquello. Era Ambrós, sí. Pero sólo había dibujado a cuatro pelagatos y a un malo con cara de memo. Pero era Ambrós, me decía. Además, qué rabia. Mis héroes no lucían su indumentaria clásica. Estaban abrigados y no se les veía. Pero era Ambrós, me decía… Ante estos sentimientos encontrados sólo me restaba una cosa: ¡esperar! ¿Iba Ambrós a ser un dibujante alternándose con Fuentes Man, al igual que lo hacían en el cuadernillo Pardo y Osete? Por cierto, me decía, ¿no era mejor que Ambrós se hubiera decantado por el cuadernillo semanal?
Y ahora, después de esta introducción atípica (creo que por su naturaleza lo merecía), pasemos a analizar la aventura “El barco de la muerte”.
Por mi parte siempre creí que la autoría era de Víctor Mora, pero el amigo Ortega Anguiano se la adjudica a Ricardo Acedo. Es posible que sea sí, casi con toda seguridad, entre otras cosas porque a nivel guion, es bastante flojita. El que aparezca lo del “trompo Goliath”, es lo que me hizo pensar en de Víctor Mora, pues la primera vez que apareció esta original ocurrencia, pero también un tanto infantil, había sido durante el verano anterior cuando Trueno y amigos se recorrían América. Concretamente en la aventura de Tenochtitlán (cuadernillo 358).
La aventura de “El barco de la muerte” sitúa a nuestros amigos en Norteamérica, tal vez en Canadá, e incluso puede ser que en Groenlandia. No se dice. Trueno, Crispín y Goliath salvan a un anciano indio perseguido por los lobos. El anciano muere de todas formas, como consecuencia de un ataque cardíaco, pero su hija (de aspecto casi idéntico a la “Colibrí” del Corsario de Hierro) de primeras hace a nuestros amigos responsables de la desdicha. Pero lo cierto es que aquel hombre había escapado del “Barco de la Muerte”, una misteriosa nave liderada por el pirata Krigan y sus enmascarados, que se desliza por la nieve y por el hielo al estar encajada en un enorme trineo. Por supuesto, la intervención de nuestros amigos será crucial para poner las cosas en su sitio y la muchacha, de nombre Akira, no sólo reconocerá su error, sino que con el concurso de sus hombres salvarán a nuestros amigos de una muerte cierta.
Estamos en una época de censura en la que ya no hay dramatismos, ni muertes horrendas, ni los malos son tan malos, y por supuesto, nada de sadismo al estilo de Titlán. Sin embargo, cuando nuestros amigos son capturados y metidos en una especie de cámara frigorífica, realmente están a un paso de morir. Y aquí sí que el maestro realiza unas viñetas magistrales, que transmiten al lector esos terribles sentimientos de verse morir a causa del frío. Además, es aquí, en el 2º episodio, cuando podemos ver de forma un tanto fugaz, las indumentarias clásicas de Trueno y Goliath. Al analizarla en el presente, apreciamos más aún la maestría de Ambrós y su forma de resolver algunas secuencias.
Para empezar, sólo la página primera constituye una auténtica lección para un dibujante, con unos encuadres casi cinematográficos, ofreciendo como muestra un picado y un contrapicado magistral. Por otro lado el lenguaje gestual es único en los personajes que dibuja Ambrós, de una soltura y expresividad, que nos transmite la emoción de cada momento. Pero, ¿se percibe alguna evolución después de estos años en nuestro dibujante favorito?
Por supuesto que sí. El dinamismo en la figura humana, el dominio de cada escena y el enfoque dado, permiten al lector meterse en la viñeta. Esto siempre ha caracterizado al Maestro. Pero hay algo que sí percibimos en esta nueva etapa y que representa una mutación en los personajes. Y es que a partir de ahora parecen más alegres y joviales. Había desaparecido el carácter dramático de la etapa clásica, y ahora daba la impresión de que cada situación era como un juego para ellos. Un ejemplo.
Cuando un grupo de enmascarados se dirigen a capturar a nuestros amigos, desde el barco, el pirata Krigan dice: “¡Necesitamos esclavos!”
La siguiente viñeta es genial. Los tres con actitud de auténtica guasa conversan entre ellos:
Goliath (indicando hacia atrás con el pulgar): Dicen que necesitan esclavos…
Trueno (sonriendo y con la mano en la barbilla): Me parece que no vamos a servirles de mucho para eso, ¿verdad, amigos?
Crispín (con el pulgar y el meñique indicando el tamaño): ¡Ni tanto así!
Y a continuación, al tiempo que no dejan de bromear y de reir, terminan dándose de leches con los enmascarados vikingos. Sí, entonces no sabía definir, pero algo había cambiado. Tal vez a Ambrós se le hizo notar que ahora había que tener mucho cuidado con la censura, y puede que se le indicara que nuestros amigos debían de aparecer más cercanos a los niños, más alegres y divertidos.
Bueno, intentando sintetizar. “El barco de la muerte”, es hoy por hoy, una obra maestra. En la época supuso el regreso de Ambrós, cumpliendo los sueños de muchos jóvenes de la época, y nos permitió (aunque por poco tiempo) de recuperar al añorado dibujante y contemplar a nuestros queridos héroes dentro de una novedosa interpretación. Recuerdo que al poco tiempo de estas nuevas aventuras ambrosianas, en el cuadernillo se publicaba “El Viejo de los Hielos” y me repetía de continuo, “por qué no la habrá dibujado Ambrós"...
La aventura que analizamos, habría encajado bien como una aventura para un almanaque de invierno. Hasta tiene ciertas similitudes con “Aventura en Groenlandia”. Y estuvo sin reeditarse mucho tiempo. De hecho, lo fue por vez primera en la serie “Cómics de Oro”, de primeros años 90, con color manual y gran calidad de impresión. Posteriormente se volvería a reeditar en el segundo número de la colección FANS, con nueva coloración infográfica. En ambas reediciones contemplamos los trazos de Ambrós con una nitidez impresionante, al haber sido ediciones hechas a partir de originales. Todo un lujo, la verdad. Porque en la edición de 1964 en blanco y negro se utilizaron unas técnicas que no hicieron justicia al dibujo de Ambrós, sombreando en gris algunos trabajos del autor. Insisto, contemplar esta aventura en las diferentes reediciones, en el presente, es un auténtico lujo para la vista.
Sé que añadiría muchas cosas más, pero mejor dejarlo aquí. Lo que sería interesante es conocer por parte de los lectores más veteranos (Víctor Trueno, Jesús Enrique, Job…) cómo vivieron aquel día de septiembre de 1964…
FANS: 2. TOMO: 1
TRUENO COLOR: ---
CÓMICS DE ORO: AMBRÓS Tomo 1



LA PRINCESA TO-KAI . Trueno Extra 246-248
Después del gran impacto que supuso el regreso de Ambrós, tal y como había imaginado, ahora nos encontrábamos con una aventura de Fuentes Man, y además, con guion de Víctor Mora. Mi deseo de que hubiera una alternancia entre Ambrós y Fuentes Man (igual que en el cuadernillo sucedía entre Ángel Pardo y Osete), por el momento se estaba realizando. Qué más se podía pedir…
Nos encontramos a nuestros amigos en el Japón, asaltados por unos bandidos cuando estaban a punto de atravesar un frondoso bosque. Su valentía y pericia, que logran ahuyentar a la turba, llaman la atención a dos observadores: la princesa To-Kai y su fiel samurai acompañante, Kiddo. La muchacha hace que Trueno se enfrente al samurai, y como consecuencia, queda convencida de que nuestro amigo es el personaje idóneo para cierta misión. Para ello, To-Kai maquina una estrategia que obligue a Trueno a aceptar: narcotiza a Crispín y Goliath, reteniéndoles contra su voluntad. Lo que ignora la princesa es que Trueno, viendo que la misión está en conformidad con sus principios, la acepta de buen grado, si bien recrimina a la princesa los medios utilizados para obligarle.
Tres señores feudales, hambrientos de poder y de espíritu belicoso, han alejado la paz del pueblo. El campeón nombrado por la princesa deberá retar a cada uno mediante duelo singular, y cortarles la coleta. Un buen samurai no debe presentarse al público con el moño cortado hasta que el pelo le vuelva a crecer. De este modo, inutilizando a sus enemigos, la princesa conseguiría restablecer la paz cuando estos tres señores feudales hayan quedado neutralizados. Trueno accede a llevar a cabo su encargo y Kiddo de una manera discreta, sin saberlo nuestro amigo, le echará una mano, propiciando que la misión llegue a buen fin, pero cobrándose un alto precio. Con ello la princesa recibirá un buen escarmiento a causa de sus métodos, y sorprendentemente nos encontraremos con un final más bien triste e inesperado.
Es cierto que la historia se desarrolla tan solo a lo largo de veintiuna páginas y por eso no se permite un recrearse en detalles. Sin embargo, el esquema del relato bien podría ser la base para un libro de aventuras e incluso de una película. No sabemos si Víctor Mora se inspiró en alguna obra previa, pero si damos por válida su autoría, no cabe duda que el escritor se encontraba en un momento álgido y creativo. Aún más de cincuenta años después la historia llega a emocionar, que unida al virtuosismo del dibujante, la convierten en una obra maestra. La muerte de Kiddo es algo que el lector no espera, y más en aquellos años en los que la censura comenzaba a infantilizar los argumentos. Una muerte comparable con la de Selim, el recordado almohade, o la de Kang, su rival “amigo” por conseguir la mano de la cruel Tenziré. Sin embargo la muerte de Kiddo tiene menor resonancia al tratarse de una aventura corta presentada en Trueno Extra, pero yo voto porque Kiddo, el samurai, forme parte de aquellos fieles amigos de Trueno que dejaron su vida y que los fieles lectores recordamos con cariño.
De Fuentes Man resulta difícil decir algo que no hayamos dicho antes. Quizás resaltar que por aquel octubre de1964 se encontraba en sus mejores momentos, y que su trabajo muestra una inusitada madurez. También se aprecia cierta documentación a la hora de representar a los diferentes personajes, sobre todos a los tres señores feudales, de dispar fisonomía y originales atuendos y armaduras. Por otro lado, el delicado aspecto de la princesa To-Kai y su elegancia al vestir, son sobresalientes.
Esta aventura no se llegó a reeditar en Trueno Color original, lo que nos ha beneficiado por el hecho de contemplar en el presente una edición a partir de originales no maltratados. Los dibujos de Fuentes Man que se reproducen en el tomito décimo de la colección FANS, nos permiten contemplar al dibujante de una manera limpia e incluso espectacular. Partir de una edición impresa lleva consigo la inclusión de algunos borrones y líneas gruesas, que afortunadamente no apreciamos en este caso. Tal vez, y es una lástima, el colorista no se lució como en otras ocasiones. Hace uso de unos colores demasiado pálidos y algo monótonos, no aprovechando la oportunidad cromática que potencialmente proporciona la historia.
Las portadas de la revista Trueno Extra están, como hemos venido diciendo, a cargo de Martínez Osete, el prolífico dibujante que pese a todo nos cae tan bien. Se limita a cumplir cuando en tres secuencias ilustra algunos momentos de la aventura, pero no transmite el exotismo que con tanta gracia y estilo consigue Fuentes Man. Sin embargo, cuando se reedita la aventura en la colección FANS (nº 10), Rafa Fonteriz realiza una portada muy interesante. En ella presenciamos a nuestro Trueno ante el trono de la princesa To-Kai. Nuestro héroe está argumentando frente a ella, en tanto sus siervos, alrededor de nuestro héroe, manifiestan una actitud un tanto hostil. Sobresale y brilla con luz propia la figura de la princesa, que Fonteriz engalana con maestría, dotándola de un porte autoritario y arrogante, pero a la vez femenino.
Nos encontramos en el otoño de 1964, y como ya he reiterado, otras publicaciones acaparaban mi atención. Sólo el regreso de Ambrós y la maestría de Fuentes Man lograron captar mi interés y de nuevo volví a colgarme de nuestro querido personaje. En el cuadernillo se iniciaba la aventura del “Viejo de los Hielos”, cuyo guión eclipsó por completo la infantilización que se iba acentuando en la serie. Aquel otoño, a pesar de la implacable censura, fue un buen momento para nuestro héroe.
FANS: 10. TOMO: 2
TRUENO COLOR: ---



LOS ELEFANTES LOCOS. Trueno Extra 249-250.
Después del impacto de la primera aventura de Ambrós en Trueno Extra, y Fuentes Man entre medias, llega la segunda y magnífica intervención de Ambrós. Ya parecía iba a ser una realidad esa alternancia entre ambos colosos del tebeo, si bien era demasiado pronto para cantar victoria.
“La llanura entera parecía retumbar bajo los cascos de los caballos y las enormes pezuñas de los elefantes… ¿qué furor homicida agitaba a los grandes proboscidios?” Así comienza el texto de introducción, entretanto la viñeta nos presenta casi de frente a una muchacha de raza negra conduciendo un carro (biga) a punto de ser alcanzada por unos enloquecidos elefantes. Se trata de la reina Zanit, a quien nuestros amigos, que se hallaban en esa parte de África, logran salvar. La muchacha les explicará que desde hace un tiempo los elefantes de la región parecen haber enloquecido, por lo que sus guerreros se ven forzados a matarles. Lo curioso es que por la noche los colmillos de los elefantes desaparecen. Trueno explicará a la bella Reina, que los mismos que limaron el eje de la biga y atentaron contra su vida, tiene que ser los mismos que después se apoderan de los colmillos.
Nuestros amigos se sorprenden cuando la inteligente muchacha les dice que “quien se apodera de los colmillos es Assagi, el espíritu del mal, para construirse en el Reino de las Tinieblas un Palacio de Marfil”, y para certificarlo afirma que “Timbo, el hechicero de la tribu, así lo dice”. Nuestro amigo prefiere de momento no refutar a la ingenua muchacha, pero sí, como es de suponer, se propondrá esclarecer el misterio, y la historia llevará al lector a hacer creer que el “malo” de turno es el hechicero, cuando no será así.
Sobre esta historia, con unos esquemas bien sencillos, se construye un argumento muy entretenido que se desarrolla tan sólo en catorce páginas divididas en dos episodios. Es la típica historia para un almanaque o un extra de verano, y su extensión no permite apenas complicar la trama. Es lo que echa en falta el lector de aventuras de Ambrós. Tengo que decir que durante mucho tiempo pensé que este guion era atribuible a Víctor Mora, pero al parecer, es de Ricardo Acedo, según dice en su libro José Antonio Ortega. Mi opinión se basaba en la forma en que se inicia la aventura, y también por la aparición del “Trompo-Goliath”, que un año antes había funcionado en el cuadernillo. Pero como es de suponer, el gran valor de esta aventura, reside en que es la segunda (de tres) que nos dibuja el maestro Ambrós, cuyo regreso aún sigo celebrando.
Varios factores hacen que de nuevo estemos ante una obra maestra, pero sobre todo es el arte que despliega el gran dibujante a la hora de escenificar los momentos clave y el dramatismo de la situación. Ya resulta atronador el trote de los enormes elefantes, así como su impetuosa caída. Estas escenas, de manera inevitable me siguen recordando a aquellos momentos mágicos de la colección DAN en sus inicios, con la aventura de los Kadori. En especial el cuadernillo número siete titulado “La carga de los elefantes”. En el año 1964, cuando todo iba hacia una evidente infantilización, conectar con los orígenes de Trueno allá por 1956, para muchos estoy seguro fue de lo más refrescante que pudimos sentir. Pero hay alguna secuencia más que vale la pena reseñar.
En la página 6 del primer episodio, la segunda viñeta es espectacular. Describe la estrepitosa caída por la ruptura del eje de la biga donde viaja Zanit y la llegada de Trueno y amigos a caballo. Incluso la representación del “trompo-Goliath”, en la primera página del segundo episodio. Ambrós le imprime tal realismo que uno parece sentir su puño cual mazo implacable. La caída de los elefantes en la trampa (página 2 del segundo episodio), y los mamporros descritos en las páginas 5 y 6 del mismo episodio, son geniales. Y no quisiera olvidar una particular viñeta, que refleja el modo de hacer del dibujante. Me refiero a cuando describe una acción en primer plano y en el fondo el lector observa algún suceso de interés que se produce al mismo tiempo. En este caso, observad la viñeta 5, página 2 del segundo episodio. Trueno y Crispín observan a Timbo el hechicero que parece estar tramando algo, y el Capitán advierte el muchacho que “no lo pierda de vida”. Desde ese momento para el lector está claro que el hechicero es el causante de la locura de los elefantes. Bien, en esta viñeta, se observa en el fondo y con toda claridad a Goliath marcándose unos pasos de baile africano con una embelesada y oronda negra. Como recordareis, para sorpresa de nuestros amigos, el pobre hechicero Timbo resulta inocente del todo, y es fabuloso cómo Ambrós le imprime ahora un gesto perfecto de timidez e inocencia.
En la edición original la impresión deja mucho que desear. A mí nunca me gustaron esos sombreados grises que a veces emborronan los trazos del maestro y la intensidad de los tonos es más bien pobre. Afortunadamente al no ser reeditados estos episodios en el antiguo Trueno Color, se conservaron las planchas originales de Ambrós. Este hecho nos ha permitido disfrutar de unas espléndidas reediciones a color.
La primera a gran tamaño en los álbumes de la colección “Cómics de Oro”, concretamente en el Volumen I dedicado a Ambrós (1994). El color es manual y de la mano de Eduardo Nàger, que con gran maestría trabaja con tonos pastel muy eficaces, que hacen posible que por vez primera contemplemos la magia de Ambrós. Julia Galán fue la editora y yo no me cansé de agradecérselo.
Unos cinco años más tarde, y ya dentro de la Colección Fans (nº 3), contemplamos de nuevo esta historia nuevamente coloreada. Se hace uso del color infográfico, más intenso que el manual, y con un vistoso resultado. Tal vez un poco exagerado y acorde con el viejo color Bruguera, pero efectivo. Los tonos son más fuertes, y al ser el ambiente selvático, se abusa un poco de los verdes fosforito. De cualquier forma, ambas ediciones, que vale la pena tener, superan con creces la edición de 1964. Allá por 1999 Julia Galán ya no estaba en Ediciones B, pero antes de marchar me dijo algo así: “La colección Cómic de Oro a pesar de ser muy buena, resultaba un producto muy caro. Ahora nos estamos planteando reiniciar el Trueno de Fuentes Man en tomos tipo “Olé”. Al poco tiempo nacería la colección FANS.
En aquellas fechas el cuadernillo desarrollaba la aventura de “El viejo de los hielos”. Y sí pensé en lo acertado que hubiese sido si Ambrós la hubiera dibujado. Hoy ya tenemos claro que nuestro admirado dibujante no quiso complicarse la vida.
FANS: 3. TOMO: 1
TRUENO COLOR: ---
CÓMICS DE ORO: AMBRÓS Tomo 1

   

LOS FANTASMAS DE TINTAGEL. Trueno Extra 251-253.
Trueno y sus amigos se encuentran en Inglaterra. El diálogo comienza así:
-Siempre he sentido deseos de visitar las ruinas de Tintagel, el castillo del legendario Rey Arturo… dije el Capitán.
-¿Te refieres al mismo Rey Arturo de la Tabla Redonda, Capitán? Contesta Crispín.
-Al mismo –replica Trueno- al mismo, alrededor de quien, según la leyenda, se reunieron los más extraordinarios caballeros andantes de todos los tiempos… Sir Lancelot, Sir Gawain, y tantos otros…
Pero descubren que aquella zona está desierta a causa de los extraños sonidos que de allí proceden y de la supuesta aparición de “fantasmas”. Por eso, cuando llegan a las ruinas por la noche, unas luminosas figuras de Arturo y de Lady Ginebra aparecen ante ellos. Trueno, que sospecha se trata de personajes reales (y no de fantasmas), después de la “procesión”, irrumpe con un estruendoso aplauso. Los personajes caen en la trampa e inmediatamente actúan de forma mecánica al inclinarse “saludando a su público”.
En efecto, se trata de unos comediantes (cuyo carromato había visto Trueno abandonado) y ahora nuestro héroe les pide “hablen con toda sinceridad”. Los asustados actores cuentan cómo un grupo de vikingos, liderados por Horla, les obligaron a esa pantomima con el fin de que aquella zona quedara despejada mediante crear un temor supersticioso. Cuando en la lejanía aparece una flota en la noche, Trueno cae en la cuenta: Todo obedece a una invasión en toda regla por parte de Horla, un jefe vikingo.
La aventura está servida, pues nuestros amigos ahora tendrán que evitar que esa invasión se produzca, lo que conseguirán, como no podía ser de otra manera. Una noche muy movida donde la astucia de nuestros amigos, y los mamporros, por supuesto, les conducirán al éxito.
Es un buen guión, desarrollado a lo largo de tres episodios con un total de veintiuna páginas. Una aventura de ambiente guerrero, pero discretamente atenuado por la ausencia de viñetas con violencia explícita. No obstante, la magnitud del ejército invasor y la grandiosidad de las secuencias, quedan magníficamente expresadas de la mano de nuestro Fuentes Man. Por otro lado, su guionista Víctor Mora se encuentra muy a gusto por haber incluido en ella a los legendarios personajes de la Tabla Redonda. No olvidemos que Mora bebió de esas fuentes a la hora de crear a nuestro Trueno y amigos. Sus ávidas lecturas del Príncipe Valiente años atrás, le indujeron a mostrar un Príncipe Valiente a la española. Y el hecho que el dibujante sea Fuentes Man, un artista de claras influencias “fosterianas”, supone un gran golpe de efecto, que los muchachos en su día no supimos valorar.
Releyendo esta aventura no he podido evitar pensar en la posibilidad de que Fuentes Man habría sido un buen continuador de Valiente de Harold Foster, cuando entre los años 1968/71 fue dejándolo en manos de Cullen Murphy. El trabajo de Fuentes Man es impresionante y no escatima recursos para ofrecer un trabajo de manera impecable. El detallismo en los drakkars vikingos y los patibularios rostros de los invasores, son un notable ejemplo de su buen hacer. Las ruinas de Tintagel y su aspecto tétrico y fantasmal están perfectamente representadas, así como los profundos acantilados que bordean la costa.
El pasado año me recomendaron un libro de la célebre escritora Kate Morton titulado “El jardín Olvidado”. Se trata de una novela que nos remonta un siglo atrás desde donde se construye un relato muy emotivo y apasionante. Bueno, es para mencionar que el “jardín” es literal, y no figurado como creía, y la autora lo ubica en la zona de Cornualles, cerca de las ruinas del Castillo de Tintagel. Y lo menciono porque el libro describe muy bien los altos acantilados de la zona, desde los cuales las vistas son espectaculares. Por eso no he podido evitar “visualizar” los abruptos acantilados que aparecen en el relato de Trueno, pues precisamente esos acantilados favorecen que su estrategia de defensa funcione. He consultado en la red sobre esta región inglesa y expongo a continuación lo más básico, narrado en primera persona por un visitante:
“Una de las etapas obligadas en mi viaje por Cornualles, al suroeste de Gran Bretaña, era Tintagel, un lugar emblemático en la leyenda del rey Arturo. Efectivamente, en la leyenda que rodea a este personaje de la literatura británica, se señala a Tintagel como el lugar donde en el siglo VI nació el rey Arturo. Y Tintagel también es el lugar donde vivía el rey Marco de Cornualles, tío del personaje Tristán de Leonis, protagonista de la obra literaria de la Edad Media Tristán e Isolda.
Pero, ¿qué vas a encontrar ahora cuando vayas a visitar Tintagel al norte de la región de Cornualles? Llegarás una pequeña aldea que se ha convertido en uno de los lugares de mayor interés turístico de Cornualles. Una vez aparques el coche, deberás bajar por un sendero al pie de unos acantilados, lo que te llevará unos 15 minutos. Y ahí verás la pequeña isla rocosa donde se asientan los restos del castillo de Tintagel. Si bien los orígenes históricos de Tintagel apuntan a que tuvo una ocupación en la época de los romanos, y se sabe que de los siglos V al VII fue un lugar estratégico en el comercio marítimo de los reyes celtas de Cornualles con los países mediterráneos, lo cierto es que el enclave fue abandonado a partir de entonces. Fue en 1138 cuando Geoffrey of Monmouth escribe su libro Historia de los Reyes de Bretaña donde hace referencia al famoso rey Arturo y a Tintagel como su lugar de nacimiento…”
También quiero referenciar aquella aventura atípica que Ambrós dibujó para Pulgarcito en la que nuestros amigos visitan el Castillo de Tintagel y entablan conversación con el mismísimo Rey Arturo. Por supuesto, cuando nuestros amigos en la serie Trueno Extra visitan Tintagel (finales de 1964), Trueno no dice nada sobre su anterior visita allá por 1959.
La aventura “Los fantasmas de Tintagel” fue reeditada por vez primera en la colección FANS número 11, y partiendo de planchas originales, es todo un deleite contemplar los trazos y detallismo de Fuentes Man, como se ha dicho, muy en la línea de Harold Foster. Como anécdota diré que en su día llamé al editor Laureano Domínguez (sucesor de Julia Galán) para comentarle que el colorista no se había esforzado mucho al describir las escenas nocturnas y que había limitado a dar todos grises y azulados, no teniendo en cuenta el resplandor que obviamente debía desprenderse el fuego que aparece en varias viñetas. Posteriormente se corrigió este modo de hacer, pero fue una pena, pues casi toda la aventura resultó monocolor. Y recuerdo que dijo: “Se lo transmitiré al encargado del color… aunque para lo que cobra”.
Y por último mencionar las portadas de Osete, en especial la primera, de ambiente nocturno, donde capta la esencia de esta aventura. Fontériz también le dedico la portada el volumen 11 de la colección FANS: la llegada de los vikingos al borde del acantilado…
FANS: 11. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---

   

GOLIATH Y LA GRAN DUQUESA TATIANA. Trueno Extra 254-256.
Por fin una aventura del tándem Mora-Ambrós. Una aventura de veintiún páginas dividida en tres impresionantes episodios. Si hiciéramos una encuesta por votaciones, de seguro que esta aventura quedaría entre las cinco primeras, sin lugar a dudas.
No encontramos a nuestros amigos atravesando la estepa rusa, o tal vez siberiana, si bien nunca sabremos cómo se les ocurría hacer este tipo de turismo en aquella época. El caso es que Goliath salva a la Gran Duquesa Tatiana de morir ante el ataque de un tigre, a quien nuestro amigo trata como un simple gatito. A consecuencia de este hecho, la Duquesa nombra a Goliath “Jefe de su Guardia”, pero éste lo rechaza de plano, creándose la enemistad con la oronda Duquesa. Como resultado nuestros amigos serán perseguidos y finalmente atrapados. Trueno y Crispín serán utilizados como rehenes a fin de que Goliath no sólo acepte el cargo, sino que acepte contraer nupcias con aquella mujer. Ahí está el dilema de nuestro “Cascanueces”, que accederá a la boda con tal de que sus amigos no salgan perjudicados.
Como es de prever la aventura tendrá final feliz, y se moverá entre unas circunstancias angustiosas y a la vez cómicas, donde nuestro Víctor Mora despliega sus habilidades narrativas al máximo, permitiendo que el lector sienta emociones diversas. Y si a esto le añadimos el despliegue narrativo/gráfico del maestro Ambrós, pues hace que nos encontremos con una auténtica obra maestra. Observando esta historia desde la perspectiva del tiempo, percibimos un total “corte de manga” a la censura, pues de fondo se plantea una situación trágica para un pueblo que sufre los abusos de un gobierno dictatorial. Para ello el autor incluye a una simpática pareja, Igor y Nelia, que jugarán un importante papel en la historia. La muchacha dirá a Trueno: “Igor, mi prometido, no ha podido pagar a los recaudadores…¡estamos esperando que la guardia de la Gran Duquesa venga a detenerlo de una momento a otro!”. Como dato curioso, en su día Igor me pareció un Crispín veinteañero y en la actualidad me lo sigue pareciendo.
Aspectos dignos de reseñar:
Episodio 1º, página 2, viñeta 8: El gesto de Tatiana, no sólo sorprendida, sino realmente embelesada por el porte varonil de Goliath. El rechazo de Goliath… el zurriagazo que ella le da… los azotes de Goliath en el trasero… y sorprendentemente, el alelado rostro de una mujer bruta, ahora encandilada y enamorada de su “agresor”, diciendo con convicción aquello de “¡Un hombre así no debe salir de mis dominios!”
Episodio 1º, páginas 6 y 7. La magnífica descripción gráfica de la lucha de nuestros amigos por defenderse, destacando la agilidad de movimiento de Goliath, que pese a sus kilitos se mueve como un acróbata y exhibe su fuerza como un auténtico coloso. El pincel mágico de Ambrós, mediante Goliath, nos da una lección de la anatomía humana en pleno movimiento.
Episodio 2º, página 1. Impresionante picado y contrapicado. El lector desde la perspectiva tomada desde el fondo del foso contempla la aparatosa caída de Crispín y el Capitán al mismo. Y seguidamente, desde arriba, poder contemplar el resultado de la caída. Vale la pena contemplar esta escena con detenimiento.
Episodio 2º, páginas 5 y 6. Goliath enfrentándose a la argumentación de la Gran Duquesa para desmoronarse y rendirse a la cruda realidad. Las tres viñetas que describen las ensoñaciones de Goliath sobre su hipotético futuro son impagables. Sobre todo la última donde imagina cómo su “futura esposa” le presenta a sus trillizas robustas y le dice “Las pequeñas han salido a mí, ¿verdad, querido esposo?”.
Episodio 3, páginas 4 y 5. La llegada al altar. Goliath escucha: “Aceptas por esposa a la Gran Duquesa Robustiana Hermenegilda Clotilde Tatiana?”. Entonces suena un silbidito que Goliath reconoce como el de una canción cuya letra dice “Me llaman el Cascanueces, será por algo que yo me sé”. Entonces Goliath, ante la despelujada Tatiana, dice a voz en grito un rotundo ¡NO!, y sale zumbando. Hasta el lector siente alivio.
Ésta ha sido una breve muestra de los momentos cumbre de la obra. Una obra que los amantes del arte de Ambrós no dejaremos de admirar. Como decíamos con anterioridad, ya no estamos en aquella gloriosa época donde las mujeres malas eran malas de verdad: Kundra, Tenziré, Anga… Pero no cabe duda que en momentos dados nuestro Goliath sufrió de la perversa maldad de su oronda partenaire, y aunque se trata de otro tipo de maldad, tiene también su puntito cruel. Personalmente creo que Víctor Mora desaprovechó la ocasión de lujo que se le presentaba con este personaje, que bien podía haber dado mucho juego en futuras aventuras, como luego sucedería con el inefable Conde Já.Já.
En esta nueva lectura después de unos años, no he podido evitar percibir ciertas semejanzas (por la forma de narrar y ambientar), con la serie posterior “El Corsario de Hierro”. De hecho, las historias de este último que se desarrollan en Rusia y entornos, hoy resultan memorables. Y he podido recordar aquellas que se derivan de “la cautiva de Ispahán” y después con el enfrentamiento con “los húsares de la muerte”, donde Merlini se enfrenta a un dilema semejante al de Goliath. Digamos que este regreso de Ambrós en los años 1964/65 supone un punto intermedio entre el Capitán Trueno y El Corsario de Hierro.
El desarrollo de la aventura que hoy analizamos coincide en el cuadernillo con el final de “El Viejo de los Hielos” y el inicio de la ralentizada aventura del “Conde Hierro”. Los muchachos de la época, ya entrando de lleno en la adolescencia, íbamos perdiendo fuelle respecto a Trueno y orientando nuestras preferencias en otras direcciones, aunque el regreso de Ambrós a mí me había “reconquistado”. Mi error fue que di por sentado que con la alternancia de Ambrós y Fuentes Man habría para rato. Pero prefiero no adelantarme.
Cuando salió el número 12 de la colección FANS, me pareció un ejemplar perfecto. Se incluía la aventura de aquel condesito caprichoso (Trueno Extra 208-210) y la aventura que hoy analizamos de la Gran Duquesa Tatiana. Un color muy bien dado, pero lo mejor estaba en la limpieza de los trazos originales de Ambrós. Lo que me fastidió un poco es que Fontériz en ninguna ocasión realizó una portada para ilustrar cualquiera de estas tres aventuras de Ambrós. Pero de todas formas, la reedición de las mismas, en ambas ocasiones (FANS y CÓMICS DE ORO), ha sido de lo más digna.
He de puntualizar que con anterioridad estas aventuras de Ambrós se insertaron en el Álbum Gigante de la forma más chapucera que uno pueda imaginarse, pues no sólo se “desmontaron” para encajarlas al gran formato, sino que se incluyeron en unos contextos inapropiados. Por ejemplo, tal vez muchos no sepáis que en el Álbum Gigante, después de la aventura del elefante blanco (Sarajak), se insertó la de “Los elefantes locos” que ya hemos comentado, como si fuera una continuación, cuando una transcurre en la India y la otra en África. Y que para colmo se suprimieron las aventuras del Gran Unicornio y la del Bajel del Desierto (Takiri). Afortunadamente aquello ha quedado como una burda anécdota y en la actualidad podemos disfrutar de estas tres aventuras de Ambrós en espléndidas reediciones.
FANS: 12. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---
CÓMICS DE ORO: AMBRÓS Tomo 1



CONJURA CONTRA RICARDO. Trueno Extra 257-259.
Nos acercamos al fin de año 1964. Aquellas vacaciones invernales jamás podré olvidarlas pues se puede decir que por vez primera tuve un trabajillo remunerado. Sólo tenía catorce años y mis estudios en el Instituto cada vez me resultaban más apasionantes. Tonteaba con las lindas muchachitas y día a día iba descubriendo todo lo sorprendente que conlleva la adolescencia y estudiar con amigos/as hasta las tantas de la noche.
Empiezo así porque durante aquellas vacaciones navideñas, una amistad de mis padres que tenían una tienda de ropa y, durante aquellas fechas, necesitaban un chico que entregara los trajes a domicilio o los llevara al coche de línea a facturar. Acepté aquel trabajo con sumo gusto, y entonces se acordó un sueldecillo. Sólo era para esas fechas en que había tanto movimiento, y además, podría contar con suculentas propinas. Pensar en que iba a aumentar mi poder adquisitivo me animó a realizar este trabajo, y tengo que decir que lo pasé fenomenal. Además quería ahorrar para comprarme un tocadiscos, un “pick up”, como decían algunos por aquel entonces. Mi pasión por The Beatles iba en aumento así como gran parte de la música anglosajona, que me mantenía al día gracias a Radio Peninsular de Madrid.
Aquel mes de diciembre respecto a nuestro Trueno coexistían cuatro publicaciones: El Almanaque para 1965 con la aventura “El secreto de Haakon” de Ambrós; el cuadernillo, que por aquellas fechas entraba en la aventura del “Conde Hierro” (Crispín y la joven princesa Yolanda permanecerían durante varios episodios en una balsa socorriendo a los damnificados por las inundaciones en Nordia); en los Kioscos aparecía el número 9 del Álbum Gigante “Titlán el Tirano”, ofreciendo una censuradísima aventura donde las viñetas se habían recortado al máximo, y por último, el Trueno Extra con la aventura que hoy analizamos.
Nuestros amigos se hayan en Inglaterra y deciden visitar el Castillo de Ricardo Corazón de León, a quien Trueno conoció, y se batió amistosamente con él, en el mismísimo número 1 del cuadernillo. Durante el trayecto van a sufrir dos atentados. Un incendio que les dejará cercados, pero que logran salvarse gracias a un riachuelo providencial, y después será una estampida de caballos salvajes al pasar por un desfiladero, que estuvo a punto de terminar con su existencia. Cuando los enemigos van a cerciorarse de “la muerte” de Trueno, Crispín y Goliath, se llevan una sorpresa al ver que éstos han sobrevivido. Trueno perseguirá a su líder, que resultará ser Sir Harry, quien a su vez había recibido instrucciones de un torvo personaje habitante del castillo. Aunque Sir Harry no tiene oportunidad de decir de dónde procedían aquellas órdenes, Trueno no tardará en darse cuenta de que la actitud del príncipe Juan, hermano de Ricardo, es más que sospechosa, pues provoca que Sir Harry caiga por un barranco. Juan le cuenta a Trueno, aparentemente compungido, que su hermano Ricardo ha desaparecido y que todo indica que ha sido secuestrado por un grupo de sarracenos. La inesperada aparición por la noche de Sir Harry y su arrepentimiento sincero, revela la conjura del príncipe Juan, quien en realidad tiene retenido a Ricardo en las mazmorras de su propio castillo.
La ágil forma de narrar esta historia, así como el arte gráfico de Fuentes Man, corroboran una vez más que nos encontramos en una de las etapas en la revista Trueno cuyos índices de calidad alcanzan su punto más álgido. Y es una pena que a partir de aquí se irían introduciendo algunos elementos que harán que esa calidad empiece a decaer y a resentirse el producto final.
Las primeras secuencias recuerdan mucho a la obra de Harold Foster en Príncipe Valiente, en especial por los paisajes. Y es muy interesante que por fin podemos contemplar algunos rostros de Trueno, en primer plano, realizados por el propio Fuentes Man (primer episodio, página 4, viñeta 2; segundo episodio, página 2, viñeta 5, página 4, viñeta 4 y página 7, viñeta 8). También podemos decir lo mismo de Crispín y Goliath.
Es una aventura muy entretenida que aporta algún aspecto novedoso en el desarrollo de las aventuras de Trueno en la revista, pues ésta es la que dará pie a una de las sagas más recordadas y celebradas de nuestro héroe: “Goliath diplomático”. Pero esto ya lo iremos viendo, pues entre las intervenciones de Fuentes Man se irán intercalando otros dibujantes, que para disgusto de muchos, no volvería a ser Ambrós uno de ellos.
Esta aventura contiene algunas secuencias memorables, como la del molino. Es el encuentro entre Trueno y Sir Harry. Las diferentes perspectivas desde las cuales Fuentes Man nos permite contemplar la agilidad de nuestro héroe, son magníficas y toda una lección para quien se inicie en el mundo de la historieta. No tenemos más que contemplar las páginas 1 y 2 del episodio segundo (nº 258). También lo es la secuencia nocturna en el Castillo, cuando Sir Harry penetra en la alcoba del príncipe Juan y se encuentra en su lugar al Capitán Trueno, al final del episodio y comienzo del tercero. La intervención de Crispín y Goliath en la noche, que duermen en camisón –como debe de ser- y la bajada a las mazmorras donde se halla el rey Ricardo, un colofón que deja al lector muy satisfecho. Es en las viñetas finales que Ricardo Corazón de León designa a Goliath para una misión y nuestro “cascanueces”, con su muslito en la mano, dice: “¿Cómo? ¿Diplomático yo…?” Algo digno de reseñar es el hecho de que Fuentes Man nos dibuja a un Ricardo Corazón de León cuya fisonomía nada tiene que ver con la que creó Ambrós y que imitó muy bien Tomás Marco.
Esta aventura se reeditó en el tomo 13 de la colección FANS, y de nuevo, podemos contar con una visión impecable de una edición que parte de originales. Pero sorprendentemente, no en su totalidad. Al menos las páginas 4 y 7 del nº 258 y la página 5 del nº 259, se aprecia se ha partido de una edición ya impresa. Y es que a veces, en la recuperación del fondo Bruguera, se descubría que algunas páginas se habían perdido (lo sé por una conversación de hace años con Juan Ramis de Ibiza, colaborador de Julia Galán). De hecho, el editor de entonces nos llamó a Félix y a mí solicitando algún ejemplar del Trueno Extra, para cubrir ese tipo de carencias. Sé que mi amigo envió un ejemplar completo de “Goliath Diplomático”, de una aventura que analizaremos próximamente. Yo no pude colaborar debido a que hacía poco tiempo había encuadernado mi colección.
La verdad es que al revisar en estos momentos la colección FANS, reconozco que está muy bien, pero que es una pena que a veces, para su realización, hubo que partir de ediciones ya impresas, y que no se respetó su orden cronológico.
El año 1964 había terminado. Se iba a iniciar un año difícil para nuestros héroes. La censura se iría recrudeciendo poco a poco y en el mercado otras revistas se estaban haciendo un hueco en los kioscos, marcando una fuerte competencia. Por poner un ejemplo: eran espectaculares las portadas de las revistas Pantera Negra y Flecha Roja, de la mano de Miguel Quesada, y luego de Luis Bermejo. Y qué decir de los “Héroes Modernos” de Dólar… (Flash Gordon, Hombre Enmascarado, Príncipe Valiente, Ben Bolt, Mandrake el Mago, etc.) en gran formato apaisado…Pero según estaban las cosas, era una corriente de aire fresco que se necesitaba.
FANS: 13. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---

   

LAS AGUILAS DE FUEGO. Trueno Extra 260-262.
Trueno, Crispín y Goliath llegan a una “apartada región en la India”, cuando se encuentran con una joven pastora llorando amargamente. Antes de que pueda dar razones de su lamentable angustia, unas águilas bien organizadas, arrebatan unas cuantas ovejas delante de nuestros amigos. Será Crispín que, como un resorte, actúa de inmediato lanzando una flecha a una de las águilas, que suelta de inmediato su presa. La muchacha agradece el gesto, pero expresa sus temores de que a consecuencia de este gesto, las “águilas de fuego” lancen sobre la aldea su implacable venganza, como ya sucedió con anterioridad gracias a la valentía del joven Chandra, quien por esta razón había sido expulsado de la aldea.
Ahora Trueno y amigos han de convencer a los aldeanos que lo mejor es unirse y luchar. Lo primero que hacen es ayudar en la reconstrucción de la incendiada aldea, y después, sin demora, convocar una asamblea para tomar acción de inmediato. Trueno dirigirá una vez más los planes para la construcción de un globo, que será el elemento base para que la historia llegue a buen fin.
La aventura tiene un final de lo más previsible, pero contiene un elemento que la hace un tanto interesante. Cuando se encuentran a Chandra rondando la zona donde habitan las águilas, éste les cuenta que las rapaces están amaestradas por unos enanos barbudos que las montan. Entonces Trueno exclama: “Hace años estuvimos en esta parte del mundo… ¡y tuvimos que defendernos de unos enanos barbudos que montaban en águilas! Eran muy belicosos… Llamaban a las águilas mediante extraños silbatos que reproducían sus graznidos”. Entonces una nota al pie de viñeta, apunta que el lector consulte los primeros números del cuadernillo o bien el Álbum Gigante Nº 2.
En efecto, nuestros amigos se encuentran en un lugar de la India donde ya habían estado anteriormente. Y esto sucedió en los cuadernillos 14 y 15, que el guionista no se molestó en comprobar, tal vez porque se basó en el citado Álbum Gigante que caería es sus manos. Porque al parecer no se trata de Víctor Mora, como yo había pensado, sino de Ricardo Acedo. Posiblemente este guionista tuviera una noción de aquella aventura, porque poco después, allá por 1957, tenía que sustituir al propio Mora como guionista en los cuadernillos. Tengo que reseñar que los que pertenecéis a la generación del Trueno Color de 1969 no pudisteis disfrutar de la aventura de los enanos porque sencillamente se suprimió.
La aventura de “Las águilas de fuego” no está nada mal, digamos que por encima del término medio. Es bastante original y para el lector fiel a Trueno, fue de mucho agrado retomar el recuerdo de la época de inicio del personaje. Ya he comentado más veces que el dibujante, Martínez Osete, es un autor “todoterreno”, y que en principio a muchos siempre nos cayó muy bien a pesar su carente academicismo como dibujante. Sin embargo, algunos (entre otros yo mismo), esperábamos que ahora le tocaba el turno a Ambrós, y por tanto no nos hizo ninguna gracia ver a nuestro recordado Osete. En aquellas fechas ya teníamos a Osete en el cuadernillo (con rostros de Pardo), le teníamos fielmente en las portadas del Trueno Extra, y además le seguíamos con interés en “Víctor, héroe del espacio”. Ver a Osete en esta aventura, al menos para mí, supuso un gran disgusto, aunque pensé que tal vez para la siguiente vez, podríamos contemplar una nueva aventura de Ambrós. De cualquier forma, aquel año 1965 no había empezado con muy buen pie respecto a nuestro Capitán Trueno.
Martínez Osete realiza un trabajo correcto, pero la distribución de viñetas a lo largo de las veintiún páginas que conforman esta aventura, no le permite explayarse como lo hace en el cuadernillo. Sus inicios en Trueno Extra nos ofrecían unas viñetas más grandes donde los fondos eran trabajados con más esmero. Recuerdo los cielos con grandes nubarrones o los mares revueltos que tanto le caracterizan. Aquí los dibujos son semejantes a los del cuadernillo salvo que las caras que usa son las de Ambrós y al estar concebida cada página con cuatro tiras de dos o tres viñetas, hace que las figuras queden algo “achaparradas”, a menos que sean primeros o medios planos. En lo que a su grafismo se refiere, el dibujante murciano no presenta ningún aspecto novedoso. Y la capacidad de producción no cabe duda va en detrimento de su particular arte. Ésta es una etapa en la que vemos a Osete con suma frecuencia. De hecho, es en Víctor, el héroe espacial donde percibimos al dibujante más suelto y con cierto ejercicio de libertad expresiva.
Esta aventura se reeditó por vez primera en la colección FANS en su tomito 26, justo después de haber terminado de publicarse toda la obra de Fuentes Man. Fontériz dedicó su portada a esta aventura y representa a nuestros amigos atados a unos postes, a punto de ser atacados por las águilas. Para el volumen 6 de tomos recopilatorios se utilizó la misma portada con un ligero cambio de diseño. Al echar un vistazo a los interiores percibimos que la edición es impecable al partir de planchas originales. El color es correcto pero tal vez poco intenso y pobre de color.
Cuando se editó esta aventura en enero de 1965, en el mercado estaban alcanzando gran éxito dos revistas: Pantera Negra y Flecha Roja, que ya pasaban de la veintena. Sus portadas eran espectaculares y en los kioscos la vista se desviaba hacia ellas. De la mano de Miguel Quesada los jóvenes disfrutábamos de auténticas maravillas pictóricas de impresionante cromatismo. Recordaban a los carteles cinematográficos de la época. Digo esto porque ante la decadencia que se iba iniciando en las revistas Bruguera, aquellas revistas eran toda una alternativa. Los contenidos también reunían una calidad inusitada. Con todo, semana tras semana yo seguiría esperando el regreso de Ambrós que en la revista jamás se produciría.
FANS: 26. TOMO: 6
TRUENO COLOR: ---



GOLIATH, EMBAJADOR. Trueno Extra 263-265.
Como continuación de la anterior aventura de Mora/Fuentes Man, nos encontramos a nuestros amigos en la corte de Ricardo Corazón de León, con un Goliath asustado ante la decisión del rey de usar a nuestro querido “cascanueces” como diplomático en una delicada misión.
Cuenta Ricardo que hace unos 100 años las costas inglesas se vieron asediadas por la flota francesa, que terminó retirándose gracias a la resistencia de los ingleses. Pero los franceses se llevaron consigo el tesoro de la Abadía de Warwick, que tras un desafortunado viaje, llegaron a naufragar frente a la costa bretona, hundiéndose la flota junto con el tesoro. El suceso se produjo delante del castillo de los Condes de Plouenec. En el momento que lo cuenta el Rey Ricardo, la relación entre ambos países es cordial, y aprovechando su buena relación con el rey francés, ya había solicitado al rey la recuperación del citado tesoro. Sin embargo, es el actual Conde de Plouenec, con mal carácter (un verdadero ogro, se dice), el auténtico problema. Es ahí donde entra en juego el papel que va desempeñar el buen Goliath, y es que, como dice Ricardo, el energúmeno sólo hace caso de un interlocutor “en la medida en que este puede seguirle, a la hora de comer”.
Una curiosa aventura que se sale de los cánones a que estamos acostumbrados en la saga Trueno, cuando nuestro Goliath casi se ha limitado tan solo a “cascar nueces”. Para este primer papel Goliath tendrá que seguir un rudo entrenamiento a modo de cursillo acelerado. Clases de protocolo aristocrático, aprender formas y maneras de vestir y moverse, hacer un variado uso de guardarropa, e incluso tomar clases de música y baile, lo que generará divertidas e hilarantes escenas, como la de aporrear y cargarse el clavicordio. Si a esto le añadimos la intervención del malo de turno, en la imagen del chambelán del Conde, que no deja de intentar frustrar y sabotear la intervención de nuestro pobre Golitah, pues tenemos como resultado una impresionante y descacharrante aventura donde no falta el humor y los más terribles peligros, sobre todo cuando nuestros amigos están a punto de perder la vida en sus inmersiones en la cercana costa.
Es una aventura que sin duda conocemos bien, pero que vale la pena releer por la cantidad de interesantes detalles que contiene. Como hemos indicado, aquel inicio de 1965 está marcado por cierto aperturismo en lo que a revistas juveniles se refiere, y aquí Víctor Mora da un viraje en lo que a calidad de guion se refiere, utilizando un lenguaje más acorde a un público adolescente al que va dirigido la revista. De hecho, esta aventura supone un antes y un después en el modo de hacer las cosas, pues creará una mini saga de “Goliath diplomático”, con guiones de alta calidad, que llegarán a trascender al cuadernillo.
A estas alturas ya han sido bastantes las aventuras de Fuentes Man que se han analizado y por temor a repetirme, sólo quiero resaltar algunos detalles de estos episodios. El dibujante se recrea de forma particular en las escenas de la corte, los interiores del castillo y el típico lenguaje gestual con que dota a sus personajes. También resulta virtuoso en la descripción gráfica de las vestimentas, como es el caso del atuendo que luce Goliah en la viñeta 9 de la página 3 del primer episodio, que es con el que se presentará ante el Conde en la hilarante escena de su caída, en la que nuestro “cascanueces” rompe el “precioso mosaico de Holanda”. Las divertidas cuatro páginas del malogrado banquete son dignas de revisar, y por el contrario, la magnífica puesta en escena de la dramática secuencia referente a la incursión submarina.
Hay dos viñetas que quiero reseñar dentro del apartado de curiosidades. La primera se encuentra en la sexta de la página seis del episodio primero (263). Se trata de un magistral primer plano de Goliath y Trueno realizados integramente por Fuentes Man, pues como ya indicamos, cada vez se va soltando más al evitar pegar los rostros de Ambrós. Sin embargo, en esta viñeta, es curioso que los dos personajes resultan de lo más ambrosiano. La otra viñeta es la primera de la página sexta del tercer episodio (265). Aquí se ha usado claramente, y de forma excepcional, un rostro de Ángel Pardo, que no encaja para nada. Siempre lo vi como uno de esos extraños misterios sin resolver. Hoy tengo una explicación respecto a lo que creo que pasó. Posiblemente Fuentes Man hizo uno de esos rostros de creación propia, y el resultado no gustó a los editores. Y sin más colocaron encima otro rostro. Y como Bruguera era Bruguera, cogieron el primero que pillaron y que encajaba con la perspectiva del cuerpo, sin fijarse en que se trataba de Pardo, que repito, no encaja para nada con el estilo de Fuentes Man. Claro, puede que la explicación sea otra, pero no puedo evitar dejarme llevar por la intuición.
Nuestro recordado Fuentes Man se encuentra en su mejor momento, no cabe la menor duda, y aunque aquel año vive los típicos destrozos por la censura, Víctor Mora con inusitada inteligencia salva la situación con una historia “inteligente” que permite al dibujante lucirse a plenitud. En su día, cuando yo tenía aún 14 años, usé algunas viñetas como modelo para practicar el dibujo. De hecho, la figura del Conde Plouenec siempre me llamó la atención. Al punto que la reproducción de la viñeta dos del tercer episodio, ejecutada por mí en tinta china negra, la envié a la Editorial Maga, para la sección de dibujantes noveles y se publicó en la revista Pantera Negra nº 81.
Y una anécdota relacionada con esta aventura, tiene que ver con la llamada que el editor nos hizo (no recuerdo si a Félix o a mi) al poco de iniciarse la colección FANS. Ediciones B no disponía de los originales del episodio tercero y buscaba un ejemplar del Trueno Extra lo más nítido posible. Mi amigo Félix cedió ese ejemplar al editor (creo que era Laureano Rodríguez) y pudo publicarse la aventura completa en su volumen nº 8 . En poco tiempo se le devolvió el citado ejemplar, junto con un obsequio: todos los números de la serie FANS editados hasta el momento.
FANS: 8. TOMO: 2
TRUENO COLOR: ---



El Duque “Garra”. Trueno Extra 266-268.
Esta es una aventura dibujada por nuestro ya querido Martínez Osete y escrita por Ricardo Acedo. En un sentido general podemos definir a este relato de veintiuna páginas (distribuidas en tres episodios) de agradable y entretenido.
Una flotilla de embarcaciones navega lentamente por el fiordo de Sigridsholm en dirección al Castillo de la Reina Sigrid de Thule. Es temprano en la mañana y una niebla matinal se alza sobre las calmadas aguas.
Entretanto nuestros amigos disfrutan de unas merecidas vacaciones en Thule, y junto con Sigrid, a quien se han añadido el príncipe Gundar y su esposa Zaida, participan en una partida de caza. Más tarde, cuando deciden tomarse un descanso, Crispín decide seguir unas huellas de jabalíes, que junto con otras extrañas huellas, le conducen a las ruinas de un castillo. Allí observa a dos individuos enfundados en sendas armaduras y les oye hablar del “prisionero” y de alguien temido a quien llaman “el Duque”. Simultáneamente las barcazas llegan al castillo. Van cargadas de soldados y en tono hostil acusan a los vikingos de traición, de haber secuestrado al príncipe Otón, lo que sorprende a los nobles vikingos. Entretanto Crispín es hecho prisionero y llevado junto a Otón, quien cuenta al muchacho que fue raptado por un grupo de germanos disfrazados de vikingos, y que están bajo el liderazgo del Duque “Garra”. El susodicho malo de turno, dentro del género “fantoche” explicará sus propósitos. “… hace tiempo que deseo poseer un feudo. Un feudo donde afincarme y fundar una dinastía… Y me parece que lo he encontrado. ¡La Isla de Thule!”. Luego sigue explicando: “Escucha, estúpido. Tu gente cree que es Sigrid quien te mandó secuestrar. Conozco su bravura. No tardarán mucho en atacar la isla… Después, como ambos estaréis agotados, no opondréis mucha resistencia. Así habré matado dos pájaros de un tiro. Me libraré de tus ataques a mis barcos piratas, y tendré el feudo que merezco…”
Como es de esperar, la aventura tendrá un feliz desenlace, no sin antes asistir a una serie de entretenidas secuencias donde el guionista hace uso de su peculiar humor, preparando el terreno para un hilarante desenlace. Pero pasemos a analizar algunos detalles que merecen nuestra atención.
En primer lugar diremos que el argumento no es lo que se dice “novedoso”, pues no es la primera vez, ni la última, en la que el villano de turno se fija en la isla de Thule, y particularmente en el castillo de Sigrid para disfrutar de forma plácida de su próxima “jubilación”. Y dentro de los “malos”, el Duque “Garra”, corresponde a los más “tontainas” de este colectivo, cuyo lema es “El pez gordo se come al chico” ( Aunque creo que “Tampir, el pirata” es quien se llevará la palma).
La aventura del Duque “Garra” se realiza en una etapa de decadencia de la serie, que a causa de la censura se ha ido infantilizando de forma paulatina, y el autor usa como recurso el humor, emulando al que nos tiene acostumbrados Víctor Mora. Si el nombre Duque “Garra” ya de por sí es ridículo, lo es más su aspecto físico e indumentaria. Sobre su casco lleva una garra de un ave rapaz “plantada” como si fuera un florero. Por eso en la lucha final es el propio Capitán Trueno que de un tajo se la corta y es cuando Goliath dice: “¡Oh! ¡El Duque ha perdido la garrita… Estupendo. Lo bien que va a irme para rascarme la espalda”.
El cuadernillo por esas fechas estaba publicando la muy recordada aventura del “ajedrez de Morgano” y esto nos permite hacernos una idea de las tendencias de entonces, y coincidiendo en la larga etapa en la que Ángel Pardo y Osete se turnan uno tras otro. Con todo, el guión que analizamos es entretenido y nos permite disfrutar de un trabajo más de Ricardo Acedo muy en la línea de nuestro admirado Víctor Mora. Un detalle a tener en cuenta es que se dice que desde que la flota pirata entra en el fiordo hasta que llega al castillo, lleva una media hora de navegación, lo que viene a coindicir con la idea que nos había hecho de la largura del fiordo. También hay una alusión (en una sencilla viñeta) donde se vuelve a ver aquella red metálica que sirve para frenar el avance de una embarcación dentro del fiordo (cuadernillo 339 – aventura de Kusiak). También es grato ver a los entrañables Gundar y Zaida participar en esta aventura. Todo indica que Acedo conoce bien la serie y admira a Víctor Mora.
Respecto a Osete no es mucho lo que hay que añadir sobre este dibujante “todo terreno”. Cumple correctamente con su trabajo, siempre gratificante. Sin embargo ya se va apreciando una simplificación en sus planos, y al hacer uso de unas viñetas pequeñas y apaisadas, los personajes aparecen más achaparrados que de costumbre. Y respeto al Castillo se aprecia que esa “simplificación” sacrifica la monumentalidad de la mole, pues a veces parece un simple castillo de decorado, como si fuera un juguete de cartón. Tan sólo en una viñeta, donde se representa el asalto del castillo (nº 268, página 3, viñeta 2), nos puede recordar fugazmente a la etapa épica, de cuando las huestes de Kundra atacaron al mismo castillo tiempo atrás. También nos sorprende que Osete dibuje la túnica de Crispín sin los volantes a picos, como hizo Ambrós en su etapa tardía, Claudio Tinoco o Casamitjana, entre otros.
La aventura del Duque Garra fue reeditada en la mencionada colección FANS con un magnífico color y partiendo de planchas originales. La portada de Fonteriz, genial por cierto, representa el momento en que Sigrid y Zaida salen al encuentro de los dos soldados que secuestraron a Crispín y que terminarán con los cascos abollados.
En suma es una aventura que se puede releer con gusto y disfrutar del sencillo arte de Martínez Osete. Un artista que sin estar en el podium de los dibujantes de Trueno, siempre es agradable de contemplar.
FANS: 27. TOMO: 6
TRUENO COLOR: ---
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Santos
Estupendo trabajo!, Yo solo conozco estas aventuras a través del Trueno Color y Fans, y realmente me parecían una chapuza, pero después de leer estos comentarios lo miraré con otros ojos. Gracias
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
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El Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar. Parte 2



EL ÍDOLO BALUMBA. Trueno Extra 269-271.
Nuestros amigos se encuentran en África, atravesando una zona selvática cercana al desierto del Sahara, cuando contemplan cómo un gran rinoceronte persigue a un “targi”. Por desgracia no llegan a tiempo de evitar la cornada fatídica, y el hombre, en estado agonizante llega a pronunciar unas enigmáticas palabras: “Me… muero… en mi zurrón…en mi zurrón… ¡Balumba! La efigie… del hechicero legendario… Balumba… en el pedestal… de la gruta… ¡El fabuloso… tesoro de … Balumba!”
Nuestros héroes son observados por un misterioso personaje con un taparrabos de leopardo, que cae en poder de un grupo de tuaregs, quienes seguidamente atacaran el campamento de Trueno y amigos, para hacerse con el idolillo, y finalmente capturar a nuestros amigos. Éstos serán conducidos a marchar forzadas, junto con Askali, el del taparrabos, hacia la gruta mencionada por el moribundo.
Al colocar a Balumba en su pedestal, el rayo de luz indicará el lugar donde buscar el tesoro en cuestión. Dajili, el jefe de los tuaregs, les obligará a trabajar duramente hasta encontrar un pasaje subterráneo que finalmente les llevará al fabuloso tesoro, pero quedarán atrapados en un mundo subterráneo a causa de un inoportuno derrumbe. En estas circunstancias, es cuando Askali, quien resulta ser el jefe de una tribu de ganaderos y agricultores, les cuenta cómo se fueron desarrollando los hechos…
Lógicamente, la historia tendrá un final feliz y con un fuerte mensaje moralizante respecto a los nefastos resultados de la codicia.
A lo largo de tres episodios, con un total de veintiún páginas, Víctor Mora desarrolla de manera magistral una historia que bien podría ser el argumento de una entretenida y trepidante película de aventuras en la línea del personaje Indiana Jones. Esta historia, de haberse publicado en un álbum de al menos 44/46 páginas, habría permitido incluir interesantes matices con un enriquecimiento notable en la historia. Con todo, me maravilla que nuestro guionista favorito siempre se adelantara a su tiempo y nos contara sus historias de forma que mantengan su frescura y resistan de forma tan evidente el paso del tiempo.
Supongo que cuando Mora escribió esta aventura de Balumba estaría pensando en cederla al dibujante Fuentes Man y que quedaría encantado con el resultado final. Unas planchas magníficas de fondos selváticos y unos personajes bien construidos, que nos llevarán en la parte final a un mundo subterráneo donde el dibujante vuelve a recrear con su virtuosismo habitual ese mundo mágico de estalagtitas y estalagmitas, y corrientes de aguas cuyos cauces tienen un destino incierto. Se aprecia que el dibujante se recrea en los fondos y permite que el lector disfrute al sumergirse en la aventura.
Ignoro si hoy alguien posee los originales a mayor tamaño y tinta china, pero sólo de pensar tener en mis manos alguna plancha de esta aventura, me produce un especial deleite. Y lo digo porque al echar un vistazo en la reedición en la colección FANS (tomito 14), he percibido que muchas de las páginas reeditadas proceden de ediciones impresas, aunque el resultado hay que reconocer es bastante bueno. Y al redescubrir el acertado color aplicado a esta aventura, no he resistido la tentación de volver a leerla. Porque el colorista no se limita a tonos planos, sino a aplicar ricos matices tanto en los fondos selváticos como en la indumentarias. Fuentes Man permite que Trueno sea pintado de ese rojo que a muchos nos gusta, e incluso Dajili, el malo de turno, lleva una vestimenta en la que el colorista se recrea en pequeños detalles, con un excepcional resultado. Por otro lado están los interiores de la caverna y lo acertado del color, que facilita la visualización de planos diversos, que se ajustan con excepcional realismo al aspecto que presentan las cuevas que se visitan hoy en día. Si alguien ha visto, por poner un ejemplo, las cuevas del Drach en Manacor (Mallorca) sabrá a lo que me refiero. En verdad se trata de una pequeña joya para releer y disfrutar de vez en cuando.
La historia de Balumba se publicó a principios de 1965 y los que éramos lectores asiduos de Trueno y habíamos vivido la etapa mágica de Ambrós, entrábamos de lleno en la adolescencia. El cuadernillo, al menos en mi caso y de otros amigos, nos causaba desaliento por el tono cada vez más infantil. Sobre todo a partir de “Absurdia la fantástica”, que se publicaría seguidamente, la serie entraría en picado degenerativo. Afortunadamente por aquel entonces nuestra solvencia económica nos permitía adquirir el Trueno Extra, y resultaba fortalecedor encontrar a dibujantes como Fuentes Man (a falta de la breve incursión del propio Ambrós), que nos permitía reconciliarnos con la aventura seria, gracias a los guiones de Mora. Por eso, a pesar de lo dicho, esperaba con verdadero deleite esta revista, que junto con los otros contenidos y las maravillosas portadas de Osete, satisfacían nuestro afán por el tebeo de calidad. Y como ya he mencionado, por aquellos años aparecían otras revistas juveniles de gran calidad, como lo fue Pantera Negra de la Editorial Maga. Pero son las de Fuentes Man/Mora las que han dejado en nuestra mente un recuerdo feliz e indeleble y que han sobrevivido al paso del tiempo. Por eso en la actualidad las podemos seguir disfrutando.
FANS: 14. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---



LOS TIBURONES DE LUANA. Trueno Extra 272-274.
Una aventura de Mora y Torregrosa, donde ubican a nuestros viajeros amigos, en una de tantas islas de Polinesia.
Como deciden desembarcar para abastecerse, pronto se presentan los problemas al ser atacados por una especie de “tótems”, que no son otra cosa que guerreros ocultos y que salen al exterior por un mecanismo semejante al de una sombrilla o paraguas (por cierto, tengo que decir que este hecho no es un anacronismo, pues al parecer el paraguas se inventó en China en el siglo XI)
Mientras Trueno y Goliath se dan de mamporros con los isleños, Crispín huye y cae a un torrente, que a su vez le conduce a un mar infectado de tiburones. Y es con esta escena límite que comienza la historia.
La sorpresa vendrá cuando Crispín descubra que estos tiburones están amaestrados por una muchachita llamada Luana, con quien pronto simpatiza. Por otro lado, El Capitán y Goliath, ya capturados, van a parar al poblado Donda-Donga donde toman contacto con otro prisionero, quien les cuenta que aquel pueblo antes era pacífico, que vivía de la pesca y de la venta de perlas, pero que con la llegada de Kalimbo las cosas cambiaron. Kalimbo, conocedor de algunos trucos mágicos, se hizo con el poder y se convirtió pronto en un prestigioso “Kahuna” o hechicero. El buen Dembele, jefe y padre de Luana, fue una de sus muchas víctimas. Ahora el destino de nuestros amigos estará en manos de Crispín y Luana, que junto con sus sorprendentes amigos escualos, lograrán llevar la historia a un desenlace feliz, un desenlace del todo previsible.
El argumento es bastante entretenido a pesar de que se recurre a un esquema bastante repetido en los guiones de Mora. Me viene a la mente el “Amo de Rajpur”, en los cuadernillos, así como la llegada del Halcón a un poblado indio, más adelante. En ambos casos lograron cambiar el destino de un pueblo, pero para mal, y manipularon las mentes de unas gentes sencillas. En este caso será el tipejo llamado Kalimbo quien hará algo parecido.
En cuanto a Torregrosa, ya hemos hablado de su arte un tanto mediocre como dibujante, pero a estas alturas ya se van apreciando algunos progresos de forma evidente. Los movimientos de las aguas y los oleajes, no cabe duda de que están bien resueltos, y la preocupación por los fondos ha mejorado notablemente. Pero le sucede como a muchos buenos dibujantes. Que a la hora de representar al trío protagonista, a pesar del uso de los rostros de Ambrós, no demuestra ser muy habilidoso. Sin embargo nos ha sorprendido en esta aventura a la hora de dibujar el cuerpo humano. Los nativos de la isla, con su escaso ropaje, dan la oportunidad al dibujante para recrear bastante bien las proporciones del cuerpo humano, así como su movimiento. Y lo mismo podemos decir del rostro de la muchachita Luana, pues logra dotarla de una singular belleza adolescente.
Algunas curiosidades. Ya en la primera página de esta aventura, Torregrosa recrea un rostro de Crispín de su propia creación, lo que es de agradecer. Pero en la revista 273, viñeta primera de la tercera página, aparece un rostro de Crispín obra de Ángel Pardo, y el resto está dibujado por una mano inexperta, que desde luego no es la de Torregrosa. ¿Se insertaría esta viñeta para cubrir alguna laguna producida por algún ramalazo censorial? Es posible. Otro aspecto para comentar es que alguna de las 21 páginas que componen esta aventura en total, está alterada por la inclusión de publicidad de la casa. Así resulta evidente en la página 5 del número 274, en la que en la primera viñeta se aprecia una añadidura en su parte derecha. También decir que en la revista 272 se da la circunstancia curiosa de que la aventura del Jabato esté dibujada por Fernando Costa, el dibujante de El Cosaco Verde.
Con todo hay que decir que esta aventura resulta amena y entretenida, y que Torregrosa consigue estar a la altura sin por ello ser un dibujante sobresaliente. Como es habitual, las portadas son de Martínez Osete, realizando un trabajo muy digno y atractivo. Unas portadas que definen muy bien aquella etapa. Nos encontramos en abril de 1965 y ya la censura está haciendo de las suyas. En el cuadernillo se ha entrado de lleno en la aventura “Absurdia, la fantástica”, en la que los chavales de la época ya percibimos que algo raro estaba pasando, y que la infantilización de los argumentos era más que evidente. En los extras, aunque este factor no era demasiado evidente (gracias al arte de Fuentes Man), sí se apreciaba que Crispín iba tomando poco a poco un especial protagonismo, lo que propiciaba unas aventuras más edulcoradas. Sin embargo, este hecho no le quitó gancho a la serie, pues Víctor Mora, con gran pericia, consiguió realizar algunos guiones entrañables.
Esta aventura de Luana se reeditó en la colección FANS número 28, con una curiosa portada submarina, en la que están Luana y Crispín con los tiburones, con una sorprendente interpretación del muchacho por parte de Rafa Fontériz.
FANS: 28. TOMO: 7
TRUENO COLOR: ---



GONG-TA, EL DOBLE DE GOLIATH. Trueno Extra 275-277.
Ésta en una aventura que, salvo un serio error por mi parte, jamás ha sido reeditada, ni en el antiguo Trueno Color, ni en la colección FANS. Lo cierto es que tampoco la hemos echado de menos, pues aunque se trata de un relato atribuido a Víctor Mora, se mantiene dentro de la más absoluta mediocridad.
Nuestro trío protagonista se halla paseando por China, y llegan a Lhasa, la capital Autónoma del Tíbet, lugar de difícil acceso tanto en lo físico como por las leyes que regulan la llegada de extranjeros. Con todo, Lhasa es un lugar exótico y rodeado por las montañas de la cordillera del Himalaya.
Nada más entrar ya nuestros amigos se meten sin querer en dificultades. Goliath es confundido con un temible bandido, una especie de Señor feudal llamado Gong-Ta, buscado por los soldados del Dalai-Lama como un tipo peligroso. En la refriega son capturados, en tanto Crispín, como en la aventura anterior, huye y también cae a en un impetuoso torrente que de primeras le arrastra a las entrañas de la tierra.
Nuestro joven héroe logrará salvarse como es de esperar y conocerá a una jovencita pastora llamada Ki-Tai, quien le pondrá al corriente de las maldades y supuestas tropelías de Gong-Ta. Y de nuevo la casualidad entra en acción, pues la joven pareja cae en poder de Gong-Ta y sus hombres. Es cuando Crispín, se asombra sobremanera al comprobar el gran parecido del bandido con su amigo Goliath. Incluso también es tuerto del mismo ojo y lleva un parche idéntico. Al enterarse Gong-Ta que alguien parecido a él va a ser castigado en su lugar en la plaza pública, decide regodearse contemplando el espectáculo de cerca, e incluso decide llevar a Crispín y Ki-Tai consigo, debidamente atados, para que también vean el espectáculo. Este hecho será la perdición de Gong-Ta, que no había valorado en su justa medida la valentía y decisión de los muchachos.
Una aventura con un guión un tanto absurdo y repetitivo. En la serie de Trueno Extra ya aparecerá algún nuevo doble de Goliath, pero en este caso la situación ya se lleva al extremo, al ser un doble también tuerto. Y un factor que contribuye a que la aventura no sea especialmente recordada es que de nuevo está dibujada por Torregrosa. Y es que durante un período a lo largo de aquel 1965, este dibujante se alternará con Fuentes Man, al igual que están haciendo Osete y Pardo en el cuadernillo. Poco podemos añadir sobre Torregrosa, salvo que gráficamente realiza una aventura con menor eficacia que la anterior. Otro dibujante hubiera aprovechado la ocasión para recrear una mejor ambientación del lugar, que aquí parece un paisaje de mi vieja y árida Castilla, sin más. Teniendo en cuenta que aparecerá el Dalai-Lama y sus hombres, podría haberse recreado el templo de Lhasa, el Potala, y todos los entornos de altos picos nevados. Se me ocurre pensar en la película “Siete años en el Tibet”. Pero claro, estamos en los sesenta, y Torregrosa se limita a dar a los personajes un tímido aspecto oriental, y un pequeño toque a las sencillas construcciones, para que no se parezcan a las construcciones de nuestra tierra.
Un detalle para comentar es que, aunque se habla de Gong-Ta como un temible personaje, sanguinario saqueador y bandido, en el último episodio adquiere un notable toque de comicidad, sobre todo desde el momento en que él y nuestro Goliath por fin se encuentran frente a frente. Hay una escena que incluso pudiera recordar a una secuencia de las historietas de Ibáñez. Por una serie de circunstancias muy simples Goliath y Gong-Ta se ven dentro de un carro, cuesta abajo y sin frenos, para salir volando hacia unos tejados. Dentro de la casa un personaje le dice a otro: “¿Has ido a presenciar el suplicio de Gong-Ta en la gran plaza pública?”, a lo que su interlocutor contesta “¡No! Me he prometido a mí mismo no dar ni un solo paso para ver a ese malvado…¡Como no me lo traigan a domicilio!”. Claro está, en la siguiente viñeta el personaje con sorpresa verá entrar por el tejado, en caída libre, a Goliath y Gong-Ta al mismo tiempo.
En resumen. Una aventura para la “papelera de reciclaje”, pero que vale la pena comentar sólo por ser parte de nuestra historia, y que al menos arroja algún aspecto anecdótico, como el que deseo comentar a continuación.
En el segundo episodio se incluye una tira vertical para anunciar la nueva revista Din-Dan, que como lanzamiento arropa a unos personajes de mucha popularidad por aquellos años gracias a la televisión. Hablo de “La familia Telerin”. También incluía otros personajes como La perrita Marilyn y las marionetas de Herta Frankel. Dicho esto diré que me hice con el primer ejemplar de Din-Dan, para mi hermano que entonces tenía seis añitos. Pero decidí quedármelo y coleccionarlo, y es que en el primer ejemplar apareció una serie dibujada por Ambrós titulada “4 Camaradas”, una pandilla juvenil liderada por un muchacho, que era un Crispín pero con el pelo cortado. Para mí, ambrosiano hasta la médula, fue la mayor alegría después de haber visto a Ambrós en el Trueno Extra y luego desaparecer. Pero la alegría duró tan solo seis semanas. Como dijo José Luis Barón Sesé hace unos años, “aquella serie no tuvo éxito porque no se publicó en el soporte adecuado”.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---



EL PRISIONERO DE BIR-TAKARI. Trueno Extra 278-280.
El prisionero de Bir-Takari no es otro que el propio Ricardo Corazón de León de Inglaterra. En esta aventura nos encontramos a nuestros amigos en un campamento nocturno en pleno desierto, cuando irrumpe en medio de ellos el árabe Rajún, un prisionero que se ha fugado de la ciudad de Bir-Takari. Narrará a nuestros amigos que en principio la ciudad estaba habitada por honestos comerciantes y regida por el califa Omar, un hombre lleno de bondad y sabiduría. Pero su sobrino Selim se hizo con el poder, convirtiendo a la ciudad en el más grande mercado de esclavos de Oriente. Cuando Trueno observa el anillo de Jarún, éste le cuenta que se lo regaló por agradecimiento, un esclavo un tanto singular, de porte regio. Nuestro amigo reconoce el anillo de su amigo Ricardo, y deciden ir en su rescate. Para ello, aprovechándose de un encuentro con algunos esbirros de Selim, deciden entrar disfrazados en la ciudad. Allí, y de forma casual observarán una especie de subasta/venta de esclavos, entre los cuales reconocen al rey Ricardo, un tanto amnésico. Ante la llegada de la inoportuna Krydia, que reconociendo al rey Ricardo pujará al máximo por él, llega a descubrirse la identidad de nuestros amigos, y es cuando llega “la hora de las tortas”, coincidiendo con la llegada del Simún, la temible tormenta de arena que azota al desierto.
Ésta podría ser la breve sinopsis del relato, a la que habría de añadir una serie de detalles que la convierte en una de las mejores aventuras de la serie. Es indudable que se trata de uno de los selectos guiones que realizó Víctor Mora pensando en el dibujante Fuentes Man. Tres episodios que hacen un total de veintiuna magníficas planchas, llenas de acción y emocionante realización gráfica, culminando con la llegada del Simún, lo que permite a Fuentes Man lucirse en toda regla al representar “unos impresionantes efectos especiales”.
Ya de Fuentes Man nos hemos deshecho en elogios, y no es cuestión de repetirse. Además, todavía quedan unos cuantos trabajos futuros para comentar. Si tuviera que destacar algo que particularmente me llama la atención es la secuencia de la entrada de nuestros amigos en la ciudad y encontrarse de lleno con el mercado de esclavos y el inicio de la subasta. Como bien se dice, “al ver rebajar de tal modo la humana condición, el Capitán Trueno y sus compañeros han de hacer rudos esfuerzos para disimular su justa furia”. Y es que creo que ésta es la esencia de la aventura: la denuncia a cualquier tipo de esclavitud. Es digna de resaltar la viñeta en que uno de los mercaderes abre los labios de un esclavo para decir: “¡Miradle los dientes! ¡Está en perfecto estado!¡ Un animal estupendo!”. Y lo mejor es que esta aventura se desarrolla en mayo de 1965, cuando una censura implacable regula la producción de tebeos. De hecho, en el cuadernillo se está desarrollando la infantil aventura de los Islotes Negros, con personajes como Berengaria la Robusta, la Capitana Bulldog y el Capitán Garfio, que bien parecen salidos de una película de Disney. Ya sólo el grafismo de Fuentes Man eleva la historia a una categoría especial.
Otra secuencia memorable es la del tercer episodio con la llegada del Simún, y esos auténticos tsunamis de arena que inundan la ciudad. Fuentes Man no permite sentir cómo los granos de arena se nos meten por los lugares más impensables. La viñeta final nos permite visualizar a una cuidad enterrada, con apenas unos pequeños vestigios a la vista, pero con la palabra “FIN” tallada en la piedra. Por otro lado el dibujante nos ha mostrado alguna figura de nuestros héroes de su propia cosecha, pues no siempre es grato contemplar de forma tan repetitiva los rostros de Ambrós que la editorial impuso.
En medio de una producción tendente a satisfacer la demanda de un público infantil, era muy refrescante encontrarse con Fuentes Man en el Trueno Extra. Esta aventura no formó parte del Trueno Color y gracias a ello pudimos verla publicada en la serie FANS partiendo de planchas originales y a color.
FANS: 15. TOMO: 3
TRUENO COLOR: ---



LA REINA MAYA-TLI. Trueno Extra 281-283.
Esta es una curiosa aventura, llena de originalidad, y que hace que pueda recordarse por sus peculiaridades, a pesar de estar dibujada por Torregrosa, quien indudablemente tuvo que hacer un esfuerzo especial para su realización.
Nos encontramos al Capitán Trueno despertándose en medio de la selva, y ataviado con el traje de un guerrero maya. Parece amnésico y sorprendido, y no logra recordar quién es y qué hace allí. Y no es para menos. Nuestro héroe se encuentra al sureste del actual Méjico, correspondiente, entre otros, al estado de Yucatán. Allí de pronto contemplara “una extraña construcción”, que bien pudiera tratarse de la pirámide de Chichén Itzá, una de las actuales maravillas del mundo. Ni más ni menos que ha topado con la cultura maya, una civilización notable de la América precolombina que destacó por su escritura jeroglífica, como uno de los sistemas de escritura más desarrollados, además del arte, arquitectura y sistemas de numeración, astronomía e incluso ecología.
Frente a Chichén Itzá nuestro héroe escucha el grito de una mujer, y a pesar de su amnesia, su instinto le induce a actuar en ayudarla, pues al parecer se ve acosada por varios guerreros, a los que vence con facilidad. Lo que no espera es que ahora todos le reconozcan como el Gran Maya, al ser portador de cierto anillo. De hecho la mujer dirá a voz en grito: “”¡El Gran Maya ha surgido de esta tumba… Para protegerme a mí, Maya-Tli, reina de Tlapalican, de mis enemigos!” Lo que no sospecha nuestro amigo es que todo obedece a un montaje por parte de aquella bella mujer y para beneficio de ella, que pretende acallar el malestar de su pueblo. Por eso la reina se preocupara de hacer entrar a Trueno con ella, en una engalanada barcaza, a la ciudad de los mil canales. Será una entrada triunfal, siendo aclamada por las sencillas gentes del pueblo.
Tan sólo un tal Texclo, líder de una especie de resistencia, mostrará en privado su descontento y preparará el camino para desenmascarar a la reina, pues él sabe que nuestros amigos llegaron en un globo y fueron encontrados inconscientes. En imágenes retrospectivas Texclo contará a sus partidarios que la reina preparó esta superchería al contemplar que Trueno guardaba cierto parecido con la imagen del Gran Maya en un bajorelieve. Crispin y Goliath quedarían prisioneros en tanto Trueno era drogado e hipnotizado por la pérfida reina. Es ahora, que tras libertar a Crispín y a Goliath, les informan de la situación y Crispín será el elegido para llevar a cabo la misión de lograr que el Capitán Trueno recupere el juicio y que éste en público desenmascare la farsa montada.
Para Torregrosa tuvo que ser un honor compartir ese mano a mano con un dibujante de la talla de Fuentes Man, y no sería de extrañar que en un momento dado quisiera “ponerse las pilas”. Con un guión de Mora tan original y poco frecuente como el que estamos comentando, el dibujante está claro que intentó lucirse. Por eso en momentos dados consigue unas viñetas espléndidas, y de mayor tamaño, como las que representan los templos mayas y la ciudad de los canales, con la barcaza real de por medio. Ésta es la única novedad, así como una mayor documentación a la hora de representar la indumentaria del pueblo maya, pero no alcanza grandes niveles como dibujante por sus limitaciones artísticas. Los rostros de los personajes secundarios están bastante logrados, así como los ornamentos y ambientación, que aunque correctos, se limita a cumplir. Con todo, es de agradecer el disfrutar hoy de una aventura como ésta, que por cierto, jamás ha sido reeditada.
Lo que sí sorprende, con la visión de nuestros días, son los cambios tan drásticos de escenario que Víctor Mora elegía para sus guiones, pues no se trata de un cambio dentro del mismo entorno, o si acaso del mismo continente. En este caso, así por la buenas (a pesar del globo), que nuestros amigos aparezcan así de golpe en el continente americano, como quien cruza al bar de la esquina, no deja de ser sorprendente. Ya ni siquiera tienen que vivir aquellos periplos del cuadernillo, de cuando buscaban el tesoro de Windland y padecer los avatares del viaje, entre tormentas y pulpos gigantes. Ahora esto puede suceder en el intervalo de una aventura a otra, así, sin más. Hasta el propio Revilla en su última aventura eligió un escenario de casi idénticas características.
Como curiosidad decir que en el número 283 se inserta un anuncio del extra de verano de 1965. En su día fue llamativo el precio de 15 pesetas, cuando la revista oficial sólo costaba 3,50 pesetas. Quién iba a decir que aquel iba a ser el último extra que llegaría a publicarse. Al menos con Ambrós al frente y al inefable Conde Já-Já, que tanto juego daría de cara a aventuras posteriores.
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---



WOLLINGER, REY DEL NORTE. Trueno Extra 284-286.
Aunque en una viñeta de pequeño tamaño, esta aventura de Mora y Fuentes Man se abre con una preciosa vista. El texto dice así:” El Drakkar real de Sigrid se aleja de Sigridsholm rumbo a un alejado lugar de Thule donde la reina quiere rendir visita, como tiene por costumbre hacerlo cada año, durante la época invernal…” Es así que vemos al drakkar partir del puerto y el gentío despidiéndolo. En la panorámica puede avistarse el Castillo de Sigrid al fondo.
Enseguida se desatará un fuerte temporal de viento, oleaje y nieve, y la temible aparición de un imprevisto iceberg hará añicos al precioso navío de la reina. Cuando Trueno despierta, se encuentra sobre el frío hielo y se pregunta qué habrá sido de sus amigos y de su prometida. La sorpresa se la llevara cuando descubre que el iceberg está provisto de mástiles con velas, e incluso con un gran timón dirigido por prisioneros, que hacen que pueda surcar las aguas como si de un barco se tratase. Es así que descubre que Sigrid está prisionera en un barracón junto con otras mujeres, y Crispín y Goliath, junto con otros prisioneros en otro. El iceberg por tanto es una especie de “bajel pirata”, que se abastece del saqueo de aquellos navíos que encuentra a su paso, y el jefe pirata es un fantoche llamado Wollinger, que así mismo se da el título de “Rey del Norte”. Su ambición es desmesurada, y para colmo, después de conocer a Sigrid, pretende hacerla su esposa.
Está claro que con este planteamiento, la trama dirigirá los asuntos a que el Capitán Trueno sea el único que puede salvar aquella situación, y pronto tendrá una genial, aunque disparatada idea. Y así es. Porque con tan solo unas flechas, la grasa del perolo de la comida y el fuego, conseguirá llevar al traste todos los ambiciosos planes de Wollinger. Lo que es un tanto pintoresco es que con estas herramientas nuestro Capitán casi consigue derretir al inmenso iceberg.
La aventura no está mal desde el punto de vista del entretenimiento, pero si algo la eleva a una categoría indudable, son las diestras manos de Fuentes Man. Pero el guión si plantea algunas dudas respecto a su autoría. Se le atribuye a Víctor Mora en las credenciales, pero la forma y estilo de narrar no se corresponde a lo que nuestro guionista nos tiene acostumbrados. Por otro lado el factor de sacar a relucir los principios cristianos a los que se alude, principios que regulan la conciencia de nuestro héroe, eso sí, y que nos parecen del todo correctos, sin embargo no es habitual en Víctor Mora verle insistir sobre el tema. Hay algo en general, que de manera intuitiva, me hacen dudar de que fuera Víctor Mora el autor de este relato. La historia pudiera parecer original, pero no podemos evitar que nos recuerde a la del “barco fantasma” y los hombres morsa de los cuadernillos 289 al 296.
Pero dejando a un lado cualquier tipo de especulaciones, lo que sí está claro es que es un regalo para la vista contemplar una vez más los dibujos de Fuentes Man. Pero ya no necesitamos describir lo que tantas veces hemos hecho, y prefiero destacar algo que he observado en estas páginas. Se trata de una evidente manipulación, bien por asuntos de censura, por cuestiones estéticas, o por cualquier otra causa. Pondré tres ejemplos:
Número 285, página 3, viñeta 2. Es un primer plano de Sigrid realizado por Ángel Pardo y tomado de la aventura de Cunegunda de Scandia. Da toda la impresión de que el rostro está colocado encima de otro, pues se dejan ver los restos de una melenilla dibujada por Fuentes Man. Intuyo que a los de Bruguera no debió de gustarles mucho el rostro de Sigrid hecho por Fuentes Man, y es que de primeras el dibujante, aunque grandioso, nos representaba a una Sigrid bastante seria y de belleza sombría.
En este mismo ejemplar, en la página 7, viñetas 1 (parte izquierda) y 4 (parte de abajo), se aprecian “añadidos” por una mano del todo inexperta, y aquí sí que es difícil de determinar la razón de los mismos. ¿Tal vez se suprimió una viñeta por censura y tuvieron que hacer esos ajustes?
Número 286, página 2, viñetas 3 y 4. Más de lo mismo. En la viñeta 4 el faldón de Trueno, cuyas arrugas Fuentes Man las realiza en sentido vertical, ahora aparecen en sentido horizontal, y además muy mal hechas. Además, los dos rostros de Trueno son de Pardo, algo que no solía hacer Fuentes Man. Lo triste es que nunca sabremos la razón del porqué de estos cambios, posiblemente por cuestión de censura. Y también es triste porque se debieron de manipular los mismos originales, ya que en la colección FANS aparecen de la misma manera. Al menos esta aventura fue reeditada con un aceptable color y de manera muy digna. Hasta mereció una bonita portada de Rafa Fontériz.
FANS: 16. TOMO: 4
TRUENO COLOR: ---



LOS ESPECTROS DE LA GRAN MURALLA. Trueno Extra 287-289.
Trueno y amigos viajan a China en globo. Las circunstancias son muy similares a las de su primer viaje narrado a partir del cuadernillo 15 de la colección DAN. Solo que en esta ocasión es un guerrero mongol quien confunde al globo con un dragón. Pero será su jefe, Karin Khan quien tome la iniciativa de lanzar una andanada de flechas hasta que el globo empieza a desinflarse y caer. Los mongoles siguen de forma enconada a sus ocupantes, quienes al tomar tierra se dirigen lanzados a la gran muralla, buscando la protección de los soldados que aparecen sobre la misma. Es cuando los mongoles deciden retirarse al contemplar la muralla “erizada de arqueros”. Sin embargo, cuando nuestros amigos llegan a la misma, con sorpresa descubren que no había tales soldados, sino una legión de armaduras vacías, como maniquíes tan solo para disuadir al enemigo. Es así que pronto serán capturados por el capitán Yong, belicoso guerrero, quien tendrá que ceder su autoritarismo ante la presencia de Wang-Ho, su superior, y amigo del Capitán Trueno.
Al parecer Wang-Ho y un gran número de soldados se ven aquejados por una extraña fiebre, lo que ha llevado a que la guarnición de la muralla se vea seriamente amenazada por el ejército mongol. Por una casualidad, el Capitán descubrirá que el Capitán Yong ha contaminado la provisión de agua, que al ser descubierto, huye al campamento mongol por protección. Sin embargo, Karin Khan no se fía del Capitán Yong y lo captura. Después llegará a capturar a Trueno, Crispín y Goliath, y ahora nuestro amigo se tendrá que enfrentar a las mentiras del Capitán Yong en un frente a frente, mientras Karin Khan contempla la escena.
En los números que hemos citado antes de la colección DAN, en el desenlace de la aventura de la gran muralla (ejemplares 16 a 18), los mongoles aplicaron su justicia para con aquel cruel mandarín chino de una manera extremadamente cruel. No hay más que contemplar la página 10 del cuadernillo 18, aunque tal vez esté algo censurada.
En la aventura que comentamos ahora, donde de nuevo los chinos y mongoles se enfrentan en un prolongado conflicto, se dan de nuevo todos los ingredientes para que se produzca un desenlace también cruel. Sin embargo estamos en unos tiempos en que la censura en el país hacia las revistas y tebeos de la época, está en su punto más álgido. Eso explica que en el último momento las cosas deriven hacia una solución totalmente inesperada, que más bien parece corresponder a “los mundos de Yupi”. Dejamos que sea el lector, si siente la curiosidad, lo descubra por sí mismo.
No es exagerado cuanto decimos sobre la censura. Ya en esta misma aventura, cuando Trueno se enfrenta a Yong, se aprecia que en una viñeta han suprimido completamente una espada (con típex posiblemente) que podría haber segado la cabeza de nuestro Capitán (número 289, página 3, viñeta 3). Y en el cuadernillo apaisado (verano del 65) aún se resiente más la censura, pues de forma paralela a la aventura que hoy analizamos, nuestro amigos, que se hallan en los Países Bajos, se ven envueltos en una trama cuyo eje en la pérdida de un zorrito blanco, mascota de la princesa Hilda. Eso da idea del concepto tan infantil con que se quería dotar a esa serie.
Aquel 1965 fue un año, para quienes vivimos la adolescencia, lleno de grandes recuerdos en otros ámbitos. Por un lado las grandes producciones de cine, auténticos éxitos de taquilla, y en lo musical se producían tanto a nivel internacional como en el país, grandes éxitos que trascienden a nuestros días, así como el nacimiento de los grandes grupos míticos que forman parte, no sólo de nuestros recuerdos, sino de la historia mundial de la música pop. Citaría nombres y títulos, pero no es el propósito de estos comentarios. Es para manifestar que, si bien en esos campos se empezaban a respirar aires nuevos y un futuro lleno de libertades, en el mundillo del tebeo era penoso el efecto de aquellos comités de censura, que afectaba a todas editoriales dedicadas a la producción de tebeos. Y aunque se estaban reeditando series como Trueno o Jabato, era espantoso comprobar en aquellos Álbumes Gigantes hasta qué punto la censura masacraba las míticas aventuras de un pasado no tan lejano.
Otro aspecto a reseñar es la mención de Grune, quien al parecer ha ido en busca de ayuda dada la fiebre de la guarnición. Al menos explica lo que hasta ahora parecía una contradicción, pues a veces la muchacha había aparecido con su padre Morgano en el Castillo, sin su esposo Wang-Ho. Llegamos a la conclusión de que Grune, a veces visitaba sola a su padre Morgano, así que todo resuelto. Por cierto, en una viñeta del principio, en una nota se índice al lector que consulte el Álbum Gigante 2 y 3, donde se desarrollan de forma mutilada las aventuras que mencionábamos de la colección DAN. Y en otra viñeta se presenta a Grune desde lejos, pero Torregrosa usa un rostro de Sigrid con el peinado de la hija de Morgano.
Ya solo queda decir que la aventura de “Los espectros de la Gran Muralla”, no llegó a reeditarse en Trueno Color, pero sí en la última etapa de la colección FANS, número 38.
Al echarle un vistazo he podido comprobar que, gracias al color ejercido, gana en vistosidad. También he podido comprobar que el primer episodio (287) se ha reeditado partiendo de una edición ya impresa. Y es que por aquellas fechas Bruguera usaba una especie de trama gris para los sombreados, y al reproducirse (a menos que se parta de planchas originales) deja las imágenes un tanto emborronadas.
FANS: 38. TOMO: 8
TRUENO COLOR: ---

   

LOS PERROS DE TORLUND. Trueno Extra 290-292.
Como hemos comentado, por aquel año 1965, la comisión de censura que se había creado un par de años antes en nuestro país, ahora estaba haciendo verdaderos estragos en el mundo de las revistas infantiles/juveniles, y eso afectaba, claro está, al mundo de los tebeos. En el caso del Capitán Trueno resultaba penoso, pues era muy difícil de olvidar su época gloriosa así como a su mítico creador gráfico. Un comentario muy habitual era que “el Capitán Trueno ya no era el de antes”.
Sin embargo, gracias al grafismo de un autor como Fuentes Man, los todavía aficionados, encontrábamos cierto alivio, que nos hacía seguir siendo fieles al personaje a pesar de todo. Y un día de aquel verano de 1965 apareció la aventura que hoy comentamos. Tres bonitos episodios que además, marcarían en cierto modo, un pequeño punto de viraje respecto a lo que estábamos acostumbrados. Tres episodios en los que Crispín marcaría mayor protagonismo y conocería a una buena amiga, Birgit, que volverá a aparecer de vez en cuando hasta casi el final de la serie.
Durante una excursión al norte de la isla de Thule, Crispín se extravía durante una tormenta de nieve, y su vida corre peligro al caerse en un lago helado. Será un perro pastor alemán llamado Wolf (lobo) quien salvará al muchacho de hundirse en las frías aguas.
El can en cuestión es propiedad de una muchachita llamada Birgit, nieta de un granjero. Al llegar la primavera Crispín regresó a la granja para visitar a sus amigos y llevarles unos regalos. Es cuando se encuentra con una Birgit desconsolada debido a que Wolf ha sido secuestrado por Torlund de Gudrunvanger, una especie de señor feudal que es aficionado a las luchas de perros, cuyo castillo se encuentra frente a Thule, en el fiordo del mismo nombre. Como es de esperar, los dos muchachos emprenden su aventura en solitario para dirigirse al Castillo de Torlund con la intención de liberar a Wolf. Después de un primer enfrentamiento con el cruel tipejo y una serie de peripecias, al final consiguen huir con el perro, pero Torlund suelta tras de ellos a una auténtica jauría de perros entrenados para matar…
La historia es muy original y entretenida, y contiene ciertos elementos que hoy se considerarían “políticamente incorrectos”, sobre todo teniendo en cuenta esa mayor concienciación hacia el mundo animal que hoy existe, pero afortunadamente, Víctor Mora, un hombre adelantado a su tiempo, nos plantea una apología animalista permitiendo que al final el resultado sea positivo. Los entornos del lugar, bosques y acantilados, nos permiten visualizar en gran medida la belleza de la isla de Thule, gracias a un grafismo nítido y realista al más puro estilo fosteriano. Los personajes de Torlund y su compinche Sigerico están muy bien retratados, si bien en la parte final la situación no está exenta de cierta comicidad.
Si hay algo que nunca perdonaré a Fuentes Man es que al recrear a otros personajes de la serie, no consultara a cómo fueron representados originalmente. Ya lo dijimos respecto a Ricardo Corazón de León, cuya fisonomía se aleja totalmente de aquella con la que dotó Ambrós al monarca. Ahora pasa lo mismo respecto a Gundar y Zaida. Aunque sólo aparecen en una viñeta, nada tienen que ver con la gallardía y belleza con que Ambrós supo representarles. Fuentes Man, y valga la expresión, nos dibuja a dos simples “abuelitos”, cuyos parecidos son diametralmente opuestos. Afortunadamente, sólo aparecen en una viñeta y el hecho en sí no desluce para nada la historia. Pero sí recuerdo aquella primera vez que lo vi y el disgusto que me llevé. Tenía quince años, y otros temas gozaban de mi mayor interés, pero no pude evitar aquel sentimiento de extrañeza.
Como era de esperar, esta aventura se reeditó en la colección FANS, número 17, y para la ocasión Rafa Fontériz realizó una espléndida portada, de las mejores de todas cuanto hizo. En ella aparecen Crispín y la pelirroja Birgit corriendo cogidos de la mano junto con el perro Wolf, huyendo por el bosque, y perseguidos por la jauría perruna. El color de los interiores es más que correcto, y al ser una reedición partiendo de originales, goza de una nitidez exquisita que permite contemplar las planchas del dibujante en su máxima plenitud. Como Birgit resultará ser un personaje recurrente, qué bonito sería que la editorial preparara un álbum con una recopilación de las aventuras publicadas, protagonizadas por los dos muchachos. Todas fueron dibujadas por Fuentes Man, menos una que realizó Martínez Osete casi al final de la serie. Estoy seguro que todos los truenófilos vemos en Birgit la novia perfecta para Crispín.
FANS: 17. TOMO: 4
TRUENO COLOR: ---

   

TENEBRIS, EL MAGO. Trueno Extra 293-295.
“Procedentes de España, el Capitán Trueno y sus inseparables Crispín y Goliath se dirigían una vez más a la isla de Thule…”
Así da comienzo esta aventura, que en las manos de Torregrosa, nos permite un rato de entretenimiento sin más, pues se trata de un guión más bien flojito que en suma relata una simple anécdota dentro del periplo viajero de nuestros amigos.
Es un día espléndido, pero un sordo tronar les pone en alerta de que algo sorprendente va a producirse. No se trata de un simple maremoto, sino del nacimiento de una isla. Una enorme isla que en su emerger levanta al bajel de Trueno, para luego caer y hacerse añicos. El barco de un tal “Tenebris”, una especie de lunático caricaturesco, presencia a lo lejos el grandioso espectáculo y hace creer a sus acólitos que él es el causante de tal prodigio, pues de pronto se le ocurre que aquella isla puede llegar a ser su centro de operaciones. Con el mago de pacotilla viajan unas singulares mascotas que le obedecen en todo: un murciélago, una serpiente pitón y un oso. Sus intentos de capturar a Trueno y sus amigos para formar parte de sus siervos, resultan infructuosos, y desembarcando en la nueva isla persiguen a nuestros héroes. Una persecución que les llevará a un valle de niebla y vapor de agua por la abundancia de geisers, y que como resultado, el tal “Tenebris” perderá a dos de sus mascotas. Un cómico y disparatado final hará que “Tenebris” quede en el más absoluto ridículo, y más cuando la isla en cuestión vuelve a desparecer bajo las aguas, haciendo desaparecer de golpe todos los sueños del ridículo personaje.
La situación tan atípica hace que al menos el relato sea entretenido y sus veintiuna páginas, en tres episodios, se lean con facilidad. Torregrosa cumple su cometido, y se percibe que intenta esmerarse, sobre todo a la hora de reproducir unos paisajes y ambientes que bien pueden recordar a la obra “La Isla Misteriosa” de Julio Verne. Los restos de un cangrejo gigante, vestigio del pasado, el valle de niebla, los chorros de aguas termales, y las oquedades rocosas, sí consiguen meter al lector en ambiente.
Y por si los chavales de la época no sabíamos lo que era un geiser, Mora introduce una nota explicativa con un dibujo representando al conocido “Old Faithful” de Yellowstone. Las imágenes submarinas de los movimientos tectónicos y el resurgir de la isla, están bien realizados y dentro de un estilo muy realista. Incluso el lector habitual de Trueno recordará en esta aventura, a la recordada “Isla del Metal” del cuadernillo, pero sin aquella “masa gelatinosa”. No cabe duda que Mora era un hombre cultivado y conocedor de los relatos que durante años han cautivado el interés de varias generaciones. Las últimas páginas están un tanto caricaturizadas, desde los hombres de “Tenebris”, al mismo oso, que para sorpresa del lector, termina asfixiado en manos de Goliath. Claro está, para salvar a sus amigos.
Esta aventura, a menos que por error no me haya percatado de ello, jamás ha sido reeditada. Es de interés mencionar que las ilustraciones de portada, en manos de Martínez Osete son bastante originales y atractivas. Al final nuestros amigos proseguirán su viaje a Thule con el navío de Tenebris, que por cierto, lleva una ridícula “T” gigante en las velas. Las crónicas no dicen qué llegaría a pensar Sigrid al contemplar aquel signo tan absurdo en las velas del bajel en que viaja su prometido …
FANS: ---
TRUENO COLOR: ---

   

EL HACHA FLOTANTE. Trueno Extra 296-298.
Crispín se halla asomado a la ventana en el Castillo de Sigrid, cuando contempla la llegada de seis palomas mensajeras. Sigrid, al conocer la noticia reconoce que son las que entregó a Frida, hija de Ringeld, uno de los conocidos y apreciados balleneros de la zona. Es entonces que sospecha que ha podido ocurrir algo malo, por lo que decide fletar un drakar para investigar lo sucedido. En el trayecto nuestros amigos sufren un ataque en medio de la niebla. Una nave misteriosa, cuya proa es un enorme hacha afilada, parte en dos el drakar real. En cuestión de poco tiempo el navío se hunde en las profundidades. Se encontrarán con Frida en una barca y podrán salir del mal paso. Ya a salvo la muchacha les cuenta su odisea.
Cuando son recogidos por otro barco siniestrado, Olaf su capitán, les recoge, pues al menos han logrado mantenerse se flote. Es entonces cuando de nuevo aparece “el hacha flotante”, pero para sorpresa de todos no les hace ningún daño. Sólo les hace el siguiente comunicado a voces:”¡Que alguien de los vuestros suba a bordo con cincuenta monedas de oro. Es lo que, de ahora en adelante, pagará cualquier ballenero que quiera trabajar aquí!”
Nuestros amigos perciben que se trata de una nueva forma de piratería, y ahora es el Capitán Trueno quien decide ofrecerse voluntario para llevar las cincuenta monedas requeridas…
Una vez más tenemos ante nosotros a una verdadera obra de arte, pues este dibujante no deja de sorprendernos en cada trabajo. La primera plancha, en la que nos presenta el Castillo de Thule tanto por dentro como por fuera, contiene unas viñetas preciosas. Las torres, los salones de amplios y elegantes ventanales, talleres donde las mujeres ejercitan su arte, así como imágenes de los interiores ajardinados. Por otro lado, los detalles del barco destrozado, como sus interiores y camarotes, son increíbles. Incluso da la sensación de poder escuchar el crujir de la madera y la entrada del agua en los compartimentos. Cabe decir que si bien Goliath aparece con su habitual atuendo, pues la noche del siniestro él montaba guardia, el resto de personajes, es decir, Trueno, Crispín y Sigrid al estar durmiendo, van vestidos con su camisón/pijama, atuendos que llevarán puestos hasta el final de la aventura.
A pesar de lo dicho, hemos descubierto alguna manipulación extraña en algunas de estas maravillosas planchas. Por ejemplo, en el primer episodio, segunda página, viñeta 5, están Trueno y Sigrid conversando. Sigrid con una paloma en la mano. Si observamos el fondo, éste está hecho por alguien que entiende poco de dibujo. Esa pared parece hecha por un niño. Lo mismo pasa en la siguiente página, la viñeta primera. En ella Crispín y Goliath están conversando, y de nuevo apreciamos un fondo en la misma línea que el mencionado. Es como si por algún ajuste, posiblemente de tipo censura, se hayan visto obligados a reestructurar alguna viñeta. Es una pena, porque es como un borrón en una obra de arte.
También en esta ocasión se dan circunstancias paradójicas. Por un lado apreciamos que Fuentes Man se suelta bastante a la hora de realizar primeros planos de los rostros de Trueno y Sigrid, ejecutados con gran fortuna, y alguno de Goliath y Crispín. Pero luego nos sorprende con rostros de Ambrós de manera inversa, de forma que el parche de Goliath aparece en el ojo equivocado. Sospecho que de esta chapuza no es Fuentes Man el responsable.
Ya hemos comentado sobre la sinopsis de esta aventura, sobre todo en su principal planteamiento. Pero es digno de destacar sobre el guión dos aspectos más. Y esto se da en el episodio tercero. Y es que los responsables del acto de piratería resultan ser los “vikingos enmascarados”, que si recordamos, aproximadamente un año antes habían aparecido en el cuadernillo entre los números 396 a 402. En aquella ocasión era una especie de “submarino” con un tremendo espolón que no sólo atacaba a los barcos sino a las propias ballenas. Pues bien, ahora el jefe de esta partida de vikingos es un tal Gorwald. Este hecho no sería relevante de no ser por la pregunta que le hace el Capitán Trueno, quien se permite opinar sobre la naturaleza de los enmascarados: “Los vikingos enmascarados sois muy holgazanes para haber construido algo tan perfecto… ¿Cómo lo habéis logrado?” Después de escucharse una risita irónica, hace acto de presencia el mismísimo Mago Morgano, amigo de Trueno, quien dirigiéndose al mismo, le dice:”¡Cuidado Capitán! Ése Gorwald es de cuidado… Me pidió por favor que le construyera un barco Rompehielos… ¡Y ya ves para qué lo utiliza! Quise escapar, pero me hicieron prisionero…!”
Con este inesperado desenlace, aunque la cosa termina bien, entendemos que Víctor Mora quiso dar a esta historia un valor añadido, con lo que resuelve la situación de una manera en verdad notable.
Esta aventura fue publicada en la colección FANS, como todas las de Fuentes Man (número 18). En este caso Fontériz versiona el momento del naufragio, con Trueno, Sigrid y Crispín en camisón. Tengo que decir que si bien la colección FANS adolece de algunas carencias, le hizo bastante justicia a Fuentes Man, y personalmente he aprendido con el tiempo a valorarla en su justa medida.
FANS: 18. TOMO: 4
TRUENO COLOR: ---

   

LA BATALLA DE LOS GLOBOS.Trueno Extra 299-301.
Nos encontramos en la frontera de India con China. El Capitán Trueno, después de efectuar la compra de unos caballos, regresa al campamento. Allí descubre que sus amigos han desaparecido, así como el globo en que habían llegado. Al abrir el zurrón donde parece estar la clave del misterio, una cobra ataca al Capitán. De no ser por los cuidados de la joven Zengara y de su padre, nuestro héroe no habría sobrevivido, si bien le costó un total de veinte días debatiéndose entre la vida y la muerte.
Al volver en sí, sabe que sus amigos están en poder de Tah Kung, un siniestro personaje al que incluso los propios bandidos obedecen ciegamente. Se dice que, por temor, hasta el propio Maharajá le recibe en su palacio como invitado de honor. La muchacha se presta voluntaria para acercar al Capitán al lugar donde Tah Kung tiene su cuartel general: el interior de una inmensa catarata. Desde el lugar donde se encuentra, de pronto Trueno y Zengara, observan algo inusitado: a través de la cortina de agua van apareciendo una sucesión de globos, cuatro en total, y uno de ellos ocupado por el propio Tah Kung. En el interior, donde se hallan Crispín y Goliath, con una estrategia logran huir y hacerse con un quinto globo. A partir de ahí la aventura ya va servida.
Con el apoyo del Maharajá, quien ahora teme la invasión de Tah Kung, Trueno construirá una flotilla de globos acorazados, y con una carga especial, que habrá de enfrentarse a la del bandido, lo que originará una auténtica y espectacular batalla en el aire.
De nuevo con Fuentes Man al frente, Víctor Mora recrea una historia que permite al dibujante lucirse en toda regla. Todo es genialidad en Fuentes Man, pero ahora tiene la oportunidad de realizar unas viñetas de mayor tamaño donde se desarrollará una exhibición de su arte, dando especial atención a la perspectiva aérea. Consigue dibujar a los globos con una sensación de grandiosidad que no consiguieron otros dibujantes. Y después están los puntos de enfoque tan cinematográficos. En una muestra de picados y contrapicados el lector sentirá la sensación de peligro y de vértigo, sensación que se ve acrecentada por la tipografía del terreno, catarata incluida.
En estas maravillosas planchas el dibujante incluye viñetas verticales en una sucesión oportuna. Un ejemplo lo tenemos en la página 7 del episodio segundo: Goliath desde el globo, cogiendo a Crispín por los tobillos, lo bambolea para efectuar un machetazo a los correajes del globo enemigo. La perspectiva es impresionante. Lo mismo puede decirse de la viñeta cuando Tah Kung desde arriba, contempla la flota de globos acorazados, que salen del palacio del Maharajá (episodio tercero, página 4, viñeta 7) y no digamos la sucesión de tres viñetas verticales con globos piratas explosionando (episodio tercero, página 6, viñetas 6, 7 y 8). De hecho, estas mencionadas, ganan en espectacularidad en la reedición a color que hizo la colección FANS (número 20).
Y hablando de esta reedición, cabe decir que cuando parten de las planchas originales, acrecientan el valor de los trabajos de Fuentes Man. El color está en su justa medida y permite contemplar viñetas de gran belleza. Por ejemplo, se dice que cuando acaba de romper el alba, los centinelas gritan de terror al ver la llegada de los globos enemigos, a quienes les llaman “monstruos voladores”. El lector puede ver un cielo morado en la parte de arriba, y un degradado cromático de tonos pálidos anaranjados, que simulan las primeras luces del alba. Y recortándose al contraluz, la silueta de una decena de globos… (tercer episodio, página 3).
Ya estamos en el otoño de 1965, y la censura sigue hostigando de manera incisiva, pero Mora con diferentes golpes de tuerca, a veces logra evadirla, permitiendo que sus lectores habituales sigan disfrutando con su personaje favorito. Por aquellas mismas fechas, en el cuadernillo, y de la mano de un Ángel Pardo bastante infantilizado, también tuvimos la oportunidad los lectores de disfrutar de una aventura grandiosa: El Viejo del Escarpado. Recuerdo que los chavales de la época decíamos que si esa aventura hubiera sido dibujada por Fuentes Man, figuraría entre las mejores de la serie. No obstante, hoy reconocemos que Pardo también hizo un buen trabajo.
La aventura de los globos sin duda nos hizo recordar aquella que dibujó Tomas Marco en el cuadernillo, dentro de la aventura del Zar Negro. Debido a la limitación de viñetas, Fuentes Man no logró superar la espectacularidad de aquella de Marco, pero añadió una serie de pequeños detalles que hacen que hoy la veamos con el valor que merece.
Para la colección FANS el dibujante Rafa Fontériz le dedicó una portada a esta aventura, pero lamentablemente no eligió muy bien la secuencia a representar, que queda anodina. En cambio Osete, en las portadas para el Extra, sí aprovechó esa oportunidad. Sólo decir como punto final, que Fuentes Man está en su momento más álgido, y que hasta el final de esta primera etapa de Trueno Extra, que concluirá en el número 333, no dejará de sorprendernos.
FANS: 19. TOMO: 4
TRUENO COLOR: ---



EL REGRESO DEL “HALCÓN”. Trueno Extra 302-304.
Nuestros amigos se encuentran en Thule disfrutando de un merecido período vacacional. Junto con Sigrid, y acompañados del príncipe Gundar y su esposa Zaida, un día salen a practicar el esquí, aprovechando las nevadas laderas de la bella isla.
Después de las típicas secuencias de humor, Trueno y Sigrid son víctimas de una emboscada, cuyo único propósito es el de secuestrar a la reina, lo que al pronto consiguen unos individuos enmascarados (lapones). Trueno lanzado con sus esquíes logra sortear algunas trampas (una manada de lobos y unos ballesteros camuflados), para llegar al acantilado y sin poder frenar su ímpetu, se ve precipitado al mar. Será Sigrid quien tendrá que enfrentarse al autor del complot, que resulta ser en apariencia, el “Halcón”, un viejo enemigo de la reina.
Recordemos que el siniestro personaje apareció en los cuadernillos 345 a 353, cuando secuestró a Sigrid en Thule y se la llevó a las lejanas tierras americanas (Windland), muriendo al caer en las rugientes aguas de las cataratas del Niágara, después de sostener un duelo con el Capitán Trueno al borde del abismo.
Pero la aventura que ahora comentamos tendrá un desenlace rápido y previsible, pues el resto de los amigos llevarán al traste los propósitos vengativos del supuesto personaje. Tanto él, como su esbirro Ikton, caerán por el acantilado, pero serán salvados por Trueno ya que los dos personajes ni siquiera saben nadar. Claro está, al desenmascararse, resulta que no se trata del auténtico Halcón. El personaje, con cara de memo, llegara a declarar “El verdadero Halcón murió, efectivamente. ¡Quise aprovechar su recuerdo para reunir bajo mi dirección a todos los enemigos de Thule! Y el primer paso era raptar a la reina…”
La aventura, si bien tiene a Mora como autor, está de nuevo dibujada por Torregrosa, quien por el momento mantiene un ritmo intermitente con Fuentes Man. Sin embargo el dibujante no aprovecha bien sus posibilidades artísticas al describirnos una bella Thule montañosa. Se limita a cumplir de la forma más sencilla, si bien sale airoso a la hora de dotar de movimiento a los personajes, pues gran parte de la historia se compone de largas persecuciones con los esquíes, así como de aparatosas caídas. Para nuestros amigos sigue haciendo uso de los rostros pegados de Ambrós, pero es de agradecer que los personajes de Gundar y Zaida sean recreados por él, siguiendo el modelo y fisonomía clásicos. De hecho, Gundar y Zaida tienen un papel importante en este relato, lo que es de agradecer. Y resulta grato leer que sobre Zaida, quien se muestra activa en el reparto de tortas, se dice que “su bravura es tan legendaria en Thule como la de Sigrid… Y la esposa del príncipe Gundar va a demostrar que está a la altura de su reputación”. Esto va en consonancia con la historia de Zaida en su época clásica, quien pasó de ser “Reina de los negreros”, enemiga de Trueno primero, luego su enamorada, para convertirse finalmente en la dócil y fiel esposa de Gundar.
Respecto al personaje del “Halcón”. Es lamentable que Torregrosa no se haya molestado en al menos reproducir el casco original del personaje, dotado por Pardo y luego por Osete, de un aspecto gallardo y elegante. Aquí parece un simple caldero puesto al revés, con agujeros, y unas ridículas alas pegadas. Nada que ver con el original, y no muy lejano en el tiempo. Por eso lo de “el regreso del Halcón”, sólo es un decir.
La portada del tomito 29 de la serie FANS dedica la ilustración de Fontériz a esta aventura, representando el momento en que Sigrid cae del acantilado al agua. No es de sus mejores portadas.
Al visualizar las portadas de Osete, he hecho un pequeño descubrimiento digno de reseñar. Se trata de la portada del número 304. Recordé que se puso como ejemplo de censura en el libro “Tebeos Mutilados” de Vicent Sanchís, publicado por E. B. en 2010.
Martínez Osete dibujó el momento en que Trueno se lanza a rescatar a Sigrid, al caer del acantilado, al tiempo que dos bandidos lapones lanzan sendas flechas, a las que nuestro héroe sortea con la pericia acostumbrada. El citado libro representa así la portada, con el título “¡Dardos mortíferos!”. Se reproduce la nota del censor, que a mano dice “Esta portada de Víctor me temo que traiga como consecuencia algo poco adecuado. El dibujo de los dardos mortíferos, además del título poco tranquilizador, preferiría que no tuviese las flechas ni la estela”. Es así que la versión que hoy tenemos, según llegó a publicarse, no tiene las flechas en cuestión, pero sí las estelas, pues como se indica en el epígrafe, “intentar quitarlas hubiese implicado redibujar la cubierta”. También el título fue sustituido por otro más “inocuo”: “¡En el acantilado!”.
También el citado libro menciona que la censura prohibió el uso de máscaras, algo que según los censores “perturbaba la tranquilidad” de los lectores. Pero aquí la Editorial Bruguera coló la máscara del Halcón, por lo que recibieron un toque de atención. La nota que se reproduce dice que “procuren de ahora en adelante no sacar máscaras desagradables como las que salen”. Lo que no se especifica es si lo de desagradables es por eso de que “perturban la tranquilidad”, o porque Torregrosa dibujó una máscara francamente ridícula. Desde luego que el libro que cito es muy recomendable. Lo volveré a leer, pues arroja mucha luz sobre lo que fue la censura, y como afectó a las diferentes publicaciones de la época.
FANS: 29. TOMO: 6
TRUENO COLOR: ---

   

LAS AMAZONAS DE ZANIA. Trueno Extra 305-307.
Nuestros amigos se encuentran en un país asiático cuyo nombre no se menciona. En su recorrido a caballo se ven atrapados en medio de una gran tormenta. Llegan a un desfiladero para protegerse, cuando ven una impresionante muralla, por lo que deciden pedir cobijo. Pero una intensa ráfaga de viento revela que la muralla en cuestión no es más que un simple decorado de telas y cañas.
Allí contactaron con un buen anciano, lisiado, llamado Hunian, encargado de proteger a mujeres y niños de un clan de pastores, en tanto los hombres se hallaban ausentes en busca de mejores pastos para el ganado. Aquella fortificación se había levantado como medio de defensa y así poder atemorizar a enemigos, en este caso las temibles “Amazonas de Zania”, un ejército femenino de auténticas guerreras, que no tardan en descubrir la superchería.
Goliath tiene un encuentro con dos de las mujeres espías y para sorpresa de ellas, hace una exhibición de su fuerza, de modo que llegan a exclamar “¡Es más fuerte que la misma Zania!”.
Cuando las mujeres guerreras deciden atacar, Trueno y sus amigos optan por proteger a este grupo desvalido mediante el uso de la inteligencia y la colaboración de las mujeres del poblado, que no se dejan intimidar por el temible ejército femenino.
Como siempre, Fuentes Man realiza una maravilla de planchas y se recrea en representar unas mujeres belicosas de aspecto hombruno, y de una rudeza poco habitual. Claro está, este hecho tuvo que llamar la atención de la comisión de censura, que entre otras cosas consiguió destrozar algunas de las maravillosas planchas del dibujante. Afortunadamente el libro antes citado “Tebeos Mutilados” nos va a despejar algunas incógnitas que merece tener en cuenta a la hora de valorar esta aventura. Como ya hemos mencionado anteriormente, Víctor Mora era sin duda un autor adelantado a su tiempo. Pues esta historia es, entre otras cosas, una apología del feminismo. Aquello tuvo que chirriar a los ojos censores, quienes eran férreos a la hora de encorchetar el rol del hombre y el de la mujer, y que ni siquiera se planteaban cualquier otra alternativa. Como ya hemos valorado en repetidas ocasiones el arte de Fuentes Man, nos vamos a centrar en las modificaciones que sufrieron algunas de sus páginas antes de publicarse, y en este caso, gracias a la publicación mencionada, tenemos el privilegio de saber cómo eran en su concepción original.
Para empezar. En la revista 307, página 3, las viñetas 6 y 8, están visiblemente retocadas. En ellas se aprecia que Zania se escapa y se dirige a los caballos. En la primera da un gran empellón a Crispín, y en la segunda aparece el muchacho caído y maltrecho. Bueno, pues la censura obligó a suprimir a Crispín en las dos, rellenando los huecos con unos dibujos mal hechos. ¿Cómo una simple mujer podría zurrar a un hombre?, se preguntarían los censores.
En la segunda viñeta además cambian la postura de Zania al saltar al caballo, tal vez porque Fuentes Man dibujo a Zania en un salto “poco femenino”. Algo parecido pasa en la página 6. Ya salta a la vista que una viñeta está compuesta por un primer plano de Crispín tomado de uno de los rostros de Ángel Pardo. El resto del babero, muy mal dibujado. ¿Qué pasó en este caso? Por primera vez vemos la composición original de Fuentes Man. Se trata de una viñeta en la que Zania, de nuevo, pega un salto acrobático muy “a lo macho”. Pues esta viñeta fue suprimida del todo, y en su lugar pusieron ese primer plano de Crispín. Pero mayor es la chapuza de la página 7. Aquí suprimen descaradamente dos viñetas. En ellas Fuentes Man dibujó una vez más a Zania volteando por los aires al caer en su propia trampa al soltar varios maderos contra nuestros amigos. Se ve que las posturas de la mujer guerrera no debieron de hacer mucha gracia a los censores, pues la nota que se reproduce en el libro dice textualmente: “¿Es eso una mujer? Algo más femenina, por favor”. Así que los editores se vieron obligados a suprimir las dos viñetas que componen la tira inicial de esta página. Al no ser sustituidas por nuevas viñetas, en la parte de abajo queda un espacio vacío, que la editorial aprovechó para insertar una tira cómica de relleno. Como este hecho lo hemos visto de vez en cuando en números anteriores, ya nos podemos imaginar por dónde van los tiros. Al menos en esta ocasión, gracias al libro “Tebeos mutilados”, tenemos el privilegio de contemplar cómo eran las planchas originales. Y como se ha visto en este caso en concreto, la cosa no tiene que ver con la violencia, sino con el hecho de que, según los censores, Fuentes Man dibujó unas mujeres poco femeninas. Hoy nos da risa. Pero nos permite visualizar hasta qué grado la censura de aquellos años cometía auténticas barbaridades. La pena es que el citado libro tan sólo contenga unos pocos ejemplos.
Esta aventura se reeditó en el tomito 20 de la colección FANS. Muy buen color, eso sí. Y en la mencionada página “mutilada”, prefirieron dejar el espacio en blanco. La portada de Fontériz es magistral. En ella no utiliza a ninguno de nuestros héroes. Tan solo a las mujeres defensoras del clan de pastores, arriba en la roca, y con un cielo de “altos cúmulos” en un rojizo atardecer. ¿Acaso Fontériz quiso rendir un merecido homenaje a aquellas mujeres protectoras del clan?
FANS: 20. TOMO: 4
TRUENO COLOR: ---

   

EL REGRESO DEL CONDE JÁ-JÁ. Trueno Extra 308-310.
Nuestros amigos, junto con Sigrid, se pierden en la Selva Negra durante una noche de tormenta. Así van a parar a una mansión donde guarecerse. Es allí donde sucede algo que les llegará a resultar tremendamente familiar. En la espaciosa e iluminada sala de entrada se halla una mesa bien servida. Cuando Goliath va a hincar el diente a un suculento pavo, un chorro de tinta le da en medio de la cara para después contemplar cómo el pavo se va desinflando como un globo. Entretanto Trueno echa mano a uno de los libros de la biblioteca, opinando que su anfitrión es sin duda un hombre culto, cuando al abrir el libro sale un muñeco disparado. No hay duda: ¡De tras de todo esto está el Conde Já-Já!
Bromas aparte, el Conde explicará a nuestros amigos que se halla en un auténtico aprieto. Ha prometido a sus gentes que negociará con los hermanos Krafenstein para que permitan pasar por sus tierras un canal que hará posible que los campesinos que habitan las tierras del Conde, puedan disfrutar de unas tierras productivas cuyo único problema es la falta de regadío. Pero los tal “Krafesnstein” son unos individuos de cuidado, no dispuestos al diálogo y menos de hacer algo para el beneficio de alguien que no sea el de ellos mismos.
La historia derivará en que nuestros amigos caerán en las mazmorras de los mencionados individuos a causa de un desliz del Conde, y sólo obtendrán la libertad si Goliath decide trabajar para ellos, quienes han quedado impresionados por la fuerza y vigor de nuestro “Cascanueces”.
Esta aventura no tuvo que tener problema alguno con la censura, dada su narración un tanto infantil y unos dibujos tendentes a la caricatura. Pero es el último trabajo de Vicente Torregrosa. Un autor que si bien nunca nos llegó a convencer del todo, no por eso fue un mal dibujante. Además, su labor en el Capitán Trueno fue bastante prolífica. He podido contabilizar algo más de 700 páginas en su haber, lo que le convierte en uno de los autores de fuerte arraigo en relación a nuestro personaje. Sin embargo, al contrario que sucedió con otros artistas, Torregrosa no se fue de la casa Bruguera, donde siguió trabajando en otros personajes en los que, opino, tuvo mejor fortuna. Por citar algunos que me vienen a la mente: En primer lugar hizo alguna aventura corta del Jabato. Para otra revista realizó su versión de la televisiva serie Bonanza, muy popular por aquellos años, y en especial hizo un buen trabajo ilustrando algunas aventuras del Sheriff King. También a la largo de los años realizaría un excelente trabajo dentro de la serie Joyas Literarias Juveniles al ilustrar algunos relatos clásicos.
Poco más podemos añadir sobre el arte de Torregrosa. Pero sí haremos algún comentario respecto al guión. Aquí Víctor Mora retoma el personaje creado para el Extra de Verano de 1965, el Conde Já-Já. La aventura que hoy nos ocupa se publicó a finales de ese mismo año, es decir, unos meses después. Y Torregrosa versiona alguna secuencia del citado Extra, imitando en cierto modo, al propio Ambrós.
Ésta es la primera vez que volvemos a ver al hilarante Conde desde aquel Extra. Y no será la última, porque será un personaje recurrente para ocasiones futuras que ya comentaremos. Sólo adelantar que dibujantes como Fuentes Man, Martínez Osete y Úbeda, harán su propia versión del Conde Já-Ja. Lo que quiere decir que, de proponérselo, se podría hacer un curioso tomo con el personaje en cuestión como protagonista.
Al releer esta aventura no he podido evitar relacionar alguna secuencia con otras parecidas dentro de la obra de Víctor Mora. Por ejemplo, el cartel de aviso a los visitantes al Castillo de los hermanos Krafenstein recuerda al cartel con que se toparon nuestros amigos al visitar “Absurdia, la fantástica” en el cuadernillo. Este recurso se usará en más ocasiones, incluso en la serie El Corsario de Hierro, y hemos de encontrar sus orígenes en Príncipe Valiente, personaje que llevó a nuestro guionista a crear al Capitán Trueno. El problema al que se enfrenta nuestro Goliath, se parece al que más tarde se enfrentará Merlini en la aventura de “Los húsares de la Muerte”, en El Corsario de Hierro. Y por último decir que el ambiente del inicio, la noche de la tormenta, nos recuerda al principio de la aventura que realizó Buylla en el cuadernillo, que también se desarrolló en tierras germanas.
En aquel 1965 la censura no permitió situaciones angustiosas. Por eso nos encontramos que los perversos hermanos en el fondo tenían una buena conciencia y se arrepienten de su proceder. De hecho, como Goliath evitará que sean atropellados por unos caballos desbocados, reconocerán su error y declararán: “Mi hermano y yo somos unos ladinos…y nuestra mezquindad es grande…¡pero sería imperdonable que no recompensáramos vuestra lealtad y valentía! ¡Os devolvemos vuestra palabra!”. Los “amigos” de la censura tuvieron que quedar muy contentos con aquello.
FANS: 30. TOMO: 6
TRUENO COLOR: ---



EL COLMILLO DEL LOBO. Trueno Extra 311-313.
Tal vez sea una de las aventuras más bellas y mejor realizadas de la revista Trueno Extra. No sólo por los magníficos dibujos de Fuentes Man, sino por tratarse de un guión lleno de lirismo poético, donde se mezclan la mitología escandinava, con sus mitos y leyendas, en un entorno que nos permite sentir un mundo donde la supervivencia supone una lucha contra los elementos de la naturaleza.
El personaje Foebius, es un viejo músico que recorre los caminos con su violín y sus bellos conciertos, y cada año visita a la reina Sigrid para dedicarle las más bellas melodías. Esto sucede desde el día en que la reina le salvó de una muerte cierta al encontrarle envuelto en las frías nieves de los bosques de Thule. Pero pasa alguna primavera y Foebius no regresa. De forma simultánea, Leif, constructor de bellas embarcaciones, también desaparece. Todo parece indicar que ambos se embarcaron mar adentro y naufragaron a la altura del “Diente del Diablo”, fatídico islote donde las corrientes marinas confluyen y hacen que se forme un pavoroso remolino, donde peligran las embarcaciones, que de caer en su vorágine, serán engullidas sin remisión alguna. Es ahí donde se van a dar cita Crispín y Birgit, junto con Foebius y Leif, y unos muchachos que desde niños tratan de sobrevivir en el islote.
“El Colmillo del Lobo” es un islote con una forma inusual. Básicamente está formado por una roca vertical de gran altura, que tiene la forma de un colmillo. Aparece por vez primera en la última viñeta del primer episodio (Nº 311) y la verdad es que es impresionante. Fuentes Man la recrea en una viñeta vertical, y al ver en primer plano la embarcación, nos permite visualizar la dimensión del islote, y el imponente peñasco en forma de “colmillo”, donde es azotado por los vientos y atravesado por bajas nubes. Los jóvenes según se acercan a los escollos, perciben como una corriente les arrastra hasta la zona peligrosa donde se halla el remolino. Una asustada Birgit exclamará llena de temor: “¡Crispín! ¿Y si ahí, frente a nosotros, estuviera… el fin del mundo?” En una viñeta explicativa de gran belleza gráfica se dice que en aquella época muchos pensaban que al ser la tierra plana, el mar terminaba en un espantoso abismo. Pero es curioso lo que Crispín le responde a la muchacha: “No, Birgit… ¡El Capitán Trueno dice que la Tierra es como una inmensa bola! Es imposible caerse de ella…” Es así que nos alegra que nuestros amigos tuvieran los conocimientos adelantados a su época, si bien, eso no es ningún anacronismo. Siglos antes ya hubo grandes pensadores que habían llegado a esa misma conclusión.
El encuentro con los muchachos, tres en total, no es nada cordial de primeras, pues son auténticos abusones bajo el liderazgo de uno de ellos llamado Einar. De hecho, en la página 3 del último episodio (313) Crispín tiene que enfrentarse en una pelea con semejante líder, dejando bien claro (a base de algún mamporro) que las circunstancias ordenan trabajar en común y pensar en cómo salir de ese lugar. Si cito esta página en particular es porque aquel mencionado comité de censura de 1965 reparó en ella, y aunque no la eliminó (de lo que nos alegramos), al menos dio un toque de atención. En una nota que se reproduce en el libro “Viñetas Mutiladas”, escrita a mano, dice textualmente “no creo que sea necesario que todo se resuelva a base de golpes”… Con todo, la página se editó de forma intacta. Hoy nos alegra disfrutar de una aventura donde no se perciben retoques ni ajustes chapuceros, como en otras ocasiones.
Esta aventura se reeditó en el tomito 21 de la colección FANS, y cabe decir que los acertados colores aplicados realzan la belleza de las imágenes. Los diferentes tonos azulados y grises confieren a las planchas un toque realista que permite sentir mejor la fuerza de los elementos de la naturaleza. Fontériz dedicó la portada al momento en que Crispín, valiéndose de una cometa, logra alcanzar los escollos cercanos que permitirán al grupo de náufragos sortear el peligro y poder salvarse.
El único “pero” o fallo que le pondría a este relato, tiene que ver con el paso del tiempo. Durante al menos dos primaveras Foebius acude a visitar a la reina, y desde su desaparición pasan otros dos años. Lo que significa que el tiempo que abarca este relato es de unos cuatro años. Entretanto es cierto que podrían haber sucedido otras aventuras que conocemos bien, pero la cuestión es que por nuestros personajes no se aprecia el paso del tiempo. Bueno, para ser sinceros, he de decir que el Crispín que dibuja Fuentes Man es bastante adulto. No tiene nada que ver con el Crispín que por aquellas fechas, en el cuadernillo, nos dibujaba Ángel Pardo. Pero buen, sin darle más importancia, diremos eso de que “en el mundo del cómic todo es posible”.
Por último, tan sólo mencionar una curiosidad: En el primer episodio, página 4, viñeta 2, en la reedición de FANS, no existe texto alguno. En la edición original Crispín dice a Trueno: “Capitán, ¿me permites que vaya a Gudrunvanger, a ver a Birgit y a su abuelo?, y abajo, en un asterisco se dice: “Ver Capitán Trueno Extra números 290 al 292”.
Lo que para mí resulta significativo no es el hecho de que se hayan despegado los textos, y se hayan perdido, sino que Fuentes Man había dibujado la viñeta al completo y sobre ella se habían pegado los textos. Otros dibujantes acostumbran a dejar libre el espacio para los “bocadillos”. Según parece, no era el caso de Fuentes Man.
FANS: 21. TOMO: 5
TRUENO COLOR: ---

   

GOLIATH, DIPLOMÁTICO. Trueno Extra 314-316.
Nos encontramos a Trueno en compañía de Ricardo Corazón de León, en un día de cacería. Un caminante exhausto salva al rey de ser gravemente atacado por un jabalí. Se trata de John, procedente del condado de Garmoor, que acudía precisamente al rey Ricardo para solicitar su ayuda. Según cuenta John, el conde Petulancio, abusando de su poder, ha triplicado los impuestos en poco tiempo. Pero a su vez ha establecido un pacto amistoso con Kundig, un jefe vikingo que suele atacar y asolar las costas de Inglaterra. Por otro lado ambos tratan de sembrar el resentimiento contra el rey Ricardo. Todo hace sospechar al Capitán Trueno que la alianza entre Petulancio y Kundig no tiene otro fin que hacer la guerra a Ricardo, y por tanto hacerse con el dominio del país.
Esa es la razón por la que Ricardo y Trueno piensan en Goliath como enviado diplomático, para investigar y a la vez tratar de resolver una situación, que de ser cierta, supondría grandes cambios en la política de Inglaterra. Ambos recuerdan el éxito de la vez anterior (Nºs. 263-265) y deciden que sea él quien investigue el asunto. Nuestro “cascanueces” se muestra reticente de primeras, pero Ricardo sabe cómo motivarle cuando le dice que le ha llegado cierto rumor de “el Conde Petulancio de Garmoor tiene al mejor cocinero del país”. Así que una vez más, la aventura está servida. Trueno y Crispín se limitarán a acompañar a Goliath, y como es de suponer, cumplirán la misión a rajatabla, con un desenlace de lo más previsible.
Petulancio y Kundig resultan ser dos gordinflones, que a veces rayando lo caricaturesco, darán un toque de humor a la aventura. Hablar de una lucha por el poder, en la vida real supondría en un cruel derramamiento de sangre. Pero en esta historia, ya dentro de un período donde la censura está al acecho, eso no podría pesar. Nuestro hábil guionista le dará un giro cómico al relato y al final todo quedará arreglado gracias a Goliath, como magnífico diplomático.
El guión en sí no resulta nada novedoso, y se pueden apreciar claros atisbos e influencias de la saga El Príncipe Valiente. Pero gracias a unas secuencias muy en particular, la lectura de estos tres episodios resulta amena y entretenida. A resaltar la escena del museo de cera, donde Crispín para camuflarse se hace pasar por una de las figuras. La escena es totalmente cómica cuando Kundig decide tocarle con sus manos para cerciorarse de su “realismo y autenticidad”. Crispín se imagina troceado, lo que el dibujante resuelve de manera magistral.
Fuentes Man, como siempre, se manifiesta sublime. Sobre todo es un deleite para la vista las viñetas a mayor tamaño donde luce toda su destreza en el dibujo y su dominio de la perspectiva aérea. Si en la aventura anterior comentábamos la virtuosa reproducción de rocas y oleaje en un mar de tormenta, aquí el autor se recrea en los interiores del castillo y la ornamentación de sus salones. Estos detalles son muy apreciables en la reedición de la colección FANS, y no digamos en la serie de grandiosos volúmenes publicados en los noventa bajo el sello “Cómics de Oro”.
Como ya apuntó el amigo AndrésVinaros, es desde esta aventura que la citada serie de lujosos volúmenes (tres en total), “Cómics de Oro”, que se recoge el resto de la obra de Fuentes Man. Es decir, que desde ahora en adelante podremos comparar tres ediciones diferentes. Sin embargo, sólo haré reseña de aquellos detalles relevantes al echar un vistazo a las dos mencionadas reediciones. En este caso, y con gran disgusto, he observado lo siguiente:
En el tercer volumen de “Cómics de Oro”, donde se recoge la aventura que ahora analizamos, está claro que para la reedición se ha partido de planchas originales, lo que es de agradecer, y más al contemplar el gran tamaño de las mismas. Pero he observado que para la edición de “Fans”, algunas planchas utilizadas no son originales, y no es cuestión de detenerse a detallarlas. Es lamentable haberlo descubierto. Pero lo peor es que, sin querer, sospecho que “alguien” se benefició, pues dudo mucho que entre una edición y otra, se hayan perdido.
FANS: 21. TOMO: 5
CÓMICS DE ORO: FUENTES MAN. Tomo 3







   










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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Janpedru
Fenomenal este reformateo & actualización de las "Crónicas de Gundar".

Gracias a ambos!!
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
Este mensaje fue actualizado el .
Aprovechando las vacaciones he terminado de buscar y colgar todas las crónicas con las que Maese Gundar nos está deleitando, hasta el 239. Queda muy poco para llegar a las aventuras que Ambrós dibujó para el Trueno Extra.
Estas maravillosas crónicas las estoy releyendo al mismo tiempo que leo las aventuras publicadas en FANS ¡Una delicia!


Saludos compañeros.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Gundar
Gracias por todo cuanto has hecho, Maese Vinarós. Seré un pesado, pero muchas gracias. Millones de gracias!!!  Acabo de leer tu entrada, y ha sido muy agradable después de venir tan tarde anoche de viaje.
Como bien dices, enseguida pasaremos a las aventuras de Ambrós, a su incursión en el Extra. Y claro que pienso describir cómo viví aquel momento... Un abrazo de esos que hacen crujir los huesos, parodiando a José Ángel.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
Este mensaje fue actualizado el .
CONTENIDOS ELIMINADOS
El autor ha borrado este mensaje.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

José Ángel
Descarga perfecta en 30 segundos...

Menudo regalazo.

GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Oscar J.
En respuesta a este mensaje publicado por Andresvinaros
Muchísimas gracias Andrés y Gundar. No sabéis la ilusión que me ha dado descargarme el pdf, como si fuese a la librería de cómics a por una nueva publicación. ¡Me lo repaso ahora mismo!
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Ebravor
En respuesta a este mensaje publicado por Andresvinaros
Maese Gundar, me he quedado apabullado y maravillado por su extenso, documentado y magno trabajo. Aún no he recorrido ni la tercera parte de su descomunal odisea: Recopilación de las portadas del Capitán Trueno Extra y sus sinopsis de cada episodio... ¡QUÉ BÁRBARO!
Gracias, maese GUNDAR por tanta generosidad y por tanta pedagogía truenófila!! En mi infancia y adolescencia no pude acceder al Capitán Trueno Extra, salvo en contadas ocasiones.

Poco a poco, texto a texto, portada a portada... iré guardando toda esta superproducción en mi ordenador. Mi intención es confeccionar un archivo en formato PDF, imprimirlo y asesorarlo junto a mis tebeos del Capitán Trueno. Y le pido permiso para ello.

Un saludo cordial.

Ebravor
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

José Ángel
Buenas, Elías.

Acaso hayas comprobado ya que hasta el 262 el bueno de Andrés (gracias, enhorabuena y felicidades otra vez por esta iniciativa que tanto merecía el trabajo de Juan Antonio) ya nos ha puesto un enlace para descargarlo en PDF que funciona muy bien el 23 de agosto.

Un abrazo
Responder | En Árbol
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Ebravor
Gracias, José Ángel. Había iniciado ya la captura de texto y la ubicación de cada portada... una tarea tremenda, dada la extensión del aporte del Juan Antonio Mellado. Ya lo he guardado en mi ordenador.

Un abrazo
Ebravor
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Oscar J
Animo con todas mis fuerzas al buen Gundar a continuar con tan vasto trabajo. También, en mis delirios, sueño con verlo en forma de libro para los socios. ¡Viva la autoedición! Y... ¡ánimo, que sólo quedan unos pocos números!
Oscar J
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

GUNDAR
Gracias por vuestros comentarios, amigos. José Ángel, Ebravor, etc. Y muchas gracias Oscar J. por ese ánimo que infundes. Seguiré trabajando con ese nuevo impulso. Todavía queda, pero poco a poco iré cubriendo esas etapas. Y gracias a Vinarós por el trabajo de incluir las portadas.
En breve incluiré nuevos comentarios, como siempre se ha hecho, en la Zona de discusión. Luego Maese Vinarós los transferirá a esta sección del foro. Gracias de nuevo, amigos. Un abrazo.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Sir Patrick
Muchísimas gracias Maese Gundar, hace poco que descubrí esta página en la que llama la atención el inmenso esfuerzo de recopilación y de síntesis, aunado al amor a la publicación y al personaje.

Reconozco que me has impulsado a revisar los números de que dispongo para constatar tus sabios comentarios y especificaciones.

Es una excelente guía en la que incluye las pistas para los que sólo disponemos de las reediciones de Trueno Color y de la colección Fans.

Te transmito todo mi ánimo para que no dejes esta ingente labor que merecería, a su finalización, su publicación encuadernada en un libro.
Sir Patrick O'Shea
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Gundar
Gracias, Maese Selim. Has elegido el nombre de uno de los personajes más recordados de la serie y de los más queridos.
Sí has conseguido animarme. Esta serie sobre el Capitán Trueno Extra la empecé con mucha ilusión, y como ves, está bastante avanzada como para permitir que el trabajo quede inconcluso. Tengo algunos apuntes en  borrador de alguna aventura más, así que trataré de continuar insertando comentarios de forma más regular. Ya constituye un reto personal. Y uno de los objetivos era (y es), que ya que el Trueno Extra (salvo Fuentes Man y Ambrós) tienen una media de calidad bastante más baja que el cuadernillo, resaltar de forma positiva algunos valores, por pocos que sean. Al analizar cada aventura de manera minuciosa, tanto guión como dibujo, nos hemos ido encontrando con cosas muy interesantes. A veces curiosas y anecdóticas, pero en cualquier caso dignas de tener en cuenta. Que te hayas sentido motivado a revisar algunas de las aventuras analizadas, ya para mí constituye una razón para intentar culminar el proyecto. Agradezco también a Maese Vinarós su muy apreciada colaboración al insertar las portadas de los ejemplares sometidos a examen.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
En cuanto pueda la actualizo hasta el 269.

Saludos.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
Este mensaje fue actualizado el .
Que gustazo seguir leyendo los comentarios de Maese Gundar ...
Actualizado hasta el 268 con dos aventuras nuevas, me falta poner una aventura más, o sea 3 números, pero estoy teniendo problemas y me da error un error ¿? Me da este mensaje:
Error 500
macroName is null

Message: macroName is null

RequestURI: /template/NamlServlet.jtp

Server: n3.nabble.com



Si alguien puede ayudarme ... mientras tanto y por si es un problema de espacio en el primer link, lo iré publicando como Parte 2 en esta respuesta.

Saludos.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
Este mensaje fue actualizado el .
CONTENIDOS ELIMINADOS
El autor ha borrado este mensaje.
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Re: EL Capitán Trueno Extra, por Maese Gundar

Andresvinaros
Este mensaje fue actualizado el .
Os dejo el enlace para poder descargar en PDF:

https://mega.nz/#!L402xCra!NeIV7yKotdxi3ryLM6WTOb4k160Kv_WQOI40Zg_E9OQ

Saludos.
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